Día 2 en la FIT: cultura, experiencias
La lluvia no detuvo al público en La Rural. La segunda jornada de la FIT mostró cómo la música, el vino, las fiestas y las experiencias construyen identidad turística. Para la Asociación Turística de Canelones también fue un día de conversaciones con Rio Grande do Sul, Torres y Gramado pensando en nuevas oportunidades para sus asociados.
La lluvia fue copiosa durante buena parte de la jornada, pero no impidió que el público volviera a llenar los pabellones de La Rural de Palermo.
El segundo día de la Feria Internacional de Turismo de América Latina (FIT) volvió a confirmar algo que venimos observando: hoy un destino no se promociona solamente mostrando paisajes. Hay que lograr que el visitante pueda sentir, probar, escuchar y llevarse algo de su identidad.
Y eso ocurrió especialmente en los espectáculos y presentaciones que acompañaron la feria.
Salta llevó sus vinos de altura y su música. Canto 4 y Los Nocheros hicieron algo más que ofrecer un espectáculo: mostraron parte de la identidad de una provincia a través de sus canciones. Los Nocheros cerraron la programación salteña del domingo en el espacio FIT Outdoor.
Monte Caseros acercó su carnaval y Jujuy presentó una propuesta donde se mezclaron gastronomía, vinos, cultura y tecnología. El Tren Solar de la Quebrada tuvo por primera vez un espacio propio en la FIT y más de 400 personas participaron de su experiencia de realidad aumentada.
En pocas horas, La Rural permitió realizar casi un viaje por la cultura del norte argentino.
Y ahí aparece una enseñanza interesante para quienes trabajamos en turismo: la identidad también genera motivos para viajar.
Hoy el turismo me encuentra viajando
El Día Mundial del Turismo lo vivo en la F IT de Buenos Aires, en un momento especial de mi vida y también de mi relación con una actividad que cambió profundamente. Ya no alcanza con hablar de viajar. Hoy hablamos de experiencias, de motivaciones y de personas que buscan algo diferente cada vez que salen de su lugar habitual.
Cada 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo. La fecha no fue elegida al azar: recuerda la adopción, en 1970, de los Estatutos de la entonces Organización Mundial del Turismo, un hecho que abrió el camino para la conformación del organismo internacional que hoy conocemos como ONU Turismo. La celebración comenzó oficialmente en 1980.
Este año la fecha me encuentra en un lugar y en un momento muy particulares.
Escribo desde la Feria Internacional de Turismo de Buenos Aires, después de varios días de conversaciones, encuentros, presentaciones y de observar algo que me interesa especialmente: cómo está cambiando nuestra manera de decidir un viaje.
También me llega atravesando un momento feliz dentro de esta industria, desde dos lugares que disfruto: como comunicador especializado en turismo y como vocal de la Asociación Turística de Canelones, una organización privada que reúne asociados de diferentes puntos del departamento y que trabaja articulando con el sector público y buscando ahora construir vínculos más allá de fronteras.
Ya no alcanza con decir “viajar”
Durante mucho tiempo promocionamos destinos. Una playa, un monumento, un hotel, una ciudad.
Hoy eso ya no alcanza.
Quien viaja tiene mucha más información, compara precios, mira videos, consulta opiniones, descubre lugares que hace pocos años difícilmente hubieran aparecido entre sus opciones y construye su propio motivo para salir.
Por eso hablamos cada vez más de experiencias.
Puedo querer conocer París y también puedo sentir curiosidad por Kampala, en Uganda. Las razones para elegir una u otra pueden ser completamente diferentes y, sin embargo, igualmente válidas.
París seguirá teniendo esa enorme capacidad de seducción. La Ciudad Luz, el romanticismo, su historia y ese lugar casi inevitable que ocupa en el imaginario de quien proyecta sus primeros grandes viajes. Pero hoy comparte nuestra pantalla con cientos de destinos que antes parecían lejanos o directamente desconocidos.
Ahí está uno de los grandes cambios.
El turista dispone de más información, pero también tiene más oferta entre la cual elegir.
Y detrás de esa elección aparecen múltiples factores: presupuesto, conectividad, seguridad, gastronomía, naturaleza, cultura, recomendaciones, eventos, accesibilidad, sostenibilidad, curiosidad o simplemente las ganas de vivir algo que todavía no vivimos.
Una industria que mueve mucho más que turistas
A veces reducimos el turismo a la cantidad de personas que llegan. Es una mirada demasiado pequeña.
El turismo genera trabajo, inversión, transporte, gastronomía, comercio, cultura y oportunidades para pequeñas y medianas empresas. Naciones Unidas lo reconoce como un motor de crecimiento económico y desarrollo inclusivo y recuerda que, en determinados países, su peso puede superar incluso el 20 % del producto.
Pero hay algo que las estadísticas no siempre consiguen mostrar.
Cuando una persona decide viajar, comienza una cadena.
Busca información. Compra un pasaje. Se aloja. Come. Se traslada. Visita. Compra un producto local. Escucha una historia. Conoce personas. Saca una fotografía. Publica. Recomienda. Quizás regresa.
Y detrás de cada uno de esos actos hay alguien trabajando.
¿Y Uruguay?
En estos días de FIT tuve oportunidad de conversar con directores de Turismo, empresarios y con las máximas autoridades del Ministerio de Turismo de Uruguay.
Más allá de las diferentes responsabilidades y miradas, encuentro una coincidencia que considero importante: hoy no alcanza con esperar que el turista llegue.
Hay que generar razones para que venga.
Y después hay que conseguir que permanezca más tiempo, que recorra otros lugares, que consuma productos locales y que encuentre experiencias que pueda recordar y recomendar.
Ese desafío también alcanza a quienes comunicamos turismo.
Nuestro trabajo no debería limitarse a decir que un lugar es lindo. Tenemos que explicar por qué alguien debería querer conocerlo.
Lo que me deja este 27 de septiembre
Después de tantos años vinculado a la comunicación, al marketing y al turismo, sigo descubriendo lugares, personas y proyectos que me sorprenden.
Quizás por eso este Día Mundial del Turismo me encuentra con una sensación diferente.
No estoy escribiendo sobre turismo desde un escritorio. Estoy dentro de una feria internacional viendo destinos competir por una mirada, empresarios buscando oportunidades, organismos públicos presentando sus territorios y personas imaginando dónde será su próximo viaje.
Y compruebo algo sencillo: el turismo comienza mucho antes de hacer una valija.
Comienza cuando algo despierta nuestra curiosidad.
Después vendrán el destino, el transporte, el alojamiento y las fotografías.
Pero primero tiene que aparecer una razón para querer ir.
Y hoy, con miles de destinos al alcance de una pantalla, conseguir despertar esa razón es probablemente uno de los mayores desafíos del turismo.
ATC abre en la FIT una agenda de intercambio con el turismo de Entre Ríos
La Asociación Turística de Canelones mantuvo una reunión con Jorge Diego Satto, presidente del Ente Mixto de Turismo de Entre Ríos. El objetivo es avanzar hacia un programa de intercambio que genere oportunidades para los asociados, promueva visitas en ambos sentidos y fortalezca la relación entre el sector privado y público de los dos territorios.
Una feria de turismo también se mide por las conversaciones que logra poner en marcha.
En el marco de su participación en la Feria Internacional de Turismo (FIT) de Buenos Aires, representantes de la Asociación Turística de Canelones (ATC) mantuvieron un encuentro con Jorge Diego Satto, presidente del Ente Mixto de Turismo de Entre Ríos (EMTURER).
La reunión permitió comenzar a trabajar sobre una posible agenda de intercambio entre la Asociación y Entre Ríos, identificando productos, experiencias e intereses que pueden complementarse y, sobre todo, generar movimiento de visitantes entre ambos territorios.
La ATC reúne a empresarios, emprendimientos y organizaciones vinculadas al turismo de diferentes puntos de Canelones. Su trabajo parte de la iniciativa privada, pero tiene en la articulación con organismos públicos una herramienta fundamental para desarrollar proyectos, abrir oportunidades y fortalecer la actividad turística.
Esa experiencia de articulación busca ahora trascender fronteras.
De los puntos en común a oportunidades concretas
Entre Ríos y los asociados de ATC tienen mucho para intercambiar. El turismo termal entrerriano puede encontrar complementariedad con la costa, el enoturismo, la gastronomía, la ruralidad, la cultura y el patrimonio que integran la oferta de los socios de la Asociación en Canelones.
El desafío es convertir esas coincidencias en acciones.
Entre los primeros objetivos conversados aparece la posibilidad de desarrollar un programa de intercambio, promover actividades culturales y turísticas, generar acciones de difusión conjunta y estudiar beneficios que incentiven a los visitantes de Entre Ríos a conocer las propuestas de los asociados de ATC y, en sentido inverso, acercar al público uruguayo a las experiencias entrerrianas.
Para la Asociación, ese es un punto central: que los acuerdos institucionales terminen generando oportunidades para sus socios.
Un hotel, una bodega, un restaurante, un emprendimiento rural, un operador turístico o una experiencia cultural necesitan que la promoción finalmente se traduzca en personas que lleguen, permanezcan, consuman, recomienden y regresen.
La FIT y las conversaciones poderosas
Estar presente en una feria internacional no significa solamente disponer de un espacio para entregar información o mostrar atractivos. También significa sentarse a conversar, escuchar qué está haciendo el otro y descubrir dónde aparecen intereses compartidos.
La FIT ofrece precisamente ese escenario.
Desde la ATC entendemos que en turismo las conversaciones poderosas son aquellas que después se convierten en acciones.
El encuentro con el EMTURER abre una posibilidad que ahora deberá continuar fuera de la feria. Hay una primera coincidencia: trabajar para que la cercanía entre Uruguay y Entre Ríos se transforme también en más intercambio turístico.
La participación de la Asociación Turística de Canelones en la FIT suma así otra dimensión: articular dentro de Canelones, conectar lo privado con lo público y comenzar a construir relaciones fuera de fronteras que puedan generar nuevas oportunidades para sus asociados.
Porque la FIT dura algunos días. Las buenas conversaciones deberían durar mucho más.
Premios Sol 2026: reconocer a quienes construyen el turismo en Uruguay
La Noche del Sol: reconocer a quienes siembran turismo
Un año más, el turismo uruguayo tuvo su noche para encontrarse y reconocer a quienes trabajan todos los días construyendo destinos, experiencias y oportunidades. Para Noticias y Destinos, esta edición tuvo además un significado diferente: llegamos acompañados por periodistas de turismo de Brasil que durante varios días recorrieron y conocieron parte de nuestro país.
Hay premios que reconocen un resultado y otros que sirven para recordar todo lo que hubo que hacer antes de llegar hasta allí.
La Noche del Sol, organizada por la Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR), tiene mucho de eso.
Detrás de un hotel, una pequeña posada, una bodega, un restaurante, una agencia de viajes o una experiencia de turismo rural hay personas que arriesgaron, invirtieron, insistieron y creyeron en un lugar. Muchas veces comenzaron cuando casi nadie miraba hacia allí.
Hacen y siembran para otros.
Porque el turismo funciona de esa manera. Quien crea una buena experiencia no beneficia solamente a su empresa. Hace que un visitante llegue, permanezca, consuma, recomiende y quizás regrese. En ese recorrido aparecen otros beneficiados: el comercio, el transporte, la gastronomía, los productores, los trabajadores y el propio destino.
Por eso premiar y dar valor a lo que se hace en turismo importa.
Un año diferente para nosotros
Para Noticias y Destinos esta Noche del Sol fue especial.
Durante esos días estábamos acompañando a la delegación de periodistas y comunicadores turísticos brasileños que llegó a Uruguay para conocer Canelones y Montevideo. Dos de sus directivos participaron además de la celebración de CAMTUR.
Fue una interesante coincidencia: comunicadores que habían pasado varios días recorriendo nuestro territorio pudieron encontrarse, en una misma noche, con buena parte de quienes trabajan para construir la oferta turística que después intentamos mostrar fuera de fronteras.
Eso también es promoción turística.
No solamente una campaña o una fotografía. Promocionar un destino significa conseguir que alguien lo conozca, lo experimente y luego tenga algo verdadero para contar.
De los premios al territorio
Este año los Premios Sol tuvieron 59 postulaciones, 34 finalistas en ocho categorías y una votación pública que alcanzó los 15.956 votos. Finalmente fueron reconocidas 13 propuestas de distintos puntos del país.
Muchos de los nombres premiados nos resultan conocidos.
A algunos hemos tenido la oportunidad de visitarlos, recorrerlos o conocer de cerca su trabajo. Otros quedan anotados en nuestra agenda, porque esperamos conocerlos pronto.
Y quizás allí esté uno de los mayores valores de estos premios: despertar curiosidad por conocer lo que otros están haciendo bien en Uruguay.
Los reconocimientos viajaron hacia Salto, Rivera, Montevideo, Maldonado y Colonia, mostrando también que hablar de turismo uruguayo significa hablar de territorio. Entre los ganadores aparecen desde grandes empresas hasta pequeños emprendimientos y propuestas instaladas lejos de los circuitos turísticos más tradicionales.
No son solamente nombres en una lista. Detrás de cada uno existe una historia empresarial y, sobre todo, una razón por la cual alguien puede decidir viajar.
Celebrar, pero también mirar los números
La noche tuvo además un espacio necesario para hablar de la realidad económica del sector.
El nuevo Monitor de Turismo elaborado por CERES junto a CAMTUR volvió a mostrar la dimensión que tiene esta actividad para Uruguay: aproximadamente 6% del PIB y más de 122.000 empleos vinculados directa e indirectamente al turismo. Al mismo tiempo, puso sobre la mesa uno de los problemas que preocupan al sector: recuperar rentabilidad y competitividad.
Celebrar el turismo no significa ignorar sus dificultades.
Significa precisamente entender que detrás de esas cifras existen empresas que necesitan ser rentables, trabajadores que dependen de ellas y territorios que encuentran en el visitante una posibilidad de desarrollo.
Durante la noche también se presentó Expo Turismo 2027 y se dio espacio al trabajo de la Fundación Pérez Scremini, incorporando una dimensión social a un encuentro esencialmente empresarial.
Los Premios Sol 2026
Los reconocimientos fueron para:
Alojamiento turístico: Aguasol Hotel Termal, en Termas del Daymán, y La Posada del Minero, en Minas de Corrales.
Turismo rural: Villa Pancha del Lunarejo, Rivera.
Transporte turístico: Buquebus – China Zorrilla y RifVans.
Agencias de viaje: ANDA Turismo y Senderos Naturales.
Propuesta gastronómica: Ocho Nudos, en Piriápolis, y Restaurant NIDO, en Carmelo.
Bodega turística: Bodega Garzón y Ángel Fallabrino.
Turismo aventura: El Gavilán, Valle del Lunarejo.
Evento MICE: Agro en Punta 2026, Punta del Este.
El premio termina; el trabajo continúa
La Noche del Sol pasa. Las fotografías quedan, los premios encuentran su lugar en una oficina o en una recepción y al día siguiente cada uno vuelve a trabajar.
Y allí comienza nuevamente el turismo.
Recibir al próximo visitante. Mejorar un servicio. Mantener un emprendimiento abierto. Capacitar a alguien. Pensar una nueva experiencia. Convencer a otro de que vale la pena visitar ese lugar.
Tal vez por eso estos reconocimientos sean importantes.
Porque el turismo no lo construye una sola persona ni una sola institución. Se construye sumando pequeñas y grandes decisiones, muchas de ellas tomadas durante años sin saber exactamente quién recogerá sus frutos.
Un año más estuvimos allí.
Y esta vez tuvimos la satisfacción adicional de compartir la noche con quienes habían llegado desde Brasil para conocer parte de nuestro turismo.
Ellos regresaron con historias para contar.
Los premiados continúan trabajando.
Y nosotros todavía tenemos varios lugares nuevos por conocer.
Paranair suspende vuelos a Montevideo por mantenimiento de flota
Paranair detiene sus vuelos: una señal de alerta para la conectividad de Uruguay
La compañía paraguaya suspenderá temporalmente toda su operación entre el 30 de septiembre y el 12 de octubre para realizar mantenimiento mayor sobre la única aeronave que mantiene actualmente en servicio. La decisión afecta una conexión especialmente importante para Uruguay: Asunción–Montevideo, además de volver a poner el foco sobre la fragilidad de las rutas domésticas hacia Salto y Rivera.
Paranair anunció una parada temporal de todas sus operaciones entre el 30 de septiembre y el 12 de octubre, con la previsión de retomar sus vuelos regulares el día 13.
La compañía explicó que la interrupción responde al mantenimiento mayor requerido para la aeronave que actualmente mantiene en operación y señaló que los trabajos tienen como objetivo continuar garantizando los estándares de seguridad operacional.
La seguridad no admite discusión y un mantenimiento programado debe realizarse cuando corresponde.
El problema es otro: una aerolínea que sostiene su programación con una sola aeronave dispone de muy poco margen cuando ese avión debe salir de servicio.
Y las señales de alerta no comenzaron ahora.
En agosto ya había advertencias
El 3 de agosto, el diario paraguayo ABC Color informó que la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil de Paraguay (DINAC) había adoptado una serie de medidas ante problemas operativos y denuncias de pasajeros.
El organismo dispuso una reducción temporal de frecuencias en varias rutas internacionales, incluida Asunción–Montevideo, y ordenó que la comercialización de pasajes se ajustara a la capacidad operativa que la empresa pudiera acreditar.
La DINAC confirmó entonces que Paranair había quedado operando con una sola aeronave luego de inconvenientes técnicos en otro avión.
También existían reclamos de pasajeros por cancelaciones y reembolsos, mientras el regulador paraguayo había iniciado acciones relacionadas con una deuda de la empresa ante la institución.
No era, por tanto, un problema desconocido.
Doce días sin volar
La situación llega ahora a un punto mucho más visible.
Entre el 30 de septiembre y el 12 de octubre la compañía prevé detener completamente sus vuelos. La programación regular debería reiniciarse el 13 de octubre.
Según información publicada por medios especializados, el CRJ-200 matrícula ZP-CRT fue el único avión de Paranair que registró operaciones comerciales durante los últimos días.
Los pasajeros afectados están siendo contactados para analizar cambios y reprogramaciones.
Desde Noticias y Destinos deseamos que se trate efectivamente de una situación momentánea y que la compañía pueda normalizar rápidamente su operación.
No solamente por Paranair. También por Uruguay.
Asunción–Montevideo necesita continuidad
La conexión directa entre Paraguay y Uruguay tiene un valor turístico, empresarial y regional que supera a una compañía determinada.
Actualmente Paranair es la única aerolínea que opera vuelos directos entre Asunción y Montevideo, una conexión de aproximadamente una hora y cincuenta minutos. Antes de esta interrupción, la ruta contaba con varias frecuencias semanales.
Perder temporalmente esa conexión significa obligar al pasajero a buscar alternativas con escalas o combinaciones considerablemente más largas.
Y Paraguay es un mercado que Uruguay viene intentando desarrollar.
Turismo, reuniones, inversiones y viajes empresariales necesitan algo elemental: certeza de que es posible ir y regresar en los días previstos.
La conectividad no consiste solamente en inaugurar una ruta. También consiste en darle continuidad.
Salto y Rivera también forman parte del problema
La situación adquiere otra dimensión porque Uruguay apostó por Paranair para recuperar conectividad aérea con el interior.
En octubre de 2024 comenzó la ruta Montevideo–Salto, recuperando vuelos comerciales regulares hacia el departamento después de años sin ese servicio.
El Estado acompañó aquella operación. El Ministerio de Turismo aportó US$ 100.000 mediante un convenio con contrapartidas promocionales, mientras que la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande realizó otro aporte de US$ 100.000 vinculado al lanzamiento y promoción de la conexión.
La apuesta inicialmente mostró resultados. En agosto de 2025, cuando se anunció una tercera frecuencia semanal y la futura incorporación de Rivera, el Ministerio de Turismo informó que Salto había superado 4.000 pasajeros en sus primeros diez meses y que, según la compañía, había sido el lanzamiento de ruta más exitoso de Paranair.
Posteriormente llegó Rivera, con dos frecuencias semanales desde Montevideo.
Pero durante 2026 comenzaron las dificultades.
Salto quedó sin vuelos comerciales regulares durante septiembre. También surgieron problemas para sostener las operaciones hacia Rivera, en un escenario en el que se cruzaron dificultades propias de la compañía con problemas locales vinculados a la disponibilidad de controladores aéreos.
Esto obliga a separar responsabilidades. No todo lo ocurrido en las rutas domésticas puede atribuirse exclusivamente a Paranair.
Pero tampoco puede ignorarse que depender de una compañía que dispone de una sola aeronave operativa aumenta considerablemente la vulnerabilidad del sistema.
Invertir en conectividad exige mirar más allá de la inauguración
Uruguay ha realizado inversiones importantes para recuperar y modernizar sus aeropuertos del interior.
Salto recibió una inversión aproximada de US$ 13 millones dentro del Sistema Nacional de Aeropuertos Internacionales. Rivera, Melo, Paysandú, Durazno y Carmelo forman parte de la misma estrategia de infraestructura.
La infraestructura era necesaria.
Ahora aparece la segunda parte del desafío: conseguir operaciones comercialmente sostenibles.
Un aeropuerto renovado sin vuelos regulares tiene un impacto turístico muy diferente al de un aeropuerto integrado efectivamente a una red.
Y cuando existen recursos públicos destinados a apoyar el desarrollo de una ruta, la discusión debería ir más allá de si corresponde o no ayudar a una aerolínea.
Hay que evaluar la capacidad operativa del socio elegido, la continuidad prevista, alternativas ante contingencias y los resultados obtenidos con el dinero invertido.
Una advertencia en el momento justo
La situación de Paranair aparece, además, cuando Uruguay acaba de aprobar un nuevo régimen de incentivos para atraer más pasajeros extranjeros y nuevas conexiones internacionales.
Por eso lo ocurrido debería servir como experiencia.
Los incentivos pueden ser necesarios. Muchos países los utilizan y las aerolíneas los consideran al decidir dónde colocar sus aviones.
Pero el dinero público no puede comprar por sí solo conectividad sostenible.
Puede ayudar a iniciar una ruta.
Puede disminuir el riesgo inicial.
Puede colaborar en su promoción.
Después aparecen la demanda, la capacidad financiera y, fundamentalmente, la fortaleza operativa de la compañía.
Uruguay necesita más vuelos hacia el interior y más conexiones internacionales. Necesita también conservar el vínculo directo con Asunción y seguir acercándose a Paraguay.
Por eso esperamos que el 13 de octubre Paranair vuelva efectivamente a operar y que estas dificultades queden atrás.
Pero también deberíamos aprender de lo ocurrido.
Conseguir una aerolínea dispuesta a volar es importante. Conseguir que tenga los aviones, los pasajeros y la capacidad para hacerlo regularmente es lo que transforma una ruta anunciada en verdadera conectividad.
Fuentes verificadas
- ABC Color — medidas de DINAC y situación de Paranair, 3 de agosto de 2026
- El Observador — suspensión de operaciones del 30 de septiembre al 12 de octubre
- Ministerio de Turismo — Salto, frecuencias y apertura de Rivera
- MTOP — habilitación y obras del Aeropuerto de Salto
- El Observador — convenio y aporte del Ministerio de Turismo para Salto
- El País — dificultades operativas en Salto y Rivera
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