Hay concursos que premian técnica. Otros, mirada. Este propone algo más profundo: contar un país que se piensa para todos.
“Uruguay en foco: destinos y experiencias sin barreras” invita a registrar lo que muchas veces pasa desapercibido: los detalles que permiten que alguien viaje, disfrute y participe sin límites.

La consigna es clara: no se trata solo de fotografiar un lugar, sino de mostrar cómo ese lugar incluye.

El concurso, de alcance nacional y participación gratuita, está dirigido a personas mayores de 14 años, residentes o visitantes, que deseen compartir fotografías tomadas en Uruguay y que reflejen condiciones de accesibilidad en destinos, entornos, servicios o experiencias turísticas. Las imágenes pueden abordar distintas dimensiones de la accesibilidad —física, sensorial, intelectual o psicosocial— y deberán centrarse en infraestructuras, propuestas o prácticas que favorezcan una experiencia turística inclusiva.

En este sentido, las fotografías deberán reflejar de manera concreta condiciones de accesibilidad en destinos turísticos, poniendo en valor infraestructuras, servicios o experiencias que permitan un uso autónomo, seguro y disfrutable por parte de todas las personas. Esto puede incluir, por ejemplo, rampas de acceso, señalética accesible, senderos adaptados, espacios inclusivos o servicios turísticos diseñados para garantizar una experiencia sin barreras.

 

La convocatoria permanecerá abierta hasta el domingo 5 de abril, y permitirá presentar hasta tres fotografías por participante.

 

El proceso de evaluación estará a cargo de un jurado integrado por referentes de alto nivel del ámbito del turismo, la cultura, la accesibilidad y la cooperación internacional, lo que aporta una mirada multidisciplinaria y jerarquiza la iniciativa.

El mismo está conformado por Patricia Acevedo, adscripta a la Subsecretaría del Ministerio de Turismo y Coordinadora del Grupo de Accesibilidad Turística (GAT); Giselle Burbano, especialista regional de Ciencias Sociales y Humanas para América Latina y el Caribe de UNESCO; Martín Craciún, curador con más de veinte años de trayectoria en el campo de las artes visuales y coordinador del Instituto Nacional de Artes Visuales del Ministerio de Educación y Cultura; Lucas Rodríguez Berrospe, Secretario General de la Dirección de Impresiones y Publicaciones Oficiales (IMPO); y Leticia Viva, Codirectora Ejecutiva de la Red de Empresas Inclusivas para Argentina y Uruguay.

 

Las 10 imágenes seleccionadas serán reconocidas en una ceremonia prevista para el 27 de mayo de 2026 en la Sala Arredondo del Ministerio de Turismo, mientras que los resultados serán anunciados previamente el 5 de mayo.

 

Las bases completas del concurso y el formulario para el envío de fotografías se encuentran disponibles en www.turismoaccesible.com.uy  donde las personas interesadas podrán registrar su participación de forma gratuita.

 

La iniciativa es impulsada por la Red de Empresas Inclusivas, a través del Nodo de Turismo Accesible Uruguay, con el apoyo del Ministerio de Turismo y la Dirección Nacional de Impresiones y Publicaciones Oficiales (IMPO), en el marco de una agenda que busca consolidar la accesibilidad como un componente central del desarrollo turístico del país.

 

 


Qué historias tienen más fuerza

Para destacar, la imagen debe narrar. Estas son líneas que pueden marcar diferencia:

1. La accesibilidad en acción
No basta con una rampa vacía. Buscá la escena viva:

  • Una persona utilizándola
  • Un gesto de ayuda natural
  • Una experiencia compartida

2. El detalle que cambia todo
Muchas veces lo más potente es lo pequeño:

  • Señalética clara
  • Menús accesibles
  • Texturas, braille, guías táctiles

3. Emoción antes que postal
El jurado recordará una emoción, no un paisaje repetido.

  • Una sonrisa
  • Un logro
  • Un instante de autonomía

4. Diversidad real, no forzada
Evitar la pose. Buscar naturalidad:

  • Diferentes edades
  • Distintas capacidades
  • Escenas cotidianas

Cómo construir una foto ganadora

Composición con sentido
Ubica el elemento inclusivo como protagonista, no como accesorio.

Luz que acompañe la historia
La luz suave (mañana o tarde) ayuda a transmitir cercanía y humanidad.

Enfoque narrativo
Pregúntate antes de disparar:

“¿Qué historia cuenta esta imagen sin palabras?”

Contexto + persona
El equilibrio ideal: mostrar el entorno, pero con alguien que lo habite.


Ideas concretas para salir a buscar

  • Una playa con accesibilidad y uso real
  • Transporte adaptado en funcionamiento
  • Experiencias gastronómicas inclusivas
  • Turismo rural accesible
  • Cultura: museos, espectáculos o espacios pensados para todos

El diferencial que puede definir

En un concurso como este, gana quien entiende algo esencial:
la inclusión no es infraestructura, es experiencia.

Si tu imagen logra que quien la vea piense
“yo también podría estar ahí”, entonces ya estás más cerca del premio.


Una oportunidad para mirar distinto

Este concurso no solo premia fotografías.
También propone una forma de ver el turismo:
más humano, más consciente, más real.

Y ahí está la clave.

Porque a veces, la mejor imagen no es la más perfecta.
Es la que demuestra que un destino puede ser de todos.

Un uruguayo llevó la voz de América Latina ante Francia en un momento clave.

En medio de un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas y debates sobre ciudadanía y representación, un nombre propio emergió desde el sur del continente. El uruguayo Martín Biurrun intervino en la Assemblée des Français de l’étranger (AFE), el espacio que conecta a más de 2,5 millones de franceses fuera de su país con el Estado francés.

Su participación no fue simbólica. Representó a América Latina y el Caribe en una discusión que mezcla política exterior, derechos ciudadanos y el futuro de la diáspora francesa en el mundo.


Un perfil entre dos mundos

Máster en Derecho, empresario y exdiputado en Uruguay, Biurrun encarna una figura poco habitual: un actor político con doble pertenencia. Como consejero consular francés, su rol trasciende lo protocolar. Se ubica en un punto estratégico donde confluyen intereses, culturas y realidades distintas.

Esa doble identidad —uruguaya y francesa— le permite interpretar con precisión los desafíos que enfrentan miles de ciudadanos en América Latina que mantienen vínculos activos con Francia.


El registro consular: mucho más que un trámite

Uno de los ejes centrales del debate en la AFE giró en torno al registro de franceses en el exterior. La propuesta del Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores de Francia plantea extender de cinco a diez años la vigencia de la inscripción consular.

A primera vista, parece una simplificación administrativa. Sin embargo, Biurrun llevó la discusión a otro nivel.

Su intervención dejó en claro que el registro no es solo una base de datos: es la puerta de acceso a derechos. La no renovación puede implicar quedar fuera del sistema consular, afectando asistencia, trámites y, en ciertos casos, la transmisión de la nacionalidad a futuras generaciones.

En ese punto, la discusión se vuelve profundamente humana. Detrás de cada inscripción hay historias familiares, identidad y pertenencia.


Menos representación, menos voz

El impacto no termina en lo administrativo. También se proyecta sobre la representación política.

Una reducción en el número de franceses registrados en el exterior podría traducirse en menos escaños para regiones como América Latina dentro de la AFE. En el caso de Uruguay, las estimaciones indican una posible caída de tres a un solo consejero en el próximo ciclo electoral.

Esto implica un cambio silencioso pero significativo: menos presencia en la mesa donde se toman decisiones.

En términos estratégicos, América Latina corre el riesgo de perder peso en el diálogo directo con el gobierno francés.


Lengua, cultura y futuro

Más allá de la política, la AFE abordó un tema que atraviesa generaciones: la identidad.

Biurrun impulsó la necesidad de fortalecer la enseñanza del francés en la región, tanto en instituciones educativas como en redes culturales como las alianzas francesas. También puso el foco en programas dirigidos a jóvenes bilingües y franco-descendientes.

La clave no está solo en conservar una lengua, sino en sostener un vínculo cultural que da sentido a la pertenencia.


Uruguay en el mapa global

La intervención de Biurrun coloca a Uruguay en una escena que muchas veces parece lejana: la de los grandes debates internacionales sobre ciudadanía, migración y representación.

Pero en realidad, el impacto es concreto y cercano. Se traduce en derechos, oportunidades y presencia en espacios de decisión.

En un mundo cada vez más interconectado, las historias de la diáspora dejan de ser periféricas. Pasan a formar parte del centro de la conversación global.


Fuentes

  • Assemblée des Français de l’étranger
  • Ministerio de Europa y Asuntos Exteriores de Francia
  • Intervención y declaraciones de Martín Biurrun en sesión plenaria de la AFE
  • Documentación oficial sobre registro de franceses en el exterior y reforma consular (Cancillería francesa)
 
 
 

Cuando el deporte deja de ser competencia y se convierte en destino de vida

En Uruguay, donde muchas veces el talento nace en silencio, existen historias que no solo merecen ser contadas, sino entendidas como señales de hacia dónde puede evolucionar una sociedad. “Maldonado Boxea” no es únicamente un proyecto deportivo. Es, en esencia, una construcción colectiva donde el turismo, la empresa, el Estado y el territorio se cruzan para generar oportunidades reales.

Detrás de esta iniciativa aparece la figura de Javier Azcurra, quien desde su rol en Enjoy Punta del Este impulsa una visión poco habitual: la empresa como actor activo en la transformación social.

“No faltaban sueños en los barrios, faltaban escenarios donde esos sueños pudieran entrenar”, reflexiona Azcurra, sintetizando una de las claves más profundas del proyecto.

 


Un proyecto que nace desde la pregunta correcta

La historia no comienza en un ring, sino en una inquietud. ¿Qué hace falta para cambiar una realidad?

Ezcurra lo plantea con claridad: “Éramos dos soñadores… primero teníamos que juntar más soñadores”.

Ese proceso fue sumando actores: el entrenador Nicolás Barrales, la empresa privada, la Intendencia y la comunidad. La articulación público-privada dejó de ser un concepto teórico para convertirse en una herramienta concreta.

“Maldonado Boxea” empezó a construir algo más profundo que un gimnasio: un espacio de pertenencia.


El boxeo como herramienta de inclusión

Con el paso del tiempo, el proyecto fue consolidando un modelo que hoy involucra entre 70 y 80 jóvenes. Pero el dato relevante no está en el número, sino en el proceso.

“Muchos jóvenes iban a encontrar algo que no encontraban en otros lugares: una comunidad, un grupo de pertenencia”, explica Azcurra.

Ese enfoque transforma el deporte en un canal de desarrollo personal y profesional. No se trata solo de entrenar, sino de generar disciplina, identidad y oportunidades.

El resultado es tangible:

  • Jóvenes que dejaron la calle para integrarse al deporte
  • Inserción laboral en el sector turístico
  • Formación en oficios y educación
  • 12 deportistas que ya compiten a nivel profesional

Cuando el turismo también es inclusión

Uno de los aspectos menos visibles, pero más relevantes, es la conexión con el turismo.

El proyecto no se limita al deporte: integra a los participantes en el ecosistema productivo local. Ejemplo de ello es el caso de Manuel Peraza, quien además de boxeador profesional trabaja dentro del propio Enjoy.

“Es lo que sucede cuando organizaciones responsables se unen para construir caminos que permitan cumplir sueños”, señala Azcurra.

Aquí aparece un concepto clave para el desarrollo territorial: el turismo como generador de empleo y movilidad social.


Joaquín Faccio: cuando un sueño deja de ser individual

Toda iniciativa necesita una historia que la represente. En este caso, ese nombre es Joaquín Faccio.

Su recorrido resume el sentido del proyecto:

  • Origen en contexto vulnerable
  • Trabajo desde la adolescencia
  • Formación dentro del programa
  • Inserción laboral
  • Carrera profesional en el boxeo

El momento que define todo ocurre cuando, tras su debut, declara:

“Mi sueño es ser campeón del mundo”.

Esa frase cambia la escala del proyecto. Ya no es un objetivo individual. Se vuelve colectivo.

Dos años después, ese mismo joven logra consagrarse campeón mundial, marcando un hito en la historia del boxeo uruguayo.

“Joaquín no solo ganó una pelea. Le ganó a una historia que parecía escrita”, resume Azcurra


Más allá del deporte: un modelo replicable

“Maldonado Boxea no es sobre boxeo. Es sobre algo más grande”, afirma Azcurra

La frase sintetiza el verdadero valor del proyecto: su capacidad de ser replicado.

El modelo combina:

  • Liderazgo empresarial con propósito
  • Articulación público-privada
  • Deporte como herramienta educativa
  • Inserción laboral real
  • Construcción de comunidad

En términos de desarrollo, representa una hoja de ruta para políticas públicas y estrategias empresariales con impacto.


El verdadero desafío

La reflexión final del propio Azcurra deja una idea que trasciende el proyecto:

“Tal vez nuestro verdadero desafío no sea enseñar a soñar, sino enseñar a construir los escenarios para cumplir esos sueños”.

En un contexto donde el turismo busca cada vez más experiencias con sentido, iniciativas como “Maldonado Boxea” muestran que el impacto social también puede ser parte de la identidad de un destino.

Porque, en definitiva, los destinos no solo se visitan. También se construyen.

Uruguay: resiliencia energética, presión económica

Uruguay siente el impacto global, pero no desde el mismo lugar que Europa o economías altamente dependientes del gas. Aquí no se proyecta un colapso inmediato, sino un escenario más silencioso y persistente: aumento de costos, márgenes empresariales más ajustados y un mercado laboral que podría enfriarse si la tensión externa se prolonga.

El país llega con dos amortiguadores relevantes. Por un lado, una matriz eléctrica casi totalmente renovable, que evita una crisis energética interna. Por otro lado, niveles de inflación que, en términos recientes, se mantienen contenidos.

Sin embargo, la dependencia del petróleo sigue marcando el pulso de la economía real. Transporte, logística e industria continúan atados a ese insumo estratégico. Desde Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland recuerdan que el país consume más de 45.000 barriles diarios de crudo o derivados.

Ahí está la clave de la mirada local: Uruguay no enfrenta un shock energético directo, pero sí una presión constante sobre su estructura de costos, donde cada ajuste internacional termina filtrándose en la actividad cotidiana.

Ese escenario local, más de desgaste que de quiebre, no surge en el vacío. Responde a un clima global donde la incertidumbre dejó de ser una excepción para transformarse en regla.

En ese contexto, las palabras de Christine Lagarde, al frente del Banco Central Europeo, funcionan como termómetro más que como alarma.

“Estamos ante un entorno de profunda incertidumbre, en un mundo distinto, donde no es posible anticipar con claridad cómo evolucionarán los riesgos energéticos y geopolíticos”, señaló la titular del organismo en su última intervención.

No planteó un colapso inminente, pero sí algo igual de relevante: un escenario donde la incertidumbre pasa a ser estructural y condiciona cada decisión económica.

Traducido a la realidad uruguaya, el mensaje es directo: no se trata de una crisis puntual, sino de un período más largo de presión, donde los costos aumentan, las decisiones se vuelven más prudentes y el margen de error se reduce.

 El disparador global hoy es muy claro: la guerra en torno a Irán y la disrupción en el Estrecho de Ormuz. Reuters reportó este 31 de marzo que ese conflicto provocó la mayor suba histórica en sus pronósticos de precio del crudo para 2026, con Brent esperado en US$ 82,85 frente a US$ 63,85 en febrero, y con escenarios extremos que lo llevan mucho más arriba si el bloqueo persiste. Además, la zona euro ya volvió a sentir el golpe: la inflación de marzo subió a 2,5% impulsada por la energía.

¿Y Uruguay?

El impacto más inmediato ya se ve en los combustibles. El gobierno anunció el 27 de marzo un ajuste de 7% en naftas, gasoil y supergás a partir de abril, explicitando que responde al encarecimiento del petróleo por la guerra en Medio Oriente. A la vez, informó créditos blandos para sectores productivos más afectados y resolvió no trasladar esa suba al boleto de ómnibus. Eso muestra dos cosas: el shock ya llegó, y el gobierno intenta amortiguarlo antes de que se expanda a toda la economía.

Sobre el empleo, se está complicando, pero todavía más por fragilidad que por derrumbe. El INE informó una tasa de desempleo de 7,4% en febrero de 2026, con empleo en 59,8% y actividad en 64,6%. No es una cifra de crisis aguda, pero tampoco de mercado laboral holgado. Si a eso se le suma energía más cara, fletes más caros y menor dinamismo global, el riesgo es que las empresas frenen contrataciones antes de despedir masivamente. El empleo suele deteriorarse con rezago.

En turismo, el problema no es solo el combustible en sí, sino el efecto cadena. Uruguay recibió 3,6 millones de visitantes en 2025 y el turismo generó US$ 2.040 millones, por lo que sigue siendo una fuente grande de divisas. Pero un petróleo caro presiona sobre pasajes aéreos, paquetes, cruceros, transporte interno y consumo turístico. En otras palabras, el turismo no desaparece, pero puede volverse más caro y más selectivo: viajes más cortos, más cercanos, más compra de último momento y mayor sensibilidad al precio. Eso suele favorecer el turismo regional y castigar más al largo radio. Esta última parte es una inferencia económica a partir del peso del combustible y de la importancia del sector en la balanza de divisas uruguaya.

En ganadería y agricultura, el impacto puede ser incluso más directo. No porque el ganado “use petróleo”, sino porque todo el sistema agroexportador consume gasoil, fertilizantes, transporte y financiamiento. Uruguay importa fertilizantes desde varios orígenes relevantes, entre ellos Argelia, China, Rusia, Estados Unidos y Marruecos. Si se encarece la energía global, también suben costos fabriles, fletes marítimos, seguros y muchas veces fertilizantes. El FMI ya advirtió que el conflicto en Medio Oriente puede elevar los precios de fertilizantes entre 15% y 20% además de frenar el crecimiento global. Para un país exportador de carne, soja y lácteos, la tensión es doble: vender al mundo puede seguir siendo posible, pero producir y embarcar cuesta más.

Esto importa mucho porque en 2025 las exportaciones uruguayas de bienes llegaron a US$ 13.493 millones, el mayor registro de la última década, y el crecimiento estuvo liderado por carne bovina, soja y lácteos. Si el shock se prolonga, Uruguay puede mantener demanda por alimentos, pero con márgenes más apretados por costos logísticos y de insumos. En una crisis global, los alimentos suelen resistir mejor que otros rubros, aunque no quedan inmunes.

En la industria del papel y la celulosa, el frente sensible es logístico-industrial. La celulosa llegó a desplazar a la carne bovina como principal producto de exportación en algunos tramos recientes, y sigue entre los grandes motores del comercio exterior uruguayo. UPM, por ejemplo, ha explicitado que su operativa en Paso de los Toros depende del ingreso de insumos químicos, fuel oil, terminal portuaria y transporte por rutas nacionales. En una crisis de energía y fletes, una planta no deja de operar de un día para otro, pero sí enfrenta mayores costos de abastecimiento, seguros y movimiento exportador.

La buena noticia para Uruguay es que no entra a esta fase tan desnudo como en otras épocas. ANCAP subraya que la electricidad uruguaya se genera casi en su totalidad con fuentes renovables, y esa diferencia importa mucho frente a Europa. Uruguay no depende del gas ruso ni del carbón importado para prender su sistema eléctrico. Eso no evita el golpe del petróleo en transporte y producción, pero sí reduce el riesgo de una crisis energética integral como la que vivieron otros países.

Entonces, ¿qué debemos esperar?

Primero, más inflación importada por combustibles, fletes e insumos, aunque con amortiguadores locales.

Segundo, crecimiento más lento y decisiones empresariales más cautelosas, sobre todo en sectores intensivos en transporte.

Tercero, un mercado laboral que probablemente se enfríe antes de romperse: menos contrataciones, más prudencia inversora y más presión en jóvenes y sectores de menor productividad. Lo de jóvenes ya es visible en la propia foto del INE: 23,7% de desempleo entre 14 y 24 años en febrero.

Cuarto, un agro que puede seguir vendiendo, pero con costos más altos y necesidad de financiamiento más fino.

Quinto, un turismo que no cae necesariamente, pero sí se vuelve más sensible al precio y al contexto regional.

Uruguay no está ante una catástrofe inevitable, pero sí ante un semestre en el que la eficiencia, la cobertura de costos y la lectura geopolítica van a pesar más que nunca. El país tiene mejores defensas que otros en energía eléctrica y estabilidad macro, pero sigue atado al mundo en petróleo, fertilizantes, fletes, tasas y demanda externa. La pregunta no es solo si estamos preparados, sino si reaccionamos a tiempo en tres frentes: financiamiento productivo, logística y protección del empleo.

Fuentes

  • Banco Central Europeo – Discursos oficiales de Christine Lagarde (2026)
  • Reuters – Proyecciones del petróleo y conflicto en Medio Oriente
  • Presidencia de la República Oriental del Uruguay – Ajuste de combustibles (marzo 2026)
  • Instituto Nacional de Estadística – Mercado laboral (2026)
  • Uruguay XXI – Exportaciones y comercio exterior
  • Observatory of Economic Complexity – Importación de fertilizantes
  • Fondo Monetario Internacional – Perspectivas globales y energía
  • Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland – Consumo energético y matriz

Sobre el autor: Jacobo Malowany es egresado en Estrategia Nacional del Centro de Altos Estudios Nacionales y diplomado por la Universidad de Montevideo en Innovación de Políticas Públicas.

El vino es un embajador invisible.

Viaja y nos representa. Hasta conversa con los interlocutores  en cada copa servida. No necesita discursos: se presenta solo, abre conversaciones y despierta destinos. En cada mesa del mundo donde aparece una etiqueta uruguaya, comienza una historia que muchas veces termina en un viaje.

Con el paso del tiempo, esa conexión se vuelve evidente. El crecimiento del enoturismo confirma que detrás de cada botella hay territorio, identidad y experiencias que atraen visitantes de distintos países. Las grandes cartas de vinos ya no pertenecen solo a los clásicos de siempre: cada día suman nuevos orígenes, nuevas historias, nuevos paisajes.

En ese escenario, diferenciarse no es una opción, es una estrategia. Uruguay entendió ese camino. Y desde Noticias y Destinos, impulsamos esa mirada: contar el vino no solo como producto, sino como puerta de entrada a un país que se descubre, se recorre y se recuerda. 

Como expresó el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Diego Spinoglio:

“Cada botella que Uruguay coloca en el mundo es también una invitación a conocer nuestro país. El vino abre puertas, conecta culturas y se transforma en una herramienta concreta para el desarrollo del turismo”.

Y reforzando el posicionamiento del sector:

“Uruguay no busca competir por volumen, sino por identidad. La calidad, la sostenibilidad y la historia de nuestras bodegas son hoy el verdadero diferencial en los mercados internacionales”.

Uruguay ya no participa en el mapa vitivinícola global: juega dentro de él. La presencia en ferias internacionales, el crecimiento exportador y una narrativa país bien construida posicionan al vino uruguayo en una etapa de madurez estratégica, donde cada acción responde a un objetivo claro: consolidarse como origen de calidad con identidad propia.

La reciente participación en Wine Paris 2026 no solo reafirma esa dirección, sino que expone una industria que entendió cómo competir en mercados exigentes sin perder su esencia.

Una presencia que trasciende la exhibición

Con  estas 20 bodegas representadas bajo la marca sectorial Uruguay Wine, el país mostró diversidad, coherencia y un relato común. El stand uruguayo funcionó como espacio de negocios, pero también como vitrina cultural.

El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI), como articulador de la estrategia, impulsa una visión de largo plazo. En palabras de su presidente:

“Uruguay ya no se presenta al mundo solo con vino, sino con una historia, una identidad y una forma de producir que conecta con las nuevas demandas globales”.

El Tannat continúa como bandera, pero el crecimiento del Albariño refleja una industria que diversifica sin perder coherencia. La clave está en el equilibrio entre tradición y adaptación.

Wine Paris: más que una feria, un termómetro global

La edición 2026 reunió a más de 112.000 profesionales del sector y registró cerca de 26.000 reuniones de negocios, con un aumento significativo en compradores de alto nivel . En ese proceso, la presencia internacional se vuelve clave. En Wine Paris 2026, Uruguay presentó una delegación sólida con 20 bodegas que reflejan la diversidad y el carácter del sector: Familia Deicas/Juanicó, Familia Dardanelli, Bodega Santa Rosa, Nakkal Wines, Bouza/Las Espinas, Pizzorno Family Estates, Montes Toscanini, Bodegas Carrau, Pisano, Viña Progreso, Bodega Castillo Viejo, El Capricho Winery, Bodega Cerro del Toro, Cavani Wines, Giménez Méndez, De Lucca, Bodega Cerro Chapeu, Bodega Bracco Bosca, Antigua Bodega y Familia Traversa. Una presencia que no solo exhibe vinos, sino que proyecta al país como destino.

Ese dato no es menor. Marca el contexto en el que Uruguay decide posicionarse: un mercado competitivo, dinámico y en transformación.

Porque Wine Paris funciona como un mercado concentrado del mundo del vino:

  • En un mismo lugar están los compradores de Europa, Asia y América
  • Se generan acuerdos comerciales reales
  • Se posicionan marcas país
  • Se construyen relaciones a largo plazo

No es casual que muchas regiones vitivinícolas planifiquen su estrategia internacional alrededor de esta feria.

Mucho más que vino: el cambio de época

Wine Paris ya no es solo vino. Es un reflejo del nuevo consumidor:

  • Espacios como Be Spirits (destilados)
  • Áreas como Be No (bebidas sin alcohol)
  • Nuevos productores emergentes
  • Tendencias de consumo más moderado y consciente

Esto marca algo clave: el negocio ya no se define solo por volumen, sino por experiencia, identidad y adaptación.

La inclusión de espacios como “Be No” (bebidas sin alcohol) y programas para productores emergentes evidencia hacia dónde se mueve el consumo global. Uruguay observa, interpreta y adapta.

Entre las variedades destacadas, el Tannat se mantiene como el emblema de la vitivinicultura uruguaya, mientras que el Albariño continúa consolidando su creciente reconocimiento internacional. La delegación contó con la presencia del Embajador de Uruguay en Francia, Enrique Loedel, y del Director General de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), Dr. John Barker, cuya presencia reafirmó el lugar que Uruguay viene consolidando en el escenario vitivinícola mundial.

El programa de Master Classes, a cargo de la Master of Wine Amanda Barnes, permitió profundizar en el conocimiento técnico y conceptual de los vinos uruguayos, presentando un vino ícono de cada una de las bodegas participantes y facilitando que el público internacional explore la máxima expresión cualitativa de cada proyecto.

Marca país y sostenibilidad: el diferencial silencioso

Detrás del crecimiento no hay casualidad. Existe una estrategia clara que combina:

  • Marca país (Uruguay Wine y Uruguay Natural)
  • Narrativa de origen
  • Sostenibilidad certificada
  • Participación coordinada en mercados internacionales

El programa de Viticultura Sostenible, impulsado por INAVI junto a FUCREA y certificado por LSQA, introduce estándares ambientales, sociales y económicos que hoy funcionan como ventaja competitiva.

El presidente de INAVI lo resume así:

“Hoy el mundo no solo compra calidad enológica, compra valores. Y Uruguay tiene una historia auténtica para contar”.

Un modelo con identidad: pequeñas bodegas, gran impacto

Un dato clave: cerca del 70% de las bodegas uruguayas pertenecen a familias que atraviesan varias generaciones .

Ese factor, lejos de ser anecdótico, se transforma en valor de marca. En un mundo dominado por grandes volúmenes, Uruguay compite desde lo humano, lo cercano y lo trazable.

La experiencia del vino uruguayo no se limita a la botella: incluye territorio, historia y vínculo.

Desafíos: crecer sin perder escala ni identidad

El escenario también presenta tensiones:

  • Costos crecientes de internacionalización
  • Dificultad de acceso para pequeñas bodegas
  • Necesidad de abrir nuevos mercados
  • Competencia global cada vez más profesionalizada

Participar en ferias como Wine Paris implica inversión, pero también visión estratégica.

“El desafío no es solo estar, es sostenerse y crecer en esos mercados”, advierten desde el sector.

Estrategias de internacionalización y sostenibilidad

El éxito de la vitivinicultura uruguaya en el escenario internacional se fundamenta en una estrategia integral que combina la participación en ferias internacionales, el desarrollo de programas de sostenibilidad y la construcción de marca país. Uruguay Wine, gestionada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI) en colaboración con Uruguay XXI, es la marca sectorial oficial para la promoción internacional de los vinos uruguayos bajo el paraguas de la Marca País Uruguay Natural.

Esta iniciativa, lanzada en 2018 durante el 41° Congreso Mundial de la Viña y el Vino en Punta del Este, reúne a bodegas con orientación exportadora en una estrategia unificada que combina identidad cultural, sostenibilidad ambiental y excelencia enológica.

La estrategia ha logrado posicionar al país como productor de "vinos con historias que se saborean", enfatizando el legado familiar de las bodegas (70% gestionadas por terceras a quintas generaciones) y su conexión con paisajes únicos como la costa atlántica. Y esto se traduce en que Uruguay entendió algo que muchos aún buscan: no competir por volumen, sino por valor.

La combinación de calidad, identidad, sostenibilidad y estrategia institucional le permite posicionarse como un origen confiable y atractivo en el mundo del vino.

La presencia en Wine Paris 2026 no es un punto de llegada. Es una señal clara de hacia dónde va el sector.

Y en ese camino, el vino uruguayo ya no busca reconocimiento: lo empieza a consolidar.

Fuentes y referencias

Este informe se construye a partir de información oficial del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI), datos de la organización de Wine Paris 2026, reportes sectoriales de comercio internacional del vino y análisis publicados por medios especializados del sector vitivinícola europeo.

 

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