Ética, percepción y responsabilidad en la era de la inteligencia artificial

 

En el video que publico más abajo, el perro reacciona con total convicción. Ladra, se tensa, se planta frente a la pantalla. Para él no existe la duda. No sabe de edición, de pantallas ni de inteligencia artificial. Su cerebro recibe estímulos y responde. Lo que ve es real.

Ese gesto simple abre una pregunta incómoda.
Lo que el perro percibe no existe en la realidad física, pero existe plenamente en su realidad mental. No hay engaño consciente; hay interpretación. Solo con aprendizaje —si llega— podría entender que ciertas imágenes no implican presencia real.

Ese mismo mecanismo actúa en las personas. Nuestro cerebro tampoco distingue de forma automática entre lo verdadero y lo fabricado. Primero creemos; después, si aprendemos, dudamos. Desde ese punto comienza el debate ético.


El quiebre del pacto visual

Durante décadas sostuvimos un acuerdo silencioso con la información: la imagen funcionaba como prueba. La fotografía documentaba, el video confirmaba. Hoy ese pacto se resquebraja. La inteligencia artificial permite crear escenas verosímiles sin que hayan ocurrido: nieve en el desierto, gestos que nunca existieron, cuerpos generados, voces reconstruidas.

La tecnología no miente. Calcula. El problema surge cuando la imagen sigue presentándose como evidencia sin advertencias. En ese punto, la percepción reemplaza a la verdad y la confianza se erosiona.


Percepción no es verdad

El ojo no valida hechos; interpreta estímulos. El cerebro completa lo que ve con experiencias previas, emociones y expectativas. Por eso una imagen convincente activa respuestas reales: miedo, deseo, rechazo, empatía.
El impacto no depende de si algo ocurrió, sino de si parece haber ocurrido.

La inteligencia artificial trabaja precisamente ahí, en el terreno de lo plausible. No necesita engañar para generar efectos. Le alcanza con parecer.


El riesgo de delegar el juicio

La IA puede colaborar con ideas, acelerar procesos creativos, ampliar miradas. El límite aparece cuando cedemos el pensamiento crítico. Pedirle que decida qué es verdadero, qué creer o cómo interpretar la realidad implica renunciar a una responsabilidad humana básica.

La tecnología no posee ética propia. Opera con patrones, probabilidades y datos. El criterio moral no está en el algoritmo, sino en quien lo usa y en el contexto donde se publica el contenido.


Advertir también es un acto ético

En este nuevo escenario, la omisión se vuelve problemática. Si una imagen, un video o un audio fue generado o alterado por inteligencia artificial, debería decirlo. No como censura, sino como señalización. Marcas visibles, metadatos claros, contextos explicativos.

Advertir no limita la creatividad. Al contrario, protege el derecho a comprender. La ética de la información ya no pasa solo por lo que se muestra, sino por lo que se explica.


Educación antes que prohibición

Regular resulta necesario, pero no alcanza. La verdadera defensa es cultural. Aprender a dudar, contrastar fuentes, entender cómo se producen las imágenes y por qué nos convencen.
La alfabetización mediática se vuelve tan importante como saber leer o escribir.

La ética no se descarga ni se automatiza. Se entrena.


Un nuevo contrato con la imagen

La pregunta central no es si la inteligencia artificial engaña. La pregunta es qué hacemos nosotros con lo que vemos. La tecnología amplifica capacidades humanas, pero también amplifica sesgos, deseos y temores.

El video del perro no muestra un error. Muestra un reflejo.
Nos recuerda que creer es un acto automático y que dudar es un aprendizaje.

La inteligencia artificial ya transformó la productividad en 2025, pero también expuso desigualdades. 

Invertir en inteligencia artificial dejó de ser una discusión futurista para transformarse, en 2025, en una experiencia concreta y cotidiana. En lo personal —y en lo profesional— el cambio resulta evidente: mejor información, mayor capacidad de análisis, decisiones más rápidas y un aumento claro de la productividad en la inmediatez. Mis cursos ya no tratan sobre “qué es la IA”, sino sobre cómo potenciar su uso real, cómo integrarla a procesos diarios y cómo evitar errores que terminan generando frustración o dependencia tecnológica sin criterio.

En Uruguay, invertir en IA no significa únicamente adquirir software o licencias. Significa invertir en capacidades, en fuentes confiables, en formación continua y en rediseño de procesos. La tecnología, por sí sola, no genera valor si no existe una estructura humana y organizacional capaz de interpretarla, controlarla y utilizarla con sentido estratégico.

La economía en K: el riesgo estructural de esta revolución

Uno de los conceptos clave para entender el impacto de la inteligencia artificial es el de economía en K. Este modelo describe una bifurcación: mientras algunos sectores, empresas y trabajadores mejoran su productividad, ingresos y competitividad, otros quedan estancados o retroceden. La IA tiene un enorme potencial para amplificar esa brecha.

Los expertos coinciden en que la IA no afecta a todos por igual. Beneficia especialmente a quienes ya cuentan con capital humano, formación, acceso a datos y capacidad de adaptación. En cambio, quienes realizan tareas repetitivas, manuales o administrativas sin reconversión previa quedan más expuestos.

El Fondo Monetario Internacional advierte que la automatización y la IA pueden disparar desigualdades si no existen políticas de transición laboral, capacitación y protección social. El riesgo no está en la tecnología, sino en cómo se implementa.

El caso del Puerto de Montevideo: la K aplicada al mundo real

El conflicto reciente en el Puerto de Montevideo, donde la implementación de un software de gestión generó tensiones entre una empresa operadora y los trabajadores, constituye un ejemplo local, concreto y pedagógico de economía en K.

El sistema informático buscaba mejorar eficiencia, trazabilidad, control de turnos y organización logística. Desde el punto de vista empresarial y operativo, la inversión tenía lógica: menos errores, más previsibilidad, mayor competitividad regional. Sin embargo, para parte de los trabajadores y sus sindicatos, el cambio se percibió como una amenaza directa a puestos de trabajo tradicionales.

Aquí aparece con claridad la K:

  • Sube la curva de eficiencia, control y rentabilidad.

  • Baja o se tensiona la curva del empleo que no tuvo tiempo ni herramientas para reconvertirse.

Los sindicatos no rechazaron la tecnología en sí, sino el riesgo de quedar del lado descendente de la K, sin garantías de capacitación, reubicación o nuevos roles. El conflicto no fue tecnológico: fue de transición, de tiempos y de diálogo. El puerto mostró lo que puede ocurrir cuando la innovación avanza más rápido que los acuerdos sociales.

Productividad: estimaciones, escenarios y cautela

El impacto de la IA sobre la productividad sigue siendo objeto de debate, pero nadie sostiene que sea nulo. El premio Nobel de Economía Daron Acemoglu estima que la productividad podría aumentar una décima anual durante una década gracias a la adopción generalizada de la IA. Capital Economics eleva esa cifra a 1,5 puntos porcentuales anuales, mientras que McKinsey plantea escenarios de hasta 3,5 puntos por año si la transformación se acompaña de rediseño organizacional.

El FMI, por su parte, sostiene que el PIB potencial global podría crecer hasta cuatro décimas adicionales en la próxima década si la automatización y la innovación impulsan la productividad de forma amplia. Son proyecciones de mediano y largo plazo, pero todas coinciden en un punto: la IA redefine estructuras económicas.

Inversión global y concentración del crecimiento

Desde 2023, los gigantes tecnológicos duplicaron su inversión en inteligencia artificial hasta alcanzar los 400.000 millones de dólares, impulsados por semiconductores avanzados, centros de datos, servicios en la nube, redes, energía y sistemas de refrigeración. Las proyecciones indican que esa inversión podría rondar los 530.000 millones de dólares en 2026.

Según Fitch Ratings, la inversión tecnológica explicó cerca del 90% del crecimiento del PIB de Estados Unidos en el primer semestre de 2025. Este dato refuerza una idea central: la IA no solo transforma empresas, domina el crecimiento económico, pero lo hace de manera altamente concentrada.

Filosofía, poder y gobernanza

Desde la filosofía contemporánea, Luciano Floridi advierte que la IA requiere marcos sólidos de gobernanza para no erosionar valores democráticos y sociales. Yuval Noah Harari alerta sobre el riesgo de delegar decisiones críticas a sistemas que no siempre comprendemos, generando nuevas asimetrías de poder.

Desde el mundo empresarial, líderes tecnológicos insisten en la noción de “permiso social”: la innovación necesita aceptación, reglas claras y legitimidad para sostenerse en el tiempo. Sin ese equilibrio, el rechazo social se vuelve inevitable.

Uruguay 2026: la clave está en cómo se implementa

Para los pequeños y medianos comercios uruguayos, la discusión no pasa por competir con los gigantes tecnológicos, sino por usar la IA para decidir mejor, vender mejor, organizar mejor y ganar tiempo. La diferencia entre quedar arriba o abajo en la K no depende del tamaño de la empresa, sino de la capacidad de adaptación.

La lección del puerto es clara y extrapolable:

La IA no se discute cuando llega.
Se discute antes, con formación, transición y acuerdos.

Invertir en inteligencia artificial, en Uruguay, ya no es una opción futurista. Es una decisión estratégica que define productividad, competitividad y cohesión social en los próximos años.

La inteligencia artificial no define el futuro por sí sola.
Lo define cómo, cuándo y para quiénes se implementa.

Uruguay tiene una oportunidad real en 2026: usar la IA para mejorar productividad, ordenar decisiones y fortalecer a pequeñas y medianas empresas. Pero también enfrenta un riesgo claro: que la falta de transición, formación y acuerdos empuje aparte de la sociedad al lado descendente de la economía en K.

La tecnología no elimina el trabajo.
Elimina formas de trabajo que no se transforman.

La pregunta ya no es si la inteligencia artificial llegó.
La pregunta es si estamos dispuestos a incorporarla con criterio, humanidad y responsabilidad, antes de que decida por nosotros.

Y vos, en tu jornada diaria… ¿ya usás inteligencia artificial para trabajar mejor o todavía no forma parte de tus decisiones?

Jacobo Malowany


Fuentes

  • Fondo Monetario Internacional (FMI)

  • Daron Acemoglu – Premio Nobel de Economía

  • Capital Economics

  • McKinsey Global Institute

  • Fitch Ratings

  • Oxford Economics

  • Luciano Floridi

  • Yuval Noah Harari

El lema propuesto por Naciones Unidas para este año resume el desafío global con absoluta precisión:
“ÚNETE para poner fin a la violencia digital contra las mujeres y las niñas”.

La violencia basada en género sigue siendo una de las violaciones de derechos humanos más extendidas del mundo. La ONU estima que una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual al menos una vez en su vida, y cada diez minutos muere una mujer o niña a manos de su pareja u otro familiar. Son cifras que reflejan una realidad dolorosa y persistente.

Pero a estas formas históricas de abuso se suma un escenario que crece con alarmante rapidez: el entorno digital. Las plataformas de redes sociales, mensajería, foros y espacios virtuales se convirtieron en nuevos territorios donde la violencia se ejerce, se amplifica y se disfraza de anonimato. Lo que ocurre en línea no es menor ni simbólico. La violencia digital es violencia real. #NoHayExcusa


El abuso digital: nuevas herramientas para viejos patrones de violencia

La violencia digital utiliza tecnologías y plataformas para acosar, amenazar, vigilar, manipular o exponer a mujeres y niñas. No es un fenómeno aislado; crece impulsado por:

  • Debilidad en la regulación tecnológica.

  • Ausencia de figuras legales específicas en muchos países.

  • Impunidad de plataformas que tardan en remover contenido.

  • Nuevas modalidades de abuso impulsadas por inteligencia artificial.

  • Movimientos contrarios a la igualdad de género.

  • Anonimato de agresores.

  • Escasez de apoyo a víctimas digitales.

Entre las acciones más frecuentes se encuentran:

  • Difusión no consentida de imágenes íntimas.

  • Ciberacoso, troleo y amenazas.

  • Acoso sexual en línea.

  • Deepfakes y falsificaciones digitales con IA.

  • Publicación de datos privados (doxeo).

  • Suplantación de identidad.

  • Redes misóginas y discursos de odio.

  • Captación y explotación sexual por internet.

  • Vigilancia o seguimiento digital para controlar movimientos.

Estas agresiones no quedan en la pantalla: muchas derivan en coerción, violencia física, persecución o incluso femicidios. Los daños emocionales, laborales y sociales suelen ser profundos y duraderos.

Las mujeres más visibles —periodistas, activistas, creadoras, políticas, defensoras de DDHH— son las más atacadas. Y quienes viven discriminaciones cruzadas (por raza, discapacidad, identidad u orientación sexual) enfrentan una violencia aún más intensa.


Una campaña global: 16 días de activismo para romper el silencio

Del 25 de noviembre al 10 de diciembre, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer abre los 16 días de activismo de ONU Mujeres, una campaña que convoca a gobiernos, empresas, organizaciones y ciudadanía.

El objetivo 2025 es claro:

  • Los gobiernos deben penalizar estas agresiones y garantizar justicia.

  • Las tecnológicas deben asegurar plataformas seguras y actuar con rapidez.

  • Los donantes deben financiar organizaciones feministas.

  • La sociedad debe alzar la voz, denunciar, acompañar y educar.

ONU Mujeres pone a disposición materiales, guías y recursos para que cualquier persona se convierta en agente activo de prevención y protección.


Una fecha que nació de la resistencia: las hermanas Mirabal

El 25 de noviembre recuerda el brutal asesinato de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, conocidas como Las Mariposas. Eran activistas y opositoras a la dictadura de Rafael Trujillo en República Dominicana. Su asesinato, en 1960, se convirtió en símbolo mundial de resistencia contra la violencia patriarcal.

En 1999, la Asamblea General de la ONU oficializó esta fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, retomando la propuesta surgida en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe (1981).


Compromiso uruguayo: marco legal y políticas en acción

Uruguay ratificó convenciones internacionales esenciales:

  • CEDAW (1979).

  • Convención de Belém do Pará (1994).

  • Convenio 190 de la OIT (2019) sobre violencia y acoso en el trabajo.

En 2017 aprobó la Ley 19.580, que define las diferentes modalidades de violencia hacia las mujeres y crea el Consejo Nacional Consultivo por una Vida Libre de Violencia de Género. Este organismo coordina, supervisa y articula políticas públicas para enfrentar la problemática.

El país también fortaleció el marco de protección para niñas, niños y adolescentes mediante:

  • Código de la Niñez y la Adolescencia (CNA).

  • Ley 19.747 (SIPIAV) para prevenir y reparar situaciones de violencia.

  • Ley 18.214, que prohíbe el castigo físico o humillante.

  • La propia Ley 19.580, que obliga a prevenir y atender las violencias hacia la infancia en contextos de violencia de género.

Énfasis 2025: violencia vicaria

El Consejo Nacional Consultivo decidió que la campaña de este año destaque la violencia vicaria, una forma de violencia de género en la que se utiliza a hijas e hijos para causar daño emocional a la mujer.
Reconocerla es el primer paso para detenerla.


Un desafío compartido: construir entornos seguros

Erradicar la violencia digital exige algo más que leyes. Requiere educación, responsabilidad social, alfabetización digital y participación activa. Cada persona, institución y empresa tiene un rol.

No se trata solo de proteger a quienes ya están en riesgo. También es un trabajo preventivo para todas las mujeres y niñas que ingresan al mundo digital desde edades tempranas.

La violencia digital es violencia real. #NoHayExcusa
Conciencia, regulación, acompañamiento y acción colectiva son los pilares para transformar los espacios digitales en territorios seguros.

Sistema de Respuesta a la Violencia Basada en Género de Inmujeres 

El Sistema de Respuesta a la Violencia Basada en Género de Inmujeres cuenta con una red nacional de servicios para orientación, atención y protección:

Líneas de consulta 24 horas

  • 0800 4141 (teléfono fijo)
    *4141 (celulares)

    Videollamada para mujeres sordas: 092 626 928 (lun. a vie., 9 a 14 h, con intérprete de LSU).
     

Servicios y dispositivos en todo el país

  • 35 servicios de atención especializada psicosocial y legal para situaciones de violencia basada en género
  • 19 Dispositivos de Articulación Territorial
  • Equipo Territorial de Montevideo
  • 15 equipos de atención a varones que ejercen violencia, presentes en 20 localidades.
  • Servicio Nacional de Atención a Mujeres en situación de Trata con fines de explotación sexual y/o laboral.
     

Alojamiento y protección

  • Casa de Breve Estadía para mujeres en riesgo de vida
  • Centros de Estadía Transitoria (Sur, Este y Norte del país)
  • Casa de Medio Camino para mujeres en proceso de salida de la violencia.
  • Dispositivo de Urgencia Habitacional
  • Programa de Alternativas Habitacionales Transitorias, en convenio con el MVOT
  • Portal de ingreso a Centros de Estadía Transitoria

Respuestas a las violencias hacia niñas, niños y adolescentes con madres víctimas de violencia (INAU)

  • Servicio telefónico de recepción de denuncias de violencia hacia niñas, niñas y adolescentes: Línea Azul 0800 5050
  • 7 casas para madres con hijas/hijos víctimas de violencia basada en género (6 en Montevideo y 1 en San José)
     

Datos del Sistema de Respuesta (enero-junio 2025)

  • El servicio telefónico *0800 4141 / 4141 atendió 4.039 llamadas.
  • Los Servicios de Atención a Mujeres recibieron 1.426 nuevos ingresos, realizaron 8.627 consultas presenciales y 1.933 consultas telefónicas.
  • Los DAT realizaron 130 instancias de sensibilización313 de difusión66 intervenciones directas y 519 indirectas.
  • Los ETM trabajaron con 114 nuevos casos, brindaron 13 talleres y participaron en 54 espacios de articulación interinstitucional.
  • Los equipos de atención a varones trabajaron con 880 hombres, con y sin dispositivo de tobilleras electrónicas de monitoreo.
  • El Servicio Nacional de Atención a Mujeres en situación de Trata retomó su atención en abril de 2025, registrando 4 nuevos ingresos17 casos en seguimiento y 23 asesoramientos técnicos.
  • El portal de ingreso a Centros de Estadía Transitoria recibió 397 situaciones, de las cuales 98 mujeres y 117 niños, niñas y adolescentes ingresaron a centros de 24 horas.
  • El programa Alternativas Habitacionales cuenta con 241 contratos activos.
  • En las casas para madres con niñas/os víctimas de violencias gestionados por INAU se encuentran 270 personas.

 

La segunda edición de ConnectIA 2025 llega al LATU con una propuesta que supera el ámbito tecnológico: democratizar la inteligencia artificial en Uruguay. Más que un encuentro, es una invitación a comprender cómo el conocimiento y la innovación pueden convivir con la realidad cotidiana de empresas, docentes, emprendedores y organizaciones que buscan adaptarse a los nuevos tiempos.


Una jornada para entender, conectar y aplicar

El evento, de acceso gratuito, reunirá a profesionales, académicos y estudiantes en un espacio donde la tecnología deja de ser un privilegio y se convierte en una herramienta al alcance de todos. A través de conferencias, paneles y demostraciones en vivo, se abordarán temas que van desde la IA generativa y el análisis de datos, hasta los retos éticos, la privacidad y la preparación organizacional para incorporar esta nueva inteligencia en los procesos de trabajo.

Más que aprender a “usar la IA”, ConnectIA propone entender cómo pensar con ella, cómo integrarla a la creatividad, la educación y la toma de decisiones empresariales. Los asistentes podrán conocer experiencias reales de implementación en industrias locales y descubrir qué pasos concretos se requieren para que la inteligencia artificial deje de ser un concepto abstracto y se transforme en valor.


Conocimiento aplicado: la clave del cambio

Entre los ejes más destacados se encuentran los casos prácticos de empresas uruguayas que lograron incorporar IA a su operativa, generando mejoras en eficiencia, predicción y servicio al cliente. También se presentarán nuevas herramientas y frameworks, como redes neuronales aplicadas a recomendaciones, IA generativa para evaluación educativa y análisis de privacidad en modelos de lenguaje.

Pero más allá del componente técnico, ConnectIA pone énfasis en algo esencial: el factor humano. La IA requiere cultura organizacional, liderazgo y visión estratégica. Comprender los datos, saber interpretarlos, tomar decisiones éticas y diseñar procesos de transformación son hoy competencias tan valiosas como dominar un algoritmo.


Democratizar la IA: un desafío que nos incluye a todos

La inteligencia artificial no reemplaza el talento humano, lo amplifica. Sin embargo, su aprovechamiento depende de la formación continua y de la capacidad de las organizaciones para adaptarse. ConnectIA busca que cada participante —desde un estudiante hasta un directivo— salga del evento con una convicción: usar la IA es posible, pero requiere aprendizaje, criterio y propósito.

Uruguay se suma así a una corriente global que busca poner la tecnología al servicio del desarrollo humano y la innovación con sentido. En tiempos donde la automatización y los datos marcan el ritmo, ConnectIA se consolida como un espacio imprescindible para mirar el futuro con conocimiento y conciencia.


Sitio oficial: www.connectia.uy
Lugar: LATU, Montevideo
Fecha: 25 de octubre de 2025


 

 
 
 

La inteligencia artificial que cambió la forma de ver los negocios

Descubrí cómo la Inteligencia Artificial ayuda a comunicar, diseñar y vender mejor. Un taller práctico y humano para emprendedores uruguayos.

El taller “Inteligencia Artificial para Emprendedores Humanos Inteligentes”, dictado por Jacobo Malowany, propone una experiencia única: aprender a usar herramientas tecnológicas con una mirada humana, práctica y cercana.
No se trata solo de dominar programas, sino de comprender cómo la I.A. puede potenciar lo que ya hacemos bien, ayudando a comunicar mejor, crear diseños más atractivos y aumentar las ventas entendiendo al cliente ideal.

Durante tres sábados en FEDU, en Montevideo, emprendedores de distintos rubros se reunieron para descubrir un nuevo enfoque que combina conocimiento, creatividad y estrategia.

“Entré con miedo a la tecnología y salí con ideas nuevas para mi negocio. Hoy diseño mis publicaciones y entiendo cómo atraer a mi público”, cuenta Mariana Torres, diseñadora artesanal de Canelones.

“Soy ferretero desde hace 20 años. Pensé que esto no era para mí, pero me di cuenta de que la I.A. me ayuda a explicar mejor mis productos y a llegar a nuevos clientes”, agrega Luis Pintos, de Las Piedras.

“Aprendí a usar herramientas gratuitas que me permiten hacer en minutos lo que antes me costaba días. Lo más importante: recuperé la motivación y la visión de futuro”, comparte Carolina Dalmás, emprendedora del sector gastronómico.


? Qué aprenderás

  • Usar herramientas de Inteligencia Artificial aplicadas al marketing digital.

  • Crear nuevos formatos de comunicación y diseño para redes sociales y campañas.

  • Desarrollar habilidades creativas para producir contenido con impacto.

  • Entender al cliente ideal y aumentar tus ventas con estrategias inteligentes.

? Un espacio práctico, inspirador y accesible donde la tecnología se combina con la esencia humana para generar resultados reales.


? Lugar: FEDU – Brandzen 1961, oficina 507, Montevideo
? Fechas: Sábados 25 de octubre, 1 y 15 de noviembre
? Horario: 10:00 a 13:00 horas
?‍? Dictado por: Jacobo Malowany, coach y consultor especializado en marketing, innovación y desarrollo empresarial.

? Formulario de inscripción:
? Inscribite aquí


⚙️ Reflexión final

La inteligencia artificial avanza más rápido que nunca.
Ningún taller es igual a otro, porque cada encuentro se adapta a los cambios, a las nuevas herramientas y a las personas que participan.
Y si alguna vez pensaste que la I.A. te dejará sin trabajo, recordá esto: no será la inteligencia artificial la que te reemplace, sino tu falta de actualización.


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