Formación que responde al presente: el valor del entretenimiento turístico en el mercado laboral actual

El turismo dejó de ser, hace tiempo, una actividad basada únicamente en infraestructura, servicios básicos y estacionalidad. Hoy, la experiencia ocupa el centro de la escena. Y esa experiencia se construye, en gran medida, a través de personas formadas, creativas y capaces de generar vínculo, emoción y recuerdo. En ese contexto, la formación en entretenimiento turístico se vuelve una pieza clave para el mercado laboral actual.

La presentación del curso TURISFun, impulsado por ITHU, se inscribe en una tendencia clara: el sector turístico demanda perfiles cada vez más integrales, con competencias que van más allá del conocimiento técnico tradicional. Animación, recreación, manejo de grupos, comunicación, diseño de experiencias y sensibilidad hacia públicos diversos forman parte de un nuevo mapa de habilidades requeridas.

El turismo actual no solo necesita servicios: necesita personas formadas para crear experiencias memorables.

Un mercado que cambió y exige nuevas competencias

Hoteles, resorts, destinos emergentes, parques temáticos, cruceros, eventos y propuestas de turismo experiencial buscan profesionales capaces de interactuar, interpretar contextos culturales y generar propuestas de valor en tiempo real. El visitante actual no solo consume un servicio: espera ser sorprendido, contenido y acompañado.

En ese escenario, la formación certificada cumple un doble rol. Por un lado, profesionaliza tareas que durante años fueron vistas como “complementarias” o informales. Por otro, abre oportunidades laborales concretas para jóvenes y adultos que buscan insertarse en un sector dinámico, con posibilidades de crecimiento y movilidad.

Capacitar para emplear, emplear para crecer

Cursos como TURISFun responden a una necesidad concreta del mercado: contar con personas preparadas para trabajar con públicos diversos, en contextos cambiantes y con una fuerte impronta humana. La certificación institucional aporta respaldo, ordena saberes y genera confianza tanto en empleadores como en quienes se forman.

El acompañamiento de organizaciones como la Cruz Roja Uruguaya y empresas vinculadas al turismo de calidad como Solanas Punta del Este refuerza la idea de una formación conectada con la realidad, sensible a lo social y alineada con estándares profesionales.

Invertir en formación es invertir en el destino

La calidad de un destino no se mide solo por sus paisajes o su oferta hotelera. Se mide, cada vez más, por las personas que reciben, acompañan y generan experiencias memorables. Apostar a la formación en entretenimiento turístico es apostar a empleo, inclusión, profesionalización y competitividad.

En un contexto donde el turismo busca diferenciarse desde lo humano, capacitar deja de ser una opción y pasa a ser una estrategia. Porque detrás de cada experiencia bien contada, hay alguien que supo cómo hacerla posible.

Bad Bunny en el Super Bowl: identidad latina, cotidianidad y un show que dividió opiniones

El show de medio tiempo del Super Bowl LX tuvo a Bad Bunny como protagonista de una puesta en escena distinta, atravesada por símbolos de la vida cotidiana latina. Una propuesta cultural que generó críticas, debate y, para muchos, orgullo.

El espectáculo se convirtió oficialmente en el halftime show más visto en la historia del evento, con 135,4 millones de espectadores, superando todos los récords anteriores de audiencia y marcando un nuevo hito en alcance global


El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX volvió a confirmar que no todos los shows buscan consenso. La presentación de Bad Bunny marcó un hito al ser una de las pocas actuaciones en ese escenario global interpretadas casi en su totalidad en español, con canciones como Tití Me Preguntó y Café con ron. Pero el verdadero eje del debate no estuvo solo en el idioma, sino en el relato cultural que el artista eligió llevar al centro del entretenimiento mundial.

Lejos del despliegue espectacular clásico del halftime show, Bad Bunny optó por una narrativa construida desde lo cotidiano: mujeres haciéndose las uñas, el barbero de barrio como espacio social, la compra y venta de joyas, una boda popular, niños aprendiendo a bailar y, en una escena que conmovió a muchos, un niño dormido en las sillas. Para buena parte del público latinoamericano, esas imágenes no resultaron provocadoras, sino profundamente reconocibles.

Un espejo de la vida diaria latina

El show no buscó explicar ni traducir esos símbolos. Simplemente los expuso. Y allí se produjo la fractura de miradas. Mientras algunos sectores del público estadounidense manifestaron desconcierto y cuestionaron la propuesta por considerarla ajena a los códigos tradicionales del Super Bowl, desde América Latina la lectura fue otra: verse representados sin filtros.

La crítica más recurrente apuntó a la falta de espectacularidad y a una narrativa “difícil de entender”. Sin embargo, para muchos latinos, el valor estuvo precisamente en eso: mostrar la vida real, sin artificios ni solemnidad, en un escenario donde históricamente predominan relatos universales diseñados para agradar a todos.

Moda sobria, mensaje claro

La estética acompañó esa decisión. El outfit elegido por Bad Bunny, diseñado por Zara y estilizado por Storm Pablo y Marvin Douglas Linares, apostó por un minimalismo poco habitual en este tipo de espectáculos. Camisa con cuello, corbata, jersey deportivo con el apellido “Ocasio” y el número 64 en la espalda, pantalones chinos y zapatillas completaron una imagen sobria y cargada de significado.

Ese número fue interpretado por muchos como un guiño íntimo a su historia familiar y a sus raíces boricuas. En un evento donde la moda suele convertirse en competencia de brillo y exceso, la elección resultó coherente con el mensaje general del show: identidad antes que ostentación.

Un cierre simbólico y un debate abierto

La aparición final junto a Lady Gaga y Ricky Martin reforzó la idea de cruce cultural y diálogo entre estilos, generaciones y lenguajes, sin diluir el eje central de la propuesta.

El show de Bad Bunny no buscó agradar a todos. Y eso explica tanto las críticas como el orgullo que despertó. En el escenario más visto del mundo, eligió mostrar la cotidianidad latina tal como es: imperfecta, simple, viva. Para algunos, incomprensible. Para otros, imposible de no sentirla propia.

Convocatoria del BROU para financiar proyectos con impacto sostenible en Uruguay

En Noticias y Destinos publicamos esta convocatoria del Banco de la República Oriental del Uruguay porque detrás de cada línea de crédito bien diseñada hay historias reales de emprendedores, empresas y territorios que buscan crecer sin resignar futuro. En un contexto donde la sostenibilidad dejó de ser un discurso para convertirse en una ventaja competitiva concreta, esta propuesta del banco público abre una oportunidad que merece ser conocida, leída y aprovechada por quienes toman decisiones de inversión hoy y piensan el Uruguay de mañana.

El Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU) lanzó una nueva convocatoria de financiamiento orientada a proyectos de inversión con impacto sostenible, una iniciativa que busca apoyar propuestas capaces de combinar rentabilidad económica con beneficios sociales y ambientales medibles.

La herramienta se enmarca en la agenda de finanzas sostenibles y criterios ESG, y proyecta una cartera de hasta 120 millones de dólares destinada a acompañar inversiones que contribuyan a una transición productiva más eficiente y responsable en Uruguay.

Un banco público como motor de la sostenibilidad

Como principal banco público del país, el BROU cumple un rol estratégico en el impulso al desarrollo productivo. Esta convocatoria refuerza esa función, posicionando al banco como un actor clave en el financiamiento de iniciativas que promuevan el uso eficiente de recursos, la reducción de impactos ambientales negativos y el fortalecimiento del desarrollo territorial.

El objetivo central es claro: financiar proyectos de inversión viables desde lo económico, que a la vez generen mejoras concretas en el ambiente y en la sociedad.

Plazo y características de la convocatoria

La fecha límite de postulación es el 27 de febrero, un dato clave para empresas y emprendimientos que ya cuenten con proyectos en carpeta o estén ajustando sus planes de inversión.

El instrumento consiste en una línea específica de crédito del BROU para proyectos sostenibles, con condiciones preferenciales de tasa y plazo, que varían según el perfil del proyecto, su impacto y la situación de la empresa solicitante.

A quién está dirigida

La convocatoria apunta a empresas y emprendimientos con actividad en Uruguay, especialmente en sectores como:

  • Agro y agronegocios, que incorporen tecnologías sostenibles como riego eficiente, energías renovables o manejo responsable de residuos.

  • Industria, comercio y servicios, con inversiones orientadas a eficiencia energética, reducción de emisiones o minimización de residuos.

  • Proyectos urbanos, incluidos hoteles, logística y servicios, que apunten a mejorar calidad ambiental, inclusión y eficiencia operativa.

El perfil de postulantes incluye tanto pymes consolidadas en procesos de reconversión, como emprendimientos innovadores con foco socioambiental, e incluso organizaciones de la economía social o cooperativas, de acuerdo con lo que definan las bases formales.

Requisitos y criterios de evaluación

Entre los requisitos básicos se contempla:

  • Empresa o emprendimiento constituido y activo en Uruguay.

  • Presentación de un proyecto de inversión con plan de negocios, cronograma y proyecciones económicas.

  • Documentación financiera y antecedentes crediticios acordes a la política del banco.

La evaluación se centra en tres ejes:

  1. Viabilidad económica y financiera, incluyendo capacidad de repago y coherencia de las proyecciones.

  2. Impacto ambiental y social, con indicadores claros sobre eficiencia de recursos, reducción de emisiones, empleo y desarrollo local.

  3. Innovación y escalabilidad, además de la alineación con prioridades sectoriales de sostenibilidad.

Beneficios del financiamiento

Los proyectos seleccionados podrán acceder a:

  • Alta cobertura de la inversión, que puede alcanzar hasta el 80–90 % según el tipo de proyecto.

  • Tasas bonificadas frente a créditos tradicionales y plazos de mediano y largo plazo, acordes a la naturaleza de la inversión.

  • Posible articulación con otros programas públicos o privados vinculados a sostenibilidad e innovación.

  • Visibilidad institucional, al integrarse a la cartera de proyectos sostenibles apoyados por el banco público.

Ejemplo turístico: Posada rural sostenible en Canelones

Perfil del proyecto
Una posada rural de pequeña escala, ubicada en Canelones, con 8 habitaciones y gestión familiar, orientada al turismo de cercanía, escapadas de fin de semana y experiencias vinculadas a la gastronomía local y la naturaleza.

Situación actual
La posada tiene buena demanda, pero enfrenta costos energéticos elevados, consumo intensivo de agua en temporada alta y un crecimiento limitado por falta de infraestructura eficiente.

Proyecto de inversión
El emprendimiento presenta un plan para:

  • Instalación de paneles solares para abastecer gran parte del consumo eléctrico.

  • Sistema de captación de agua de lluvia y reutilización para riego y servicios.

  • Mejora de aislación térmica y recambio a iluminación LED.

  • Adecuación de espacios para accesibilidad universal y capacitación del personal local.

Inversión estimada
USD 180.000.

A través de la línea de financiamiento sostenible del Banco de la República Oriental del Uruguay, el proyecto accede a una cobertura elevada de la inversión, con tasa bonificada y plazos acordes al flujo turístico, reduciendo la presión financiera inicial.

Impacto sostenible del proyecto

  • Ambiental:
    Reducción del consumo energético, menor huella de carbono y uso responsable del agua.

  • Económico:
    Disminución de costos fijos, mayor estabilidad del negocio y mejora de la competitividad frente a un turista cada vez más consciente.

  • Social y territorial:
    Mantenimiento y generación de empleo local, contratación de proveedores de la zona y fortalecimiento del turismo rural como motor de desarrollo en el interior.

“Una posada rural invierte en energía solar, eficiencia hídrica y accesibilidad; reduce costos, mejora su propuesta turística y accede a financiamiento bonificado del BROU para proyectos con impacto sostenible.”

Un ejemplo concreto: agro, riego eficiente y energía solar

Un caso ilustrativo es el de una pyme agropecuaria de Soriano, dedicada a soja y maíz, que decide invertir en un sistema de riego eficiente y paneles solares.

La inversión, estimada en unos 300.000 dólares, permite reducir la vulnerabilidad a la sequía, bajar costos energéticos y estabilizar rendimientos. A través de esta línea del BROU, el productor puede financiar la mayor parte del proyecto con condiciones bonificadas y plazos largos, alineando productividad, cuidado ambiental y sostenibilidad económica.

Llamado a la acción

La convocatoria del BROU abre una ventana concreta para quienes buscan invertir, crecer y generar impacto positivo al mismo tiempo.

El plazo vence el 27 de febrero, y el banco invita a empresas y emprendedores a informarse a través de su sitio web, sucursales o ejecutivos de cuenta, para recibir orientación sobre cómo encuadrar sus proyectos dentro de los criterios de sostenibilidad.

Si tu proyecto mejora el ambiente, fortalece el desarrollo local y sigue siendo rentable, esta puede ser la oportunidad para llevarlo a escala con el respaldo del banco público.

 


Cuando la noche también contaba el verano
Recordamos las fiestas, los personajes y esos encuentros que marcaron temporadas enteras en Punta del Este. Historias, presencia de la prensa y la vuelta de la tradicional Fiesta de la Prensa bajo el legado de Diego Fonsalía.

? Leé la nota completa: https://eldia.uy/cuando-la-noche-tambien-contaba-el-verano/

Una lectura de ficción propia  a partir de una película inspirada en hechos reales y su eco en el presente uruguayo.

El robo como relato cultural y la inspiración detrás de The Bank Job

Hay una aclaración necesaria antes de entrar en la película.
En Noticias y Destinos no hacemos policiales ni bajamos línea política. Contamos cultura. Y dentro de la cultura, la ficción —cuando está bien construida— suele decir más sobre una época que muchos discursos formales. Este es uno de esos casos.

The Bank Job no inspira por el delito, sino por lo que revela: cómo una ciudad, una década y un sistema se reflejan en una historia que combina túneles, silencios y poder. Es desde ahí que esta nota encuentra su lugar.

Un plan que empezó mucho antes

Uno de los detalles más elocuentes del relato es que todo comienza en una tienda vacía, alquilada meses antes del robo. No como una coartada improvisada, sino como una estrategia de largo aliento. El local se integra al barrio, nadie pregunta demasiado y, mientras la ciudad sigue su pulso cotidiano, debajo se excava con paciencia.

Ese punto de partida no es solo británico. La lógica de ocupar un espacio anodino, alquilarlo con tiempo y convertirlo en base operativa remite también a estrategias utilizadas por comandos urbanos en Montevideo, Uruguay, donde la normalidad aparente funcionó históricamente como camuflaje. No se trata de equiparar hechos, sino de reconocer una misma gramática: el tiempo, el silencio y la espera como aliados.

Un Londres subterráneo

Ambientada en el Londres de 1971, la película reconstruye el famoso robo de Baker Street: un banco asaltado desde abajo, excavando un túnel que conecta esa tienda alquilada con la bóveda. No hay épica ruidosa ni persecuciones interminables. Hay método, cálculo y una ciudad que parece sostener secretos bajo tierra.

El giro aparece cuando el botín deja de ser dinero y pasa a ser información: fotografías, documentos, nombres. En ese instante, la historia deja de pertenecer a los ladrones y pasa a incomodar a otros. A muchos otros.

El libro y la historia real

El guion se apoya en investigaciones periodísticas y libros de no ficción que reconstruyeron el caso real años después, cuando el tema dejó de estar silenciado en el Reino Unido. Durante décadas, el robo permaneció bajo censura oficial, lo que dio lugar a una bibliografía fragmentaria, hecha de datos comprobados y vacíos deliberados.

Esa base documental explica el tono del film: no busca cerrar el relato, sino mostrar cómo funcionan los silencios cuando lo que emerge resulta incómodo para el poder.

La ciudad como relato

Mientras avanzaba la película, la idea se volvía insistente: las ciudades también se cuentan desde abajo. Desde sus túneles, sus cañerías, sus capas invisibles.
Sigo sosteniendo —con media sonrisa y convicción plena— que bajar a las alcantarillas de Arteaga, entender su ingeniería, su historia y su vínculo con la vida urbana, podría convertirse en un atractivo turístico singular. No por morbo, sino por relato. Porque el turismo también es interpretación del territorio.

Cuando la lógica también aparece en Montevideo

La estrategia que muestra The Bank Job —alquilar con tiempo un local vacío, pasar desapercibido, trabajar desde la normalidad— no resulta ajena a nuestra región. En Montevideo, existió un intento de robo planificado bajo una lógica similar, donde la ocupación previa de un local y el trabajo silencioso formaban parte del plan.

No importa aquí el desenlace ni el expediente. Lo relevante es la matriz narrativa:
la ciudad como escenario cotidiano,
la espera como método,
y la información —o el acceso— como objetivo final.

Ese paralelismo refuerza la idea central de esta nota: no se trata de geografías ni de épocas, sino de una forma de entender el poder, el control y el silencio.

La clave que une todo

No va de un robo.
Va de qué pasa cuando alguien accede a información que otros prefieren mantener oculta.
El dinero es apenas la excusa.
El verdadero botín son los nombres, las imágenes, las ideas.
Todo empieza mucho antes, en un local vacío, alquilado con tiempo, cuando nadie mira.
Y cuando esa información aparece, el sistema reacciona. No para explicarla, sino para contenerla.

Del cine al presente

Visto hoy, ese mecanismo dialoga con dos referencias que la película deja asomar y que el mundo contemporáneo volvió a poner sobre la mesa.

Por un lado, la mención a Malcolm X, símbolo de una época en la que las ideas eran vigiladas, archivadas y utilizadas como amenaza. No importaba solo lo que alguien hacía, sino lo que pensaba y a quién podía influir. Tener registros era tener poder.

Por otro, el paralelismo inevitable con el caso de Jeffrey Epstein. No por la naturaleza de los hechos, sino por la misma lógica estructural: redes de protección, información sensible, silencios prolongados y la sospecha persistente de que el chantaje puede convertirse en herramienta de extorsión y control.

La ficción lo muestra sin subrayarlo. La realidad lo confirma con crudeza.

Atención: el llamado “Robo del Siglo” a unos días de sucedido el descubrimiento parece que  no tenía como objetivo los bancos de la zona. Según fuentes de X, diarios  y pistas que maneja la policía, el túnel descubierto formaba parte de una estrategia más amplia: conectar con un tramo de la red de cloacas para acceder luego a un segundo túnel, que conduciría directamente a un depósito portuario. El dato refuerza la hipótesis de una planificación de largo aliento, donde la infraestructura urbana funcionaba como pieza clave del recorrido.

Por qué esta nota encaja aquí

Porque The Bank Job no es un policial clásico ni una proclama ideológica. Es una pieza cultural que habla de memoria, de ciudades y de las capas que las sostienen.
Y porque Noticias y Destinos también se mueve ahí: en los cruces entre cultura, territorio e imaginación.

A veces, el verdadero viaje empieza bajando unos metros.

Te dejo m ipost para X https://x.com/jacobomalowany/status/2019379612644409463


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