No esperes a necesitar LinkedIn: cómo construir oportunidades en turismo
No esperes a necesitar LinkedIn para empezar a usarlo
Buscar empleo o desarrollar un emprendimiento en turismo no comienza cuando aparece una vacante o necesitamos conseguir un cliente. Empieza mucho antes: cuando construimos relaciones, mostramos lo que sabemos hacer y logramos que otros confíen en nosotros. LinkedIn puede ayudar, pero solamente si dejamos de utilizarlo como un currículum que espera ser descubierto.
Hay una escena bastante habitual. Perdemos un trabajo, terminamos una formación o necesitamos nuevos clientes y entonces recordamos que tenemos LinkedIn.
Actualizamos la foto, agregamos alguna experiencia, comenzamos a sumar contactos y esperamos que algo suceda.
Quizás estamos empezando por el final.
La pregunta podría ser otra: ¿por qué alguien debería confiar profesionalmente en nosotros?
En turismo esa pregunta tiene todavía más sentido. Toda la actividad funciona alrededor de la confianza. Elegimos un hotel sin haber dormido todavía en él. Contratamos una excursión antes de vivirla. Compramos un pasaje esperando que nos lleve a destino. Recomendamos un restaurante, un guía o una experiencia porque confiamos en que otra persona recibirá un buen servicio.
Cuando buscamos empleo o intentamos desarrollar un emprendimiento ocurre algo parecido.
Antes de la oportunidad está la confianza
Una empresa que recibe nuestro currículum probablemente quiera saber algo más. Un hotel que busca un proveedor puede investigar quién está detrás de determinada propuesta. Una agencia puede querer conocer al emprendedor antes de comercializar su experiencia.
Hoy nuestro nombre también forma parte de nuestra presentación profesional.
Por eso LinkedIn puede ser bastante más que un lugar donde cargar estudios y antecedentes. Puede ayudarnos a mostrar qué hacemos, qué sabemos, cómo pensamos y con quiénes nos relacionamos.
Pero abrir un perfil no construye reputación.
La confianza no se declara. Se construye.
Buscar empleo y emprender tienen algo en común
A primera vista parecen caminos diferentes.
Una persona puede estar buscando trabajo en hotelería, gastronomía, agencias, transporte, eventos, comunicación, tecnología o gestión turística.
Otra puede estar intentando desarrollar un alojamiento, una experiencia gastronómica, excursiones, servicios para empresas, turismo rural, propuestas culturales o cualquier emprendimiento vinculado directa o indirectamente con el visitante.
Sin embargo, ambas necesitan responder preguntas muy similares:
¿Qué sé hacer? ¿Qué necesidad puedo resolver? ¿Qué me diferencia? ¿Quién necesita aquello que puedo aportar? ¿Quién debería conocerme?
Allí comienza a tener sentido una red profesional.
No alcanza con decir “busco trabajo”
Pensemos en dos perfiles.
Uno dice: “Estudiante de Turismo. Buscando oportunidades laborales”.
El otro explica que tiene formación turística, experiencia en atención al público, manejo de idiomas, conocimiento del destino y disponibilidad para desempeñarse en recepción o atención al visitante.
Los dos pueden estar buscando exactamente lo mismo. Pero el segundo permite comprender qué podría aportar.
Para un emprendedor sucede igual.
Decir “realizamos experiencias turísticas” informa poco. Explicar qué experiencia ofrecemos, para quién está pensada, qué tiene de diferente y con qué empresas nos gustaría trabajar comienza a abrir posibilidades.
Eso también es marketing personal. No significa venderse como un producto ni exagerar capacidades. Significa comunicar claramente nuestro valor profesional.
Diez acciones para pasar del perfil a la oportunidad
No hace falta convertirse en creador de contenidos ni vivir pendiente de LinkedIn. Sí conviene trabajar con cierta intención.
1. Tener un perfil que explique quiénes somos. Una buena fotografía, experiencia, estudios y datos actualizados son el comienzo. Pero alguien que llega por primera vez debería entender rápidamente a qué nos dedicamos.
2. Utilizar mejor el titular. “Buscando empleo” desperdicia un espacio importante. Recepción hotelera | Atención al cliente | Inglés | Turismo dice mucho más. Para un emprendedor podría ser Enoturismo | Experiencias | Producto local, dependiendo de su actividad.
3. Aprovechar el “Acerca de”. En pocas líneas podemos contar quiénes somos, qué sabemos hacer, qué experiencia tenemos y qué podemos aportar. El emprendedor debería sumar qué necesidad resuelve.
4. Mostrar, no solamente afirmar. Una capacitación terminada, una práctica, un proyecto, una experiencia con clientes o la participación en un evento aportan evidencias. Decir que somos responsables o innovadores tiene menos fuerza que mostrar situaciones donde esas capacidades aparecen.
5. Contar historias profesionales. ¿Cómo resolvimos un problema con un huésped? ¿Qué aprendimos durante una temporada? ¿Cómo nació nuestro emprendimiento? ¿Qué descubrimos durante una práctica? Las experiencias reales ayudan a que otros nos conozcan.
6. Comentar también construye presencia. No todo consiste en publicar. Un aporte interesante en una publicación de un hotel, destino, agencia o profesional puede iniciar un vínculo.
7. Construir la red con propósito. Más contactos no significa necesariamente mejores oportunidades. Conviene acercarse a hoteles, agencias, operadores, restaurantes, instituciones educativas, empresas, organismos turísticos, cámaras y profesionales relacionados con aquello que queremos hacer.
8. Observar antes de pedir. ¿Qué perfiles están contratando los hoteles? ¿Qué competencias solicitan? ¿Qué nuevos productos ofrecen los operadores? ¿Qué problemas aparecen en el sector? LinkedIn también sirve para escuchar al mercado.
9. Pasar del contacto a la conversación. Acumular conexiones tiene poco valor si nunca hablamos con ellas. Cuando existe un motivo genuino, un mensaje personal, breve y concreto puede iniciar una relación. No todo primer contacto tiene que comenzar pidiendo trabajo o intentando vender.
10. Buscar oportunidades, no seguidores. Una buena red puede conducir a una entrevista, una recomendación, una alianza comercial, una capacitación, un proveedor, un socio o simplemente conseguir que alguien recuerde nuestro nombre cuando aparezca una necesidad.
LinkedIn también tiene límites
La plataforma ofrece visibilidad, contactos, información sobre empresas y acceso a oportunidades laborales y comerciales. Para un emprendedor turístico puede ser especialmente interesante para relaciones entre empresas: encontrar hoteles, agencias, operadores, proveedores, instituciones o posibles aliados.
Pero tampoco conviene idealizarla.
LinkedIn no garantiza trabajo. Tampoco garantiza clientes.
Existe mucha competencia por conseguir atención, abundan publicaciones que muestran solamente éxitos y es fácil terminar acumulando cientos de contactos con los que nunca hemos intercambiado una palabra.
También podemos dedicar horas a producir contenido sin saber para qué lo hacemos.
Y existe un riesgo mayor: confundir visibilidad con capacidad profesional.
Una excelente presencia digital puede abrir una puerta. Después hay que saber hacer el trabajo.
La red se construye cuando todavía no la necesitamos
Este quizá sea el punto más importante.
No deberíamos comenzar a relacionarnos con hoteles el día que necesitamos empleo. Ni conocer agencias cuando necesitamos desesperadamente vender nuestra experiencia. Ni contactar profesionales solamente cuando queremos pedirles algo.
Una red necesita tiempo.
Podemos comenzar siguiendo empresas que nos interesan, participando en conversaciones, asistiendo a actividades, felicitando logros genuinamente, compartiendo información útil y manteniendo contacto con personas que hemos conocido profesionalmente.
Entonces sucede algo diferente.
Cuando aparece una oportunidad, nuestro nombre quizás ya no sea completamente desconocido.
En turismo, las oportunidades también viajan de persona en persona
La tecnología cambió la forma de buscar empleo, contratar personas y hacer negocios, pero no eliminó algo esencial: detrás de una decisión sigue habiendo personas.
Personas que contratan. Personas que recomiendan. Personas que conectan a otras. Personas que recuerdan a alguien cuando aparece una oportunidad.
Por eso LinkedIn puede ser útil, pero la verdadera herramienta es la red que seamos capaces de construir dentro y fuera de la pantalla.
Primero nos conocen. Después observan lo que hacemos. Con el tiempo puede aparecer la confianza. Y recién entonces puede llegar una oportunidad.
No siempre ocurrirá.
Pero si estamos buscando nuestro primer empleo, pensando en cambiar de trabajo o desarrollando un emprendimiento turístico, hay una pregunta que vale la pena hacernos hoy:
si mañana alguien necesita exactamente lo que sabemos hacer, ¿sabrá que existimos?
Con el China Zorrilla, Buquebus buscará triplicar el turismo en Colonia
En la FIT conocimos el otro viaje del China Zorrilla: transformar Colonia y llevar más turistas por Uruguay
En Buenos Aires pudimos conocer de primera mano la estrategia que acompañará al nuevo ferry eléctrico de Buquebus. La empresa no piensa únicamente en transportar más pasajeros: quiere que Colonia del Sacramento deje de ser un lugar de paso, aumente las estadías y se convierta en una puerta para distribuir visitantes hacia otros destinos uruguayos. En el regreso, una conversación con Juan Carlos López Mena completó una jornada que nos permitió despejar muchas de las preguntas que teníamos sobre el China Zorrilla.
Habíamos escrito sobre él cuando todavía estaba lejos. Seguimos su viaje desde Australia, celebramos su llegada a Uruguay y dijimos que queríamos conocerlo, viajar y comprobar qué significaba realmente esta apuesta por la movilidad eléctrica.

Dario Queirolo, Martín Ovalle, Jacobo Malowany, Ana Claudia Caram y Martin Alvarez
En la FIT 2026 de Buenos Aires pudimos dar otro paso.
Nos acercamos a Buquebus, conversamos con sus responsables, escuchamos la presentación de Martín Ovalle Nelson, gerente regional de Marketing, preguntamos y nos llevamos bastante más información de la que teníamos al llegar. Incluso ya tenemos el gorro del China Zorrilla.
Pero lo importante no fue el recuerdo.
Entendimos mejor para qué llega este barco.
El China Zorrilla no termina en el puerto
La presentación permitió descubrir que el proyecto empresarial alrededor del ferry va mucho más allá de sustituir un barco por otro.
El China Zorrilla tendrá capacidad para 2.100 pasajeros y 225 vehículos y realizará la conexión Buenos Aires–Colonia mediante propulsión eléctrica. Buquebus lo presenta como el ferry 100% eléctrico de gran porte más grande del mundo.
Pero la pregunta interesante para el turismo es otra: ¿qué hacemos con esos pasajeros cuando llegan?
Y allí apareció uno de los anuncios más importantes de la presentación.
Buquebus quiere convertir a Colonia del Sacramento en un destino en sí mismo, aumentando las estadías, el gasto y las actividades disponibles durante los 365 días del año. La empresa proyecta contribuir a triplicar el volumen de visitantes, pero plantea hacerlo manteniendo la identidad y tranquilidad que caracterizan a Colonia.
Ese desafío nos parece bastante más interesante que hablar solamente de capacidad y baterías.
Que el turista llegue, pero también que se quede
Una de las diapositivas presentadas en la FIT lo resumía con claridad: convertir a Colonia en un “polo de atracción turística internacional”, aprovechar su cercanía con Buenos Aires y desarrollar actividades durante todo el año.
La lógica es sencilla: más visitantes, más noches y mayor gasto promedio.
Históricamente, entre 1,3 y 1,5 millones de pasajeros anuales viajan a Colonia a través de Buquebus. La nueva estrategia busca transformar una parte mayor de ese enorme flujo en estadías y consumo turístico dentro del territorio.
Eso significa hoteles, gastronomía, comercios, guías, experiencias, transporte y proveedores.
Y significa también combatir uno de los problemas históricos del turismo: la estacionalidad.
Cinco razones nuevas para viajar
Otro punto que nos llamó la atención fue la decisión de ampliar la propuesta turística mediante cinco verticales de crecimiento.
Buquebus trabaja sobre Aventura, Eventos, Cultura, Gourmet y Wellness. No son solamente nombres comerciales: detrás aparece la intención de crear nuevas razones para viajar.
Aventura incorpora deporte, exploración y turismo activo; Eventos apunta a festivales, conciertos y encuentros; Cultura contempla proyectos culturales y académicos; Gourmet trabaja sobre gastronomía, vinos, aceite de oliva y productos artesanales; y Wellness busca desarrollar experiencias relacionadas con bienestar, descanso y naturaleza.
Ahí aparece un cambio interesante.
Ya no se vende únicamente un pasaje. Se intenta construir el motivo del viaje.
Y Colonia tampoco debería ser el final
Hubo otra frase proyectada en la pantalla que para Noticias y Destinos resulta especialmente relevante:
“Seguir distribuyendo más público hacia Este y nuevos polos turísticos del Uruguay”.
Este punto amplía completamente la mirada.
Si el China Zorrilla aumenta sustancialmente la capacidad de entrada por Colonia, el desafío nacional será lograr que una parte de esos visitantes continúe viajando.
Montevideo, Canelones, Maldonado, Rocha y también destinos del interior pueden beneficiarse si existe una estrategia capaz de conectar transporte con experiencias y comercialización.
Argentina continúa siendo, además, decisiva para Uruguay: durante el primer semestre de 2026 llegaron aproximadamente 1,2 millones de visitantes residentes en Argentina, equivalentes al 66% del turismo receptivo del período. Generaron unos US$ 719 millones y tuvieron una estadía promedio de 6,7 días, según el Ministerio de Turismo.
Por eso el China Zorrilla puede ser mucho más que un ferry entre Buenos Aires y Colonia.
Puede convertirse en una nueva puerta de entrada al Uruguay.
Para crecer habrá que preparar también la tierra
La presentación fue clara en otro aspecto: aumentar pasajeros obliga a trabajar sobre todo lo que ocurre antes y después de bajar del barco.
Buquebus planteó inversiones en comercio electrónico, alianzas con prestadores turísticos y comercios, colaboración con hotelería, gastronomía y turismo receptivo, estándares internacionales de calidad y mayor agilidad en los procesos migratorios.
También aparece el desarrollo de nuevas localidades dentro del departamento de Colonia.
Es una cuestión fundamental.
No tendría demasiado sentido disponer del ferry eléctrico más grande del mundo si después el visitante encuentra dificultades para ingresar, trasladarse, reservar, permanecer o descubrir qué hacer.
La innovación del barco obliga a innovar también en el destino.
Una charla casual a puerta del ascensor con López Mena en el regreso
La jornada en la FIT nos había permitido conocer mejor qué hay detrás del China Zorrilla y, sobre todo, qué pretende hacer Buquebus con esa nueva capacidad de transporte. Pero hubo un encuentro que terminó de completar la información.
En el regreso conversamos con Juan Carlos López Mena. No fue una entrevista formal ni una presentación empresarial. Fue una charla de segundos sobre el barco que imaginó, las dificultades que atravesó el proyecto y este momento en que finalmente está a punto de comenzar a operar.
Se lo notaba satisfecho. Y es entendible. El China Zorrilla ya no está en un astillero de Tasmania ni cruzando medio mundo sobre otro buque. Está en Colonia y falta cada vez menos para verlo trabajando.
Para quienes desde Noticias y Destinos venimos siguiendo el proyecto, conversar con López Mena permitió además ponerle una dimensión humana a tanta cifra, baterías, inversiones y tecnología. Detrás del ferry eléctrico más grande del mundo hubo una decisión empresarial que sobrevivió a la pandemia, a las demoras y a un proceso de construcción particularmente complejo.
Ahora llega la prueba que importa: que empiece a navegar, que suban los pasajeros y que toda esa inversión se transforme en más conectividad y más turismo para Uruguay.
Ahora queremos subir
Volvimos de la FIT sabiendo bastante más del China Zorrilla que cuando llegamos.
También volvimos con nuevas preguntas.
¿Cómo será realmente viajar en silencio sobre el Río de la Plata? ¿Cómo funcionará la recarga? ¿Qué experiencia encontrará el pasajero? ¿Podrá Colonia transformar el aumento de capacidad en más noches de alojamiento? ¿Llegarán esos nuevos visitantes a otros departamentos?
Son preguntas que ya no se responden frente a una presentación.
Hay que subir al barco.
En Noticias y Destinos comenzamos siguiendo al China Zorrilla desde lejos. En la FIT pudimos acercarnos a quienes están detrás del proyecto y conocer hacia dónde quieren llevarlo.
Ahora nos falta navegar.
Y el gorro ya lo tenemos.
FIT 2026 cerró con 143.683 visitantes y más negocios
FIT 2026 cerró: los números confirman el valor de encontrarse
Terminó la 30.ª edición de FIT América Latina y los números permiten dimensionar lo que vivimos durante cuatro jornadas en La Rural de Buenos Aires: 143.683 visitantes, 49.081 profesionales, 1.697 expositores y representantes de 64 países. Pero para quienes estuvimos allí, hay otro resultado que no entra fácilmente en una estadística: las conversaciones que pueden transformarse en nuevos proyectos.
Cuando llegamos a FIT 2026 escribimos que una feria turística no debía medirse solamente por la cantidad de personas que pasaban frente a un stand. Cuatro días después, los números son importantes, pero sigo pensando lo mismo.
FIT cerró su edición número 30 con 143.683 visitantes, 49.081 profesionales, 1.697 expositores y 64 países representados.
Son cifras importantes. Pero hay otras que quizá expliquen todavía mejor para qué sirve una feria de estas características.
Las Rondas de Negocios concretaron 4.142 citas, un 56 % más que en 2025. A través de FIT B2B se solicitaron 9.348 reuniones, un crecimiento del 15 %, con 3.722 participantes, 27 % más que el año anterior.
Ahí aparece otra FIT.
La de quienes llegan con una agenda, buscan un contacto, presentan una idea, escuchan una propuesta y dejan abierta una puerta para continuar trabajando cuando termina la feria.
Canelones estuvo para conversar
La Asociación Turística de Canelones volvió a participar acompañando el trabajo de la Dirección de Turismo de Canelones.
Durante estos días conversamos con destinos, autoridades, operadores, periodistas y organizaciones. Encontramos posibilidades de cooperación y, especialmente, continuamos acercándonos a Argentina.
No pretendemos medir el resultado por la cantidad de tarjetas o contactos acumulados.
Ya aprendimos que esto necesita tiempo.
En Festuris comenzamos una conversación con FEBTUR. Después hubo reuniones, intercambio de ideas y trabajo. Finalmente, aquello que había nacido en una feria terminó con periodistas y comunicadores brasileños recorriendo Canelones y Montevideo.
Por eso cada conversación tiene para nosotros otro valor.
No sabemos todavía cuál de las mantenidas en FIT 2026 será la próxima que se transforme en una experiencia concreta.
Un Uruguay que permitió encontrarse
También nos llevamos una muy buena impresión de la presencia uruguaya.
El stand de Uruguay tuvo algo que parece sencillo pero resulta fundamental: permitía conversar.
Su diseño abierto y minimalista, con la identidad de Torres García presente, generó un espacio donde el sector público y el privado pudieron compartir la promoción del país.
Durante las cuatro jornadas pasaron autoridades nacionales, intendencias, direcciones de Turismo, operadores, empresas y visitantes.
Ese encuentro público-privado también forma parte de la construcción de un destino.
También fuimos a aprender
FIT fue negocios y promoción, pero también conocimiento.
Participamos de presentaciones y charlas sobre inteligencia artificial, datos turísticos, conectividad, sostenibilidad, movilidad eléctrica y nuevas formas de comercialización.
Vimos también cómo otros destinos compiten.
República Dominicana, país invitado de honor, fue uno de los ejemplos más claros. No llegó solamente con playas y promoción. Llegó con una estrategia, una fuerte presencia público-privada y el objetivo de continuar aumentando un mercado argentino que se ha convertido en uno de los más importantes para ese país.
Observar lo que hacen otros también es parte de viajar a una feria.
No todo debe copiarse. Pero todo puede ayudarnos a preguntar qué podemos hacer mejor.
La feria terminó. Ahora empieza el trabajo
Durante cuatro días caminamos mucho, escuchamos, preguntamos y conversamos.
Los números finales muestran una FIT enorme. Pero el dato que más me interesa quizá todavía no exista.
Será el que podamos contar dentro de algunos meses.
Una nueva acción entre Argentina y Canelones. Un periodista que decida conocer nuestro departamento. Un operador que incorpore una experiencia. Una institución que encuentre un proyecto para desarrollar juntos.
Eso ocurrió después de Festuris.
Ahora puede volver a ocurrir después de FIT.
Las luces de La Rural se apagaron y los stands comenzaron a desmontarse. Para quienes entendemos las ferias como lugares donde se construyen relaciones, FIT 2026 no terminó: ahora empieza la parte más importante, convertir las conversaciones en resultados
Del otro lado del puente: ATC abre una nueva puerta para el turismo entre Uruguay y Argentina
Una oficina turística argentina podría convertirse en una nueva vidriera para los asociados de ATC.
La Asociación Turística de Canelones mantuvo en la FIT un encuentro con el equipo de Turismo de Colón, Entre Ríos. La posibilidad de promocionar propuestas de los asociados de ATC en la oficina turística de la ciudad abre un nuevo espacio para acercar Canelones a visitantes argentinos que ya tienen a Uruguay a pocos kilómetros.
A veces una frontera separa dos países. Otras veces puede convertirse en una oportunidad para acercarlos.
En la Feria Internacional de Turismo de Buenos Aires, la Asociación Turística de Canelones mantuvo una interesante conversación con el equipo de Turismo de Colón, Entre Ríos, encabezado por su secretario de Turismo y Cultura, Federico Escher.
Colón tiene algo que inmediatamente despierta nuestro interés: está frente a Uruguay, sobre el río que compartimos, y mantiene una relación natural con Paysandú.
Pero la conversación fue bastante más allá de la cercanía geográfica.
Escher presentó la oferta turística de la ciudad y acercó a ATC la posibilidad de contar con un espacio para promocionar propuestas de Uruguay en su oficina de información turística.
Para nuestra Asociación representa una oportunidad concreta: hacer llegar la oferta de nuestros asociados a personas que ya están viajando por esta región de Argentina.
Colón, mucho más que una ciudad de paso
Colón tiene alrededor de 10 kilómetros de costa sobre el río Uruguay y trabaja su propuesta durante todo el año combinando río, playas, termas, naturaleza, historia, cultura y gastronomía.
Forma parte además de la microrregión Tierra de Palmares, que integra diferentes destinos y experiencias y que acaba de presentar su Plan Estratégico de Turismo Sostenible 2026–2036.
El plan busca fortalecer la calidad, la innovación, la inversión, la promoción, la apertura de nuevos mercados y la integración regional. Uruguay aparece expresamente dentro de esa estrategia.
Ahí encontramos varios puntos de contacto con lo que ATC viene construyendo.
Ellos tienen termalismo, palmares, naturaleza, gastronomía, río y playas.
Nuestros asociados pueden ofrecer costa, bodegas y enoturismo, gastronomía, ruralidad, patrimonio, cultura y diferentes experiencias distribuidas por Canelones.
No son ofertas iguales.
Y precisamente por eso pueden complementarse.
Una frontera que puede generar visitantes
La ubicación de Colón agrega otro elemento interesante.
A pocos kilómetros se encuentra el Puente Internacional General Artigas, que une Colón con Paysandú. Uruguay deja entonces de ser para quien visita esta zona una idea distante: está del otro lado del río.
Eso permite comenzar a pensar de otra manera la promoción.
Una persona que llegó a Colón por sus termas, sus playas o para conocer el Parque Nacional El Palmar podría encontrar allí información sobre experiencias para continuar su viaje en Uruguay.
Y en sentido inverso, quienes recorren nuestro país pueden descubrir que al otro lado del puente existe una propuesta turística complementaria.
El desafío es transformar proximidad en circulación.
Una relación que ya comenzó a construirse
La conversación en la FIT tampoco aparece aislada.
En agosto, el intendente de Colón, José Luis Walser, presentó al ministro de Turismo de Uruguay, Pablo Menoni, una propuesta para desarrollar circuitos turísticos binacionales, precisamente con la intención de profundizar la integración entre la microrregión Tierra de Palmares y Uruguay.
Además, Colón ya anunció que participará de acciones promocionales en Montevideo de cara a la próxima Semana de Turismo.
Hay entonces un interés de ambos lados.
Para ATC, la posibilidad de incorporar la oferta de sus asociados a ese proceso permite sumar la mirada privada y comenzar a explorar acciones que puedan traducirse en visitantes.
De la promoción al intercambio
La propuesta de disponer de un espacio en la oficina turística de Colón parece sencilla, pero tiene un valor importante.
La información estaría allí donde está el visitante.
Una bodega, un establecimiento rural, un hotel, un restaurante, una experiencia cultural o una propuesta de la costa necesitan precisamente eso: llegar a una persona cuando está decidiendo qué hacer y hacia dónde continuar su viaje.
Ese es uno de los caminos que ATC busca abrir fuera de fronteras.
No solamente participar en ferias o mantener reuniones, sino crear espacios donde los productos y servicios de sus asociados puedan ser conocidos y elegidos.
El presidente de la Asociación Turística de Canelones, Carlos Tabó, expresó su satisfacción por este nuevo acercamiento con Argentina y destacó la importancia de seguir construyendo vínculos desde la hermandad, la cercanía y los intereses que compartimos.
La FIT vuelve así a cumplir una de sus funciones más importantes.
Nos encontramos. Conversamos. Descubrimos lo que el otro tiene para ofrecer.
Después viene lo más difícil y también lo más interesante: convertir esas conversaciones en oportunidades.
Colón y Canelones tienen productos diferentes, pero también algo que puede ser mucho más importante: visitantes que pueden descubrir ambos territorios dentro de un mismo viaje.
La frontera ya está ahí.
Ahora hay que conseguir que también sea un puente turístico.
ATC mira a Rio Grande do Sul: 266.000 turistas ya eligen Uruguay
ATC mira hacia Rio Grande do Sul
Para la Asociación Turística de Canelones, la jornada tuvo además una agenda de conversaciones destinada a seguir abriendo vínculos fuera de Uruguay.
Representantes de ATC mantuvieron intercambios con referentes turísticos de Rio Grande do Sul, entre ellos Gabriel de Mello, secretario de Turismo de Torres, y Ricardo Bertolucci, referente de Turismo de Gramado.
No fue una conversación protocolar.
Hablamos de posibilidades concretas para acercar la oferta de los asociados de ATC al público gaúcho y, al mismo tiempo, conocer experiencias desarrolladas en destinos brasileños que han conseguido construir productos turísticos reconocibles.
Rio Grande do Sul representa un mercado de enorme interés por proximidad, conectividad y capacidad de consumo. El estado tiene una población estimada de 11,23 millones de habitantes y su PIB alcanzó los R$ 706.818 millones en 2024, equivalente al 6,02 % del producto brasileño.
Pero hay otro dato particularmente interesante para el turismo: en 2025 Rio Grande do Sul recibió 1.535.806 turistas internacionales, ubicándose como el tercer estado brasileño con mayor llegada de visitantes extranjeros. Su condición fronteriza y el movimiento terrestre con Argentina y Uruguay son parte fundamental de ese flujo.
Es, por lo tanto, un territorio cercano con el cual existen razones concretas para conversar.
Torres, Gramado y Canelones: productos diferentes, problemas comunes
Con Gabriel de Mello hablamos de Torres, uno de los principales destinos de sol y playa del litoral gaúcho, y de las posibilidades de encontrar puntos de contacto con la costa canaria.
Torres también ha desarrollado productos que trascienden la temporada de playa. Uno de ellos es su Festival Internacional de Balonismo, mientras el municipio trabaja en profesionalización, planificación y diversificación de su propuesta turística.
La conversación permitió hablar de Atlántida, de nuestra costa y también de experiencias como los paseos en globo, que pueden ayudar a mirar un destino desde otra perspectiva.
Con Gramado apareció otro modelo.
Una ciudad que consiguió convertir los eventos en una poderosa herramienta para generar visitas durante diferentes momentos del año.
El Natal Luz de Gramado, por ejemplo, comienza este año el 22 de octubre y se extiende hasta el 17 de enero de 2027.
Y detrás de Gramado también está Festuris, una feria con la que ya existe un vínculo y que en su edición 2025 reunió 17.000 participantes, más de 2.500 marcas y representantes de 64 destinos internacionales. La edición 2026 se realizará del 12 al 15 de noviembre.
¿Qué puede ofrecer ATC?
Ahí estuvo una parte importante de la conversación.
La Asociación Turística de Canelones no representa un único producto. Sus asociados están vinculados a diferentes territorios y experiencias del departamento.
Podemos hablar de sol y playa, pero también de bodegas, gastronomía, turismo rural, patrimonio, cultura y eventos.
Canelones concentra alrededor del 60 % de la producción vitivinícola de Uruguay, una fortaleza que permite pensar el vino no solamente como producción, sino como experiencia turística.
La Vendimia, Las Piedras como Capital de la Uva y el Vino, las visitas a bodegas y las experiencias entre viñedos forman parte de ese producto.
También están los grandes eventos. Canelones Suena Bien 2026, realizado en Atlántida, reunió unas 90.000 personas durante dos jornadas y alcanzó el 100 % de ocupación hotelera en Atlántida y su zona de influencia. Son números que muestran cómo un acontecimiento cultural puede convertirse también en movimiento turístico y económico.
Y están la ruralidad, la gastronomía, el patrimonio y una extensa costa que permite construir propuestas diferentes según el público y la época del año.
De conversar a generar visitantes
El objetivo para ATC es claro: que estas conversaciones puedan transformarse en oportunidades para sus asociados.
Promover Canelones en Rio Grande do Sul, generar intercambios con destinos como Torres y Gramado, participar en acciones conjuntas y construir propuestas que motiven a viajar en ambos sentidos.
No se trata de copiar modelos.
Gramado tiene su Navidad. Torres tiene su balonismo y su litoral. Canelones tiene vino, costa, ruralidad, gastronomía, patrimonio y eventos.
La oportunidad está en aprender unos de otros y encontrar aquello que podemos hacer juntos.
Ese es también uno de los valores de estar en una feria como la FIT.
Mientras miles de personas recorren los stands buscando su próximo destino, en una mesa, en un pasillo o después de una presentación pueden comenzar conversaciones que meses después terminen llevando visitantes de un territorio hacia otro.
El segundo día dejó música, vinos, carnaval y mucha cultura.
Para la Asociación Turística de Canelones dejó también algo que puede durar bastante más que los cuatro días de feria: nuevos contactos para seguir llevando las propuestas de sus asociados fuera de fronteras.
.
