Avianca tendrá vuelos diarios entre Montevideo y Bogotá desde octubre
Avianca apuesta por Uruguay: más vuelos, más conectividad y un vínculo que también es humano
A partir de la última semana de octubre, Avianca pasará a volar diariamente entre Montevideo y Bogotá. La decisión fortalece la conectividad de Uruguay con Colombia y abre nuevas posibilidades hacia una extensa red de destinos en América y Europa. Pero esta noticia también me encuentra mirando a Colombia desde un lugar personal: el de los viajes, los amigos y el afecto construido durante años.
Hay aerolíneas que uno conoce por sus estadísticas, sus rutas o sus anuncios comerciales. Y hay otras que también forman parte de la propia historia como viajero.
Mi experiencia con Avianca siempre ha sido muy bien valorada. He volado desde Madrid hacia Medellín y Bogotá y, ya dentro de América, hacia ciudades como Cali y Cartagena. Diferentes rutas y momentos, pero con una constante: aviones modernos, puntualidad y un servicio que me dejó una buena impresión.
Por eso, cuando una compañía anuncia más frecuencias hacia Uruguay, la noticia puede leerse desde dos perspectivas: la experiencia del pasajero y la importancia estratégica que tiene para nuestro turismo disponer de mejores conexiones internacionales.
Montevideo-Bogotá será diaria
Avianca anunció que desde la última semana de octubre de 2026 aumentará su operación entre Montevideo y Bogotá, pasando de cuatro frecuencias semanales a un vuelo diario.
La medida también alcanza a Paraguay: la ruta Asunción-Bogotá pasará de tres frecuencias semanales a una operación diaria.
Los vuelos serán realizados con aeronaves Airbus A320 con capacidad para 180 pasajeros.
Para Uruguay, el salto de cuatro a siete vuelos semanales es significativo. No representa solamente tres frecuencias adicionales: significa disponer de una conexión todos los días, algo especialmente relevante para organizar viajes, reducir tiempos de espera y facilitar las conexiones.
Bogotá es mucho más que un destino final
Ese es probablemente el mayor valor de la decisión.
Bogotá funciona como una puerta de entrada a Colombia, pero también como punto de conexión con la red internacional de Avianca. La compañía informa que actualmente opera más de 700 vuelos diarios y 155 rutas, conectando más de 80 destinos en 25 países de América y Europa.
Para el viajero uruguayo esto amplía las posibilidades hacia Colombia, Centroamérica, el Caribe, Norteamérica y otros mercados.
Y también debemos mirar el avión en sentido contrario.
Cada nueva frecuencia significa más asientos disponibles para que viajeros internacionales puedan llegar a Montevideo. En turismo receptivo, la conectividad no es un detalle operativo: es parte del producto turístico de un país.
Un destino puede tener playas, gastronomía, cultura, naturaleza y buenos servicios, pero necesita puertas de entrada competitivas para transformar esos atributos en visitantes.
Colombia y Uruguay, un mercado con espacio para crecer
El incremento de frecuencias llega además en un momento en que Uruguay busca diversificar sus mercados turísticos y disminuir una dependencia histórica de los países vecinos.
Colombia representa una oportunidad interesante por población, crecimiento de los viajes internacionales y conectividad aérea. Pero para desarrollar ese mercado no alcanza con disponer del vuelo.
La frecuencia diaria debería ser acompañada por promoción turística, acuerdos comerciales, presencia ante operadores y agencias, acciones con medios de comunicación y estrategias digitales específicamente pensadas para el público colombiano.
La conectividad abre la puerta. Después hay que convencer al viajero de atravesarla.
David Alemán, director de ventas de Avianca para Suramérica y Colombia, señaló que el incremento responde a una demanda que los pasajeros estaban esperando y destacó la importancia de Montevideo y Asunción como mercados para fortalecer la presencia de la compañía en el Cono Sur.
También existe una Colombia que uno lleva consigo
Esta noticia llega, además, en días dolorosos para Colombia por la tragedia provocada por la naturaleza.
Por eso quiero separar por un instante las frecuencias, los Airbus, los destinos y las estadísticas.
Quiero expresar mi solidaridad con el pueblo colombiano y, especialmente, con mis muchos amigos de Cali, una ciudad a la que me unen viajes, encuentros y afectos.
Quienes viajamos sabemos que los destinos terminan siendo mucho más que puntos en un mapa. Recordamos personas, conversaciones, sabores, calles y experiencias. Y cuando un lugar que conocemos atraviesa momentos difíciles, la distancia se vuelve mucho más corta.
Estoy convencido de que sus comunidades volverán a levantarse con esa fuerza y capacidad de superación que tantas veces las ha caracterizado.
Más vuelos son una oportunidad; aprovecharlos es el desafío
El anuncio de Avianca es una buena noticia para Uruguay.
Tener un vuelo diario a Bogotá mejora la conectividad, facilita los viajes de los uruguayos y coloca a nuestro país a un enlace de decenas de destinos.
Pero también plantea una responsabilidad.
Si Uruguay pretende transformar la conectividad aérea en crecimiento turístico, cada nueva frecuencia debe convertirse en una herramienta de promoción y captación de visitantes.
Los aviones pueden acercar países en pocas horas. El turismo tiene una tarea todavía más interesante: conseguir que esas rutas acerquen también personas, culturas y oportunidades.
Brasil desafía la caída del turismo receptivo y se consolida como mercado clave para Uruguay
Brasil crece mientras cae el turismo receptivo: Uruguay sale a la región por un mercado cada vez más estratégico
Mientras el turismo receptivo uruguayo cayó 11,8% en el primer semestre de 2026, la llegada de brasileños aumentó 4,4% y su gasto alcanzó los US$ 170 millones. La Semana de Uruguay en Río de Janeiro adquiere así una dimensión que supera la promoción: busca convertir cultura, gastronomía, conectividad, inversiones y turismo en una misma estrategia de posicionamiento país.
Uruguay está saliendo a buscar turistas. Y los números indican que Brasil no es simplemente uno de los mercados posibles: es uno de los mercados donde hoy existe una oportunidad concreta de crecimiento.
Desde el 10 y hasta el 16 de agosto, la Semana de Uruguay en Río de Janeiro despliega una agenda que combina turismo, cultura, educación, negocios, gastronomía, vinos, música e inversiones. A primera vista podría interpretarse como otra acción de promoción internacional. Sin embargo, detrás de la programación existe una cuestión mucho más importante para el turismo uruguayo: cómo competir por el viajero brasileño y lograr que Uruguay gane presencia en su mapa de decisiones.
Para Noticias y Destinos, allí está la noticia.
Porque promocionar un destino ya no consiste solamente en mostrar playas, hoteles o paisajes. Los países compiten por atención, conectividad, experiencias y, fundamentalmente, por construir una imagen capaz de despertar el deseo de viajar.
Brasil va a contramano de la caída
Las cifras del primer semestre permiten comprender por qué Uruguay decidió profundizar su presencia en ese mercado.
Entre enero y junio de 2026 llegaron al país 216.862 visitantes brasileños, frente a 207.646 durante igual período de 2025. El crecimiento fue del 4,4%.
El dato adquiere otra dimensión cuando se lo compara con el comportamiento general del turismo receptivo: durante esos mismos seis meses, la llegada total de visitantes a Uruguay descendió 11,8%.
Brasil, por lo tanto, creció mientras el mercado general retrocedía.
Como consecuencia, su participación dentro del turismo receptivo pasó del 10,1% al 12%.
Pero existe un segundo indicador todavía más interesante: el gasto.
Los brasileños dejaron aproximadamente US$ 170 millones durante el semestre, un 8,1% más que un año atrás. El gasto promedio por visitante pasó de US$ 758 a US$ 784, mientras que la estadía media se mantuvo en 6,1 noches.
No alcanza entonces con contar turistas. Importa cuánto permanecen, cuánto consumen, qué territorios recorren y qué actividades incorporan durante su estadía.
Esa debería ser una de las claves de la estrategia uruguaya.
Punta del Este lidera, pero Montevideo avanza
Punta del Este continúa encabezando las preferencias de los visitantes brasileños, concentrando el 28,2% y registrando además el mayor gasto promedio.
Sin embargo, aparece un movimiento que merece atención: Montevideo creció 18,7% y ya alcanza una participación del 27,2% dentro del mercado brasileño.
La cercanía entre ambos porcentajes abre una lectura interesante.
Uruguay tiene la oportunidad de dejar de vender destinos de manera aislada para comenzar a presentar experiencias complementarias: Montevideo, Punta del Este, bodegas, gastronomía, patrimonio, cultura, termas, naturaleza, pueblos, rutas y escapadas que permitan extender la estadía y distribuir el gasto turístico.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos del país.
El brasileño que llega por primera vez puede hacerlo atraído por Punta del Este o Montevideo. El objetivo debería ser que descubra que Uruguay no termina allí.
Río y São Paulo: dónde está el viajero que Uruguay quiere conquistar
El aumento de visitantes procedentes de São Paulo y Río de Janeiro ayuda también a entender la elección de la ciudad carioca para esta acción.
No se trata solamente de estar presentes en Brasil. Hay que estar presentes donde están los públicos con mayor capacidad y predisposición para viajar hacia Uruguay.
El 76,7% de los brasileños llega por ocio y vacaciones, aunque comienza a adquirir mayor relevancia el segmento de reuniones, congresos y eventos.
Esto permite trabajar con más de un Uruguay.
El de las vacaciones y las playas, pero también el de los fines de semana largos, la gastronomía, el vino, los eventos, los congresos, la cultura, las compras, el patrimonio y las experiencias vinculadas con la naturaleza.
Y existe un elemento decisivo para transformar promoción en turistas: la conectividad.
Cada nueva frecuencia aérea, cada recuperación de una ruta y cada mejora en las conexiones terrestres amplían el mercado potencial. La promoción puede despertar el deseo, pero si llegar resulta caro, complejo o requiere demasiadas escalas, parte de esa intención desaparece.
Por eso promoción y conectividad deberían caminar juntas.
No vender solamente turismo: vender Uruguay
La subsecretaria de Turismo, Ana Claudia Caram, definió uno de los conceptos centrales de esta estrategia al señalar que no se trata únicamente de mostrar lo que Uruguay tiene, sino “mostrar lo que Uruguay es”.
La diferencia parece pequeña, pero desde el marketing de destinos es enorme.
Un país no construye posicionamiento internacional únicamente enumerando atractivos. Lo construye transmitiendo identidad.
La gastronomía habla de territorio. El vino cuenta historias familiares y productivas. El candombe expresa cultura. La literatura construye memoria. El cine muestra maneras de mirar. La educación genera vínculos. Las inversiones transmiten confianza. Y el turismo puede transformar todos esos elementos en experiencias.
La Semana de Uruguay apuesta precisamente a esa integración.
Una semana para construir marca país
La programación comenzó con acuerdos de cooperación entre instituciones uruguayas y brasileñas, actividades educativas y encuentros culturales.
Uno de los ejes turísticos será el roadshow “Uruguai, viva melhor do que você imagina”, dirigido a presentar la diversidad de la oferta nacional.
También se desarrollarán un seminario sobre oportunidades de inversión y el evento empresarial “Dia do Uruguai no Rio de Janeiro”, buscando que la presencia uruguaya trascienda el turismo tradicional y llegue al mundo de los negocios.
La cultura ocupa un espacio particularmente importante.
El Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro recibe la exposición “Íconos del Uruguay”, mientras que el Museo do Ingá, en Niterói, presenta “El Paisaje que Somos”. A ello se suman una rueda de candombe en Largo da Prainha y tres noches del Festival Medio y Medio en el histórico Circo Voador.
También habrá cine uruguayo, gastronomía y promoción de vinos nacionales.
Son actividades diferentes, pero todas construyen algo que en turismo tiene enorme valor: recordación.
Del tannat al candombe: cada experiencia comunica
Durante años el marketing turístico se concentró en promocionar lugares. Hoy los destinos más competitivos intentan transmitir sensaciones, estilos de vida e historias.
En ese terreno Uruguay posee activos interesantes.
Un brasileño puede descubrir el país mediante una copa de tannat, una cuerda de tambores, una película, una exposición, un plato, una conversación de negocios o una imagen del paisaje.
Después aparece la posibilidad del viaje.
Por eso gastronomía y vinos no deberían considerarse complementos de una campaña turística. Son productos turísticos en sí mismos y herramientas extraordinarias de comunicación del territorio.
Lo mismo ocurre con la cultura.
El Cristo Redentor vestido de Uruguay
Uno de los momentos de mayor impacto simbólico será la iluminación del Cristo Redentor con los colores de la bandera uruguaya, dentro de las actividades vinculadas al 201.º aniversario de la Declaratoria de la Independencia.
Habrá además una ofrenda floral ante el monumento a José Artigas en la Plaza Chaim Weizmann y un encuentro del ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, con integrantes de la colectividad uruguaya residente en Río.
La iluminación del Cristo posee además un valor comunicacional evidente: coloca visualmente a Uruguay sobre uno de los íconos turísticos más reconocidos del planeta.
En tiempos dominados por las redes sociales y la comunicación audiovisual, una imagen capaz de circular puede alcanzar audiencias que difícilmente alcanzarían varias campañas convencionales.
El desafío empieza después de Río
Sin embargo, una semana de promoción, por potente que sea, no garantiza resultados por sí sola.
La verdadera medición comenzará después.
¿Crecerán las búsquedas de Uruguay en Brasil? ¿Habrá nuevas operaciones comerciales? ¿Aumentará la conectividad? ¿Los operadores incorporarán más productos uruguayos? ¿Llegarán más brasileños fuera del verano? ¿Conocerán otros departamentos además de Maldonado y Montevideo? ¿Aumentarán la estadía y el gasto?
Esas preguntas convierten una acción promocional en política turística.
Uruguay tiene además una ventaja geográfica extraordinaria: Brasil está al lado. Pero la proximidad no garantiza preferencia.
El viajero brasileño tiene dentro de su propio país algunos de los destinos turísticos más competitivos de América y, al mismo tiempo, una creciente oferta internacional.
Uruguay debe darle razones para elegirnos.
De atraer turistas a construir mercado
La Semana de Uruguay en Río llega, por tanto, en un momento oportuno.
Los datos muestran que existe demanda. El gasto crece. Montevideo gana terreno. Punta del Este conserva su fortaleza. Río de Janeiro y São Paulo aparecen como mercados relevantes y el viajero brasileño demuestra interés por Uruguay incluso en un semestre en el que el turismo receptivo nacional retrocedió.
Ahora comienza una segunda etapa.
No alcanza con atraer más brasileños. Hay que lograr que viajen durante más meses del año, permanezcan más tiempo, recorran más territorio y encuentren nuevas razones para regresar.
Ahí está la diferencia entre conseguir turistas y construir un mercado turístico.
Y quizás ese sea el mayor valor de salir a la región: comprender que Uruguay no compite solamente mostrando lo que tiene. Compite consiguiendo que otros quieran vivirlo.
Porque un destino puede promocionarse con imágenes.
Pero se posiciona cuando consigue ocupar un lugar en la mente —y en el deseo— del viajero.
Brasil vuelve al centro del turismo uruguayo: más vuelos, promoción
Brasil vuelve al centro de la estrategia turística: promoción, conectividad y Canelones preparan un nuevo escenario
Uruguay intensifica su presencia comercial en Brasil, Azul recuperará la ruta Porto Alegre–Montevideo y Canelones se prepara para recibir en septiembre a periodistas y comunicadores brasileños. Tres movimientos diferentes que apuntan hacia un mismo objetivo: transformar la cercanía con Brasil en más visitantes, mayor conectividad y nuevas oportunidades para los destinos uruguayos.
Hay momentos en los que distintas acciones comienzan a encajar dentro de una misma estrategia. Lo que está ocurriendo entre Uruguay y Brasil parece ir en esa dirección.
Por un lado, Uruguay salió a buscar al turista brasileño directamente en sus principales mercados emisores mediante el roadshow “Uruguay más de lo que imaginás”. Por otro, la conectividad aérea recupera una ruta particularmente importante: desde el 14 de diciembre de 2026 Azul volverá a unir Porto Alegre con Montevideo.
Y existe un tercer movimiento que desde Canelones apunta a otra herramienta fundamental para posicionar un destino: lograr que quienes comunican turismo conozcan el territorio, vivan sus experiencias y después puedan contarlas.
El 15 de septiembre periodistas y comunicadores brasileños llegarán a Atlántida, en el marco de una iniciativa que busca mostrar Canelones directamente a profesionales capaces de multiplicar posteriormente ese conocimiento en diferentes mercados de Brasil.
No son acciones aisladas. Promoción, conectividad y comunicación comienzan a encontrarse.
Uruguay fue a Brasil a buscar mercado
La Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR), junto al Ministerio de Turismo, puso en marcha durante agosto una nueva etapa del roadshow “Uruguay más de lo que imaginás”, con presentaciones en Porto Alegre, São Paulo, Belo Horizonte y Río de Janeiro.
El objetivo trasciende la promoción institucional. Se trata de acercar destinos, empresas y productos uruguayos a operadores, agentes de viajes y profesionales capaces de convertir el interés por Uruguay en ventas.
Porto Alegre tiene una importancia especial.
Rio Grande do Sul mantiene una relación histórica, cultural y comercial con Uruguay. La proximidad permite pensar el viaje de una manera diferente a la de mercados de larga distancia: escapadas, fines de semana, gastronomía, bodegas, compras, naturaleza, eventos y vacaciones pueden convivir dentro de una oferta que no necesariamente depende exclusivamente del verano.
Durante el encuentro se presentaron propuestas de turismo patrimonial, enogastronómico, rural, termal, de naturaleza, lujo y compras, además de acontecimientos deportivos y la infraestructura disponible para turismo corporativo y el segmento MICE.
La presencia de representantes de Montevideo, Maldonado, Canelones y Colonia, junto con bodegas, hoteles, operadores y empresas turísticas, permitió mostrar algo fundamental: Uruguay puede venderse en Brasil como una suma de experiencias y no solamente como dos o tres destinos tradicionales.
Las cifras ayudan a comprender por qué existe este interés.
Según datos difundidos por el Ministerio de Turismo, más de 504.000 brasileños visitaron Uruguay durante 2025, generando aproximadamente US$ 336 millones.
Brasil, por lo tanto, no representa solamente cercanía. Representa mercado.
Azul recupera un puente que Uruguay necesitaba
A esa estrategia promocional se suma ahora una noticia especialmente significativa para el sur brasileño.
A partir del 14 de diciembre de 2026, Azul retomará sus operaciones regulares entre Porto Alegre y Montevideo, suspendidas después de las graves inundaciones de 2024 que afectaron al aeropuerto de la capital de Rio Grande do Sul.
Los pasajes estarán disponibles para la venta desde el 13 de agosto.
La compañía operará los lunes y viernes con aeronaves Embraer 195-E2, con capacidad para 136 pasajeros.
El vuelo partirá de Porto Alegre a las 11:00 y llegará al Aeropuerto Internacional de Carrasco a las 12:35. En sentido contrario despegará de Montevideo a las 14:00, con llegada prevista a Porto Alegre a las 15:35.
Pero el verdadero valor de una conexión aérea no se mide solamente por los pasajeros que viven en las dos ciudades que aparecen en el tablero del aeropuerto.
Porto Alegre funciona también como punto de conexión para viajeros procedentes de otros destinos atendidos por Azul. Su regreso amplía, por lo tanto, las posibilidades de alimentar el mercado uruguayo desde diferentes regiones brasileñas.
Con esta recuperación, Porto Alegre vuelve a incorporarse a las ciudades brasileñas conectadas directamente por Azul con Montevideo, junto a Campinas, Belo Horizonte y Recife, además de las operaciones vinculadas con Punta del Este.
Paralelamente, autoridades uruguayas y Aeropuertos Uruguay continúan trabajando sobre la posibilidad de extender la conectividad de Azul —o de su filial Azul Conecta— hacia Rivera, una alternativa que tendría particular significado para la integración turística de frontera.
El 15 de septiembre Brasil también llegará a Canelones
Mientras Uruguay presenta su oferta en territorio brasileño y las compañías aéreas reconstruyen conexiones, Canelones trabaja sobre otro eslabón de la cadena: la comunicación del destino.
El próximo 15 de septiembre, periodistas y comunicadores procedentes de Brasil comenzarán a llegar a Atlántida para participar de una agenda que permitirá conocer diferentes atractivos, experiencias y protagonistas del departamento.
La iniciativa adquiere una dimensión estratégica.
Una campaña publicitaria dice lo que un destino quiere contar de sí mismo. Un periodista que recorre, prueba, conversa, fotografía y descubre el territorio puede construir otra clase de relato: el que nace de la experiencia.
Precisamente allí aparece una oportunidad para Canelones.
Durante años, buena parte de la promoción internacional de Uruguay estuvo concentrada naturalmente en marcas ampliamente instaladas como Montevideo, Punta del Este o Colonia. Canelones tiene ahora el desafío de construir una identidad turística propia ante el mercado brasileño.
Y tiene argumentos para hacerlo.
Costa, vino, gastronomía, patrimonio, ruralidad, cultura, pequeñas localidades, producción, naturaleza y cercanía con el principal aeropuerto internacional del país forman una combinación con posibilidades de transformarse en productos concretos.
La llegada de comunicadores brasileños permitirá mostrar esa diversidad desde el territorio y generar contenidos capaces de continuar circulando después de terminada la visita.
De promocionar Uruguay a generar motivos para viajar
Aquí aparece probablemente el punto más importante.
La conectividad por sí sola no crea turismo. La promoción por sí sola tampoco. Y recibir periodistas sin contar con experiencias capaces de sorprenderlos tampoco garantiza resultados.
La oportunidad surge cuando las tres cosas funcionan juntas.
Uruguay está promocionándose en Brasil.
El sector turístico está generando contactos comerciales.
Azul recupera Porto Alegre–Montevideo.
Y Canelones se prepara para recibir a profesionales brasileños de la comunicación turística.
El desafío siguiente será convertir todo ese movimiento en viajeros.
Para eso habrá que construir productos comercializables, facilitar reservas, desarrollar experiencias, mantener presencia digital, trabajar con operadores brasileños y entender mejor qué busca cada segmento del visitante.
Porque atraer turistas no comienza cuando el avión aterriza en Carrasco. Comienza mucho antes, cuando alguien descubre una historia, encuentra una experiencia que desea vivir y decide que Uruguay merece su próximo viaje.
Brasil: una oportunidad que exige continuidad
La recuperación de Porto Alegre tiene además un componente simbólico. Restablece uno de los vínculos naturales entre Uruguay y el sur brasileño después de las dificultades provocadas por las inundaciones de 2024.
Pero sería un error mirar solamente esa ruta.
São Paulo, Belo Horizonte, Río de Janeiro, Campinas, Recife y otras ciudades representan mercados con perfiles y posibilidades diferentes. La estrategia debe combinar promoción, conectividad, comercialización y presencia sostenida.
El roadshow coloca la oferta uruguaya delante del trade.
Las nuevas conexiones facilitan la llegada.
La presencia de periodistas y comunicadores amplifica el conocimiento de los destinos.
Septiembre encontrará a Brasil descubriendo Canelones. Diciembre volverá a conectar Porto Alegre con Montevideo. Entre ambas fechas existe una oportunidad concreta: conseguir que cada nueva conexión aérea encuentre del otro lado razones suficientes para viajar.
Ese es, finalmente, el verdadero objetivo: que Brasil no solamente conozca más Uruguay, sino que quiera venir, recorrerlo, quedarse y regresar.
Maldonado impulsa el turismo accesible como estrategia de desarrollo
Maldonado pone la accesibilidad en el centro de su estrategia turística
El departamento avanza hacia una mirada más amplia del turismo: destinos, servicios y experiencias que puedan ser disfrutados por todas las personas. El primer Encuentro Departamental de Turismo Accesible buscará transformar la accesibilidad en un factor de calidad, innovación y competitividad.
Hablar de turismo accesible es hablar de mucho más que rampas, ascensores o infraestructura. Es preguntarse si un destino está realmente preparado para recibir a todas las personas y permitirles disfrutar de una experiencia turística con autonomía, seguridad y dignidad. Es una política pública impulsada por el Ministerio de Turismo junto a intendencias y organizaciones sociales. Busca garantizar que los espacios, transportes, alojamientos y actividades recreativas puedan ser disfrutados en igualdad de condiciones por personas con discapacidad o movilidad reducida.
Maldonado comienza a trabajar sobre ese desafío con una iniciativa que pretende trascender una actividad puntual y convertirse en una agenda departamental de turismo accesible.
Este viernes 14 de agosto, a las 10:00 horas, la Intendencia de Maldonado presentará el 1.er Encuentro Departamental de Turismo Accesible, cuya instancia central se desarrollará en octubre.
La propuesta es impulsada por la Intendencia de Maldonado, junto a la Red de Empresas Inclusivas, a través de su Nodo de Turismo Accesible, y The Grand Hotel Punta del Este, con el apoyo del Ministerio de Turismo.
Accesibilidad también es competitividad
La iniciativa incorpora una perspectiva que gana terreno en la gestión turística: la accesibilidad no debería considerarse solamente una política social, sino también un atributo de calidad de los destinos.
Un hotel, restaurante, atractivo, paseo, playa, museo o evento que elimina barreras amplía las posibilidades de ser disfrutado por personas con diferentes necesidades. También beneficia a adultos mayores, familias con niños pequeños y viajeros que, temporal o permanentemente, encuentran dificultades de movilidad, comunicación u orientación.
Por eso, avanzar en accesibilidad significa también mejorar servicios, capacitar personas, incorporar tecnología, revisar la comunicación y pensar cada experiencia desde el lugar de quien la utiliza.
Para un departamento como Maldonado, donde el turismo constituye uno de los grandes motores de actividad económica, hacer más accesible el destino significa ampliar su mercado potencial y elevar la calidad de su propuesta.
Del diagnóstico a la acción
El lanzamiento del viernes será el primer paso de un proceso más amplio.
Durante la presentación se conocerán los principales lineamientos del encuentro previsto para octubre, que reunirá a autoridades, empresas, operadores turísticos, instituciones educativas, organizaciones sociales y especialistas.
El objetivo será intercambiar experiencias, reconocer las barreras que todavía existen y, especialmente, avanzar hacia iniciativas concretas.
Allí aparece uno de los aspectos más interesantes de la propuesta: sentar en una misma mesa al sector público, las empresas, la academia y la sociedad civil.
La accesibilidad difícilmente pueda resolverse desde un único actor. Requiere planificación urbana, infraestructura, transporte, alojamiento, gastronomía, información, capacitación y sensibilidad de quienes trabajan directamente con los visitantes.
Un destino para todos
El desafío será conseguir que el encuentro no termine cuando finalicen las exposiciones.
La intención expresada por sus impulsores es generar un ámbito permanente de intercambio, aprendizaje y construcción conjunta, incorporando la accesibilidad a las políticas de desarrollo turístico del departamento.
En un escenario internacional donde los viajeros valoran cada vez más la calidad integral de los destinos, Maldonado tiene la oportunidad de avanzar un paso más: comprender que un destino turístico de calidad no es solamente aquel que tiene buenos paisajes, hoteles o gastronomía, sino aquel que procura que todas las personas puedan disfrutarlos.
Ese cambio de mirada puede convertirse, además, en innovación.
Porque cuando una ciudad o un destino elimina barreras, no mejora únicamente la experiencia de quienes necesitan condiciones específicas. Mejora la experiencia de todos.
Lanzamiento del 1.er Encuentro Departamental de Turismo Accesible
Fecha: viernes 14 de agosto de 2026
Hora: 10:00
Lugar: Sala de Conferencias, 5.º piso de la Intendencia de Maldonado.
Cómo viajan los uruguayos: precio y vuelos directos definen la elección
El viajero uruguayo cambia: precio, vuelos directos y más oportunidades para volar
Un relevamiento difundido por JetSMART permite mirar más allá de las tarifas y conocer cómo está viajando una parte del mercado uruguayo. Vacaciones, viajes en pareja o con amigos y una fuerte valoración de los vuelos sin escalas aparecen entre las principales características. Pero detrás de los porcentajes surge otro dato relevante: el avión comienza a llegar también a pasajeros que hasta hace poco no formaban parte habitual del mercado aéreo.
¿Cómo viajan los uruguayos cuando tienen que elegir un avión?
La pregunta parece sencilla, pero la respuesta aporta información importante para aerolíneas, aeropuertos, agencias de viajes, operadores turísticos y destinos.
Un relevamiento regional desarrollado por JetSMART, cuyos resultados para Uruguay fueron difundidos en agosto de 2026, permite acercarse al comportamiento de los pasajeros que utilizan sus servicios desde Montevideo.
Los datos dibujan un viajero fuertemente orientado al ocio, sensible al precio, pero que también asigna un valor considerable a algo especialmente importante para un país pequeño y geográficamente alejado de muchos mercados: poder llegar directamente al destino.
Viajar sigue siendo, principalmente, salir de vacaciones
El primer dato que sobresale es contundente: el 85% de los pasajeros uruguayos consultados señaló las vacaciones como principal motivo de viaje.
Muy lejos aparecen las visitas a familiares, con un 7%; los viajes laborales, con un 5%, y otros motivos, con un 2%.
Es una fotografía interesante porque confirma el peso que tiene el transporte aéreo dentro del consumo turístico. El avión no aparece únicamente asociado a viajes excepcionales o profesionales, sino integrado a la decisión de cómo utilizar el tiempo libre.
También cambia la compañía elegida para viajar.
El 21% manifiesta hacerlo en pareja y el 19% con amigos. Sumados, representan un 40% de los consultados. A su vez, el 26% viaja en familia y el 25% lo hace solo.
Estos números también deberían interesar a los destinos. No consume de la misma manera quien viaja solo que una pareja, un grupo de amigos o una familia. Cambian el alojamiento, la gastronomía, las actividades, los traslados y hasta la forma de buscar información antes de partir.
El uruguayo que vuela ya no necesariamente lo hace una vez al año
Otro indicador merece atención.
El 46% de los pasajeros encuestados afirma viajar entre dos y tres veces por año, mientras que un 26% lo hace cuatro o más veces. El 28% declara realizar un viaje anual.
Para el sector turístico, la frecuencia resulta tan importante como la cantidad de pasajeros.
Un mercado donde parte de los consumidores comienza a incorporar dos, tres o más viajes al año abre oportunidades diferentes. Aparecen escapadas más cortas, compras asociadas a promociones, viajes por eventos y decisiones tomadas con menor anticipación.
El viaje deja progresivamente de ser aquel gran acontecimiento anual para transformarse, al menos para determinados segmentos, en una práctica más frecuente.
El precio manda, pero Uruguay quiere volar directo
Era previsible encontrar al precio encabezando las decisiones de compra.
El 42% señala las tarifas convenientes como principal motivo para elegir una compañía aérea.
Sin embargo, el segundo factor resulta particularmente interesante: el 27% prioriza la existencia de vuelos directos.
Según JetSMART, se trata de una de las valoraciones más altas registradas en la región.
Después aparecen los horarios disponibles (13%), la comodidad y calidad del servicio (8%), la experiencia digital de compra (6%) y las recomendaciones de familiares o amigos (4%).
Aquí existe una señal que merece ser observada desde la política turística y la estrategia de conectividad de Uruguay.
Una tarifa atractiva puede estimular la compra, pero una conexión directa reduce tiempos, evita escalas y simplifica el viaje. Para un pasajero que dispone de pocos días de vacaciones, esas horas también tienen valor económico.
No siempre el vuelo más barato termina siendo percibido como la mejor opción si obliga a realizar conexiones, largas esperas o desplazamientos adicionales.
Por eso, precio y conectividad directa comienzan a funcionar como una misma ecuación competitiva.
Un vuelo directo no beneficia solamente a quien sale de Uruguay
La discusión tiene además una segunda cara.
Cada nueva ruta internacional que se incorpora desde Montevideo facilita la salida del residente uruguayo, pero también crea una puerta de entrada para visitantes extranjeros.
La conectividad aérea funciona en ambos sentidos.
Un nuevo destino conectado sin escalas puede generar turismo emisivo, pero también acercar Uruguay a mercados donde anteriormente llegar implicaba conexiones, mayores tiempos de viaje o tarifas menos competitivas.
De allí que la conectividad no deba analizarse solamente desde la cantidad de vuelos disponibles. Importan las ciudades conectadas, sus frecuencias, horarios, capacidad, continuidad durante el año y posibilidades de alimentar otros mercados.
Para Uruguay, mejorar la conectividad significa también mejorar su capacidad de competir como destino.
Hay pasajeros que están entrando por primera vez al mercado aéreo
Quizás uno de los datos con mayor significado social y comercial sea el de los denominados “primeros voladores”.
De acuerdo con el relevamiento, representan el 16% de los pasajeros uruguayos encuestados.
Dentro de este segmento, el 31% realizó su viaje en familia, el 25% solo, el 23% en pareja y el 22% acompañado por amigos.
Que aparezcan personas realizando sus primeras experiencias aéreas permite pensar en una ampliación de la base del mercado.
El modelo de bajo costo ha tenido precisamente uno de sus principales argumentos en ese punto: reducir la barrera económica de entrada y permitir que determinados pasajeros accedan al avión pagando una tarifa básica y agregando posteriormente aquellos servicios que consideran necesarios.
Desde JetSMART lo explican de esta manera:
“La propuesta de vuelos que trae el modelo Ultra Low Cost Carrier acerca una respuesta concreta para las personas que quieren viajar pagando solo por trasladarse de un punto A a un punto B, con un bolso de mano para luego sumar todos los opcionales que necesiten”.
La compañía agrega que más de 500.000 personas ya eligieron viajar con JetSMART en Uruguay, cifra que utiliza como indicador del crecimiento de su operación en el mercado.
Más pasajeros también significan nuevos desafíos
Democratizar el acceso al transporte aéreo no depende exclusivamente de bajar una tarifa.
Un pasajero nuevo necesita comprender qué incluye el precio anunciado, cuánto cuesta agregar equipaje, cuáles son las condiciones para modificar un pasaje, cómo realizar el check-in y qué servicios deberá pagar adicionalmente.
Cuanto más se amplía el mercado, mayor importancia adquieren la transparencia comercial, la información sencilla y la educación del consumidor.
El desafío para las compañías de bajo costo será conseguir que el pasajero no valore únicamente cuánto pagó, sino que comprenda claramente qué compró por ese precio.
Lo que estos números pueden decirle al turismo uruguayo
El relevamiento de JetSMART no representa a la totalidad de los viajeros uruguayos: corresponde a pasajeros de la propia aerolínea y, por lo tanto, sus resultados deben interpretarse dentro de ese universo.
Esa precisión metodológica es importante.
Aun así, ofrece señales interesantes.
Existe un consumidor dispuesto a viajar varias veces al año. Las vacaciones dominan ampliamente las motivaciones. El precio conserva un enorme poder sobre la compra, pero la conexión directa adquiere un peso significativo. Y, simultáneamente, aparecen nuevos pasajeros que están teniendo sus primeras experiencias en avión.
Para Uruguay, estos comportamientos deberían formar parte de una conversación más amplia sobre conectividad aérea, promoción turística y desarrollo de nuevos mercados.
Porque conseguir una nueva ruta no termina cuando aterriza el primer avión.
Hay que sostenerla, generar pasajeros en ambos sentidos, promocionar el destino, involucrar al sector privado y convertir cada nueva conexión en oportunidades comerciales y turísticas.
El dato de que un 27% valore especialmente los vuelos directos deja quizás la conclusión más importante: para un país como Uruguay, conectividad también es competitividad turística.
Sobre el estudio
Los datos surgen del Índice SMART, investigación regional desarrollada por JetSMART para analizar hábitos, percepciones y preferencias de sus pasajeros en América del Sur.
La encuesta comprendió a 22.678 pasajeros de JetSMART en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay, y fue realizada entre el 9 y el 18 de julio de 2025. Los datos difundidos para Uruguay corresponden a pasajeros que viajan desde Montevideo.
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