El Auditorio de ANTEL reunió una energía particular. No fue un congreso más, sino un espacio donde la accesibilidad dejó de ser un concepto técnico para transformarse en un relato compartido entre instituciones, especialistas, gobiernos y territorios. El II Congreso Nacional de Turismo Accesible, bajo el lema “Accesibilidad con sentido social: conectando personas, destinos y derechos”, consolidó un rumbo nítido para el país: el turismo se diseña desde las personas y para las personas.
La jornada, organizada por el Nodo de Turismo Accesible Uruguay y la Red de Empresas Inclusivas con el apoyo de CAF, entrelazó miradas locales e internacionales, políticas públicas, experiencias de gestión y la muestra Expo Uruguay Accesible, que permitió recorrer iniciativas nacidas en cada territorio.
Un cambio de mirada desde la política turística
La subsecretaria Ana Claudia Caram abrió el encuentro con una reflexión que marcó el tono del día: el turismo uruguayo hoy se concibe desde otra sensibilidad.
“Hemos aprendido a mirar el mundo de otra manera, con otros ojos”, expresó, subrayando que el turismo es un derecho humano, vertebrado por decisiones políticas claras y sostenidas.
También destacó el trabajo de las Intendencias, responsables de empujar transformaciones que no dependen solo de presupuestos, sino de voluntad y empatía.
La construcción colectiva como motor
Las mesas temáticas cruzaron perspectivas regionales, planificación, normalización y experiencias de innovación.
La senadora Liliam Kechichian repasó la evolución histórica de la accesibilidad en Uruguay, mientras la especialista chilena Sandra Elisa Osorio aportó modelos de gestión que integran tecnología, comunidad y participación como pilares de un turismo inclusivo.
Los territorios como laboratorios vivos
Uno de los segmentos más celebrados fue la presentación de experiencias departamentales. Canelones, Montevideo y Maldonado mostraron procesos de transformación real: infraestructura adaptada, programas de sensibilización, circuitos accesibles, formación de equipos y planificación que se sostiene en el tiempo.
Cada relato confirmó algo esencial: sin los gobiernos locales, la accesibilidad no prospera; sin las comunidades, no se arraiga; sin las empresas, no se vuelve cotidiana.
La presencia activa de la ATC: redes, datos y resultados
La Asociación Turística de Canelones (ATC) estuvo presente durante toda la jornada, representada por sus directivos Carlos Tabó, Daniel López y Fernando Escalante. Su participación sumó la perspectiva territorial y empresarial de un departamento que trabaja la accesibilidad como una línea estratégica de desarrollo.
En encuentros informales y diálogos con actores públicos y privados, la ATC compartió los avances logrados en los últimos tres años, alineados con su misión de impulsar un modelo turístico inclusivo, sostenible y colaborativo.
Según datos presentados por la propia asociación, el crecimiento de espacios inclusivos en Canelones refleja un compromiso sostenido:
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2023 → 15 espacios accesibles
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2024 → 24 espacios accesibles
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2025 → 37 espacios accesibles
Estas cifras, incluidas en la documentación institucional de la ATC
inclusión atc
, evidencian una tendencia consistente: la accesibilidad se convirtió en parte del ADN del destino canario.
Elementos como identidad territorial, planificación estratégica, enoturismo, ecoturismo y cohesión social ya forman parte de un enfoque que la asociación articula junto a sus socios, operadores y actores públicos.
Durante el congreso, Tabó y Escalante remarcaron tres ideas que atravesaron todas las conversaciones:
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La inclusión no es una meta, es un camino compartido.
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El turismo se construye en red: emprendedores, comunidades y Estado.
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Las inversiones en accesibilidad generan oportunidades y fortalecen la competitividad.
La ATC reafirmó así su rol como espacio articulador que promueve formación, equidad digital, experiencias sostenibles y una narrativa común para el territorio.
Operadores que transforman realidades
Caram también dedicó un mensaje al sector privado. Señaló que muchos operadores invierten para adaptar sus servicios y mejorar la experiencia de las personas, aun cuando los costos iniciales son altos. Ese compromiso quedó reflejado en los paneles sobre hospitalidad, normalización, estándares internacionales y tecnología.
Un cierre con mirada hacia el futuro
Dos momentos finales marcaron el espíritu de la jornada:
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El lanzamiento del concurso fotográfico “Uruguay en foco: destinos y experiencias sin barreras”.
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La entrega del Sello Inclusivo Uruguay Valora 2025, reconocimiento que premia a organizaciones comprometidas con la inclusión laboral.
El evento reafirmó que Uruguay avanza hacia un turismo que no deja a nadie atrás. Lo hace con políticas públicas, con territorios que sostienen cambios concretos, con operadores que se suman a la transformación y con redes como la ATC, que tienden puentes entre comunidad, innovación y desarrollo.
El camino continúa, y cada paso confirma que el país ya no habla de accesibilidad: la practica, la integra y la convierte en parte de su identidad como destino.
