Vuelve el Mercado Medieval: magia, clanes y una fiesta única en Ciudad Vieja
Montevideo presenta una propuesta distinta para quienes buscan actividades culturales con identidad, atmósfera y una mirada especial sobre el patrimonio. El Mercado Medieval Barón de Mauá regresa a la histórica casona ubicada entre Juan Carlos Gómez y Piedras, transformando un edificio de época en un escenario donde la memoria, la recreación histórica y la imaginación se encuentran para crear un viaje sensorial.
Esta aventura en el tiempo abre las puertas de la bellísima Casona Mauá, una obra arquitectónica con protección patrimonial y uno de los espacios más singulares del Montevideo histórico. Construida en 1870, fue residencia del Barón y Vizconde de Mauá, figura decisiva para el desarrollo industrial y financiero del siglo XIX. Su presencia aún se percibe en detalles y ambientes que acompañan la propuesta con un tono auténtico y evocador.
Aunque América carece de pasado medieval, el festival logra recrear un universo atractivo, cuidado y lleno de matices. Quienes visiten el Mercado encontrarán arquería, esgrima histórica, clanes vikingos, artesanos en vivo, música ancestral y un mundo místico que abarca oráculos, runas y astrología. El entorno patrimonial potencia la inmersión, invitando a observar, caminar y descubrir en cada rincón una escena distinta.
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Una puesta en escena que sorprende
El festival reúne a los Clanes Valhall, Cruachan, Quimera Esgrima Histórica, Arqueros del Fuego y La Forja de Bardos, quienes aportan carácter, color y rigor a una puesta en escena que se despliega entre mercados, patios y salones. La recreación incluye combates, demostraciones, escenas de campamento y oficios que recuperan técnicas y símbolos del imaginario medieval.
Quienes ya han disfrutado experiencias similares —como las celebraciones en el Castillo Pittamiglio de Montevideo o en el de Las Flores en Maldonado— reconocen la atmósfera envolvente que la producción de Patricia Chabot consigue año tras año.
Charlas culturales para aprender y disfrutar
El Mercado Medieval no es solo espectáculo: incorpora una sólida agenda de charlas culturales impartidas por especialistas que exploran la historia del medioevo, la filosofía vikinga, las Highlands, la simbología de sus divinidades, la evolución del armamento y la música, además del desarrollo histórico de la arquería y la esgrima. Todas estas instancias conviven con el movimiento del mercado artesanal, la gastronomía temática y las lecturas de oráculos.
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Actividades para vivir la experiencia completa
El complemento ideal son las actividades participativas, integradas en un recorrido que invita a detenerse, mirar y sumarse:
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Mercado artesanal con piezas elaboradas en materiales nobles y demostraciones de oficios.
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Área mística con runas vikingas, tarot, astrología y lectura de borra de café.
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Arquería, esgrima, trono vikingo, levantamiento de martillo escocés y ajedrez gigante.
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Gastronomía de época, hidromiel y bebidas inspiradas en antiguas recetas.
Son dos días pensados para familias, visitantes curiosos, amantes de la cultura fantástica y quienes disfrutan descubrir Montevideo desde nuevas perspectivas.
Noticias y Destinos recomienda esta celebración
Esta propuesta destaca por su calidad, su creatividad y la manera en que transforma un edificio patrimonial en un relato vivo. El Mercado Medieval Barón de Mauá se consolida como uno de los eventos más atractivos de la temporada, capaz de combinar entretenimiento, aprendizaje, artesanía y turismo cultural.
Una invitación para vivir algo distinto en Ciudad Vieja: caminar la historia, entrar en otro tiempo y dejarse sorprender por una fiesta que une tradición, comunidad y entusiasmo.
LATInuy, el festival que crece y convoca en Punta del Este
Punta del Este vuelve a encender su faro cultural con el 17º Festival Internacional LATInuy – Ópera Prima, un encuentro que ya se consolida como la plataforma más relevante para nuevas voces del cine latinoamericano, uruguayo y brasileño. Bajo la producción y el impulso de Fernando Goldsman y su equipo, verdaderos artesanos de la gestión cultural en la península, el festival presenta este año una programación que combina calidad, diversidad y una visión profunda del cine contemporáneo.
Goldsman ha logrado algo que no ocurre por casualidad: que Punta del Este se convierta en una ciudad que vive el cine con la misma intensidad que los grandes festivales del mundo. Y lo hace con un sello propio, donde conviven la mirada autoral, las óperas primas, las historias fronterizas y un público que crece en cada edición.
LATInuy invita. Y Noticias y Destinos, como medio aliado, acompaña y celebra esta apuesta por un cine cercano, accesible y necesario.
Un festival que reafirma la fuerza del cine regional
Como en San Sebastián, donde la bahía arropa a los creadores, en Punta del Este la luz, el mar y la arquitectura trazan un escenario perfecto para recibir películas que cruzan geografías, tiempos y sensibilidades.
La programación reúne obras brasileñas, uruguayas, argentinas, colombianas, ecuatorianas, mexicanas, puertorriqueñas y españolas, con relatos que viajan desde los Andes hasta la Amazonia, desde la Patagonia hasta Cali, desde los pequeños pueblos hasta las grandes ciudades.
Cada función parece sostenida por un hilo común: identidad, territorio, memoria y transformación. Y cada ópera prima confirma algo esencial: América Latina sigue siendo un territorio fértil para contar historias contundentes, íntimas y profundamente humanas.
Fernando Goldsman y su equipo: la construcción de un festival con alma
El LATInuy no es un evento aislado: forma parte de una serie de festivales que, gracias al liderazgo de Goldsman, han logrado instalar en Punta del Este un calendario cultural estable, profesional y con muy buena concurrencia.
Su sello se reconoce en los detalles:
– la curaduría cuidadosa,
– la cercanía con los realizadores,
– la apertura del festival a la comunidad,
– y una visión que entiende al cine como bien cultural y puente social.
Esa constancia es la que ha permitido posicionar a Punta del Este como un enclave cinematográfico de referencia, donde las películas encuentran público y las audiencias encuentran nuevas miradas.
Entrada libre, espíritu abierto y vocación formadora
Pocas ciudades pueden ofrecer un festival gratuito de esta magnitud. Punta del Este lo hace, y eso habla de una decisión cultural poderosa: el cine debe estar al alcance de todos.
Las mesas redondas, los cortometrajes en competencia, las funciones especiales y la entrega de premios conforman una semana donde la ciudad late al ritmo del cine, mientras Goldsman y su equipo se ocupan de que cada paso del festival mantenga su calidad y su humanidad.
Una invitación desde Punta del Este al público regional
LATInuy no solo muestra películas: propone una experiencia.
Quien llegue al festival encontrará historias que conmueven, que cuestionan y que abren horizontes. Encontrará, también, la calidez de un equipo que entiende que el cine se vive mejor cuando se comparte.
Noticias y Destinos invita a sumarse a esta celebración del cine en Punta del Este, porque este festival —creado, sostenido e impulsado con dedicación por Fernando Goldsman y su equipo— ya forma parte del mapa cultural del país y promete seguir creciendo.
LATInuy está listo. Y Punta del Este espera con las puertas abiertas.
Vernissage en El Vergel: arte y naturaleza en una tarde inolvidable en Los Cerrillos
El Vergel – Casa de Campo y Eventos abrió sus puertas el domingo 16 de noviembre para presentar una nueva edición de Arte y Naturaleza, una exposición que reunió a un grupo selecto de artistas cuyas obras se inspiran en los paisajes, texturas y silencios del entorno rural de Los Cerrillos.
El atardecer acompañó la llegada de los invitados, mientras las primeras luces del predio delineaban los jardines donde cada detalle parecía dispuesto para que la experiencia fluyera con suavidad. El clima íntimo del lugar permitió que el visitante se acercara a las obras con una mirada tranquila, casi meditativa, como si cada pieza reclamara un pequeño instante de contemplación antes de continuar el recorrido.
La muestra reunió trabajos de Pilar Mazzilli, Ángel Roquero, Gerardo Barbano, Fernando Baranzano, Gustavo Mondelli, Raquel Mollo, Marcelo Acosta, Teresa González y Alejandra Troisi, conformando un mosaico de estilos que se cruzan entre la pintura, la escultura y la experimentación visual. Cada uno aportó una visión distinta del vínculo entre el ser humano y el paisaje, desde la figuración pausada hasta los gestos más libres que evocan el movimiento del viento, el agua o la tierra.
Un brindis que reunió miradas y caminos creativos
A las 19:00 comenzó el Vernissage, un momento especialmente pensado para acercar al público a los artistas. Las conversaciones se tejieron entre cuadros, esculturas y fotografías, mientras las copas se alzaban para celebrar la inauguración. No fue solo un brindis: fue una oportunidad para escuchar las historias que hay detrás de cada obra, comprender los procesos y reconocer las raíces culturales que dan sentido a este encuentro.
Los visitantes comentaron la armonía entre el espacio natural de El Vergel y la propuesta artística. Las salas, la luz cálida y la presencia del entorno rural generaron una atmósfera donde el tiempo parecía estirarse, invitando a detenerse y sentir.
Un aporte al desarrollo cultural de Los Cerrillos y Canelones
La exposición contó con el apoyo del Gobierno de Canelones (Los Cerrillos), la Asociación Turística de Canelones (ATC) y Canelones Turismo, lo que reafirma la importancia de seguir fortaleciendo espacios que conecten cultura, territorio y comunidad. Eventos como este consolidan el perfil creativo del departamento y muestran que el arte también puede convertirse en una forma de valorizar el paisaje y los emprendimientos locales.
El Vergel cerró la jornada con agradecimientos a los asistentes y a los artistas, destacando la satisfacción de haber compartido una tarde donde el arte se volvió puente entre personas, emociones y memorias visuales que permanecerán mucho después del evento.
"El Quijote de los tiempos": La Balada sobre el Miedo al Amor y la Evasión
https://www.youtube.com/watch?v=zz3SyhB2n2o&list=RDzz3SyhB2n2o&start_radio=1
"El Quijote de los tiempos" de Ramiro Guzmán y Leonardo Figuera, perteneciente al álbum Hada Madrina, se define como una conmovedora balada lírica cuya fuerza reside en su profunda reinterpretación del arquetipo cervantino. Más allá de una simple canción de amor, la pieza funciona como un comentario psicológico y social sobre la parálisis emocional.
La Lucha Invertida: Miedo y Evasión
La letra establece una brillante paradoja. El protagonista, "El Quijote de los tiempos," cuyo propósito de vida es encontrar a su Dulcinea ("Dulcea"), es en realidad un antihéroe marcado por el miedo. Su ideal ("Dulcea," descrita como la "secretaria del dolor y del olvido") se convierte en su mayor amenaza.
La frase central, "él por miedo de encontrarla se escapaba del camino," revela que el gran obstáculo no es externo, sino una cobardía interna. Los "simples molinos" que confunde con Gigantes no son más que las excusas y autoengaños que utiliza para evitar la acción y el compromiso, consagrando así la ironía del mito: el Quijote de hoy no lucha, sino que huye de su propia razón de ser.
Tragedia por Omisión
La canción alcanza su clímax emocional con un desenlace fatalista. Mientras el protagonista persiste en su evasión, la tragedia se consuma en la pasividad de la amada: "ella de tanto esperarlo... se nos fue."
La pérdida no ocurre en una batalla épica, sino por la lenta agonía de la espera y la inacción. Esto dota a la canción de un eco melancólico que resuena con la frustración moderna de los amores que se desvanecen no por conflictos irreconciliables, sino por la incapacidad de una de las partes para dar el paso hacia la realidad.
La escucha nos deja que la obra es una poderosa y concisa narrativa poética que subraya que, en los tiempos modernos, la mayor quimera a combatir es el miedo a la propia felicidad, convirtiendo el noble idealismo en una excusa para la procrastinación emocional.
Uruguay en Festuris 2025: cultura, territorio y una nueva forma de contar el destino
La presencia de Uruguay en Festuris 2025 llega con una señal clara: se trata de un país que elige contar su historia con una voz más cercana, sensible y consciente del valor de su identidad cultural. El stand nacional incorpora la figura de Joaquín Torres García, uno de los artistas uruguayos de mayor reconocimiento internacional, creador del Universalismo Constructivo y autor de un lenguaje visual que trasciende fronteras. Su obra —que propone un mapa invertido donde el sur ocupa un lugar central— se vuelve también declaración de sentido: una mirada desde el territorio hacia el mundo.
Presentar a Torres García en un espacio de promoción turística no es un gesto decorativo, sino un cambio de enfoque. La cultura no acompaña a la promoción: la define.
La elección de acercar su obra al público brasileño propone un diálogo directo entre arte, turismo y experiencia. Uruguay no se muestra como postal, sino como trama viva donde lo humano, lo cotidiano y lo artesanal encuentran su lugar.
Una presencia con representación y trabajo en territorio
La Asociación Turística de Canelones (ATC) viajó con una delegación encabezada por su presidente Carlos Tabó, junto a operadores y emprendimientos del departamento. La intención no es solo promocionar, sino abrir conversaciones, construir acuerdos y tejer redes que permitan ampliar la llegada de propuestas auténticas vinculadas a la gastronomía, los vinos, la producción local y el turismo rural.
Para Tabó, Festuris representa una oportunidad estratégica:
“Canelones viene trabajando hace tiempo en consolidar un turismo sostenible, diverso y con identidad. Estar aquí significa poner ese trabajo en diálogo con un mercado que valora cercanía, hospitalidad y experiencias con sentido.”
Por su parte, Daniel López, representante de ATC, destacó la importancia de la articulación público-privada:
“Venimos con propuestas reales, con productores, con historias y lugares que se pueden visitar. La feria permite construir relaciones duraderas y abrir caminos comerciales que fortalecen al territorio.”
Viaje y hospitalidad
El traslado se realizó con EGA, una empresa que ha acompañado históricamente conexiones culturales y turísticas dentro del Mercosur. El servicio, cómodo y cuidado, sumó al espíritu del viaje: moverse no solo para llegar a un lugar, sino para habitar el recorrido.
La recepción ofrecida por la organización de Festuris se vivió cálida, cercana y bien pensada. Un detalle que no pasa desapercibido cuando se trata de encuentros que buscan unir proyectos, ideas y destinos.
Una feria que abre caminos
Ayer se realizó la ceremonia de inauguración: 17 mil participantes, más de 400 stands y un crecimiento marcado respecto a ediciones anteriores.
Hoy, los pasillos ya llevan el ritmo propio de los encuentros que importan: reuniones, agendas abiertas, conversaciones sobre rutas, propuestas de intercambio, invitaciones concretas para viajar y conocer.
El tema de la feria, “Reimaginando el Mañana”, invita a pensar no solo cómo viajamos, sino qué experiencias buscamos construir y compartir.
Uruguay en esta conversación
La presencia nacional en Festuris se consolida como parte de una estrategia donde el turismo se piensa como cultura, territorio y comunidad.
No es solo estar: es cómo estar y con quién se construyen las relaciones que sostendrán las experiencias que vendrán.
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