Noche de gala en Montevideo: 60 personalidades reunidas por una causa solidaria
Cena de Famosos: cuando el reconocimiento se transforma en solidaridad
La 49.ª edición de la tradicional Cena de Famosos reunió en Montevideo a más de 350 invitados y 60 personalidades del Río de la Plata. Juan Herrera volvió a instalar una palabra asociada cada verano con Punta del Este: “famosos”. Pero esta vez la propuesta permite ir un poco más allá de los nombres y preguntarnos qué significa realmente alcanzar ese reconocimiento.
Hay noches en las que una palabra cambia de escala. “Famoso” es una de ellas.
En Punta del Este estamos acostumbrados a escucharla durante el verano. Llegan artistas, comunicadores, deportistas, empresarios y figuras de distintos ámbitos, las cámaras acompañan sus movimientos y la temporada construye su propia geografía de celebridades.
Pero en pleno invierno la palabra se trasladó a Montevideo.
El pasado miércoles 5 de agosto, el Ball Room del Radisson Victoria Plaza Hotel recibió la 49.ª edición de la Cena de Famosos, el tradicional encuentro producido y organizado por Juan Herrera Producciones.
Y allí aparece una pregunta que resulta interesante incluso para quienes, alguna vez, podemos ser colocados dentro de esa categoría: ¿qué convierte a una persona en “famosa”?
¿La exposición pública? ¿Una trayectoria? ¿El reconocimiento profesional? ¿La presencia en los medios? ¿O simplemente la mirada que los demás construyen sobre nosotros?
Una noche con más de 350 invitados
La convocatoria volvió a demostrar la vigencia de un evento que ha logrado mantenerse y crecer a través de los años.
Más de 350 invitados y 60 personalidades del Río de la Plata participaron de la gala. Pero no fueron solamente protagonistas de fotografías, entrevistas y encuentros.
Como establece una de las tradiciones de la Cena de Famosos, las personalidades invitadas cambiaron por unos minutos su papel habitual: se colocaron los clásicos gorros y delantales y fueron los encargados de servir el primer plato a los comensales.
Un gesto sencillo que contiene buena parte del espíritu de la propuesta.
Entre las figuras presentes estuvieron Graciela Alfano, Arturo Puig, Roberto Piazza, Franco Zunino, Nenu López, Brian Sarmiento, Danelik Galazan, Valeria Archimó, Gladys “La Bomba Tucumana”, José María Muscari, Agó Páez Vilaró, Gustavo Zerbino, Roberto Moar, J. C. Scelza, Petru Valensky, El Reja, Verónica Chevalier, Analaura Barreto, Lourdes Ferro, Pablo Atkinson, Anita Valiente, Ruben Sosa, Sergio “Manteca” Martínez y Richard “Canguro” Porta, entre otros.
Distintas generaciones y profesiones compartiendo una misma noche.
Cuando la fama cambia de significado
La palabra “famoso” suele relacionarse inmediatamente con popularidad, exposición y reconocimiento.
Sin embargo, desde una mirada sociológica también puede entenderse como una construcción colectiva. Nadie es famoso en soledad: son los otros quienes reconocen, recuerdan, siguen o valoran una trayectoria.
Y desde la psicología podemos aproximarnos a otro concepto: la autorrealización.
Abraham Maslow ubicó la autorrealización en la parte superior de su conocida jerarquía de necesidades. No se trata simplemente de alcanzar notoriedad, sino de desarrollar las propias capacidades, encontrar sentido y sentir que aquello que hacemos expresa una parte importante de quienes somos.
Tal vez por eso resulta interesante participar de una convocatoria como esta.
Porque por una noche alguien puede descubrir que otros reconocen su trabajo, su recorrido o su presencia pública. Y eso también genera una pregunta personal: ¿en qué momento dejamos de ser simplemente conocidos para convertirnos, ante la mirada de otros, en alguien que merece ser reconocido?
Juan Herrera juega, consciente o inconscientemente, con esa dimensión.
Convoca a personas provenientes del espectáculo, el deporte, la comunicación, la cultura y otras actividades y las coloca bajo una denominación común: famosos.
Pero inmediatamente modifica el significado de la palabra: les entrega un delantal y los invita a servir.
La solidaridad como protagonista
La gala tuvo nuevamente un propósito que trasciende el encuentro social.
La Cena de Famosos fue realizada a beneficio de la Fundación SES (Salud, Educación, Sociedad), organización que desarrolla diferentes iniciativas educativas y comunitarias orientadas a contribuir con la sociedad.
Es allí donde la propuesta adquiere otra dimensión.
La notoriedad puede atraer cámaras y generar fotografías. También puede convocar personas, amplificar mensajes y ayudar a causas que necesitan visibilidad.
Cuando eso ocurre, la fama deja de ser solamente exposición y se transforma en una herramienta.
Quizás esa sea una de las razones por las cuales la Cena de Famosos consiguió llegar a su edición número 49.
Reconocimientos y emociones
La noche también tuvo espacio para mirar las trayectorias.
Uno de los homenajes destacados fue para el reconocido actor y director teatral argentino Arturo Puig, figura con décadas de presencia en el teatro, la televisión y el espectáculo rioplatense.
También fue homenajeado el comunicador uruguayo Orlando Petinatti.
Por su parte, la Fundación SES distinguió al empresario y coach Gustavo Zerbino, cuya trayectoria personal y profesional ha trascendido las fronteras uruguayas.
Los reconocimientos aportaron otro elemento al concepto central de la noche: detrás de una persona conocida existe generalmente una historia construida durante años.
Música, espectáculo y predicciones
Como corresponde a una gala de estas características, el entretenimiento ocupó un lugar importante.
Gladys “La Bomba Tucumana”, Agustín Britos y Yesty Prieto fueron algunos de los artistas que participaron de los espectáculos.
La Escola do Samba Imperio da Coroa, con más de 20 integrantes sobre el escenario, aportó ritmo y energía a la celebración.
También hubo espacio para mirar hacia el futuro. La astróloga Lourdes Ferro presentó sus predicciones para lo que resta del año, incorporando otro momento particular dentro de una noche construida alrededor del encuentro y la celebración.
De Punta del Este a Montevideo
Hay eventos que terminan formando parte del calendario social de un destino.
Juan Herrera ha conseguido que la Cena de Famosos sea uno de ellos.
Punta del Este tiene durante el verano esa capacidad casi natural de reunir personalidades, empresarios, artistas, deportistas y comunicadores. La fama circula por sus playas, restaurantes, hoteles y fiestas como otro componente de la temporada.
Esta vez Montevideo recibió esa misma palabra en pleno invierno.
Pero quizá lo más interesante de la noche no haya sido determinar quién era más o menos famoso.
Fue comprobar que personas acostumbradas a ser observadas podían colocarse un delantal, acercarse a una mesa y servir un plato para colaborar con una causa.
Porque el reconocimiento público puede alimentar naturalmente una cuota de ego y también representar la satisfacción de una trayectoria. Eso forma parte de nuestra condición humana.
Pero existe una escala superior.
Cuando el reconocimiento recibido se utiliza para ayudar a otros, la fama deja de ser solamente una cuestión de imagen y comienza a tener propósito.
Y posiblemente allí esté una de las razones por las cuales, después de 49 ediciones, Juan Herrera continúa reuniendo nombres, historias y trayectorias alrededor de una misma mesa.
Eterna Juventud: Agustín Guzmán Stanoff retrata el amor en la tercera edad
El realizador argentino-uruguayo Agustín Guzmán Stanoff continúa construyendo una mirada cinematográfica centrada en los vínculos humanos y las emociones. Formado en la Universidad del Cine (FUC) y con Cien mil pasos entre sus antecedentes, presenta ahora el que considera uno de los trabajos más personales de su trayectoria: Eterna Juventud.
El nuevo cortometraje se interna en un territorio que el cine no siempre aborda con naturalidad: el amor, el deseo, la ternura y la complicidad en la tercera edad. Guzmán Stanoff lo hace sin nostalgia forzada ni estereotipos sobre el envejecimiento. Su cámara observa a personas que siguen sintiendo, deseando, compartiendo y proyectando.
Así, Eterna Juventud parte de una historia íntima para plantear una cuestión mucho más amplia: los años pueden transformar nuestra vida y nuestro cuerpo, pero no determinan la intensidad con la que somos capaces de amar.
El amor después de los años
Eterna Juventud parte de una idea sencilla pero poderosa: cumplir años transforma el cuerpo y acumula experiencias, pero no establece una fecha de vencimiento para los sentimientos.
La sociedad todavía conserva numerosos estereotipos alrededor del envejecimiento. Se habla de longevidad, cuidados, jubilación o calidad de vida, pero mucho menos de afectividad, sexualidad, enamoramiento y proyectos compartidos.
El cortometraje entra en ese espacio sin estridencias.
Guzmán Stanoff evita convertir a sus personajes en símbolos de la vejez. Los muestra, ante todo, como personas que sienten. La cámara acompaña y observa. Los gestos, las miradas y la cercanía construyen buena parte del relato.
Por eso, más que hablar solamente del amor en la tercera edad, la película termina hablando del amor a cualquier edad.
Una mirada sin condescendencia
Uno de los mayores aciertos de Eterna Juventud está en aquello que decide evitar.
No necesita presentar la madurez como una etapa triste que debe ser compensada por un romance excepcional. Tampoco busca idealizarla. La propuesta se apoya en una mirada cercana y respetuosa sobre dos personas y su capacidad de encontrarse emocionalmente.
La reivindicación afectiva adquiere así un lugar central.
El deseo también envejece con nosotros, pero no necesariamente desaparece. La necesidad de compartir, tocar, conversar, acompañar y sentirse querido continúa formando parte de la condición humana.
Ese enfoque convierte al cortometraje en algo más que una historia romántica. Abre una conversación sobre cómo representamos culturalmente la edad y hasta qué punto seguimos asociando juventud con intensidad, belleza, pasión y futuro.
Eterna Juventud cuestiona silenciosamente esa asociación.
El valor de contar lo cotidiano
Vivimos en un escenario audiovisual dominado muchas veces por la velocidad. Las redes sociales, los contenidos breves y la necesidad permanente de captar la atención han transformado nuestra manera de mirar.
En ese contexto, detener una cámara frente a un gesto cotidiano también puede convertirse en una decisión artística.
Eterna Juventud invita precisamente a detenerse.
A mirar.
A reconocer que una mano, una conversación, una sonrisa o un instante compartido pueden contener una historia completa.
Y allí aparece posiblemente la mayor fortaleza del cortometraje: no necesita explicar demasiado aquello que todos, independientemente de nuestra edad, podemos comprender emocionalmente.
Una juventud diferente
Quizás el título sea también una declaración.
La juventud eterna que propone Guzmán Stanoff no parece relacionada con negar el paso del tiempo ni con esa obsesión contemporánea por conservar una apariencia joven.
Es otra juventud.
La de conservar la capacidad de emocionarse.
La de seguir deseando.
La de esperar un encuentro.
La de descubrir algo nuevo en otra persona.
La de sentir que todavía existe un mañana para compartir.
Desde esa perspectiva, Eterna Juventud encuentra una temática universal en una historia pequeña e íntima.
Porque podemos discutir cuándo comienza la tercera edad. Podemos medir los años, estudiar la longevidad y analizar cómo cambia una sociedad que vive cada vez más tiempo.
Pero existe algo mucho más difícil de medir.
La edad de las emociones.
Y quizá allí esté la idea que permanece después de ver el cortometraje de Agustín Guzmán Stanoff: el cuerpo lleva la cuenta de los años; el amor, muchas veces, decide ignorarla.
Ahora, la palabra es del espectador
Eterna Juventud termina en la pantalla, pero su historia puede continuar fuera de ella.
Te invitamos a ver el cortometraje de Agustín Guzmán Stanoff y compartir tu mirada: ¿qué te dejó la historia?, ¿qué momento te llegó especialmente?, ¿cambió en algo tu forma de pensar el amor y el paso del tiempo?
Mirá el corto y sumate a la conversación.
Treinta y Tres reunió a ocho países para pensar el turismo desde el territorio
Treinta y Tres abrió un debate clave: cómo convertir el turismo en desarrollo para todo el territorio.
El primer Foro Internacional de Turismo y Gobiernos Locales reunió a representantes de Uruguay y otros siete países y puso sobre la mesa cuatro dimensiones fundamentales: territorio y descentralización, cooperación regional, innovación y destinos inteligentes, y generación de oportunidades económicas y sociales. Una iniciativa que merece continuidad y que posiciona a Treinta y Tres como escenario de una discusión necesaria para el futuro del turismo uruguayo.
Por razones de salud no pudimos estar presentes en Treinta y Tres como hubiéramos querido. Sin embargo, el material recibido, la información generada durante las jornadas y especialmente el video que acompaña esta nota nos permitieron seguir buena parte de lo sucedido y confirmar algo que merece ser destacado: el primer Foro Internacional de Turismo y Gobiernos Locales fue mucho más que otro encuentro dentro del calendario institucional del sector.
Fue una iniciativa importante porque puso a conversar sobre turismo a quienes tienen la responsabilidad de transformar las ideas en territorio.
Nuestra felicitación, por tanto, al intendente de Treinta y Tres, Mario Silvera, y a la directora departamental de Turismo, Yenifer Izquierdo, por impulsar una instancia que llevó la discusión turística hacia el interior y consiguió reunir diferentes miradas nacionales e internacionales.
También merece destacarse la participación del Ministerio de Turismo, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, autoridades departamentales y representantes extranjeros.
Porque detrás de conferencias, talleres y presentaciones apareció una pregunta que Uruguay necesita formularse con mayor frecuencia:
¿cómo conseguimos que el turismo genere desarrollo también fuera de los destinos históricamente consolidados?
La respuesta comienza por comprender que poseer atractivos no es suficiente.
Uruguay tiene naturaleza, patrimonio, gastronomía, cultura, producción, acontecimientos, pequeñas localidades e historias en prácticamente todos sus departamentos. Pero entre poseer esos recursos y convertirse en un destino existe una distancia que solamente puede recorrerse con planificación, inversión, capacitación, promoción y coordinación.
El Foro de Treinta y Tres permitió observar ese desafío desde, al menos, cuatro dimensiones.
1. El territorio: donde realmente sucede el turismo
Una de las ideas centrales estuvo expresada en el panel “Gestión Territorial para el desarrollo del Turismo”, en el que participó el ministro de Turismo, Pablo Menoni.
Su planteo fue claro: cada departamento tiene atractivos, identidad, cultura, paisajes, comunidades y también problemas y necesidades diferentes.
Esta afirmación encierra uno de los principales desafíos de la política turística nacional.
Podemos promocionar Uruguay en el exterior, negociar conectividad aérea, participar en ferias internacionales y desarrollar campañas nacionales. Todo eso resulta imprescindible.
Pero finalmente el turista duerme, come, compra, recorre y vive experiencias en un territorio determinado.
Es allí donde una política turística se convierte —o no— en desarrollo.
La descentralización, entonces, no puede limitarse a incluir más lugares en un folleto o una campaña. Significa crear condiciones para que cada territorio pueda transformar sus particularidades en productos y experiencias capaces de atraer visitantes.
Treinta y Tres constituye un buen ejemplo.
Su naturaleza, sus paisajes, su patrimonio, sus acontecimientos y su identidad representan una materia prima extraordinaria. El desafío consiste en conectarlos, generar servicios, profesionalizar la oferta y conseguir que el visitante encuentre motivos no solamente para llegar, sino también para permanecer.
2. Los gobiernos locales: del discurso a la gestión
Otra dimensión importante fue la realización, en el marco de estas actividades, de una nueva reunión de directores departamentales de Turismo.
La apertura contó con la presencia del ministro Pablo Menoni; el intendente Mario Silvera; el director nacional de Turismo, Cristian Pos, y el director de Descentralización de OPP, Juan Manuel Arenas.
Que los responsables turísticos departamentales compartan una mesa tiene un valor que a veces se subestima.
Uruguay es territorialmente pequeño, pero turísticamente diverso.
Los problemas de Maldonado no son los mismos que los de Treinta y Tres. Las posibilidades de Rocha son diferentes a las de Soriano. Montevideo, Colonia, Artigas, Rivera, Cerro Largo o Canelones necesitan estrategias acordes con sus mercados, productos y realidades.
Sin embargo, existen desafíos compartidos: profesionalización, inversión, conectividad, información turística, tecnología, promoción, accesibilidad y construcción de experiencias.
Por eso la articulación público-pública y público-privada mencionada durante el Foro resulta determinante.
El turismo no puede desarrollarse desde una oficina.
Necesita gobiernos que planifiquen, empresarios que inviertan, trabajadores capacitados y comunidades que encuentren oportunidades reales dentro de esa actividad.
3. Una mirada internacional y regional
La tercera dimensión fue la apertura hacia la región.
La participación de alrededor de 40 extranjeros procedentes de Argentina, Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay, Chile y Ecuador, además de Uruguay, otorgó al encuentro una verdadera perspectiva internacional.
Intercambiar experiencias entre países latinoamericanos tiene especial valor cuando se habla de gobiernos locales.
Muchos destinos de nuestra región comparten desafíos semejantes: pequeñas comunidades con recursos turísticos valiosos, dificultades de conectividad, necesidad de atraer inversiones, preservación ambiental y búsqueda de alternativas económicas que permitan generar empleo sin perder identidad.
No todo modelo exitoso puede copiarse.
Pero sí puede observarse, discutirse y adaptarse.
En turismo, conocer cómo otro territorio resolvió un problema puede ahorrar años de ensayo y error.
Treinta y Tres consiguió durante estas jornadas algo especialmente interesante: hacer que la conversación internacional ocurriera en el territorio y no exclusivamente en una capital o en uno de los grandes destinos turísticos.
Ese gesto también es descentralización.
4. Innovación, destinos inteligentes y nuevos productos
La cuarta dimensión mira directamente hacia el futuro.
Durante estas instancias se analizaron acciones vinculadas al modelo de Destinos Turísticos Inteligentes (DTI), una herramienta que Uruguay comienza a incorporar con mayor fuerza.
Entre las experiencias mencionadas aparece Soriano, que participa de un proyecto de la Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes y lleva adelante un autodiagnóstico en Villa Soriano.
Hablar de un destino inteligente no significa simplemente colocar tecnología al servicio del visitante.
Implica trabajar simultáneamente sobre gobernanza, innovación, sostenibilidad, accesibilidad y tecnología, utilizando además información que permita tomar mejores decisiones.
Y esa transformación puede ser particularmente valiosa para los destinos emergentes.
La agenda desarrollada en Treinta y Tres incorporó además futuras acciones promocionales del Ministerio de Turismo, entre ellas la posibilidad de contar con un espacio para la Región Litoral en el Shopping de Tres Cruces.
También se abordaron el avance de la normativa relacionada con el turismo náutico y la próxima apertura de fondos destinados al trabajo turístico de las regiones.
A esto se sumó otra vertiente con potencial de crecimiento: el turismo deportivo, abordado por el intendente Mario Silvera.
El deporte puede convertirse en un poderoso generador de movilidad turística. Una competencia no moviliza solamente deportistas: llegan familias, entrenadores, organizaciones y espectadores que necesitan alojamiento, gastronomía, transporte y actividades complementarias.
La clave, nuevamente, consiste en pensar el acontecimiento como parte de una estrategia y no como un hecho aislado.
Tener atractivos no alcanza
Quizás esta sea una de las conclusiones más importantes que podemos extraer de lo sucedido en Treinta y Tres.
Durante demasiado tiempo se entendió que para desarrollar turismo bastaba con identificar un lugar atractivo y promocionarlo.
Hoy sabemos que el proceso es bastante más complejo.
Un recurso se convierte en producto cuando existe una experiencia organizada alrededor suyo. Y un conjunto de productos comienza a construir un destino cuando aparecen servicios, infraestructura, calidad, accesibilidad, comercialización, información y una identidad reconocible.
Después llega la promoción.
Invertir ese orden puede generar visitantes ocasionales. Difícilmente construya desarrollo turístico sostenible.
Turismo significa también oportunidades
Existe finalmente una dimensión humana que no debería quedar escondida detrás de las estadísticas.
Cuando hablamos de desarrollo turístico territorial estamos hablando de personas.
Del pequeño alojamiento. Del restaurante. Del productor rural. Del artesano. Del guía. Del comercio. Del transportista. Del emprendimiento familiar y del joven que podría encontrar una oportunidad laboral sin abandonar su localidad.
Allí aparece el verdadero impacto de una política turística.
No solamente en cuántos visitantes llegan, sino en cuánto valor queda en el territorio.
Por eso resulta acertado que durante el Foro se haya relacionado turismo con generación de empleo y oportunidades para las comunidades.
Treinta y Tres dejó planteado el desafío
La primera edición del Foro Internacional de Turismo y Gobiernos Locales terminó, pero sería deseable que la discusión recién comenzara.
Treinta y Tres logró reunir gobierno nacional, gobiernos departamentales, técnicos y representantes internacionales alrededor de una idea sencilla y, al mismo tiempo, profundamente estratégica:
el turismo se construye desde los territorios.
Crear estos espacios importa. Mantenerlos en el tiempo será todavía más importante.
Porque Uruguay posee recursos turísticos extraordinarios prácticamente de norte a sur y de este a oeste.
Ahora hay que dar el paso siguiente.
Transformar esos recursos en experiencias, las experiencias en destinos y los destinos en oportunidades reales de desarrollo para su gente.
Agile Summit Uruguay 2026: IA, liderazgo y futuro del trabajo
El trabajo cambió: ahora el desafío es aprender a liderar la transformación
La inteligencia artificial acelera procesos, modifica profesiones y obliga a revisar modelos de liderazgo. El Agile Summit Uruguay 2026 pondrá sobre la mesa una pregunta que trasciende a la tecnología: ¿están cambiando las organizaciones a la misma velocidad que cambia el mundo del trabajo?
La transformación del trabajo dejó de ser una predicción. Ya está ocurriendo en las empresas, en las profesiones y, sobre todo, en las habilidades que comienzan a ser necesarias para seguir siendo competitivos.
La inteligencia artificial generativa aceleró un proceso que venía gestándose desde hace años. Automatiza tareas, reduce tiempos, multiplica la capacidad de analizar información y empieza a intervenir en actividades que hasta hace poco parecían reservadas exclusivamente a las personas.
Pero sería un error interpretar este cambio solamente desde la tecnología.
La verdadera transformación es humana y organizacional.
Porque una empresa puede incorporar inteligencia artificial, plataformas digitales y nuevas metodologías y, sin embargo, continuar funcionando con estructuras rígidas, liderazgos verticales, escasa capacidad de aprendizaje y culturas resistentes al cambio.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos empresariales de esta década: la tecnología puede comprarse; la capacidad de adaptación debe construirse.
Del puesto de trabajo a las habilidades
Durante buena parte del siglo XX, el mundo laboral se organizó alrededor de puestos relativamente estables. Una persona estudiaba, adquiría conocimientos, ingresaba a una organización y podía desarrollar durante años una trayectoria profesional basada en determinadas competencias.
Ese paradigma pierde fuerza.
Hoy adquieren mayor importancia la capacidad de aprender, desaprender, interpretar información, colaborar, resolver problemas, incorporar herramientas tecnológicas y adaptarse a escenarios que todavía no conocemos completamente.
Esto también cambia la gestión de las personas.
Ya no alcanza con preguntarse cuántos trabajadores necesita una organización. Hay que identificar qué capacidades necesitará, cuáles ya existen dentro de la empresa y cuáles deberá desarrollar para seguir siendo competitiva.
Por eso conceptos como People Analytics, aprendizaje continuo, gestión del talento y cultura organizacional empiezan a ocupar un lugar cada vez más estratégico.
La IA obliga a discutir el liderazgo
Hay otra transformación menos visible.
Si una inteligencia artificial puede producir información, analizar datos, generar alternativas y automatizar una parte creciente de las tareas administrativas, el diferencial de quienes conducen organizaciones deberá desplazarse hacia capacidades profundamente humanas.
Escuchar. Interpretar. Preguntar. Construir confianza. Tomar decisiones en contextos inciertos. Gestionar conflictos. Crear sentido. Movilizar equipos.
Cuanto mayor sea la presencia de inteligencia artificial en las organizaciones, mayor será también el valor de un liderazgo genuinamente humano.
No se trata, entonces, de competir contra la tecnología, sino de redefinir aquello en lo que las personas pueden aportar un valor diferente.
Y esto alcanza desde las grandes corporaciones hasta las pequeñas y medianas empresas.
Uruguay también tiene que discutir su futuro laboral
Este debate tiene especial importancia para Uruguay.
En una economía pequeña, donde la productividad, la innovación y el talento resultan determinantes para competir internacionalmente, la transformación empresarial no debería reducirse a incorporar nuevas herramientas.
La pregunta es más profunda: ¿estamos preparando organizaciones capaces de aprender con suficiente velocidad?
La competitividad futura dependerá tanto de la inversión tecnológica como de la formación permanente, la capacidad de innovación y la construcción de culturas empresariales que permitan experimentar, equivocarse, corregir y volver a avanzar.
Ese será precisamente uno de los ejes de la cuarta edición del Agile Summit Uruguay, que se realizará el próximo 18 de agosto en Hyatt Centric Montevideo, organizado por CREAR Comunicación en alianza con la Sociedad Uruguaya de Gestión de Personas (GPU).
La jornada reunirá a empresarios, directivos, especialistas en Gestión Humana, tecnología, innovación y transformación organizacional para analizar experiencias concretas vinculadas con inteligencia artificial, liderazgo, cultura, gestión del cambio, People Analytics y metodologías ágiles.
Participarán referentes vinculados a organizaciones como Adium, Applica Corp., Arnaldo C. Castro, Artico Uruguay, Asociación Cristiana de Jóvenes, BBVA, Bilpa, Farmashop, Grupo Vierci, Indutop, Kinetic Corp., MeetPIA, Quantik, redbee, Ricoh Latin America Inc., Switch y Tienda Inglesa, entre otras.
El valor del encuentro estará justamente en llevar la discusión desde la teoría hacia los casos reales: qué están haciendo las organizaciones, qué está funcionando, qué dificultades encuentran y qué aprendizajes están dejando sus procesos de transformación.
Mucho más que hablar de agilidad
Quizás uno de los aspectos más interesantes del Agile Summit sea precisamente que la conversación ya excede a las metodologías ágiles.
El concepto de agilidad empieza a adquirir otro significado.
No significa simplemente hacer las cosas más rápido.
Significa construir organizaciones capaces de observar lo que sucede, aprender, tomar decisiones y modificar su rumbo sin quedar atrapadas en estructuras diseñadas para un mundo que ya cambió.
Y allí aparece una paradoja interesante.
Nunca tuvimos tanta tecnología para aumentar nuestra productividad y, al mismo tiempo, nunca fue tan necesario desarrollar habilidades humanas para conducir esa tecnología.
El futuro del trabajo probablemente no pertenezca exclusivamente a quienes sepan más de inteligencia artificial.
Pertenecerá a quienes sepan combinar inteligencia artificial con inteligencia humana.
Agile Summit Uruguay 2026
La cuarta edición se realizará el martes 18 de agosto de 2026, de 09:00 a 17:00 horas, en Hyatt Centric Montevideo, Rambla República del Perú 1479.
La actividad es arancelada y requiere inscripción previa. Está dirigida a directivos, gerentes, líderes de equipos, profesionales de Gestión Humana, innovación, tecnología y transformación organizacional, así como consultores y especialistas en desarrollo organizacional.
La transformación ya comenzó. La pregunta dejó de ser cuándo llegará.
La pregunta que deberían hacerse hoy quienes conducen organizaciones es otra: ¿estamos preparados para liderarla?
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