El Vergel – Casa de Campo y Eventos abrió sus puertas el domingo 16 de noviembre para presentar una nueva edición de Arte y Naturaleza, una exposición que reunió a un grupo selecto de artistas cuyas obras se inspiran en los paisajes, texturas y silencios del entorno rural de Los Cerrillos.

El atardecer acompañó la llegada de los invitados, mientras las primeras luces del predio delineaban los jardines donde cada detalle parecía dispuesto para que la experiencia fluyera con suavidad. El clima íntimo del lugar permitió que el visitante se acercara a las obras con una mirada tranquila, casi meditativa, como si cada pieza reclamara un pequeño instante de contemplación antes de continuar el recorrido.

La muestra reunió trabajos de Pilar Mazzilli, Ángel Roquero, Gerardo Barbano, Fernando Baranzano, Gustavo Mondelli, Raquel Mollo, Marcelo Acosta, Teresa González y Alejandra Troisi, conformando un mosaico de estilos que se cruzan entre la pintura, la escultura y la experimentación visual. Cada uno aportó una visión distinta del vínculo entre el ser humano y el paisaje, desde la figuración pausada hasta los gestos más libres que evocan el movimiento del viento, el agua o la tierra.

Un brindis que reunió miradas y caminos creativos

A las 19:00 comenzó el Vernissage, un momento especialmente pensado para acercar al público a los artistas. Las conversaciones se tejieron entre cuadros, esculturas y fotografías, mientras las copas se alzaban para celebrar la inauguración. No fue solo un brindis: fue una oportunidad para escuchar las historias que hay detrás de cada obra, comprender los procesos y reconocer las raíces culturales que dan sentido a este encuentro.

Los visitantes comentaron la armonía entre el espacio natural de El Vergel y la propuesta artística. Las salas, la luz cálida y la presencia del entorno rural generaron una atmósfera donde el tiempo parecía estirarse, invitando a detenerse y sentir.

Un aporte al desarrollo cultural de Los Cerrillos y Canelones

La exposición contó con el apoyo del Gobierno de Canelones (Los Cerrillos), la Asociación Turística de Canelones (ATC) y Canelones Turismo, lo que reafirma la importancia de seguir fortaleciendo espacios que conecten cultura, territorio y comunidad. Eventos como este consolidan el perfil creativo del departamento y muestran que el arte también puede convertirse en una forma de valorizar el paisaje y los emprendimientos locales.

El Vergel cerró la jornada con agradecimientos a los asistentes y a los artistas, destacando la satisfacción de haber compartido una tarde donde el arte se volvió puente entre personas, emociones y memorias visuales que permanecerán mucho después del evento.

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"El Quijote de los tiempos" de Ramiro Guzmán y Leonardo Figuera, perteneciente al álbum Hada Madrina, se define como una conmovedora balada lírica cuya fuerza reside en su profunda reinterpretación del arquetipo cervantino. Más allá de una simple canción de amor, la pieza funciona como un comentario psicológico y social sobre la parálisis emocional.

 

La Lucha Invertida: Miedo y Evasión

 

La letra establece una brillante paradoja. El protagonista, "El Quijote de los tiempos," cuyo propósito de vida es encontrar a su Dulcinea ("Dulcea"), es en realidad un antihéroe marcado por el miedo. Su ideal ("Dulcea," descrita como la "secretaria del dolor y del olvido") se convierte en su mayor amenaza.

La frase central, "él por miedo de encontrarla se escapaba del camino," revela que el gran obstáculo no es externo, sino una cobardía interna. Los "simples molinos" que confunde con Gigantes no son más que las excusas y autoengaños que utiliza para evitar la acción y el compromiso, consagrando así la ironía del mito: el Quijote de hoy no lucha, sino que huye de su propia razón de ser.

 

Tragedia por Omisión

 

La canción alcanza su clímax emocional con un desenlace fatalista. Mientras el protagonista persiste en su evasión, la tragedia se consuma en la pasividad de la amada: "ella de tanto esperarlo... se nos fue."

La pérdida no ocurre en una batalla épica, sino por la lenta agonía de la espera y la inacción. Esto dota a la canción de un eco melancólico que resuena con la frustración moderna de los amores que se desvanecen no por conflictos irreconciliables, sino por la incapacidad de una de las partes para dar el paso hacia la realidad.

La escucha nos deja que la obra es una poderosa y concisa  narrativa poética que subraya que, en los tiempos modernos, la mayor quimera a combatir es el miedo a la propia felicidad, convirtiendo el noble idealismo en una excusa para la procrastinación emocional.

La presencia de Uruguay en Festuris 2025 llega con una señal clara: se trata de un país que elige contar su historia con una voz más cercana, sensible y consciente del valor de su identidad cultural. El stand nacional incorpora la figura de Joaquín Torres García, uno de los artistas uruguayos de mayor reconocimiento internacional, creador del Universalismo Constructivo y autor de un lenguaje visual que trasciende fronteras. Su obra —que propone un mapa invertido donde el sur ocupa un lugar central— se vuelve también declaración de sentido: una mirada desde el territorio hacia el mundo.

Presentar a Torres García en un espacio de promoción turística no es un gesto decorativo, sino un cambio de enfoque. La cultura no acompaña a la promoción: la define.
La elección de acercar su obra al público brasileño propone un diálogo directo entre arte, turismo y experiencia. Uruguay no se muestra como postal, sino como trama viva donde lo humano, lo cotidiano y lo artesanal encuentran su lugar.

Una presencia con representación y trabajo en territorio

La Asociación Turística de Canelones (ATC) viajó con una delegación encabezada por su presidente Carlos Tabó, junto a operadores y emprendimientos del departamento. La intención no es solo promocionar, sino abrir conversaciones, construir acuerdos y tejer redes que permitan ampliar la llegada de propuestas auténticas vinculadas a la gastronomía, los vinos, la producción local y el turismo rural.

Para Tabó, Festuris representa una oportunidad estratégica:

“Canelones viene trabajando hace tiempo en consolidar un turismo sostenible, diverso y con identidad. Estar aquí significa poner ese trabajo en diálogo con un mercado que valora cercanía, hospitalidad y experiencias con sentido.”

Por su parte, Daniel López, representante de ATC, destacó la importancia de la articulación público-privada:

“Venimos con propuestas reales, con productores, con historias y lugares que se pueden visitar. La feria permite construir relaciones duraderas y abrir caminos comerciales que fortalecen al territorio.”

Viaje y hospitalidad

El traslado se realizó con EGA, una empresa que ha acompañado históricamente conexiones culturales y turísticas dentro del Mercosur. El servicio, cómodo y cuidado, sumó al espíritu del viaje: moverse no solo para llegar a un lugar, sino para habitar el recorrido.

La recepción ofrecida por la organización de Festuris se vivió cálida, cercana y bien pensada. Un detalle que no pasa desapercibido cuando se trata de encuentros que buscan unir proyectos, ideas y destinos.

Una feria que abre caminos

Ayer se realizó la ceremonia de inauguración: 17 mil participantes, más de 400 stands y un crecimiento marcado respecto a ediciones anteriores.
Hoy, los pasillos ya llevan el ritmo propio de los encuentros que importan: reuniones, agendas abiertas, conversaciones sobre rutas, propuestas de intercambio, invitaciones concretas para viajar y conocer.

El tema de la feria, “Reimaginando el Mañana”, invita a pensar no solo cómo viajamos, sino qué experiencias buscamos construir y compartir.

Uruguay en esta conversación

La presencia nacional en Festuris se consolida como parte de una estrategia donde el turismo se piensa como cultura, territorio y comunidad.
No es solo estar: es cómo estar y con quién se construyen las relaciones que sostendrán las experiencias que vendrán.

Vivimos un tiempo en el que la percepción ya no nace de la observación, sino de la creencia previa. No vemos para creer: vemos lo que creemos. En ese clima, comunicar, educar y narrar exige sensibilidad y responsabilidad. La subjetividad es campo de disputa y, al mismo tiempo, territorio de encuentro posible.

Con esa conciencia asistí a Atentado, la propuesta de la Comedia Nacional dirigida por Florencia Lindner. Más que obra, se trata de una experiencia escénica expandida: una caminata guiada por la ciudad, atravesada por voces, músicas y situaciones que suceden a la vista y fuera de cuadro. El espectador camina, escucha, elabora. Deja de ser espectador para convertirse en parte del dispositivo.

La obra se inspira en Ellas dicen, compilación de pensamiento feminista latinoamericano. No lo ilustra ni lo reduce: lo encarna en el movimiento, en el cuerpo que recorre la ciudad y en la escucha como forma de conocimiento. Cada punto de partida es distinto —ocho en total— y desde cada uno se inicia un recorrido que puede implicar calles, ascensos, escaleras o transporte. Todos concluyen en la Sala Verdi, donde la experiencia se despliega simultáneamente dentro, fuera, arriba y abajo. No todo se ve. Hay que elegir. Y esa elección ya es interpretación.

Para participar, el público debe dirigirse al punto indicado en su entrada y localizar a los referentes con mamelucos azules. Se necesita celular con batería suficiente (aproximadamente hora y media), auriculares y la aplicación WhatsApp. Se recomienda calzado cómodo y tener presente que no se regresa al punto de inicio. Este dispositivo es parte esencial de la obra: escuchar mientras se camina, mientras la ciudad respira alrededor.

En la llegada a Sala Verdi, antes de ingresar a lo que podría llamarse tercer acto —aunque la obra no se deja dividir tan fácilmente— hay una escena que merece una atención particular. A un lado de la entrada, sentada a una pequeña mesa, se encuentra Nicole Viera, actriz ciega, en el rol de tiradora de cartas. No hay anuncio ni subrayado. Su presencia propone otra forma de ver: la escucha como herramienta de lectura del otro. Nicole no interpreta para impresionar. Sostiene un espacio de intimidad mínima donde el relato de quien se sienta frente a ella se amplifica en la propia voz. Lo que sucede en esa mesa breve es un delicado acto de reconocimiento mutuo.

Lo que sucede en Atentado no busca la espectacularidad del efecto, sino la construcción de un diálogo silencioso entre cuerpos que comparten un territorio. La música no acompaña: conduce. El baile no adorna: convoca. Hay momentos donde la participación deja de ser un gesto sugerido y se vuelve casi inevitable. Imperdible el foro que se arma entre público y actores. No saber si es real o actuado es otro punto fuerte de la obra. 

Lindner articula la puesta con una sensibilidad que rehúye lo obvio. Su trabajo —como en Territorio deseo y País Clandestino— se mueve entre investigación, afectividad y una pregunta constante por las formas de estar juntxs. Aquí, la ciudad no se usa: se habita. La memoria no se cita: se respira.

Atentado no pretende dar una respuesta única sobre el feminismo latinoamericano. No busca asumir una voz totalizadora. En cambio, establece una conversación. Y como toda conversación que importa, lo significativo no se agota en la primera vez. Hay capas que quedan pendientes, elementos que se escapan, gestos que uno quisiera volver a ver para comprender mejor. Termina y queda la sensación de haber participado de algo vivo, que continuará aunque no lo estemos mirando.

Quizá por eso el deseo de volver no se siente como repetición, sino como una segunda lectura necesaria.

En un tiempo donde lo inmediato empuja a la simplificación y a la consigna, Atentado plantea otra cosa: la experiencia como forma de pensamiento. La presencia como política. El caminar como lectura de la ciudad y de uno mismo.

Un teatro que no se mira desde la butaca, sino que se respira. Y que, justamente por eso, permanece.

La inclusión, en este caso, aparece sin consigna y sin énfasis programático: se vuelve práctica. Sin embargo, el dispositivo de audio por WhatsApp, tan ingenioso en su concepción, limita la experiencia para personas con dificultades auditivas. La obra abre la ciudad, pero aún queda pendiente abrir todos los sentidos posibles: intérpretes o alternativas accesibles permitirían que la experiencia compartida realmente lo sea. La puesta convoca al estar juntxs; sería coherente que esa invitación también contemple la diversidad de formas de percibir.

Otro acierto es la integración de estudiantes del Instituto de Actuación de Montevideo. No aparecen como acompañantes secundarios, sino como cuerpos en formación que habitan la escena sin jerarquías rígidas. La obra se vuelve también escuela de presencia, transmisión viva, campo de práctica sensible.

Lo que ocurre en Atentado no busca efectos inmediatos. Su fuerza está en la circulación entre quienes caminan juntos, en la coincidencia de pasos que no se repite igual para nadie. La ciudad deja de ser fondo y se convierte en materia. La memoria deja de ser pasado y se vuelve superficie en movimiento.

Lindner, cuyo trabajo investiga formas de convivencia, cuerpo y territorio, compone una puesta que rehúye lo explicativo. No se trata de definir un feminismo, sino de abrir la pregunta. La obra no concluye en la sala: continúa en la conversación posterior, en el silencio que queda, en la necesidad de volver para ver lo que no se vio.

En una época que tiende a reducir, Atentado expande. Invita a pensar desde el cuerpo. A escuchar la ciudad. A entender que mirar también puede ser un acto colectivo.

Un teatro que no se contempla a distancia. Se camina. Se habita. Y permanece. 

Crónica de Jacobo Malowany

La feria presenta soluciones sostenibles, nuevos modelos de gestión y herramientas digitales que redefinen la manera de pensar y comunicar los destinos turísticos.

Gramado se prepara para recibir una nueva edición del Festuris, uno de los encuentros turísticos más relevantes de la región. A lo largo de los años, la feria dejó de ser solo una instancia de promoción para transformarse en un espacio donde se reconocen tendencias, se establecen alianzas y se proyecta el futuro de un sector que se redefine de manera constante. Con la presencia de destinos de diversos continentes y la participación de todos los estados brasileños, asistir significa ocupar un lugar activo dentro de la conversación global sobre turismo.

Este año, la invitación desde la organización otorga una responsabilidad adicional: observar, registrar y transmitir lo que sucede en Gramado con la mayor fidelidad posible. La feria presenta una agenda que integra desarrollo económico, sostenibilidad, accesibilidad y vínculo con las comunidades locales, un enfoque que responde a los desafíos actuales de la actividad turística.

Un enfoque basado en prácticas sostenibles

Festuris incorpora una estrategia clara en torno a criterios ambientales, sociales y de gobernanza. La reducción del uso de papel mediante invitaciones digitales, la elección de materiales biodegradables y la implementación de paneles solares móviles son algunas de las acciones que buscan disminuir el impacto del evento. También se promueve el cuidado del entorno a través de la distribución de árboles nativas, en colaboración con el Horto Municipal y la Secretaría de Medio Ambiente de Gramado, así como la reutilización de materiales utilizados en la feria.

Participación comunitaria y accesibilidad

La feria mantiene una conexión cercana con instituciones locales como APAE, la Escuela Municipal Vicente Casagrande y el Instituto del Cáncer Infantil. En paralelo, se refuerzan las acciones de accesibilidad junto a organizaciones como Mover y Semearhis, que incorporan herramientas como audiodescripciones, señalética en braille, mapas táctiles y asistencia para personas con movilidad reducida. De esta manera, se plantea un evento que pueda ser recorrido y comprendido por todos.

La Árvore da Integração: una década de continuidad

Uno de los momentos simbólicos será el reconocimiento a Costa Rica a través del proyecto Árvore da Integração, que celebra diez años. Desde 2015, esta iniciativa promueve el plantío de araucarias en los jardines del Serra Park, como gesto de compromiso con el turismo sostenible. La elección de Costa Rica responde a su política ambiental de largo plazo, su apuesta por la biodiversidad y su relación directa entre comunidad y naturaleza.

Un encuentro que también se vive fuera de los pabellones

El fútbol vuelve a ocupar su lugar como espacio de integración. La Selección Gaúcha y la Selección del Resto del Mundo se enfrentarán en un partido amistoso que reúne a profesionales del sector en un momento de distensión, conversación y camaradería. No se trata solo de una actividad paralela, sino de un recordatorio de que el turismo también se sostiene en los vínculos que se tejen en los márgenes de los eventos.

Mirar hacia adelante

Durante el Meeting Festuris, que se desarrollará en las mañanas del 7 y 8 de noviembre, se abrirán conversaciones sobre futuro y pensamiento crítico, con la participación de figuras como Luiz Felipe Pondé. Es una instancia que invita a detenerse un momento en medio del ritmo de las agendas para reflexionar sobre lo que se construye cuando hablamos de turismo.


Contar las tendencias y realidades sera mi compromiso

Asistir a Festuris es participar de un diálogo que involucra territorios, personas y formas de habitar el mundo. Gramado vuelve a convertirse en un lugar donde las experiencias se comparten, los proyectos se encuentran y las ideas comienzan a delinearse. De allí surgirán acuerdos, recorridos y decisiones que se reflejarán en los destinos durante los próximos meses.

Con esa mirada, Noticias y Destinos estará presente en la feria para acompañar, escuchar y contar lo que allí sucede.


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