Jacobo Malowany

Jacobo Malowany

El oleoturismo en Uruguay atraviesa un momento de consolidación silenciosa, profunda y cuidadosa. En distintos rincones del país, los olivares conviven con las sierras, la costa y los campos abiertos, dando forma a paisajes donde la cultura rural se encuentra con la innovación agroalimentaria. La producción de aceite de oliva virgen extra dejó de ser solo una actividad agrícola para convertirse en una experiencia que invita a conocer el origen de los sabores y la identidad del territorio.

Un movimiento que nace desde la tierra

Uruguay cuenta con unas 9.000 hectáreas de olivos distribuidas en diversas regiones. La mayoría pertenece a pequeños y medianos productores que sostienen prácticas responsables, priorizan la calidad y valoran la conexión entre paisaje y producto. Los olivares, algunos jóvenes y otros que ya superan los veinte años, ofrecen recorridos que permiten observar el ciclo de la planta, desde la brotación hasta la cosecha y la extracción en almazara.

Más que una visita, el oleoturismo propone una manera de mirar el entorno. 

De acuerdo a lo conversado con distintos productores, el aceite de oliva virgen extra uruguayo se encuentra en condiciones de competir con los mejores del mundo. No se trata de una afirmación aspiracional, sino de la combinación precisa entre suelo, manejo agronómico y prensado oportuno. La tierra, con su equilibrio natural de minerales y clima moderado, ofrece un carácter propio; la cosecha manual y el cuidado en la molienda preservan aromas y notas frutales que expresan identidad. Cuando el proceso se respeta desde el árbol hasta la botella, el resultado es un aceite honesto, complejo y con una elegancia que sorprende tanto a paladares locales como internacionales.

Emprendimientos que construyen experiencias

Rincón Pandora (Pique Roto, Canelones)
Fundado en 2014, este emprendimiento se destacó desde 2019 por su aceite de oliva virgen extra y por una visión ligada a la innovación y a la calidad sensorial. Sus visitas permiten recorrer los olivares, conocer el proceso de extracción y explorar matices de aroma y sabor en degustaciones guiadas. Cada encuentro es una conversación directa con quienes trabajan la tierra.

Chacra La Anyta (Maldonado)
En un paisaje que combina sierras, brisas del océano y silencio rural, La Anyta integra olivos, viñas y limoneros. Sus directores, provenientes de Argentina, encontraron en este lugar un espacio para construir un proyecto de vida: producir aceite de oliva equilibrado, suave y elegante. La planta moderna permite controlar cada etapa del proceso y la visita incluye relatos, caminatas entre hileras de olivos y una cocina que respira honestidad. El aceite se percibe desde la cata, pero se comprende en la sobremesa.

Olivos de Las Ánimas (Cerro de las Ánimas, Maldonado)
A los pies de uno de los puntos más elevados del país, este emprendimiento ofrece recorridos guiados que conectan paisaje, botánica y cultura productiva. Las vistas amplias, el aire fresco y la sensación de altura acompañan las degustaciones.

Sabiá (Ruta de la Vid y el Olivo)
Propone visitas personalizadas donde la tradición y la hospitalidad se integran. El aceite se explica, se huele y se prueba con calma, mientras se narran historias del lugar.

Gastronomía y territorio: una misma conversación

La gastronomía se vuelve clave. No se trata solo de probar aceite, sino de comprender cómo realza verduras, carnes, panes y quesos. Muchos emprendimientos incluyen almuerzos o meriendas con productos locales, maridajes sensoriales y una invitación a cocinar con el tiempo propio del campo.

La mesa se convierte en un puente entre memoria y descubrimiento.

Una experiencia que fortalece el desarrollo local

El oleoturismo sostiene empleos, diversifica la economía y promueve prácticas sostenibles. También crea un lenguaje nuevo para contar Uruguay: uno que combina sabores, historias y comunidades que viven en armonía con el paisaje.

En síntesis

El oleoturismo en Uruguay crece desde la autenticidad. No necesita artificios. Se basa en tiempo, proximidad y respeto por el origen. Quien visita un olivar descubre algo más que aceite: descubre una forma de habitar el mundo.

La feria presenta soluciones sostenibles, nuevos modelos de gestión y herramientas digitales que redefinen la manera de pensar y comunicar los destinos turísticos.

Gramado se prepara para recibir una nueva edición del Festuris, uno de los encuentros turísticos más relevantes de la región. A lo largo de los años, la feria dejó de ser solo una instancia de promoción para transformarse en un espacio donde se reconocen tendencias, se establecen alianzas y se proyecta el futuro de un sector que se redefine de manera constante. Con la presencia de destinos de diversos continentes y la participación de todos los estados brasileños, asistir significa ocupar un lugar activo dentro de la conversación global sobre turismo.

Este año, la invitación desde la organización otorga una responsabilidad adicional: observar, registrar y transmitir lo que sucede en Gramado con la mayor fidelidad posible. La feria presenta una agenda que integra desarrollo económico, sostenibilidad, accesibilidad y vínculo con las comunidades locales, un enfoque que responde a los desafíos actuales de la actividad turística.

Un enfoque basado en prácticas sostenibles

Festuris incorpora una estrategia clara en torno a criterios ambientales, sociales y de gobernanza. La reducción del uso de papel mediante invitaciones digitales, la elección de materiales biodegradables y la implementación de paneles solares móviles son algunas de las acciones que buscan disminuir el impacto del evento. También se promueve el cuidado del entorno a través de la distribución de árboles nativas, en colaboración con el Horto Municipal y la Secretaría de Medio Ambiente de Gramado, así como la reutilización de materiales utilizados en la feria.

Participación comunitaria y accesibilidad

La feria mantiene una conexión cercana con instituciones locales como APAE, la Escuela Municipal Vicente Casagrande y el Instituto del Cáncer Infantil. En paralelo, se refuerzan las acciones de accesibilidad junto a organizaciones como Mover y Semearhis, que incorporan herramientas como audiodescripciones, señalética en braille, mapas táctiles y asistencia para personas con movilidad reducida. De esta manera, se plantea un evento que pueda ser recorrido y comprendido por todos.

La Árvore da Integração: una década de continuidad

Uno de los momentos simbólicos será el reconocimiento a Costa Rica a través del proyecto Árvore da Integração, que celebra diez años. Desde 2015, esta iniciativa promueve el plantío de araucarias en los jardines del Serra Park, como gesto de compromiso con el turismo sostenible. La elección de Costa Rica responde a su política ambiental de largo plazo, su apuesta por la biodiversidad y su relación directa entre comunidad y naturaleza.

Un encuentro que también se vive fuera de los pabellones

El fútbol vuelve a ocupar su lugar como espacio de integración. La Selección Gaúcha y la Selección del Resto del Mundo se enfrentarán en un partido amistoso que reúne a profesionales del sector en un momento de distensión, conversación y camaradería. No se trata solo de una actividad paralela, sino de un recordatorio de que el turismo también se sostiene en los vínculos que se tejen en los márgenes de los eventos.

Mirar hacia adelante

Durante el Meeting Festuris, que se desarrollará en las mañanas del 7 y 8 de noviembre, se abrirán conversaciones sobre futuro y pensamiento crítico, con la participación de figuras como Luiz Felipe Pondé. Es una instancia que invita a detenerse un momento en medio del ritmo de las agendas para reflexionar sobre lo que se construye cuando hablamos de turismo.


Contar las tendencias y realidades sera mi compromiso

Asistir a Festuris es participar de un diálogo que involucra territorios, personas y formas de habitar el mundo. Gramado vuelve a convertirse en un lugar donde las experiencias se comparten, los proyectos se encuentran y las ideas comienzan a delinearse. De allí surgirán acuerdos, recorridos y decisiones que se reflejarán en los destinos durante los próximos meses.

Con esa mirada, Noticias y Destinos estará presente en la feria para acompañar, escuchar y contar lo que allí sucede.

Un recorrido para sentir la vida del campo

San Antonio, en el corazón hortícola de Canelones, invita a vivir una jornada diferente el 1 de noviembre, en la que productores locales abrirán sus chacras y emprendimientos para compartir su trabajo, su historia y la riqueza de su territorio.

La experiencia comienza a las 9:30 de la mañana, con un desayuno en Casa de Todos, un espacio comunitario ubicado a pasos de la plaza principal. Desde allí, el grupo inicia una ruta que se construye paso a paso, conversando, observando y comprendiendo cómo se cultiva y vive en esta región.

La frutilla como punto de partida

La primera parada es en el predio de Esther y Daniel, donde la frutilla es protagonista. Los visitantes podrán conocer de cerca el proceso de producción protegida y a campo, observar la cosecha y el envasado, y ver el trabajo combinado de técnicas tradicionales y prácticas sostenibles. Además, el predio cuenta con cultivos de cebolla, papa y diversas hortalizas, reflejando la diversidad del cinturón productivo de Canelones.

Un almuerzo en familia y a cielo abierto

La jornada continúa en el Emprendimiento Caramora, donde Mayra Minetti y Emir reciben al grupo para compartir su chacra, en la que conviven ovejas caramora, cerdos, aves de distintas razas, pavos reales y guineas, entre otros animales.

Allí se almuerza en el predio, con una propuesta que nace del territorio:

  • Cordero a las brasas, pan casero y postre.

  • Opción vegetariana disponible.
    La bebida es agua saborizada casera, incluida en el ticket.
    Todo pensado para disfrutar sin prisas, entre naturaleza y conversación.

El pueblo y su identidad

Por la tarde, una caminata guiada por Moni invita a recorrer las calles de San Antonio: su plaza, su historia, las voces que sostienen la vida cotidiana.
El cierre es en el Vivero Mundo de Colores, donde Raquel comparte su trabajo con plantas ornamentales y de huerta.

Accesibilidad del recorrido

  • Adultos: $1.300

  • Niños de 5 a 12 años: $650

  • Menores de 5 años: Gratis

Durante toda la jornada, cada familia productora ofrece la posibilidad de adquirir sus productos directamente: frutillas frescas, pan casero, repostería, embutidos artesanales, plantas y más.

Reservas

La actividad requiere reserva previa.
Se solicita seña del 50% para confirmar lugar.
Contacto: 095 907 975 / 091 852 252
Instagram: @ruta.horticola
Facebook: Ruta por la horticultura


Testimonio

“La idea es que la gente conozca el trabajo que hay detrás de lo que llega a la mesa. Abrimos nuestras casas porque creemos que la producción local también es cultura y comunidad.”
Mayra Minetti, Emprendimiento Caramora

 

La Asociación Turística de Canelones acompaña y promueve estas iniciativas como parte de su compromiso con el turismo rural y comunitario en la zona del Santoral. Estas experiencias permiten valorar el trabajo de las familias productoras, fortalecer los vínculos entre territorio y visitante, y mostrar la identidad viva de nuestras localidades. Son acciones que invitan a recorrer, conocer y permanecer, generando desarrollo local y nuevas oportunidades para quienes habitan y cuidan esta tierra.

Uruguay extiende el IVA 0% para turistas no residentes y refuerza su estrategia de temporada

Uruguay anunció la prórroga hasta abril de 2026 del beneficio de IVA 0% para turistas no residentes en una serie de servicios vinculados a la experiencia de viaje: gastronomía, alquiler de autos sin chofer, catering para eventos y consumos en restaurantes y cafeterías, cuando el pago se realice con tarjetas emitidas en el exterior o transferencias internacionales.

La medida, vigente desde hace varias temporadas, se consolida como una herramienta para mejorar la competitividad del país en el turismo internacional y cuidar un sector que evoluciona en hábitos, expectativas y planificación.

Esta decisión no sólo apunta al verano, sino a fortalecer las escapadas, los viajes por interés cultural, deportivo y gastronómico, y las estadías más prolongadas en épocas de menor flujo. Ver texto oficial

Un país que se siente cercano al viajero internacional

Para muchos visitantes de la región y de otros continentes, Uruguay representa una combinación difícil de replicar:
distancias cortas, seguridad, paisajes serenos, una cultura hospitalaria y una gastronomía que sorprende sin artificios.

La extensión del beneficio fiscal funciona como un puente adicional, una invitación a mirar más allá de los destinos más conocidos y descubrir un Uruguay más amplio, diverso y accesible.

Canelones: el primer paisaje que recibe al viajero

Uruguay tiene una característica singular:
el país recibe a sus visitantes por Canelones.

El aeropuerto internacional, las principales rutas de conexión terrestre desde Montevideo o desde Maldonado si se parte de la costa de acceso rápido se encuentran en este departamento, que en los últimos años viene fortaleciendo su identidad turística: playas extensas, rutas de vinos, experiencias rurales y una creciente oferta cultural.

En diálogo con Noticias & Destinos, el Presidente de la Asociación Turística de Canelones (ATC), Carlos Tabó, destaca:

“Este beneficio es una herramienta más para mejorar la llegada y la permanencia de los visitantes. Muchos turistas ingresan por el Aeropuerto de Carrasco, pasan por nuestras rutas y nuestras costas. Nuestro objetivo es claro: que ese paso, a veces breve, pueda convertirse en una estadía más larga y significativa.”

Y subraya:

“Estamos desarrollando estrategias para que los viajeros encuentren motivos para detenerse y descubrir: bodegas abiertas al público, posadas rurales, experiencias gastronómicas, encuentros culturales y una costa que invita a caminar y quedarse.
Canelones tiene identidad y está listo para recibir.”

Una temporada que se mira con amplitud

La prórroga del IVA 0% permite planificar con más previsión y abre oportunidades para:

  • viajeros de corta distancia,

  • familias que buscan calma y naturaleza,

  • turismo de reuniones y eventos,

  • amantes del vino y la gastronomía,

  • y quienes viajan fuera de temporada alta.

Uruguay apuesta así por un turismo más extendido, más accesible y menos concentrado.


En síntesis

La extensión del beneficio no es sólo un mecanismo económico, sino una señal cultural:
Uruguay se piensa como un país que recibe, que invita a detenerse, conversar y habitar el tiempo de otra manera.

Y Canelones, como puerta de entrada, abre esa primera página del viaje.

La propuesta ahora es simple:
Llegar, mirar alrededor y quedarse un poco más.

Hace tiempo que el norte me llama. No desde la urgencia, sino desde esa voz baja que invita a acercarse con respeto. Bella Unión aparece al final del mapa como un cruce de ríos, fronteras y miradas. Uruguay, Argentina y Brasil se tocan en la vida cotidiana, en los acentos, en los gestos y en la manera de caminar el día.

Conocemos su historia asociada a la caña de azúcar y al turismo de compras, pero detrás de esas imágenes existe un territorio más profundo: comunidades que guardan memoria, paisajes que se leen con calma, sabores que sostienen vínculos y un sentido de pertenencia que no se explica, se siente.

El Circuito Raíces del Norte nació ahí, en la decisión de contar lo que el mapa no muestra. También leerhttps://noticiasydestinos.com/index.php/es/destinos/item/98-safari-minero-en-artigas-transforma-la-mineria-en-experiencia-turistica

https://www.youtube.com/watch?v=tIYnOLC0gPg 

La caña como identidad viva

La caña de azúcar no es solamente cultivo. Es trabajo, historia y familia.
En el Paseo de la Caña, el visitante acompaña la vida rural desde su raíz: herramientas, tiempos, modos de hacer y palabras que fueron pasando de generación en generación.
Aquí la tradición no se observa, se reconoce.


El río como mirada

La Estación Fluvial de Bella Unión abre el territorio hacia el río Uruguay.
Desde el agua, la ciudad se revela distinta: más abierta, más tranquila, más profunda.
El río no marca límites: teje puentes invisibles entre tres países que comparten más de lo que separan.

https://www.youtube.com/watch?v=dsuZVn3RaqU

Experiencias que se sienten

El Circuito Raíces del Norte propone acercarse al territorio desde el hacer y no solo desde el ver.

  • Paseo de la caña (Bella Unión)
    Una experiencia que permite acompañar el camino de la caña desde la tierra hasta su transformación. Relato, trabajo y técnica se entrelazan en una vivencia directa.

  • Establecimiento Santo Domingo (Bella Unión)
    La vida rural mostrada con naturalidad. Caballos, esquila, tareas diarias y ese silencio que deja espacio para la conversación.

  • Safari Minero de Amatistas (Artigas capital)
    Bajo la tierra, la piedra violeta aparece como un tesoro formado durante millones de años. La experiencia invita a recorrer galerías, aprender sobre la geología del norte y comprender la relación entre paisaje y oficio.

  • Búsqueda de oro en Minas de Corrales (Rivera)
    Aquí, el oro no es solo mineral: es historia, es memoria de una comunidad que levantó su identidad alrededor de la minería. La experiencia permite ser minero por un día, comprendiendo el esfuerzo, la técnica y el pulso del trabajo en la tierra.

Sabores que acompañan el camino

La gastronomía se vive como parte del relato:

  • Tía Rafa (Bella Unión)
    Meriendas caseras que detienen el tiempo. Pan tibio, dulces de receta familiar y una hospitalidad que se siente en la mesa.

  • La Chacra Gourmet (Bella Unión)
    Una cocina que interpreta el territorio desde la calma, respetando sus productos y sus tiempos.

  • Sapori d’Italia (Artigas capital)
    Un chef italiano afincado en la ciudad que cocina desde la memoria afectiva de su infancia. La mesa se vuelve viaje: Italia aparece en cada detalle, sin adornos.

Hospitalidad para quedarse

  • Hotel Boutique Has (Bella Unión)
    Calma, luz y un cuidado por el silencio que permite escuchar al territorio.

  • Hotel Casino San Eugenio del Cuareim (Artigas capital)
    Comodidad urbana para acompañar el recorrido norteño.

  • Posada del Minero (Minas de Corrales)
    Una casa que resguarda la historia del oro y recibe al viajero como a quien vuelve, no como a quien pasa.

Dardo Oxandabarat — “La caña no es un cultivo. Es una historia que se aprende con el cuerpo.”

— ¿Qué significa para Bella Unión el Paseo de la Caña de Azúcar?
Cuando hablamos de la caña no estamos hablando solo de una planta. Estamos hablando de familias enteras. De abuelos, de padres, de hijos. La vida acá se organizó alrededor de la zafra durante generaciones. La caña marca el calendario, la economía, las conversaciones en la mesa. El paseo nace de la necesidad de compartir esa historia con quien viene de afuera, pero sin convertirla en una postal vacía. Queremos mostrar la verdad del trabajo.

— ¿Qué aprende el visitante cuando recorre el cultivo?
Lo primero es que entiende el esfuerzo. Cuando uno ve las manos que cortan y cargan, entiende otro ritmo de vida. El visitante empieza a notar el silencio, la temperatura, la paciencia que requiere el campo. Después, empieza a escuchar los relatos de quienes crecieron entre los surcos. Ahí se revela todo: identidad, pertenencia, orgullo. La experiencia no es mirar. Es comprender.

— ¿Por qué compartir esta historia ahora?
Porque el norte está entrando en una etapa donde busca mostrarse desde sí mismo. Ya no depende solo del cruce de frontera y la compra rápida. Hay mucho para conocer y sentir. Y la caña es la raíz de todo eso. Mostrarla es mostrar quiénes somos.


 

Salvador Oxandabarat — “La hospitalidad también es paisaje.”

— ¿Cómo nace la propuesta del Hotel HAS en Bella Unión?
Nació de una idea muy simple: ofrecer un lugar que acompañe el ritmo del norte. Aquí no buscamos llenar al visitante de estímulos. Queremos que encuentre un espacio para respirar. El hotel está pensado para que la luz, el silencio y la cercanía con la gente formen parte de la experiencia. La hospitalidad no se reduce a servicios. Se trata de cómo uno recibe y cómo permite que el visitante se sienta parte del lugar.

— ¿Cuál es el valor de hospedarse aquí para quien recorre el Circuito Raíces del Norte?
El viajero necesita tiempo para decantar lo que vive. Si recorre el Paseo de la Caña y luego se sienta en una habitación tranquila, con vista al verde y al río, algo empieza a asentarse. Lo vivido se vuelve memoria. El hotel acompaña ese proceso. No interfiere. Sostiene.

— ¿Cómo se trabaja con el territorio para integrarlo a la experiencia?
Escuchando. Primero a la comunidad, luego al paisaje, y después al visitante. Bella Unión está creciendo en propuestas: gastronomía local, travesías por el río, el paseo de la caña, las meriendas caseras, los recorridos rurales. Nuestro rol como hotel es ser puente. No atraer viajeros para encerrarlos, sino abrirles la puerta hacia la región.

— ¿Qué mensaje le darías a quien piensa viajar al norte?
Que venga con tiempo. El norte no se revela en una foto ni en un día. Demanda calma. Y lo que entrega a cambio es auténtico.

 

Un viaje por hacer

En los próximos días llegaré a Bella Unión para recorrer el circuito con tiempo.
La intención es sencilla: observar, escuchar, sentir.
Contar después lo que el territorio diga, sin apuro.

Emoción vivida

El norte no se impone.
El norte se revela.

A quien llega con paciencia, el paisaje le ofrece una verdad profunda:
que la identidad se construye en el trabajo, en la mesa compartida y en la forma en que el río sigue su curso, constante y silencioso.


Agradecimientos

A CamturSantiago Viera de Turismo Binacional, a Vera nuestra guia por la ciudad de Santana do Livramento. 

Bodega Cerro Chapeu; Bodega Viñas del 636; Frontier Hotel Rivera; Like Design Hotel Rivera; Hemels Alfajores Gourmet; Hotel Casino Artigas y equipo Safari Minero; Hotel HAS Paseo de la Caña de Azúcar (Bella Unión); Posada Lunarejo; Raíces del Norte; Trem do Pampa; Turismo Minero y Posada del Minero; Sacramento Management (Frontier y Like Design); Hotel Ermitage; Villa Pancha Lunarejo; Hotel Uruguay Brasil; Cabanha Sem Fronteiras; Solar Gastronomía & Café; Solar Dom Pedro Eventos; S4 Productora; Posada del Minero; MUMA Museo de la Madera.

Una de las buenas noticias que trajo mi presencia en Rivera fue el anuncio de Paranair, que lanzó la venta de pasajes para su nueva ruta Montevideo–Rivera, a comenzar el 1º de diciembre.
El hecho no es menor: se trata de un hito para la conectividad aérea uruguaya, uniendo por aire —en apenas 45 minutos— dos regiones que concentran parte de la historia, el turismo y la identidad del país.

“Uruguay es un país clave para Paranair, y el inicio de la ruta Montevideo–Rivera refuerza nuestra estrategia de crecimiento, impulsada por la confianza de quienes nos eligen y por el trabajo conjunto con el Ministerio de Turismo y Aeropuertos Uruguay”, expresó Jaime Cassola, gerente general de la aerolínea.


Un vuelo que acorta distancias y multiplica oportunidades

La nueva ruta operará dos veces por semana, los lunes y miércoles, con partidas a las 19:00 desde el Aeropuerto de Carrasco y retornos a las 20:45 desde Rivera.
El servicio se realizará con aeronaves CRJ-200, con capacidad para 50 pasajeros y un tiempo total de vuelo de 1 hora y 5 minutos.

Los pasajes ya están disponibles a través de todas las agencias de viaje, en la web www.paranair.com o por el Call Center 0004054050.

“La ruta directa entre Montevideo y Rivera es una excelente noticia, y una muestra de cómo la modernización de los aeropuertos del interior marcó un antes y un después para la conectividad del país”, señaló Diego Arrosa, CEO de Aeropuertos Uruguay, empresa que inauguró el renovado Aeropuerto Internacional de Rivera en diciembre de 2023.

El nuevo vuelo no solo beneficia a los uruguayos que viajan al norte sin recorrer más de 500 kilómetros por carretera, sino también a los visitantes paraguayos y brasileños que ahora podrán acceder fácilmente a la frontera binacional, transformando a Rivera y Santana do Livramento en una puerta turística de entrada al país.


El norte que invita a quedarse

Este impulso a la conectividad aérea coincide con el creciente desarrollo turístico de la región.
Rivera y su entorno ofrecen experiencias únicas que combinan vino, cultura y hospitalidad.
Entre las visitas imprescindibles se destacan:

  • Trem do Pampa, una experiencia ferroviaria cultural que rescata la historia del ferrocarril con música, degustaciones y paisajes.

  • Bodega Almadén, que integran el circuito binacional del vino entre Uruguay y Brasil.

  • Una oferta creciente de alojamientos rurales y urbanos, con opciones para todos los presupuestos y un clima más cálido que el del sur, ideal para disfrutar todo el año.

  • MUMA, el Museo de Arte de la Madera en Rivera, los colores cobran vida entre obras que hablan de identidad y pertenencia. A pocos pasos, el Campo Arte Hotel demuestra que la hospitalidad también puede ser arte: paredes que respiran historia y jardines que invitan al silencio.

  • Bodega Cerro del Chapéu. Allí, entre colinas que parecen olas detenidas, el vino se vuelve paisaje.
    La visita guiada combina técnica y poesía: desde el proceso de fermentación hasta el primer sorbo, todo está pensado para conectar al visitante con la esencia del lugar.
    En la terraza, el horizonte se abre hacia Brasil. No hay fronteras visibles, solo viñedos que siguen su curso más allá del alambrado.

  •  Viñas 636, es una experiencia más íntima. Los visitantes se reúnen alrededor de una mesa larga, donde el vino y la conversación fluyen con naturalidad. No hay prisa: el norte enseña que el tiempo también puede tener otro ritmo.

Recorrimos y les sugerimos estos escenarios que hoy se fortalecen gracias a la nueva conexión aérea. Rivera ya no es solo un destino de frontera; es una puerta de entrada al norte turístico, con historia, naturaleza y sabores compartidos.


Una frontera viva

El vuelo Montevideo–Rivera llega en un momento en que la región binacional consolida su oferta turística con nuevas experiencias, alojamientos y circuitos que integran Uruguay y Brasil.
Desde las bodegas y el arte, hasta la gastronomía y el turismo rural, el norte uruguayo se abre al visitante con autenticidad y la calidez de su gente.

“Seguiremos trabajando para dar las mejores condiciones para que los turistas lleguen a Uruguay”, destacó el ministro de Turismo Pablo Menoni, celebrando la concreción de esta nueva ruta doméstica.

El Safari Minero, ubicado a 60 kilómetros de la ciudad de Artigas, se consolida como uno de los productos turísticos más originales del norte uruguayo. Una experiencia que une aventura, conocimiento y patrimonio natural, en torno a una piedra que hoy es símbolo nacional: la amatista.


Donde la tierra guarda su propio resplandor

Invitados por CAMTUR Conecta – Región Norte, visitamos el Safari Minero de Artigas para vivir la experiencia desde adentro y contarla en primera persona. A 60 kilómetros de la ciudad de Artigas, en la zona del Catalán, un camino de piedra y tierra conduce hacia una experiencia singular: el Safari Minero, un proyecto que transforma la minería artesanal en una vivencia educativa y turística.
En un paisaje de colinas y basalto, el visitante se convierte en minero por un día y descubre un universo que durante siglos permaneció oculto bajo el suelo del norte uruguayo.

“En el plan de negocios original esperábamos traer en el año mil personas y hoy estamos pasando las nueve mil, con proyección de alcanzar los 13.000 turistas anuales para 2026”, explicó Mateo Acosta, creador y referente del proyecto Safari Minero.

El emprendimiento fue desarrollado por el Hotel Casino San Eugenio del Cuareim en 2014, luego de dos años de planificación, con el objetivo de acercar al público al corazón de la minería de ágatas y amatistas, piedras que han hecho de Artigas un nombre reconocido en los mercados internacionales.


La amatista, piedra nacional del Uruguay

En octubre de 2024, el Poder Ejecutivo declaró oficialmente a la Amatista como piedra nacional, sumando este mineral —de fama mundial por su pureza y tonalidades intensas— al conjunto de símbolos nacionales junto a la flor del ceibo y el tero.

La amatista es un mineral de origen magmático, formado hace más de 130 millones de años.
Las condiciones únicas del suelo artiguense le otorgaron un color violeta profundo e inconfundible, imposible de replicar en otros lugares del mundo. Por esa razón, coleccionistas, geólogos y visitantes llegan cada año atraídos por su belleza natural y su mística.

“La amatista de Artigas tiene una energía especial. No solo por su composición, sino por el tiempo que tardó en formarse. Es la historia del país escrita en piedra”, señala Acosta.


Una experiencia única bajo tierra

El Safari Minero es hoy un modelo de turismo temático reconocido a nivel nacional.
El visitante recorre minas a cielo abierto y galerías, guiado por expertos que explican cada fase del proceso: desde la extracción del mineral hasta su clasificación y pulido.

En el taller de esculturas, las piedras cobran vida. Las manos de los artesanos locales moldean figuras que parecen nacer del corazón de la tierra: águilas, peces, rostros humanos y geodas abiertas que revelan su interior violeta.

“Cuando los adultos mayores llegan y ven las piedras, se abalanzan sobre ellas con la emoción de un niño. Las quieren tocar, sentir su peso, descubrirlas”, cuenta Mateo, que integra el equipo desde los comienzos del proyecto en 2012.

Durante el recorrido se conocen también las historias de las familias mineras, los métodos de extracción y las tradiciones que se transmiten de generación en generación.
El paseo culmina con un almuerzo en el interior de una mina, una experiencia que combina gastronomía, paisaje y reflexión.


De la mina al mundo

Artigas no solo exporta piedras; exporta identidad.
Los principales compradores provienen de Asia, especialmente de China y Japón, donde las ágatas y amatistas son apreciadas tanto por su valor estético como por su significado energético y espiritual.
Los visitantes aprenden sobre los usos de las piedras en terapias naturales, decoración y joyería, descubriendo que cada geoda guarda una historia de millones de años.

“Muchos visitantes nos dicen que viajan al exterior buscando experiencias así, y se sorprenden de encontrarla en Uruguay. Este safari les muestra lo que tenemos debajo de nuestros pies”, resume Acosta.


Reconocimientos y proyección

El proyecto fue distinguido con el Premio Sol, otorgado por la Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR), por su innovación y aporte al desarrollo del turismo sostenible.
Asimismo, ha recibido apoyos del Ministerio de Turismo, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), que acompañan su expansión hacia nuevas etapas de formación, capacitación y difusión.

Con más de 9.000 visitantes anuales y proyección de crecimiento sostenido, el Safari Minero se ha convertido en uno de los principales atractivos del norte uruguayo, integrando naturaleza, ciencia y cultura en una propuesta que atrae tanto a estudiantes como a viajeros internacionales.


Visitar el Safari Minero

  • Ubicación: 60 km de la ciudad de Artigas (12 km de camino de piedra; acceso vehicular recomendado).

  • Costo promedio: U$S 30 a 40 por persona (grupos de 5 a 15 visitantes).

  • Duración: 3 a 4 horas.

  • Época recomendada: todo el año; ideal en primavera y otoño.

  • Premio Sol – CAMTUR 2025

  • Apoyos: MINTUR – ANII – ANDE.

  • Operador: Hotel Casino San Eugenio del Cuareim.

Preguntas frecuentes sobre el Safari Minero de Artigas (FAQ)

¿Dónde se encuentra el Safari Minero?

El Safari Minero está ubicado a unos 60 km de la ciudad de Artigas, en la zona del Catalán. El acceso incluye aproximadamente 12 km de caminos rural y pasando por el poblado La Bolsa que da trabajo a sus residentes, por lo que se recomienda conducir despacio y preferir vehículos con buena suspensión.

¿Qué se puede ver durante la excursión?

La visita permite recorrer minas a cielo abierto y galerías subterráneas, conocer el proceso completo de extracción de ágatas y amatistas, y visitar el taller de esculturas, donde los artesanos locales transforman las piedras en piezas únicas.
También se observan herramientas de trabajo, geodas naturales y el paisaje característico del norte uruguayo.

¿Cuál es el costo por persona?

El precio promedio es de U$S 40 por persona, en grupos de entre 10 y 15 visitantes. Incluye traslado desde la ciudad de Artigas, guía especializado, ingreso a las minas y visita al taller. Los precios pueden variar según la temporada y el operador turístico.

¿Es obligatorio hospedarse en el hotel para realizar el tour?

No. Aunque el Hotel Casino San Eugenio del Cuareim es el principal impulsor del proyecto, no es necesario hospedarse allí para participar del Safari Minero.
Se puede coordinar la excursión directamente desde la recepción del hotel o a través de la oficina de turismo de Artigas.

¿Cuál es la mejor época del año para visitarlo?

El otoño y la primavera son las estaciones más recomendadas, por sus temperaturas templadas. En los meses de verano (enero y diciembre) el recorrido sigue disponible, pero se aconseja llevar agua y protección solar, ya que parte del trayecto se realiza al aire libre.

¿Cuánto dura la visita?

La experiencia completa dura entre 3 y 4 horas, incluyendo traslados, recorrido por las minas y visita al taller de artesanos. Es ideal para disfrutar en familia, en pareja o en grupos pequeños.

¿Qué reconocimiento tiene este emprendimiento?

El Safari Minero recibió el Premio Sol 2025 por su aporte al turismo sostenible y educativo en Uruguay. Además, ha contado con el apoyo del Ministerio de Turismo, ANII y ANDE, fortaleciendo su desarrollo como producto turístico innovador.

¿Se puede comprar o llevar piedras?

Sí. En el taller del Safari Minero se pueden adquirir esculturas, geodas y piedras semipreciosas trabajadas por artistas locales. Cada pieza incluye información sobre su origen y tipo de piedra.

La tradicional Feria de Tristán Narvaja (Montevideo) cumple 155 años y lo celebra con un despliegue de cultura, historia y compras que convoca a montevideanos, uruguayos y turistas.

Fue presentada oficialmente en las oficinas de la División Turismo de la Intendencia de Montevideo, con la presencia de autoridades como la directora de Turismo Karina Fortete, la subsecretaria del Ministerio de Turismo de Uruguay Ana Caram, y el director general del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay Carlos Varela, entre otros. Intendencia de Montevideo+1
Según Fortete, la feria representa “una conjunción de muchos valores” y es un “recordatorio permanente de todo lo que allí sucede, y de todo lo que puede allí suceder”. Intendencia de Montevideo


Un poco de historia y anécdotas

La feria tiene su raíz en una “feria dominical de productos agrícolas” que funcionaba en la Plaza Independencia a fines del siglo XIX. Teledoce.com+1
En el año 1909 —específicamente el domingo 3 de octubre— se instaló en la entonces calle Yaro (hoy denominada Calle Tristán Narvaja) la actividad que derivó en la actual feria. Teledoce.com+1
La calle se encuentra en el barrio Cordón, y todos los domingos, entre las 9 de la mañana y las 16 h aproximadamente, se convierte en el eje de un paseo único. Teledoce.com

Entre las anécdotas que hacen de esta feria un lugar singular:

  • Se la describe como un “mercado de pulgas” uruguayo, donde se puede hallar desde muebles antiguos hasta frutas y verduras frescas. Teledoce.com+1

  • En la calle Paysandú —que cruza Tristán Narvaja— se concentra la cuadra de los libreros, donde han pasado generaciones de lectores y coleccionistas. Wikipedia

  • Un cronista recuerda la mezcla de objetos curiosos, hallazgos inesperados, que dan vida al paseo dominical. Teledoce.com


¿Por qué es una visita imprescindible?

  1. Diversidad infinita: Prácticamente “uno puede encontrar de todo” —igual que en el célebre El Rastro de Madrid— desde discos de vinilo, juguetes antiguos, libros raros, muebles restaurados, hasta verduras recién cosechadas. Wikipedia+1

  2. Valor histórico-cultural: No es solo una feria comercial, sino un paseo que recolecta memoria colectiva: de vecinos, feriantes de años, locales que surgieron allí. Por ejemplo, en este aniversario se relanzó el libro Así en la feria como en la vida, de Ricardo Cozzano Ferreira, que recopila historias y testimonios sobre el valor social y cultural de la feria. Montevideo+1

  3. Ambiente de barrio con toque turístico: Es domingo, suena candombe o tango en la vereda, se ven los plátanos que dan sombra en el Cordón, se siente esa sensación de “postal dominical” de Montevideo. Intendencia de Montevideo+1

  4. Conexiones internacionales: La feria se hermanó con la Feria de San Telmo de Buenos Aires, reforzando vínculos culturales en la región. Montevideo


Qué ver, qué hacer y cómo disfrutarla

  • Llegue temprano: a partir de las 9 a.m., cuando los puestos empiezan a desplegarse con más calma.

  • Dése el tiempo para perderse un poco: cruzar de la calle principal a laterales suele dar hallazgos inesperados.

  • Lleve curiosidad: no solo para comprar, sino para mirar, conversar, descubrir objetos con historias.

  • Combine el paseo con un café en una librería o bar del barrio: la feria vive también en los espacios contiguos, no solo en los puestos.

  • Para turistas: es una oportunidad perfecta para llevar un recuerdo auténtico de Montevideo (ya sea un libro usado con historia, un objeto de colección, o simplemente la experiencia de recorrer el barrio).

 

El Festival Internacional de la Canción de Punta del Este 2025 celebró su 13ª edición entre el 14 y el 18 de octubre, consolidando su lugar como uno de los encuentros musicales más representativos de Latinoamérica y el Caribe. Con una programación que incluyó actividades en la Granja San Francisco, la 4ta. edición de La Previa - Atlantida, abierta al público, en la Liga de Fomento de Atlántida, y las galas semifinales y final en el Centro Cultural Maldonado Nuevo, el festival volvió a poner en escena la música como espacio de identidad y encuentro entre pueblos.

https://www.youtube.com/watch?v=98HviYrwRxc

Fiel a su esencia, el festival se orienta a la difusión de canciones inéditas y a la proyección de nuevos intérpretes y compositores, promoviendo una creación musical que emerge desde la raíz cultural de cada territorio. En esta edición, participaron artistas y jurados de diferentes países. En la final, se contó con la presencia de 7 Embajadores de países. Se recibió el apoyo de los Ministerios de Turismo y de de Educación y Cultura, así como de las Intendencias de Maldonado y de Rocha. El festival en pleno fue recibido oficialmente en el Parlamento, por la Sra Vice Presidente de la República, en el Ministerio de Educación y Cultura, por el Sr Ministro, así como por el Embajador de Asuntos Consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que destaca su importancia cultural y turística.

La Liga de Fomento de Atlántida tuvo un rol destacado como auspiciante relevante, reafirmando su compromiso histórico con la cultura, la difusión turística de nuestra zona y la construcción del tejido social. La imagen promocional de Atlántida se proyectó en la transmisión oficial, así como en las redes del evento hacia toda Latinoamérica, posicionando a nuestra ciudad como un punto de referencia para la creación artística contemporánea. En Atlantida, también fueron importantes los aportes del Centro Comercial, Industrial y de Fomento de Atlantida, el hotel Argentina y el restaurant La Birra. A su vez, la Liga de Fomento, fue honrada con la entrega de uno de los premios de la gala final, fortaleciendo su participación activa en el reconocimiento del talento.

La noche de cierre, realizada el 18 de octubre, consagró como Mejor Canción a: “Yo Canto” – Representación de Perú y el premio al mejor video clip, fue para Costa Rica

La obra fue valorada por su sensibilidad poética, su identidad melódica y la fuerza expresiva de su interpretación, cualidades que conectaron con el público y el jurado.

El jurado estuvo integrado por reconocidos profesionales de la música provenientes de Argentina, Cuba, Brasil, España y Chile, quienes evaluaron las obras por su originalidad, calidad musical e interpretación. La gala también contó con la presencia de artistas invitados como Laura Sky (Argentina), Robert Reys (Uruguay), Minerva Guerra (Ecuador), Elmer Cortez (El Salvador), José Antonio Alcazaba y Dayan Aldana (Perú) y Luis Rosman (Panamá).

La participación de Laura Sky aportó un momento de brillo particular a la gala. La cantante argentina, con trayectoria internacional y una estética artística que combina sensibilidad y fuerza escénica, volvió a presentarse en Uruguay con una interpretación cuidada y emotiva. Su vestuario, seleccionado con intención expresiva y presencia elegante, acompañó cada matiz de la canción. El público respondió con un aplauso sostenido, celebrando no solo su voz, sino la conexión lograda en el escenario, ese instante donde la música encuentra a quienes la escuchan.

A lo largo de sus trece ediciones, el Festival Internacional de la Canción de Punta del Este se ha convertido en el único encuentro de canciones inéditas del sub continente y una vitrina donde la música trasciende fronteras, mostrando que la cultura se sostiene, crece y se comparte cuando las instituciones y los pueblos trabajan unidos.

Tal como expresó su Director General, Heber Barrios, recordando una frase de Jonas Salk:
“La esperanza reside en los sueños, en la imaginación y en el coraje de quienes se atreven a convertir esos sueños en realidad.”

Nuevamente este año, ese sueño volvió a resonar desde Atlántida hacia todo el continente.

 

 

 

 

La tarde cae despacio en Atlántida. Es domingo, y hay un rumor suave en el aire, mezcla de mar cercano y buen almuerzo. Afuera, en la vereda, Tito López termina de alinear unas baldosas flojas. Se agacha, acomoda, se levanta, da un paso atrás y observa con la mirada de quien cuida lo suyo. Su camisa tiene olor a cocina, pero también a barrio, a música, a proyecto en marcha.

Dentro de Quitapenas, todo está en sintonía. El comedor vibra bajo una música sin interrupciones, suave pero presente, que sale de un televisor discretamente ubicado. Las pastas caseras dejaron sus rastros de salsa sobre platos vacíos. Los tragos de autor, con sus colores intensos, arrancaron más de una sonrisa. El pan llega calentito, recién salido del horno, y el servicio fluye con la amabilidad justa: atenta, sin invadir.

Tito entra, revisa una mesa, bromea con un cliente, pasa por la barra y, en el camino, ya está pensando en lo que viene: un nuevo emprendimiento con música para mayores, pensado para los que buscan una experiencia más íntima y cercana. Porque si algo sabe, es que cada etapa de la vida tiene su ritmo, y cada lugar su esencia.

Casado hace treintay ocho años con Andrea y padre de Francesco, un adolescente que ya observa con curiosidad lo que su padre hace, Tito lleva un nombre cargado de historia.

“Mi padre  se llamaba Alberto y le decianTito. Yo fui el primer hijo de su segundo matrimonio. Él se casó de nuevo a los 73 años, y como la familia anterior no lo aceptaba, me puso su apodo "Tito" como forma de decirle al mundo: ‘pude volver a empezar’. Después vinieron dos hermanas más, una cuando él tenía 74 y otra a los 79. Yo soy ese recordatorio viviente de que nunca es tarde para rehacer la vida.”

Con ese espíritu —el de los que no se rinden— Tito levantó cada uno de sus proyectos. Y hoy, sentado en una mesa de su restaurante, copa en mano y una sonrisa tranquila, comparte una historia que no solo habla de gastronomía. Habla de empezar desde abajo, de aprender con las manos, de apoyar a los jóvenes, de equivocarse, de reinventarse. Y sobre todo, de vivir con sentido.

“El campo fue mi escuela. Pero el fracaso fue mi maestro.”

— Tito, ¿cuándo empezó tu vínculo con el trabajo?

De muy chico, en el campo. Plantaba maíz, papa, hortalizas. Criaba ganado lechero. Vendía piezas de cría. Desde los 16 hasta los 26, 27 años estuve ahí. Pero me fundí.

— ¿Y qué hiciste entonces?

A buscarse la vida. Pinté casas, fui camionero, hice electricidad. Sobrevivir, aprender, agarrar experiencia. A los 30 empecé de cero. Y ahí entendí que no sabía tanto como creía.de

 “Aprendí desde abajo. Fui bachero, mozo, cocinero.”

— ¿Cuándo aparece la gastronomía?

 

Montó un pequeño almacén en Salinas: La Pescadería. Aprendió a tratar con la gente, a vender, a observar los gestos y necesidades del otro. Eso le enseñó un nuevo tipo de relación: la del servicio. Y así, casi sin buscarlo, entró al mundo de la gastronomía.

Vos viviste lo que muchos no saben: que La Petrolera fue semillero del rock nacional. ¿Qué recordás de eso?

Mucho. En La Petrolera tocaron bandas que hoy son los nombres más importantes del rock en América Latina. No Te Va Gustar, La Vela Puerca, Buitres, Trotsky Vengarán, La Trampa… todos pasaron por ahí cuando recién arrancaban. Nosotros les dimos escenario, micrófono, público. Y ellos nos dieron historia. Eso no lo borra nadie.

— ¿Se llenaba?

Sí. Después hicimos un segundo piso, un tercer sector. Y la gente venía. No era solo un boliche. Era un lugar de encuentro.

— ¿Y qué pasó después?

La pandemia. Ahí se cortó todo. Pero también me empujó a cambiar.

 “Así nació Quitapenas. Para que la gente venga a olvidarse de lo que pesa.”

— ¿Y cómo nació Quitapenas?

En las Cataratas del Iguazú, del lado argentino. Vi dos boliches: Quitapena y Cuba Libre. Me quedó eso. Dije: si algún día tengo un restaurante, le pongo Quitapenas. Porque la gente necesita un lugar donde se afloje la carga.

— ¿Qué tiene de especial este lugar?

Es más íntimo. Luz baja, música suave, tragos de autor, comida pensada. No es solo venir a comer. Es venir a sentirse bien. A soltar.

“A los jóvenes les digo: no arranquen de arriba. La gastronomía se aprende trabajando.”

— Hoy sos referente del sector, ¿qué les decís a los que quieren empezar?

Que empiecen como bachero, mozo, ayudante de cocina. Que escuchen, que se equivoquen. Que no se crean que abrir un local es hacer plata fácil. Hay mucho que no se ve: proveedores, licencias, pérdidas, costos, clientes difíciles.

— ¿Y con la UTU tenés un vínculo?

Sí. Doné un freezer a los chiquilines de gastronomía de la UTU de Soca. Es importante apoyarlos. A veces tienen todo menos una herramienta. Hay que darles oportunidades. Como a mí me las dieron.

— ¿Sentís que tu experiencia puede inspirar?

No sé si inspirar, pero mostrar que se puede volver a empezar, incluso después de caer. Y que trabajar desde abajo no es una vergüenza. Es una inversión.

“No vendemos comida. Damos momentos felices.”

— ¿Qué te emociona hoy?

Cuando alguien me dice “gracias por la noche que pasé”. O cuando veo a un gurí de UTU que arranca con miedo y termina sirviendo como un profesional. Eso vale más que mil likes.

— ¿Cómo te gustaría que te recuerden?

Como alguien que no se rindió. Que puso el alma. Que ayudó a otros a encontrar su camino. Que hizo de cada lugar que abrió, una especie de refugio.

— ¿Y qué es para vos Quitapenas?

Es eso. Un refugio. Para los que vienen con la mochila cargada. Para los que necesitan reír. Comer rico. Sentirse bien. Un lugar que te dice, sin palabras: dejá las penas en la puerta.

— Cerramos con esto: si tuvieras que brindar por algo… ¿por qué brindarías?

Por haber podido elegir un camino con sentido. Por los que creyeron en mí. Por los que vienen detrás.
Y por mi padre, que me enseñó que uno puede volver a empezar a los 30... o incluso a los 73.