El oleoturismo en Uruguay atraviesa un momento de consolidación silenciosa, profunda y cuidadosa. En distintos rincones del país, los olivares conviven con las sierras, la costa y los campos abiertos, dando forma a paisajes donde la cultura rural se encuentra con la innovación agroalimentaria. La producción de aceite de oliva virgen extra dejó de ser solo una actividad agrícola para convertirse en una experiencia que invita a conocer el origen de los sabores y la identidad del territorio.
Un movimiento que nace desde la tierra
Uruguay cuenta con unas 9.000 hectáreas de olivos distribuidas en diversas regiones. La mayoría pertenece a pequeños y medianos productores que sostienen prácticas responsables, priorizan la calidad y valoran la conexión entre paisaje y producto. Los olivares, algunos jóvenes y otros que ya superan los veinte años, ofrecen recorridos que permiten observar el ciclo de la planta, desde la brotación hasta la cosecha y la extracción en almazara.
Más que una visita, el oleoturismo propone una manera de mirar el entorno.
De acuerdo a lo conversado con distintos productores, el aceite de oliva virgen extra uruguayo se encuentra en condiciones de competir con los mejores del mundo. No se trata de una afirmación aspiracional, sino de la combinación precisa entre suelo, manejo agronómico y prensado oportuno. La tierra, con su equilibrio natural de minerales y clima moderado, ofrece un carácter propio; la cosecha manual y el cuidado en la molienda preservan aromas y notas frutales que expresan identidad. Cuando el proceso se respeta desde el árbol hasta la botella, el resultado es un aceite honesto, complejo y con una elegancia que sorprende tanto a paladares locales como internacionales.
Emprendimientos que construyen experiencias
Rincón Pandora (Pique Roto, Canelones)
Fundado en 2014, este emprendimiento se destacó desde 2019 por su aceite de oliva virgen extra y por una visión ligada a la innovación y a la calidad sensorial. Sus visitas permiten recorrer los olivares, conocer el proceso de extracción y explorar matices de aroma y sabor en degustaciones guiadas. Cada encuentro es una conversación directa con quienes trabajan la tierra.
Chacra La Anyta (Maldonado)
En un paisaje que combina sierras, brisas del océano y silencio rural, La Anyta integra olivos, viñas y limoneros. Sus directores, provenientes de Argentina, encontraron en este lugar un espacio para construir un proyecto de vida: producir aceite de oliva equilibrado, suave y elegante. La planta moderna permite controlar cada etapa del proceso y la visita incluye relatos, caminatas entre hileras de olivos y una cocina que respira honestidad. El aceite se percibe desde la cata, pero se comprende en la sobremesa.
Olivos de Las Ánimas (Cerro de las Ánimas, Maldonado)
A los pies de uno de los puntos más elevados del país, este emprendimiento ofrece recorridos guiados que conectan paisaje, botánica y cultura productiva. Las vistas amplias, el aire fresco y la sensación de altura acompañan las degustaciones.
Sabiá (Ruta de la Vid y el Olivo)
Propone visitas personalizadas donde la tradición y la hospitalidad se integran. El aceite se explica, se huele y se prueba con calma, mientras se narran historias del lugar.
Gastronomía y territorio: una misma conversación
La gastronomía se vuelve clave. No se trata solo de probar aceite, sino de comprender cómo realza verduras, carnes, panes y quesos. Muchos emprendimientos incluyen almuerzos o meriendas con productos locales, maridajes sensoriales y una invitación a cocinar con el tiempo propio del campo.
La mesa se convierte en un puente entre memoria y descubrimiento.
Una experiencia que fortalece el desarrollo local
El oleoturismo sostiene empleos, diversifica la economía y promueve prácticas sostenibles. También crea un lenguaje nuevo para contar Uruguay: uno que combina sabores, historias y comunidades que viven en armonía con el paisaje.
En síntesis
El oleoturismo en Uruguay crece desde la autenticidad. No necesita artificios. Se basa en tiempo, proximidad y respeto por el origen. Quien visita un olivar descubre algo más que aceite: descubre una forma de habitar el mundo.
