El 2026 no marcará una ruptura abrupta, sino la consolidación de tendencias que ya reconfiguran la economía, el empleo, la energía y la geopolítica global.

El año 2026 no irrumpe como un punto de quiebre repentino, sino como la maduración de procesos que llevan más de una década gestándose. La economía global, el empleo, la energía, la tecnología y la geopolítica avanzan hacia una etapa donde las decisiones ya no se miden solo por su impacto inmediato, sino por su capacidad de sostenerse en el tiempo.

En este nuevo escenario, pensar en sistemas resulta más relevante que reaccionar a crisis aisladas. Las predicciones que siguen no describen modas pasajeras, sino fuerzas estructurales que comienzan a ordenar la agenda internacional y a redefinir cómo los países, las empresas y las sociedades compiten, cooperan y se desarrollan.

1. La inteligencia artificial deja de ser ventaja competitiva y pasa a ser infraestructura crítica

La discusión global ya no gira en torno a quién utiliza inteligencia artificial, sino en quién logra integrarla de forma confiable, segura y auditable en sus sistemas productivos, educativos y gubernamentales.

La IA comienza a ocupar un rol similar al que tuvieron, en su momento, la electricidad o Internet: una infraestructura transversal, invisible pero determinante. Los países y organizaciones que avancen en gobernanza, transparencia algorítmica y uso responsable de datos atraerán inversión, talento y alianzas estratégicas.


2. El empleo cambia más rápido que los sistemas educativos

La vida útil de las habilidades profesionales se acorta de forma acelerada. En numerosos sectores, el reciclaje de conocimientos se vuelve necesario cada dos o tres años.

El nuevo indicador de competitividad ya no será solo el crecimiento económico, sino la capacidad de reconversión laboral de una sociedad. Este fenómeno impacta directamente en turismo, servicios, logística, comercio y economía creativa, donde la tecnología redefine procesos, perfiles y modelos de negocio.


3. La transición energética entra en su fase más compleja

La expansión de energías renovables deja de ser el principal desafío. El verdadero cuello de botella aparece en la integración del sistema energético, especialmente en:

  • almacenamiento de energía,

  • redes inteligentes,

  • gestión de picos de demanda,

  • economía circular aplicada a baterías y equipamiento.

Quienes resuelvan esta integración dominarán cadenas de valor completas y captarán inversiones de largo plazo, con impacto directo en competitividad industrial y seguridad energética.


4. La salud global se orienta a la prevención y a los datos

El foco del gasto sanitario comienza a desplazarse del tratamiento a la prevención predictiva, apoyada en inteligencia artificial, análisis genético y hábitos de vida.

Los sistemas de salud que integren datos de forma segura y eficiente reducirán costos estructurales, mejorarán la calidad de vida y aumentarán la productividad social. La salud deja de ser solo un gasto: pasa a ser una inversión estratégica.


5. Un mundo fragmentado, pero con cooperaciones funcionales

La geopolítica global se vuelve menos ideológica y más pragmática. En lugar de bloques rígidos, emergen alianzas flexibles por temas: energía, clima, tecnología, alimentos, logística y salud.

Los países que logren insertarse con inteligencia en estas redes funcionales ganarán relevancia internacional, incluso sin ser grandes potencias tradicionales.


6. El cambio climático pasa del discurso a la gestión del riesgo

El debate climático ya no se limita a la reducción de emisiones. Gobiernos y empresas deben gestionar riesgos reales: eventos extremos, infraestructura resiliente, seguros climáticos y continuidad operativa.

El capital financiero comienza a penalizar a quienes no internalizan estos riesgos en su planificación, modificando flujos de inversión y estrategias empresariales.


7. La desigualdad se transforma en una variable económica estratégica

La concentración extrema de riqueza y oportunidades debilita mercados internos, consumo y estabilidad social. La inclusión económica —acceso a tecnología, educación, financiamiento y propiedad digital— deja de ser solo un tema social y se convierte en un factor de competitividad sistémica.

Las economías que no aborden esta brecha verán erosionadas sus propias bases de crecimiento.


8. Confianza, ética y reputación como activos medibles

En un entorno hiperconectado, la confianza se transforma en un valor económico tangible. Las organizaciones con gobernanza clara, ética en el uso de datos y propósito verificable logran mayor fidelidad de clientes, atracción de talento y respaldo inversor.

La reputación comienza a medirse con la misma seriedad que los indicadores financieros tradicionales.


Mirada final

El 2026 no estará definido por una sola tecnología ni por una única crisis, sino por la capacidad de pensar en sistemas, anticipar escenarios y construir respuestas colaborativas.

Las economías, empresas y destinos que comprendan estas fuerzas estructurales no solo resistirán el cambio: serán protagonistas de la nueva etapa global.


Bibliografía y fuentes consultadas

  • World Economic Forum – Global Risks Report y Future of Jobs Report

  • OECD – Economic Outlook y Trends Shaping the World

  • World Bank – Global Economic Prospects

  • International Energy Agency (IEA) – World Energy Outlook

  • World Health Organization (WHO) – Global Health Estimates

  • United Nations – Human Development Report

  • McKinsey Global Institute – Global Trends and Scenarios

La moralidad, la responsabilidad y el libertinaje
Columna de opinión | Jacobo Malowany

El año comienza y vuelve una lección antigua. Una profesora insistía, con una claridad que entonces parecía excesiva, en una distinción básica: libertad no es libertinaje. No se trataba de moralizar, sino de aprender a pensar. Hoy, cuando la reacción precede al juicio y la opinión se dispara antes de la reflexión, aquella advertencia recupera sentido público.

La libertad implica elección consciente y aceptación de consecuencias. Supone reconocer límites que no se imponen desde afuera, sino que se asumen para convivir. La libertad madura no necesita espectáculo; se ejerce incluso cuando nadie mira.
El libertinaje, en cambio, confunde deseo con derecho. Actúa sin freno ético y llama autenticidad a la irresponsabilidad. Donde la libertad construye vínculos, el libertinaje los erosiona.

Esta confusión se expresa en dobles discursos cotidianos, y el nuevo año ya ofrece escenas que lo muestran con nitidez.

Primer ejemplo. Venezuela y el atajo del relato único.
Las noticias del día hablan de Venezuela. Abundan opiniones categóricas, diagnósticos exprés y verdades que se gritan como si el volumen garantizara la razón. Yo, en cambio, conozco a mi vecino venezolano y a sus amigos, con quienes comparto charlas a menudo, aquí y en mi etapa en España. Son personas formadas, resilientes, que agotaron sus créditos y salieron a la vida casi sin nada; hoy muchos celebran logros que no entran en un titular.
Al mismo tiempo, quienes permanecen en su país denuncian una intervención armada sufrida el 2 de enero y viven con miedo y desgaste. Dos realidades conviven. El doble discurso aparece cuando proclamamos empatía universal y practicamos simplificación selectiva: elegimos un relato para cancelar el otro. En términos de Zygmunt Bauman, preferimos certezas rápidas en una modernidad líquida que no tolera la complejidad. Y como recuerda Adela Cortina, sin razón cordial —sin empatía concreta— la ética se vuelve abstracta y excluyente.

Segundo ejemplo. Educación: libertad sin compromiso termina en abandono.
En educación hablamos de libertad, de derechos, de oportunidades. Pero evitamos la palabra incómoda: compromiso. Cumplimos programas, cerramos actas, celebramos porcentajes de aprobación. Los números ordenan y tranquilizan. Sin embargo, el compromiso —con el estudio, con el proceso, con el otro— se diluye.
Muchos estudiantes asisten sin implicarse, aprueban sin apropiarse, avanzan sin involucrarse. Y el sistema, en nombre de la oportunidad, a veces confunde acompañar con no exigir. El doble discurso se instala cuando decimos formar ciudadanos libres, pero evitamos pedirles responsabilidad sostenida. Paulo Freire lo advirtió con claridad: educar no es liberar de todo límite, sino formar conciencia crítica y responsabilidad histórica. Fernando Savater lo resume sin rodeos: elegir es hacerse cargo. La libertad sin compromiso no emancipa; abandona. Y ese abandono rara vez aparece en las estadísticas.

Tercer ejemplo. El accidente del comunicador y el juicio social cambiante.
En Uruguay, un comunicador conocido protagonizó un accidente de tránsito con un desenlace trágico. La investigación judicial determinó homicidio culposo y estableció las responsabilidades del caso. No fue la Justicia quien suspendió su actividad profesional: fue la empresa la que decidió apartarlo de la producción tras el hecho.
Antes del fallo, la opinión pública condenó; después, aguardó; más tarde, ante el deterioro de su salud, expresó acompañamiento y deseos de recuperación. Hoy, el propio protagonista reclama respuestas sobre lo ocurrido. No es una contradicción individual, sino colectiva. Pasamos del señalamiento al respaldo con la misma velocidad con la que emitimos opinión. Como advierte Javier Sádaba, una moral sin reflexión se vuelve volátil, dependiente del clima emocional del momento. Pedimos justicia, pero practicamos juicio social inmediato.

Cuarto ejemplo. La discoteca en Suiza y la urgencia de ser espectador.
El trágico incendio de una discoteca en Suiza dejó una imagen inquietante: personas que, ante el peligro inmediato, eligieron filmar antes que huir o ayudar. No se trata de juzgar individuos concretos, sino de leer un síntoma cultural. La necesidad de registrar reemplaza al instinto de preservar la vida. Hans Jonas lo anticipó con su principio de responsabilidad: la tecnología amplifica nuestra capacidad de acción, pero también nuestra omisión. No registrar no es neutral; es una elección. Bauman vuelve a aparecer: cuando la experiencia importa solo si se muestra, la vida se subordina a la imagen.

El problema no reside en opinar, sino en opinar sin pensar. Confundir juicio con justicia. Llamar libertad a la descarga emocional y responsabilidad al castigo inmediato. En ese atajo, la moral se vuelve episódica y el compromiso, opcional.

Quizás el gesto más contracultural consista en recuperar la lentitud: leer con paz, escuchar sin interrumpir, sostener procesos, aceptar la incomodidad del esfuerzo. No es nostalgia; es higiene democrática.
La libertad necesita compromiso para no degradarse en libertinaje. Y la responsabilidad —silenciosa— exige tiempo para no perderse en el ruido.

Empezar el año podría significar eso: menos prisa para condenar, más tiempo para comprender. En un mundo efímero, pensar despacio y comprometerse sigue siendo un acto profundamente público.

Fuentes y referencias conceptuales

  • Zygmunt Bauman
    Modernidad líquida; Vida líquida. Análisis sobre la fragilidad de los vínculos, la velocidad social y la volatilidad del juicio en las sociedades contemporáneas.

  • Adela Cortina
    Ética de la razón cordial; Ciudadanos del mundo. Reflexiones sobre ética cívica, empatía, responsabilidad y convivencia en sociedades plurales.

  • Fernando Savater
    Ética para Amador; El valor de elegir. La libertad entendida como elección responsable y base de la ciudadanía democrática.

  • Hans Jonas
    El principio de responsabilidad. Ética para la era tecnológica y la obligación moral hacia las generaciones futuras.

  • Javier Sádaba
    Ética para el siglo XXI. Análisis crítico sobre la moral contemporánea, el juicio social y la fragilidad ética en contextos emocionales.

  • Paulo Freire
    Pedagogía del oprimido; Pedagogía de la autonomía. Educación, compromiso, conciencia crítica y responsabilidad como base de la libertad.

  • Mis aprendizajes de Alfabetizador laboral en mi compromiso con la educación.

 

Uruguay se acerca a la temporada 2025–26 en un escenario que combina moderación y oportunidad. Los informes del Centro de Investigaciones Económicas (CINVE) muestran que, aunque la llegada de turistas argentinos podría disminuir, el país conserva la capacidad de sostener niveles similares al ciclo anterior gracias al empuje del visitante brasileño y del uruguayo residente en el exterior.

Noticias & Destinos, como portal de análisis y prospectiva turística, presenta esta investigación con un objetivo claro: trabajar con datos, anticipación e inteligencia para comprender lo que viene, corregir rumbo cuando es necesario y reimaginar el turismo uruguayo con una mirada de futuro.


1. Diagnóstico del turismo receptivo

1.1 Datos recientes

El Ministerio de Turismo reporta que en el primer trimestre de 2025 ingresaron 1.368.083 visitantes, con una estadía media de 7,2 días y un gasto promedio de US$ 651 por persona.

  • Argentinos: 974.742 visitas – gasto medio US$ 601.

  • Brasileños: 111.988 visitas – gasto medio US$ 951.
    (Fuente: Informe R-1T2025, Ministerio de Turismo)

Esto confirma un patrón ya conocido: Argentina sostiene el volumen; Brasil sostiene la rentabilidad.

1.2 Tendencias y alertas

CINVE advierte que la relación de precios Uruguay-Argentina y la coyuntura económica del vecino país son variables decisivas. Además, los uruguayos residentes en el exterior —que potenciaron la recuperación pospandemia— están regresando a niveles previos.

Para la temporada 2025–26, el conjunto Argentina–Brasil–uruguayos en el exterior muestra una caída esperada cercana al 4 %, aunque manteniendo niveles altos históricos.
(Fuente: CINVE, 13/11/2025)


2. Proyección 2025–26

2.1 Escenario base (CINVE)

  • Descenso moderado de argentinos.

  • Estabilidad o leve crecimiento de brasileños.

  • Urugayos no residentes en niveles prepandemia.

  • Resultado agregado: –4 % frente al verano 2024–25.

2.2 Escenario optimista

Si Uruguay gestiona bien la competitividad de precios, activa campañas integradas hacia Brasil y la diáspora uruguaya, y mejora su promoción digital, la caída argentina podría moderarse a –2 %, y el volumen brasileño crecer por encima del escenario base.
Resultado: temporada igual o levemente superior a la de 2024–25.

2.3 Escenario de riesgo

Si Argentina se abarata aún más en términos relativos, la comunicación de beneficios es difusa y la diversificación territorial es insuficiente, la caída puede escalar al 8–10 %, afectando:

  • Gasto medio,

  • Estadía,

  • Distribución territorial del turismo.


3. Comparativo numérico: 2024 vs. proyección 2025

Indicador Temporada 2024 Proyección 2025–26
Visitantes totales 3.341.830 ~ –4 %
Visitantes argentinos 1.705.092 Descenso moderado
Visitantes brasileños 468.027 Crecimiento leve a moderado
Uruguayos no residentes 268.000 aprox. Nivel similar a prepandemia
(Fuentes: Ministerio de Turismo, CINVE, prensa especializada)    

4. Factores estructurales que definen el escenario

  • Tipo de cambio y precios relativos: variable crítica para el mercado argentino.

  • Alta dependencia del visitante argentino: cualquier variación impacta más que en otros mercados.

  • Concentración en sol y playa: fortalece el verano, debilita el resto del año.

  • Gasto medio mayor de brasileños: oportunidad clara para reposicionar producto.

  • Déficit de promoción estratégica basada en datos: la región avanza rápido; Uruguay debe acelerar.


5. Estrategias recomendadas para evitar la caída

5.1 Competitividad de precios y mensaje claro

  • Comunicación efectiva de IVA 0 y beneficios.

  • Simuladores de costos claros para argentinos.

  • Paquetes anticipados con cuotas y beneficios.

5.2 Brasil como motor de crecimiento

  • Más conectividad aérea y acuerdos con operadores.

  • Producto segmentado: vino, gastronomía, naturaleza, compras, calidad-precio.

  • Campaña digital Brasil-Uruguay con microsegmentación.

5.3 Diáspora uruguaya como mercado estratégico

  • Campañas emocionales (“Volver”).

  • Beneficios exclusivos para residentes en el exterior.

  • Eventos y experiencias de reencuentro.

5.4 Diversificación territorial

  • Turismo rural, termal, cultural y urbano.

  • Rutas productivas (vino, quesos, horticultura, patrimonio).

  • Estrategias para estadía más larga.

5.5 Gobernanza basada en datos

Noticias & Destinos promueve integrar sistemas de datos que permitan:

  • Seguir ocupación, tarifas, reservas y fronteras en tiempo real.

  • Ajustar campañas semana a semana.

  • Medir impacto por mercado y destino.

La inteligencia artificial aplicada a turismo —uno de los ejes que impulsa nuestro portal— habilita pronósticos más finos y decisiones mejor informadas.


6. Importante a tener en cuenta

La temporada 2025–26 no será un salto ni un retroceso profundo: será un test de competitividad. Los datos muestran que Uruguay puede repetir un buen verano, pero solo si diseña el verano y no lo improvisa.

Noticias & Destinos desarrolla este informe para aportar herramientas de anticipación y análisis.
Pronosticar con tiempo, interpretar señales débiles y actuar antes de que la tendencia se consolide es hoy un diferencial estratégico.

El turismo uruguayo no está obligado a adaptarse a lo que viene: puede reimaginarlo.

Fuentes

  • “La próxima temporada turística, igualaría el éxito de la temporada pasada”, informe de CINVE publicado 13 noviembre 2025. cinve.org.uy+1

  • “Uruguay se prepara para una nueva temporada turística: leve baja en visitantes, pero perspectivas positivas”, artículo en El Observador. El Observador

  • “Turismo receptivo 2025 – Primer trimestre”, datos del Ministerio de Turismo, Uruguay. Gub.uy+1

  • “Cinve proyecta una leve baja de turistas, pero la próxima temporada igualaría el éxito del verano pasado”, resumen en RadioRBC. radiorbc.com

Yamandú Orsi abrió su discurso ante la ONU “desde un país pradera con balcón al mar”, donde la tranquilidad y la hospitalidad definen la identidad nacional. No es un adorno literario: es posicionamiento. El presidente ancla la marca Uruguay en cuatro atributos que el viajero y el inversor turístico valoran: seguridad, convivencia democrática, previsibilidad institucional y cultura del acuerdo.

Lo que dijo (y por qué impacta al turismo desde el exterior):

  • Hospitalidad y cercanía. “Un presidente puede caminar sin custodia entre la gente.” El mensaje subraya seguridad percibida, intangible decisivo a la hora de elegir destinos.

  • Alternancia normalizada y acuerdos “a la uruguaya”. Reglas estables, contratos que se cumplen y estabilidad macroeconómica como política de Estado: señales que reducen riesgo país para inversiones hoteleras, enoturismo, MICE y turismo de bienestar.

  • Vocación de paz y multilateralismo. Uruguay se postula como sede de diálogos y mediación y recuerda su liderazgo per cápita en misiones de paz: reputación internacional que fortalece la marca destino en mercados de alto gasto.

  • Reconocimiento de desafíos internos (pobreza infantil, desigualdad) junto a consensos para abordarlos: narrativa de realismo responsable que evita el tono publicitario y mejora la credibilidad.

Contexto global que refuerza el argumento:

  • Cita el aumento del gasto militar a 2,7 billones de dólares y el mayor número de conflictos interestatales desde 1945. Frente a ese mundo “convulsionado”, Uruguay se presenta como oasis de previsibilidad. Para el turismo, eso se traduce en preferencia por destinos seguros y estadías más largas.

Importante mensaje para atraer turistas e inversión

El discurso refuerza la estrategia de Uruguay de diferenciarse en la región como un país de bajo riesgo, institucionalmente previsible y con capacidad de proyectar estabilidad. Para diplomáticos y analistas, la propuesta de ofrecer a Uruguay como sede de negociaciones internacionales busca capitalizar esa reputación. Para el sector turístico, la narrativa de paz, hospitalidad y seguridad se traduce en un posicionamiento atractivo frente a viajeros e inversores en hotelería, enoturismo y turismo de negocios. Orsi cerró con una cita de José Mujica: “La tolerancia es el fundamento para poder vivir en paz”, presentando a Uruguay no solo como un país pequeño en términos militares o económicos, sino como un actor que busca valor en intangibles cada vez más escasos: confianza, previsibilidad y estabilidad.

  •  Demanda: la promesa de seguridad y hospitalidad favorece la captación de familias, seniors, nómadas digitales y turismo de naturaleza.
  • Oferta: abre ventana para alianzas público-privadas en infraestructura, conectividad aérea/regional y productos de alto valor (vino, campo, costa, bienestar).

  • Marca país: el giro narrativo —del “sur del sur” a hub de paz, derecho y acuerdos— mejora el storytelling para ferias internacionales y campañas en mercados vecinos.

    Ver el video oficial del discurso del Prof. Yamandu Orsi 

 

El pasado 25 de agosto, entre la Noche de la Nostalgia —reconocida por la Ley N.º 17.825 de 2004, que la designa oficialmente como atractivo turístico nacional— y la conmemoración de la Declaratoria de la Independencia, Uruguay vivió un fin de semana largo que ocupo a pleno termas, paseos costeros y rincones clásicos del país. Desde la bahía de la Playa Ramírez hasta la pista de patinaje del Parque Roosevelt y tantos otros espacios turísticos, el movimiento fue intenso. Esa experiencia me llevó a pensar en el verdadero alcance que tienen los feriados para nuestra vida social y económica, y en la necesidad de repensar su sentido en el marco del bicentenario.


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