Más allá de promocionar destinos: Uruguay quiere convertirse en referente regional del turismo sostenible
Cuando se habla de turismo, la mayoría de las personas piensa en playas, hoteles, aeropuertos o campañas de promoción. Sin embargo, detrás de cada destino exitoso existe otro componente menos visible pero cada vez más importante: las reglas que ordenan la actividad y la forma en que un país decide relacionar el turismo con su territorio, sus comunidades y el medio ambiente.
Ese fue uno de los temas centrales que Uruguay llevó a la Comisión Regional para las Américas de ONU Turismo, donde el ministro Pablo Menoni presentó dos iniciativas que podrían tener consecuencias mucho más amplias que una simple participación institucional: el fortalecimiento del Observatorio de Derecho del Turismo para América Latina y el Caribe y el desarrollo de un programa piloto de turismo regenerativo con alcance regional.
La noticia puede parecer técnica, pero encierra una señal estratégica. Uruguay no solo busca atraer visitantes; también aspira a participar en la construcción de las normas, metodologías y modelos que orientarán el turismo latinoamericano durante los próximos años.
El país donde se estudian las reglas del turismo
El Observatorio de Derecho del Turismo para América Latina y el Caribe tiene sede en Montevideo, en la Casa de las Naciones Unidas, y funciona en coordinación con ONU Turismo y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Su misión es analizar cómo evolucionan las leyes vinculadas al sector y generar herramientas que permitan a los países adaptarse a desafíos cada vez más complejos.
La actividad turística ya no se limita a hoteles y agencias de viaje. Hoy debe responder a fenómenos como los alquileres temporarios, la accesibilidad universal, los derechos laborales, la protección de datos, la sostenibilidad ambiental y las nuevas plataformas digitales.
Por esa razón, Uruguay trabaja actualmente en directrices para la aplicación de la Ley 20.325 sobre alquileres turísticos, estudios sobre los derechos laborales de las mujeres en el sector y programas de capacitación sobre accesibilidad universal.
La importancia de estas acciones radica en que las conclusiones y metodologías que se generen desde Montevideo podrían transformarse en referencias para otros países de la región.
Del turismo sostenible al turismo regenerativo
La segunda iniciativa presentada por Uruguay apunta a una tendencia que comienza a ganar espacio en los principales foros internacionales: el turismo regenerativo.
Durante décadas el objetivo fue reducir impactos negativos. Más tarde surgió el concepto de turismo sostenible. Ahora aparece un nuevo desafío: que la actividad contribuya activamente a mejorar los territorios donde se desarrolla.
La diferencia es profunda.
Mientras la sostenibilidad busca conservar recursos, el turismo regenerativo procura que la actividad genere beneficios medibles para las comunidades, fortalezca los ecosistemas y contribuya al desarrollo económico local.
En términos prácticos, implica que un destino no solo reciba visitantes, sino que mejore su calidad ambiental, fortalezca su identidad cultural y genere oportunidades para quienes viven allí.
El programa impulsado por Uruguay y aprobado por ONU Turismo contempla capacitación, transferencia de herramientas metodológicas y proyectos piloto que involucrarán gobiernos locales, empresas, instituciones educativas y organizaciones comunitarias.
Lo que puede venir en los próximos años
Si el proyecto obtiene resultados positivos, Uruguay podría transformarse en un laboratorio regional de innovación turística.
Esto tendría varias consecuencias.
Por un lado, permitiría atraer cooperación internacional, financiamiento y nuevos proyectos vinculados a la sostenibilidad y la acción climática.
Por otro, posicionaría al país como exportador de conocimiento turístico, un rol que tradicionalmente ocupan naciones con mayor escala económica.
También podría abrir oportunidades para intendencias, operadores turísticos, bodegas, emprendimientos rurales, áreas protegidas y comunidades locales que busquen desarrollar modelos de turismo con mayor valor agregado.
En un escenario internacional donde los viajeros son cada vez más sensibles a cuestiones ambientales y sociales, los destinos capaces de demostrar impactos positivos reales tendrán una ventaja competitiva creciente.
Una apuesta silenciosa pero estratégica
Las grandes transformaciones del turismo no siempre nacen de una nueva ruta aérea o de una campaña publicitaria. Muchas veces comienzan en espacios técnicos donde se diseñan normas, indicadores y metodologías que luego terminan influyendo en miles de empresas y millones de viajeros.
La presentación realizada por Uruguay ante ONU Turismo apunta precisamente en esa dirección.
Mientras gran parte del mundo discute cómo crecer sin comprometer los recursos del futuro, el país intenta posicionarse en una conversación que definirá cómo será el turismo de América Latina durante las próximas décadas. Y esa puede convertirse en una de las inversiones estratégicas más importantes para el sector turístico nacional.
¿Crees que la ausencia de Suárez podría afectar más el rendimiento deportivo del equipo o el posicionamiento mediático de Uruguay en el torneo?
La reciente convocatoria de Uruguay para la Copa América ha generado controversia por la ausencia de Luis Suárez, una decisión que merece análisis desde múltiples perspectivas. Si bien la selección cuenta con figuras importantes, la exclusión del máximo goleador histórico representa un error estratégico que va más allá de lo puramente deportivo.
Luis Suárez y la oportunidad perdida de la marca Uruguay en el Mundial
La convocatoria de Uruguay para el Mundial ya está definida. Como en toda lista, aparecen nombres que generan consenso y otros que abren debate. Entre ellos surge una ausencia que trasciende lo estrictamente futbolístico: Luis Suárez.
Noticias y Destinos no es un medio deportivo. Habitualmente hablamos de turismo, cultura, tecnología, innovación y desarrollo. Sin embargo, existen figuras que superan el ámbito donde construyeron su fama y se transforman en activos de imagen para un país. Luis Suárez pertenece a esa categoría.
El valor de Suárez: Más que un futbolista
Luis Suárez no es simplemente un jugador más; es un icono mundial que trasciende las fronteras del fútbol. Su presencia en la convocatoria garantizaría un foco mediático especial, especialmente considerando que reside en Miami, donde Uruguay disputará dos de sus tres partidos de fase de grupos. Esta conexión local habría multiplicado el impacto mediático de la Celeste en suelo estadounidense, generando oportunidades de marketing y posicionamiento de marca país que ningún otro jugador puede ofrecer.
La discusión no pasa necesariamente por si hoy integra el grupo de los mejores delanteros uruguayos del momento. La pregunta es otra: ¿qué representa Luis Suárez para Uruguay ante el mundo?
El delantero continúa activo en Miami, una de las ciudades más observadas del planeta. Mantiene vigencia deportiva, convierte goles y sigue siendo una referencia global. Su nombre es conocido en Europa, América, Asia, Oceanía y África. Pocos uruguayos vivos poseen ese nivel de reconocimiento internacional.
En eventos globales como una Copa del Mundo, la selección nacional también funciona como una plataforma de promoción del país Cada conferencia de prensa, cada entrenamiento abierto, cada entrevista y cada imagen distribuida por cadenas internacionales multiplica la visibilidad de Uruguay.
El propio calendario del torneo parece reforzar ese argumento. Uruguay debutará en Miami frente a Arabia Saudita y volverá a jugar allí ante Cabo Verde. Son dos encuentros en una ciudad donde Suárez reside, donde es una figura reconocida y donde genera interés mediático permanente. En términos de comunicación internacional, resulta difícil imaginar una combinación más favorable.
Las cámaras seguramente buscarán a figuras como, uno de los grandes referentes del fútbol europeo actual. También a Giorgian De Arrascaeta ídolo en Brasil y protagonista de uno de los mercados futbolísticos más importantes del continente. Son jugadores imprescindibles.
Pero Suárez aporta algo diferente.
Representa memoria colectiva, trayectoria y reconocimiento inmediato. Es una marca consolidada. Su sola presencia genera titulares, atrae periodistas y despierta interés en públicos que quizás no siguen habitualmente el fútbol uruguayo.
La historia reciente demuestra que las selecciones campeonas suelen combinar presente y legado. La convocatoria de futbolistas veteranos no es una excepción. Continúa siendo la principal referencia de Argentina. Sigue formando parte de las conversaciones internacionales alrededor de Brasil. Numerosas selecciones mantienen referentes mayores de 35 años porque comprenden que el impacto trasciende los noventa minutos.
La marca país se construye con exportaciones, cultura, turismo, innovación y también con símbolos humanos capaces de abrir puertas. Uruguay dispone de pocos embajadores con el nivel de conocimiento global de Luis Suárez.
Quizás la explicación de su ausencia sea puramente deportiva. Los entrenadores tienen información que el público desconoce y son quienes toman las decisiones finales. Pero desde la óptica de la promoción internacional, de la construcción de imagen y del posicionamiento de Uruguay en uno de los eventos más vistos del planeta, resulta legítimo preguntarse si en esos 25 nombres no faltaba uno que hace años lleva al país en cada estadio donde juega.
Porque algunos futbolistas no solo representan un puesto dentro de la cancha. Representan una historia. Y las historias también venden destinos, despiertan curiosidad y posicionan países.
Luis Suárez es una de esas historias.
Jacobo Malowany redactor responsable de Noticiasydestinos
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El turismo uruguayo crece en cifras, pero enfrenta tensiones en su estructura económica
Mientras los indicadores macroeconómicos confirman un buen momento del turismo en Uruguay, crece el debate sobre la distribución de ese crecimiento y la rentabilidad real de las empresas del sector.
El turismo en Uruguay muestra números que invitan al optimismo. Más visitantes, mayor ingreso de divisas y un peso creciente dentro de la economía nacional dibujan un escenario positivo. Sin embargo, cuando la mirada desciende del indicador macro a la operación cotidiana de las empresas, aparecen matices que el crecimiento por sí solo no logra explicar.
Durante 2025, el país recibió cerca de 3,6 millones de visitantes y superó los 2.000 millones de dólares en ingresos por turismo. A su vez, el sector alcanzó una incidencia relevante en el Producto Interno Bruto, consolidándose como uno de los motores de la actividad económica.
Ese conjunto de datos configura una narrativa clara: Uruguay resulta atractivo, competitivo y con capacidad de recuperación en el escenario regional. Pero la pregunta que comienza a instalarse en el propio ecosistema turístico es otra, menos visible y más compleja: ¿ese crecimiento llega de forma equilibrada a las empresas?
El límite de las métricas tradicionales
Las cifras disponibles permiten medir volumen, flujo y gasto agregado. Son indicadores necesarios, pero no suficientes. No describen la rentabilidad, ni el margen operativo, ni la sostenibilidad financiera de miles de emprendimientos que sostienen la oferta turística en todo el territorio.
Uruguay cuenta con más de 25.000 empresas vinculadas al turismo, en su gran mayoría pequeñas y medianas. En ese universo, el impacto del crecimiento no se distribuye de forma homogénea. Mientras algunos segmentos logran capitalizar la demanda, otros operan con márgenes ajustados, condicionados por costos fijos elevados y estacionalidad.
Aquí aparece uno de los puntos centrales del debate: el turismo puede crecer como sector sin que todas sus empresas crezcan al mismo ritmo.
Concentración y territorio
Otro elemento clave es la concentración del gasto. Destinos consolidados como Montevideo y Punta del Este absorben una parte significativa del ingreso turístico, lo que genera una brecha respecto a otros territorios que buscan posicionarse.
En departamentos del interior o en propuestas emergentes —turismo rural, enoturismo, experiencias locales— el crecimiento existe, pero con otra escala y dinámica. Allí, la rentabilidad depende más de la gestión, la diferenciación y la capacidad de captar nichos específicos que del volumen general del mercado.
Esta realidad no implica debilidad, pero sí exige una lectura más fina del sector.
Más turistas no siempre significa más rentabilidad
El aumento del flujo turístico suele asociarse de forma directa con mejores resultados económicos. Sin embargo, en la práctica, la ecuación es más compleja.
El turismo en Uruguay avanza con números que respaldan su desarrollo. El desafío ahora es más profundo: asegurar que ese crecimiento no solo se vea en las estadísticas, sino también en la salud real de quienes sostienen la actividad día a día.
Fuentes
- Ministerio de Turismo de Uruguay – Informes de turismo receptivo e ingresos 2025
- Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) – Análisis de impacto del turismo en el PIB
- Portal de América – Columna de Sergio Antonio Herrera sobre métricas y rentabilidad
- Informes sectoriales y cobertura de medios nacionales (2025–2026)
Factores como:
- costos operativos en aumento
- presión fiscal
- necesidad de inversión constante
- competencia regional
- cambios en el comportamiento del turista
condicionan el resultado final de cada empresa.
En ese contexto, el crecimiento del sector puede convivir con rentabilidades dispares.
Un cambio de enfoque necesario
El turismo uruguayo no atraviesa una crisis estructural. Los datos muestran lo contrario: existe dinamismo, recuperación y posicionamiento.
Pero sí enfrenta un desafío de madurez: avanzar hacia una lectura más integral del sistema.
Esto implica complementar los indicadores tradicionales con otros que permitan entender:
- la rentabilidad por segmento
- la sostenibilidad de las empresas
- la distribución territorial del ingreso
- el impacto real en las economías locales
No se trata de cuestionar el crecimiento, sino de comprenderlo mejor.
Fuentes consultadas para la nota:
En el terreno, las percepciones empiezan a alinearse con esa lectura más matizada. Desde el ámbito empresarial, un operador gastronómico de Atlántida resume la situación con claridad: “Trabajamos más, recibimos más gente, pero los costos subieron y el margen es cada vez más ajustado”. En la misma línea, desde una agencia receptiva señalan que “el turista hoy decide más sobre la marcha y compara precios constantemente, lo que obliga a ser más competitivo y reduce la rentabilidad”. A nivel institucional, desde la Cámara Uruguaya de Turismo advierten que el desafío no pasa solo por crecer, sino por sostener el sistema: “El sector muestra dinamismo, pero es clave que ese crecimiento alcance a las pymes y a los distintos territorios”. Una mirada que también encuentra eco en el interior, donde un emprendimiento enológico de Canelones aporta otra dimensión: “El crecimiento existe, pero hay que salir a generarlo; en el interior, diferenciarse no es una opción, es una necesidad”.
Una oportunidad para el sector
El debate que comienza a instalarse no representa una debilidad. Por el contrario, puede transformarse en una oportunidad.
Un sector que mide mejor, decide mejor.
Y un turismo que logra equilibrar crecimiento con rentabilidad no solo atrae visitantes: construye empresas más sólidas, destinos más competitivos y experiencias de mayor calidad.
Cierre
El turismo en Uruguay avanza con números que respaldan su desarrollo. El desafío ahora es más profundo: asegurar que ese crecimiento no solo se vea en las estadísticas, sino también en la salud real de quienes sostienen la actividad día a día.
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