Vivir en una obra de arte: diseño, confort y arquitectura según Esteban Molet
Martes, 24 Marzo 2026 11:35

Vivir en una obra de arte: diseño, confort y arquitectura según Esteban Molet

En esta nueva entrega de la serie Reflexiones de arquitectura, el arquitecto Esteban Molet Gurrera da un paso más allá en su mirada sobre el oficio y se detiene en el vínculo entre diseño y vida cotidiana. Ya no se trata solo de pensar la arquitectura, sino de habitarla.

Desde su experiencia acumulada, propone una idea central que atraviesa todo el texto: vivir en un espacio bien diseñado transforma la manera en que percibimos lo cotidiano. La cocina, la sala, los recorridos internos dejan de ser funciones aisladas para convertirse en escenarios de encuentro, confort y disfrute.

Esta reflexión abre una línea que invita a continuar el debate: cómo la arquitectura puede mejorar la calidad de vida desde los detalles, desde lo íntimo, desde aquello que se vive todos los días. Una mirada que pone al usuario en el centro y que entiende el diseño como una forma concreta de bienestar.

Después de muchos años de dedicarme a hacer arquitectura de todo tipo, mi forma de trabajar en la actualidad, se puede resumir en algunas premisas y comentarios a tomar en cuenta, a fin de traducir los requerimientos del usuario lo mejor posible y, de esta manera, orientarlo sobre la forma más eficaz y proporcional de invertir su patrimonio, para que se pueda obtener un espacio habitable que responda a todos los criterios de confort, funcionalidad y estética del proprio usuario, de acuerdo con la experiencia que he acumulado a lo largo de mis 50 años de ejercicio profesional. Esta idea quiero enfatizarla con la frase siguiente: “Vivir en una obra de arte afecta la forma en que ves y sientes los detalles a diario” Dave McArdie En pocas palabras, no es lo mismo vivir en cualquier caja de zapatos, que en un lugar lleno de diseño. Para mí, el realizar una obra, tanto por el diseño como por la ejecución de la obra, es buscar dar al usuario, que muchas veces es un amigo o un gran amigo, todo lo que pueda disfrutar, tanto en el exterior como en el interior de esos espacios, plenos de luz, color, a veces tranquilo y alegre al mismo tiempo, con la fuerza y la expresión de un dramatismo visual o una apacible tranquilidad ambiental; por ello, un espacio para comer o estar, es totalmente diferente a un espacio dedicado al descanso o al reposo, a dormir y soñar. MI satisfacción más grande es dar todo lo que sé, para que mi amigo usuario disfrute al máximo el contenido de esos espacios, con el confort y la funcionalidad que se requiere en cada caso. Me referiré en general a distintos espacios, empezando por la cocina; en una cocina no solo se guisa o se preparan ensaladas o postres; para mí, la cocina es un centro de reunión y convivencia de la familia y de los invitados cercanos e incluso, de los empleados del hogar que colaboran en los quehaceres propios de la cocina actual, moderna, funcional, estructurada, ordenada y limpia, con la iluminación necesaria para ver todo con claridad, combinada con una iluminación más enfática en la expresión decorativa y de gran belleza. Una cocina bella y funcional da mejores resultados que una cocina, como dicen “sin chiste” o sin aspectos de diseño; por otro lado, con los complementos, llámense hornos, parrillas, microondas, refrigeradores, congeladores, máquinas de café, extractores, cajones funcionales, correderas de última generación, bisagras y herrajes de diseño, a la altura de las mejores cocinas europeas. En cuanto al mobiliario, se debe contar con cajones prácticos de tamaños y dimensiones apropiadas, tendentes a presentar frentes amplios, iluminación en el interior de los muebles y gabinetes, cubiertas con los materiales más contemporáneos y estéticos y de muy buen gusto, formando conjuntos de belleza y arte; deberá tomarse en cuenta una distribución basada en las reglas de lo que es un mejor diseño, un triángulo de movimientos entre estufas, fregaderos y refrigerador, posiblemente con islas o penínsulas, diseñadas para funcionar como conjunto de parrillas de un lado y asientos o sillas o bancos para comer de una manera informal, del otro lado. No me referiré en detalle a todos los espacios, para no aburrirles tanto, sin embargo, puedo decir que los espacios de sala-comedor siempre los propongo con vistas, ya sea hacia un precioso jardín, una terraza de buena dimensión, posiblemente vistas a un paisaje boscoso o arbolado; propongo además que los sillones y sofás sean siempre confortables y caracterizados por su diseño, a veces simple o más llamativo, pero siempre compruebo delante del usuario, que sentarse allí sea cómodo; de esta manera, es más fácil saber si le gusta al usuario y si estaría un buen tiempo disfrutando ese espacio. No recomiendo comprar solo una sala bonita, sino una que principalmente, sea muy cómoda. Ahora abriré un paréntesis cultural; prefiero tener una sala hermosa en la que se pueda convivir y platicar a gusto, aunque cueste un poco o un mucho más, y disfrutar ese lugar con todas sus ventajas, eso lo valoro más que, por ejemplo, adquirir un cuadro a precios desorbitantes de un pintor de moda, ya que muchas veces se adquiere solo por el nombre del pintor, sin importar si le gusta o no al usuario, o si armoniza con el ambiente que busca el usuario para su espacio.