No es la más nueva, es la que funciona: cómo elegir una pickup en Uruguay

En Noticias y Destinos abrimos una nueva sección que nace de una necesidad real. No surge desde el escritorio, sino desde la búsqueda concreta de quien necesita decidir bien. Cuando me tocó elegir un vehículo, entendí que no faltaba información: faltaba criterio. Sobran fichas técnicas, comparativas y opiniones, pero pocas respuestas claras sobre qué conviene comprar según el uso, el contexto y la realidad del país.

Esta sección parte de ese punto. Va a reunir recomendaciones honestas, experiencias propias y análisis pensados para Uruguay, donde cada decisión tiene impacto económico y práctico. No se trata de mostrar modelos, sino de ayudar a elegir mejor. Porque viajar, trabajar o emprender también empieza por tomar buenas decisiones.

Antes de escribirlas: ¿Cómo construimos estas evaluaciones?

Hay algo importante que ordenar desde el inicio. Estas evaluaciones no surgen de una prueba aislada ni de una opinión personal cerrada. Sería un error hacerlo así, sobre todo en un tema donde una mala decisión cuesta dinero y tiempo.

Por eso, esta sección se construye desde otro lugar: la integración de fuentes reales. Experiencias de usuarios, mecánicos, vendedores, productores rurales, datos de mercado y comportamiento de reventa. A eso se suma el análisis de medios especializados y el pulso cotidiano del sector automotor en Uruguay.

El criterio no es “qué me gusta”, sino qué funciona en la práctica.

En un país donde una camioneta recorre caminos rurales, entra a la ciudad, carga, se exige y luego se vende, la mirada tiene que ser más amplia. No alcanza con probar un vehículo un fin de semana. Hay que entender cómo responde con los años, cómo se mantiene, cuánto vale después y quién la puede reparar.

Esta sección va a trabajar con esa lógica: menos opinión, más evidencia. Porque recomendar también implica responsabilidad.

Qué camioneta comprar en Uruguay: la decisión que no se toma en el concesionario

En Uruguay, las camionetas no se eligen en una vidriera. Se eligen en el barro, en la ruta larga, en el camino vecinal que no perdona. Se eligen cuando hay que llegar, cargar, volver… y hacerlo todos los días.

Por eso, cuando alguien pregunta qué pickup comprar, la respuesta no empieza en el precio. Empieza en otra pregunta:
¿para qué la vas a usar realmente?

Porque en el mercado uruguayo conviven dos mundos. El de la camioneta herramienta —la del campo, la que trabaja— y el de la camioneta vehículo —la que también entra a la ciudad, viaja y acompaña otro estilo de vida—.

Ahí está la diferencia. Y ahí empieza la decisión correcta.


El mercado uruguayo en números: cuánto vale entrar

Hoy, las pickups medianas usadas se mueven en estos rangos:

  • 2015–2017: USD 22.000 – 32.000
  • 2018–2020: USD 28.000 – 40.000
  • 2021–2023: USD 38.000 – 55.000

La dispersión responde a versión, uso y mantenimiento. Pero hay algo que no cambia:
no siempre la más barata es la mejor compra.


Las camionetas que definen el mercado

Toyota Hilux

Precio en Uruguay

  • 2016–2018: USD 28.000 – 38.000
  • 2019–2022: USD 38.000 – 52.000

Qué representa

La Hilux no necesita presentación en el interior del país. Es la camioneta que se compra sabiendo lo que va a pasar: va a seguir andando.

No es la más cómoda, no es la más moderna, pero es la que menos incertidumbre genera. Y en el campo, eso vale más que cualquier pantalla.

Perfil

  • Productor rural
  • Contratista
  • Uso intensivo y continuo

Lectura real

Es la que mejor conserva valor. En Uruguay, comprar una Hilux es también cuidar el capital.


Ford Ranger

Precio en Uruguay

  • 2017–2019: USD 27.000 – 36.000
  • 2020–2023: USD 36.000 – 55.000

Qué representa

La Ranger cambió su lugar. Pasó de ser alternativa a convertirse en protagonista.

Hoy combina tecnología, seguridad y capacidad de trabajo. Es una camioneta pensada para quien no quiere resignar confort, pero tampoco perder funcionalidad.

Perfil

  • Empresario
  • Técnico
  • Uso mixto real

Lectura real

Es, probablemente, la pickup más equilibrada del mercado uruguayo actual.


Volkswagen Amarok

Precio en Uruguay

  • 2015–2018: USD 24.000 – 34.000
  • 2019–2022: USD 34.000 – 48.000

Qué representa

La Amarok se mueve mejor en asfalto que en tierra. Es cómoda, estable, silenciosa.

Se acerca más a un auto grande que a una herramienta de trabajo duro.

Perfil

  • Usuario urbano
  • Viajes frecuentes
  • Uso familiar

Lectura real

Ideal para ruta. Menos indicada para exigencia rural constante.


Chevrolet S10

Precio en Uruguay

  • 2016–2019: USD 23.000 – 32.000
  • 2020–2023: USD 32.000 – 45.000

Qué representa

La S10 no busca destacar, pero tampoco falla.

Es una camioneta pareja, confiable y con un valor de entrada más accesible. En un mercado donde todo sube, eso pesa.

Perfil

  • Usuario práctico
  • Empresa que optimiza inversión

Lectura real

Una de las compras más inteligentes en relación precio-producto.


Nissan Frontier

Precio en Uruguay

  • 2017–2019: USD 25.000 – 34.000
  • 2020–2023: USD 34.000 – 48.000

Qué representa

La Frontier cumple. No sorprende, pero tampoco decepciona.

Es confiable, sencilla y funcional.

Perfil

  • Usuario conservador
  • Trabajo sin complejidad

Lectura real

Una herramienta silenciosa, con menor protagonismo en el mercado.


Las pickups chinas: precio bajo, decisión más compleja

Modelos como:

  • Maxus T60 / T90
  • BYD Shark
  • Foton Tunland

aparecen con precios más accesibles y mayor equipamiento.

Qué ofrecen

  • Tecnología
  • Precio competitivo

Qué generan dudas

  • Reventa
  • Red de repuestos en el interior
  • Respuesta en uso intensivo

Lectura real

Funcionan bien en ciudad o flota. En el campo, todavía no construyen confianza.


Cómo elegir bien en Uruguay

Si la decisión es para el campo, el criterio es claro:

  • Menos electrónica, más confiabilidad
  • Repuestos disponibles en cualquier departamento
  • Mecánica conocida por cualquier taller

Si es uso mixto:

  • Confort
  • Seguridad
  • Consumo

Decisiones racionales

En Uruguay, una camioneta no se mide solo por lo que ofrece hoy, sino por lo que sostiene en el tiempo.

La Toyota Hilux sigue siendo la referencia cuando el trabajo es exigente.
La Ford Ranger aparece como la opción más completa.
La Chevrolet S10 ofrece el mejor equilibrio entre precio y resultado.

El resto depende del uso.
Y en este país, el uso todavía define todo.

En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y el encarecimiento de la energía, el turismo global comienza a mostrar señales claras de transformación. Lejos de detenerse, la industria se reconfigura: cambian los destinos elegidos, se ajustan los tiempos de viaje y crece el peso de variables como la seguridad y el costo. Este informe, publicado en El Día, propone una lectura estratégica del momento actual, aportando contexto, antecedentes y posibles escenarios para entender cómo se mueve hoy el turismo y qué oportunidades pueden surgir para países como Uruguay en este nuevo mapa global.

Mientras miles viajan, el turismo global cambia en silencio: guerra, energía y seguridad redefinen cómo, dónde y por qué viajamos en 2026.

Informe del Turismo 2026: Impacto de la Guerra y Crisis Energética

Situación Actual del Turismo Mundial al 4 de abril del 2026

Una mirada necesaria: anticipar para no reaccionar tarde

Hay momentos en los que la comunicación turística deja de ser relato y pasa a ser herramienta. Este es uno de ellos. Cuando el mundo entra en tensión —por guerras, por crisis energéticas o por cambios bruscos en la economía— el turismo no desaparece, pero muta. Y ahí aparece una responsabilidad clave para quienes narramos experiencias para formar decisiones de los destinos: leer antes que otros, conectar datos dispersos y traducir escenarios en decisiones concretas.

Desde este espacio semanal en El Día, medio de referencia, confiable y respetado, asumimos ese compromiso: no solo contar lo que pasa, sino aportar una mirada que permita comprender hacia dónde va el sector. No es solo narrar experiencias, sino anticipar escenarios, traducir señales complejas y aportar herramientas reales a quienes toman decisiones: operadores, agencias, inversores, destinos.

Porque detrás de cada informe no hay solo cifras. Hay operadores que deben definir precios, rutas, inversiones y campañas. Hay destinos que necesitan ajustar su mensaje. Y hay viajeros que, muchas veces sin saberlo, toman decisiones condicionadas por percepciones de seguridad, costos y accesibilidad.

Anticipar no es adivinar. Es ordenar señales y convertirlas en estrategias posibles. En ese marco se inscribe este informe. No como una advertencia alarmista, sino como una hoja de ruta en un momento donde la incertidumbre crece y donde el turismo —una de las industrias más sensibles— vuelve a demostrar que depende tanto de la emoción como del contexto global.

Turismo en tensión: energía, guerra y decisiones en tiempo real

El turismo siempre ha sido un termómetro silencioso del mundo. Cuando la geopolítica se altera, el viajero cambia de rumbo. Y en 2026, ese movimiento ya no es una señal débil: es una transformación en curso.

El informe presenta un escenario claro. El conflicto en Medio Oriente no solo impacta en la política internacional, también golpea de lleno a la industria turística, con pérdidas estimadas en cientos de millones de dólares diarios en la región

Un mundo que viaja más, pero con más miedo

El turismo global entró en 2026 con una doble paradoja: más viajeros que nunca en términos absolutos, pero con una fragilidad estructural que los conflictos armados y la crisis energética pueden fracturar en cualquier momento.

El Barómetro de ONU Turismo de enero de 2026 estima que en 2025 se registraron 1.520 millones de turistas internacionales, casi 60 millones más que en 2024, y proyecta que el turismo internacional crezca entre un 3% y un 4% en 2026, pero con una advertencia explícita: esa proyección asume que los conflictos geopolíticos no se intensifican.

Esa condición, hoy ya está bajo presión.  Los motivos una de las coyunturas más complejas de su historia reciente debido al conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha comenzado a provocar una crisis energética global sin precedentes. La guerra ha generado pérdidas diarias de 600 millones de dólares en el turismo de Oriente Próximo, según estimaciones del World Travel & Tourism Council (WTTC)

Impacto en los Destinos

El paraíso de Oriente ya no recibe igual

Antes de esta crisis, Medio Oriente seguía mostrando una fortaleza notable. ONU Turismo reportó que la región cerró 2025 con crecimiento de 3% y con llegadas 39% por encima de 2019, el mejor desempeño relativo frente a la prepandemia entre las grandes regiones turísticas.

Pero el cambio llegó de golpe. Reuters informó en marzo que el conflicto amenaza años de inversión turística en el Golfo, y citó estimaciones de Tourism Economics según las cuales la región podría perder entre 23 y 38 millones de visitantes en 2026, con un impacto potencial de US$34.000 a US$56.000 millones. Al mismo tiempo, el WTTC estimó que el conflicto ya le estaba costando al sector de viajes y turismo del Medio Oriente al menos US$600 millones por día en gasto de visitantes internacionales.

No estamos, por tanto, ante una simple baja de reservas. Estamos frente a una pérdida de confianza territorial. Y en turismo, cuando la percepción de seguridad se deteriora, el daño no solo afecta a la temporada actual: también erosiona la planificación futura de aerolíneas, turoperadores, cruceros e inversores.

Cruceros, rutas largas y desvíos: el turismo ya empezó a reconfigurarse

Esa reconfiguración ya se ve en el negocio de cruceros. Explora Journeys canceló su temporada de invierno 2026-2027 en Medio Oriente y reubicó al Explora II en el Mediterráneo y el norte de África. Euronews reportó además que varios barcos quedaron atrapados o afectados por la guerra y que la decisión de cancelar se tomó para dar “claridad y confianza” a pasajeros y agentes.

Eso no prueba todavía un colapso global del crucerismo, pero sí confirma algo más profundo: cuando una zona deja de ser previsible, el turismo de alto valor se mueve rápido hacia espacios percibidos como seguros. Esa migración puede beneficiar a destinos alternativos del Mediterráneo occidental, Europa atlántica o algunos mercados de proximidad, pero castiga a puertos, escalas, cadenas de suministros y empleo turístico en los corredores afectados.

Destinos Alternativos

España se ha convertido en uno de los principales beneficiarios de esta reorganización, recibiendo flujos turísticos que anteriormente se dirigían a Oriente Medio. El gobierno español ha detectado "cierto traslado" de la demanda del Mediterráneo oriental al occidental, especialmente hacia Canarias. Sin embargo, este beneficio podría ser temporal si la crisis energética global se prolonga.

Crisis Energética y sus Consecuencias

El conflicto ha provocado una escalada sin precedentes en el precio del petróleo, que se encareció un 35% solo en los primeros siete días del conflicto y acumula una subida de aproximadamente el 60% desde su inicio.  Esta situación recuerda a la crisis energética de 1973 y ha generado un escenario de precios del Brent sostenidos entre 100-130 dólares. El encarecimiento del petróleo repercute de forma inmediata en los costes del turismo, ya que la energía supone entre un 20% y un 30% de los costes operativos de los hoteles y un porcentaje mucho más elevado en los aviones por el combustible que utilizan. Esto se traduce en un encarecimiento generalizado de los paquetes turísticos y las tarifas aéreas.

 

 

La crisis energética entra por el avión

El turismo siente la guerra también por el combustible. Reuters reportó esta semana una fuerte suba del petróleo y un traslado inmediato sobre el combustible de aviación en Brasil: Petrobras anunció un aumento cercano al 55% del jet fuel, mientras directivos de compañías aéreas europeas han advertido que el combustible representa más del 30% de los costos operativos de las aerolíneas.

El vínculo entre energía cara y turismo no es teórico. Si el combustible sube, aumentan tarifas, recargos, costos logísticos y presión sobre márgenes. En el corto plazo, algunas compañías amortiguan con coberturas o contratos previos; en el mediano, terminan ajustando programación, frecuencias y precios. Eso golpea primero a los viajes largos, a los destinos dependientes de hubs complejos y al turista más sensible al valor por dinero.

Qué pasó en 2022 con la guerra Rusia-Ucrania

El antecedente más útil es 2022. Allí no se produjo un “apagón” del turismo global, pero sí una recuperación más frágil y más cara. ONU Turismo advirtió entonces que el entorno económico desafiante, con alta inflación y suba del petróleo agravadas por la guerra en Ucrania, estaba suavizando el ritmo de la recuperación. Aun así, en enero-septiembre de 2022 las llegadas internacionales alcanzaron el 63% de los niveles prepandemia, y el organismo proyectó que el año cerraría en torno al 65% de 2019.

IATA fue todavía más concreta para la aviación: el combustible jet llegó a US$150 por barril el 21 de marzo de 2022, con una suba de 39% en el mes y de 121% interanual. En paralelo, el FMI señaló que, tras la invasión rusa, los precios del gas y de la energía en Europa se dispararon a niveles históricamente muy altos.

La lección de 2022 es clara: el turismo puede seguir creciendo aun con guerra y energía cara, pero lo hace de manera desigual, con más presión de costos y con un viajero más selectivo. No fue un derrumbe lineal; fue una recuperación más segmentada, con ganadores y perdedores.

Entonces, ¿puede venir un nuevo “reseteo”?

Sí, puede haber un nuevo reseteo, pero hoy no hay base seria para describirlo como certeza global. Lo que sí puede sostenerse con evidencia es que ya empezó un proceso de reordenamiento: más cautela del viajero, cambios de itinerario, cancelaciones en zonas de conflicto, mayor peso del seguro y preferencia por destinos con percepción de estabilidad.

Si la crisis se prolonga, los efectos probables son cinco:

  1. Menos turismo de larga distancia por tarifas más altas y mayor incertidumbre operativa.
  2. Más turismo de cercanía o regional, porque reduce exposición a escalas, cancelaciones y sobrecostos. Esto es una inferencia razonable a partir de la reasignación de demanda y del encarecimiento del transporte aéreo.
  3. Mayor concentración en destinos seguros, con fuerte comunicación de protocolos, asistencia y conectividad.
  4. Más sensibilidad al precio total del viaje, incluyendo combustible, tasas, seguro y flexibilidad de cambio.
  5. Reprogramación de cruceros y rutas aéreas, que puede dejar fuera a algunos puertos y beneficiar a otros.

Seguridad: la variable que vuelve al centro

En esta coyuntura, la seguridad no debe leerse solo como “riesgo de atentado” o “zona de guerra”. Para el momento de decisión del turista, seguridad significa también qué tan fácil es salir, qué tan estable es el espacio aéreo, si el seguro cubre desvíos o cancelaciones, si el destino mantiene servicios esenciales y qué tan rápido una crisis local puede volverse regional. La propia iniciativa SAFE-D de ONU Turismo fue creada justamente para reforzar preparación, respuesta y recuperación en destinos turísticos ante crisis y amenazas físicas o digitales.

La necesidad de desarrollar estrategias de resiliencia para el sector

Modelos Predictivos y Escenarios Futuros

 Si el conflicto se prolonga entre 4-8 semanas más, con liberación masiva de reservas estratégicas y uso de oleoductos alternos, el déficit residual neto quedaría en 3-7 millones de barriles diarios. Esto mantendría los precios del petróleo en niveles elevados (100-130 dólares), afectando gradualmente a Europa y Estados Unidos hacia mediados de abril.
Si la escalada no se amplía y el precio del petróleo se estabiliza, el turismo global podría seguir creciendo, aunque por debajo del optimismo que dominaba a comienzos de 2026. En ese caso, el daño quedaría más concentrado en Medio Oriente y en corredores muy dependientes de la región. Ese escenario no contradice el marco inicial de ONU Turismo, pero sí lo vuelve más frágil.

Escenario 2: conflicto prolongado.
Si persisten precios altos del petróleo, cierres parciales de espacio aéreo, recargos y desvíos, el turismo entrará en una fase de ajuste podríamos enfrentar:

  1. Una crisis económica global que recortaría el gasto en turismo de forma significativa
  2. Un nuevo "reseteo" del sector turístico con menos vuelos de larga distancia
  3. Un aumento del turismo de proximidad y de estancias más cortas
  4. Mayor sensibilidad al "valor por dinero" por parte de los consumidores

Escenario 3: crisis energética más amplia.

Para The Guardian de Londres, si la tensión geopolítica deriva en inflación persistente y menor crecimiento global, el golpe ya no sería solo turístico sino macroeconómico. El FMI ya advirtió que el conflicto en Medio Oriente puede traer precios más altos y menor crecimiento. En ese caso, el turismo sufriría por doble vía: por costos y por debilitamiento del ingreso disponible de los hogares.

 

Estrategias para la Acción Turística

Adaptación a la Nueva Realidad

  1. Diversificación de mercados: Los destinos deben reducir su dependencia de mercados específicos y desarrollar estrategias para atraer turismo de proximidad.
  2. Eficiencia energética: Implementar medidas para reducir el consumo energético en hoteles y servicios turísticos, mitigando así el impacto de los precios del petróleo.
  3. Flexibilidad en la oferta: Desarrollar productos turísticos más adaptables a diferentes presupuestos y duraciones, con especial atención a las estancias más cortas y personalizadas
  4. Seguridad como valor añadido: Comunicar activamente las medidas de seguridad implementadas en los destinos para generar confianza entre los viajeros.

Innovación y Tecnología

  1. Hiperpersonalización: Utilizar nuevas tecnologías de reservas para ofrecer configuraciones precisas de alojamiento y experiencias adaptadas a las necesidades individuales
  2. Gestión predictiva: Implementar sistemas de análisis predictivo para anticipar cambios en la demanda y ajustar rápidamente la oferta.
  3. Sostenibilidad como diferenciador: Desarrollar propuestas de valor basadas en la sostenibilidad y el turismo responsable, alineadas con la creciente conciencia ambiental de los viajeros.

Mirar hacia adelante: Uruguay en un mundo que cambia

Si algo enseñaron la pandemia y el escenario de 2022 con la guerra entre Rusia y Ucrania es que el turismo no se detiene: se reconfigura. Cambian los flujos, cambian los tiempos de decisión, cambia la lógica del viajero. Y en esos movimientos, algunos destinos encuentran oportunidades.

Uruguay ya vivió ese fenómeno. Durante la pandemia se posicionó como un lugar seguro, ordenado y previsible. En 2022, con la energía encareciéndose y Europa en tensión, volvió a consolidarse como un destino confiable en la región. Hoy, frente a un nuevo escenario global incierto, el país tiene nuevamente condiciones para jugar ese rol.

La clave está en entender el cambio de paradigma. Si la crisis energética se profundiza, el teletrabajo puede crecer como alternativa estructural. Y ahí aparece una oportunidad concreta: Uruguay como refugio para nómades digitales, como territorio estable, conectado y con calidad de vida. No es una idea teórica. Es una continuidad de lo que ya ocurrió, ahora con un nuevo impulso.

Pero para capitalizarlo no alcanza con esperar. Se necesita estrategia: facilitar la estadía prolongada, mejorar la propuesta de valor, comunicar seguridad y trabajar en la experiencia integral del visitante.

El turismo del futuro no será solo el del descanso. Será también el del que busca vivir, trabajar y quedarse un poco más. Y en ese mapa que se está redibujando, Uruguay tiene la posibilidad de no ser espectador, sino protagonista.

 

La capacidad de adaptación, la innovación y el desarrollo de estrategias de resiliencia serán clave para que los destinos y empresas turísticas puedan navegar esta coyuntura. Como demuestra la historia, las crisis también generan oportunidades para reinventar el sector y avanzar hacia modelos más sostenibles y equilibrados.

 

 

 

Fuentes del informe – Turismo 2026, guerra y crisis energética

Organismos internacionales y sector turístico

  • World Travel & Tourism Council
    Estimaciones de impacto económico del conflicto en Medio Oriente sobre el turismo.
  • ONU Turismo
    Informes de tendencias globales, crecimiento regional y escenarios del turismo internacional.
  • Tourism Economics
    Proyecciones de caída de visitantes y análisis de impacto económico del turismo global.

Industria turística y transporte

  • MSC Cruceros
  • Explora Journeys
    Cancelación y reprogramación de operaciones en Medio Oriente.
  • International Air Transport Association
    Impacto del combustible en los costos de la aviación y comportamiento del sector.

Economía y energía

  • International Monetary Fund
    Relación entre conflictos geopolíticos, inflación energética y crecimiento global.

Fuentes periodísticas internacionales

  • Reuters
    Cobertura del impacto del conflicto en Medio Oriente sobre el turismo, aerolíneas y energía.
  • The Guardian
    Análisis del impacto global del conflicto en precios, economía y turismo.
  • Travel Weekly
    Información sobre cancelaciones y reconfiguración de rutas de cruceros.
  • Euronews
    Seguimiento de la situación turística y movilidad en zonas afectadas.

Antecedentes históricos

  • Guerra entre Rusia y Ucrania
    Impacto en precios energéticos y comportamiento del turismo.
  • Crisis energética de 1973
    Referencia histórica para entender shocks energéticos globales.

Este informe integra:

  • datos de organismos internacionales
  • cobertura de medios globales confiables
  • antecedentes históricos comparables
  • análisis prospectivo del comportamiento turístico

No existe aún una proyección oficial específica de ONU Turismo para este conflicto en particular, por lo que los escenarios presentados se basan en tendencias verificadas y modelos de análisis sectorial.

 

La historia ya no solo se estudia: se interpreta, se discute y, muchas veces, se reescribe. Una mirada necesaria en tiempos de redes e inteligencia artificial.

Hay textos que no envejecen: vuelven. Y cuando vuelven, incomodan.

El post de Arturo Pérez-Reverte no es solo una cita recuperada. Es un espejo. Nos obliga a mirar cómo se está contando —y recontando— la historia en este tiempo.

Porque el cambio no está solo en los hechos, sino en la mirada.

Quienes cruzaron ciertas décadas recuerdan una narrativa más áspera, menos filtrada, más cercana a la experiencia directa. Hoy, en muchos casos, la historia se revisita con nuevas capas: ideología, sensibilidad social, agendas contemporáneas. No es necesariamente malo. Pero sí es delicado cuando la interpretación desplaza al hecho, o cuando el relato se acomoda más al presente que al pasado.

Y ahí aparece el riesgo.

No solo en la política. También en leyes, en cultura, en educación. Lo que antes era memoria, hoy muchas veces se convierte en herramienta. Y lo que debería ser contexto, a veces se usa como bandera.

A esto se suma un factor nuevo, decisivo: la velocidad y la amplificación. Las redes sociales no solo difunden: moldean percepciones. Y la inteligencia artificial agrega una capa más compleja: imágenes, voces, videos que parecen reales, y que el cerebro —en su primer contacto— acepta sin cuestionar.

La verdad ya no compite solo con la mentira. Compite con lo verosímil.

Por eso, más que nunca, entender la historia no es un ejercicio académico. Es una forma de defender el criterio.

No se trata de quedarse en el pasado. Se trata de no perderlo. Porque cuando la memoria se debilita, cualquier relato puede ocupar su lugar.

Y ahí, el futuro deja de ser una construcción… para convertirse en una consecuencia.

En esta nueva entrega de la serie Reflexiones de arquitectura, el arquitecto Esteban Molet Gurrera da un paso más allá en su mirada sobre el oficio y se detiene en el vínculo entre diseño y vida cotidiana. Ya no se trata solo de pensar la arquitectura, sino de habitarla.

Desde su experiencia acumulada, propone una idea central que atraviesa todo el texto: vivir en un espacio bien diseñado transforma la manera en que percibimos lo cotidiano. La cocina, la sala, los recorridos internos dejan de ser funciones aisladas para convertirse en escenarios de encuentro, confort y disfrute.

Esta reflexión abre una línea que invita a continuar el debate: cómo la arquitectura puede mejorar la calidad de vida desde los detalles, desde lo íntimo, desde aquello que se vive todos los días. Una mirada que pone al usuario en el centro y que entiende el diseño como una forma concreta de bienestar.

Después de muchos años de dedicarme a hacer arquitectura de todo tipo, mi forma de trabajar en la actualidad, se puede resumir en algunas premisas y comentarios a tomar en cuenta, a fin de traducir los requerimientos del usuario lo mejor posible y, de esta manera, orientarlo sobre la forma más eficaz y proporcional de invertir su patrimonio, para que se pueda obtener un espacio habitable que responda a todos los criterios de confort, funcionalidad y estética del proprio usuario, de acuerdo con la experiencia que he acumulado a lo largo de mis 50 años de ejercicio profesional. Esta idea quiero enfatizarla con la frase siguiente: “Vivir en una obra de arte afecta la forma en que ves y sientes los detalles a diario” Dave McArdie En pocas palabras, no es lo mismo vivir en cualquier caja de zapatos, que en un lugar lleno de diseño. Para mí, el realizar una obra, tanto por el diseño como por la ejecución de la obra, es buscar dar al usuario, que muchas veces es un amigo o un gran amigo, todo lo que pueda disfrutar, tanto en el exterior como en el interior de esos espacios, plenos de luz, color, a veces tranquilo y alegre al mismo tiempo, con la fuerza y la expresión de un dramatismo visual o una apacible tranquilidad ambiental; por ello, un espacio para comer o estar, es totalmente diferente a un espacio dedicado al descanso o al reposo, a dormir y soñar. MI satisfacción más grande es dar todo lo que sé, para que mi amigo usuario disfrute al máximo el contenido de esos espacios, con el confort y la funcionalidad que se requiere en cada caso. Me referiré en general a distintos espacios, empezando por la cocina; en una cocina no solo se guisa o se preparan ensaladas o postres; para mí, la cocina es un centro de reunión y convivencia de la familia y de los invitados cercanos e incluso, de los empleados del hogar que colaboran en los quehaceres propios de la cocina actual, moderna, funcional, estructurada, ordenada y limpia, con la iluminación necesaria para ver todo con claridad, combinada con una iluminación más enfática en la expresión decorativa y de gran belleza. Una cocina bella y funcional da mejores resultados que una cocina, como dicen “sin chiste” o sin aspectos de diseño; por otro lado, con los complementos, llámense hornos, parrillas, microondas, refrigeradores, congeladores, máquinas de café, extractores, cajones funcionales, correderas de última generación, bisagras y herrajes de diseño, a la altura de las mejores cocinas europeas. En cuanto al mobiliario, se debe contar con cajones prácticos de tamaños y dimensiones apropiadas, tendentes a presentar frentes amplios, iluminación en el interior de los muebles y gabinetes, cubiertas con los materiales más contemporáneos y estéticos y de muy buen gusto, formando conjuntos de belleza y arte; deberá tomarse en cuenta una distribución basada en las reglas de lo que es un mejor diseño, un triángulo de movimientos entre estufas, fregaderos y refrigerador, posiblemente con islas o penínsulas, diseñadas para funcionar como conjunto de parrillas de un lado y asientos o sillas o bancos para comer de una manera informal, del otro lado. No me referiré en detalle a todos los espacios, para no aburrirles tanto, sin embargo, puedo decir que los espacios de sala-comedor siempre los propongo con vistas, ya sea hacia un precioso jardín, una terraza de buena dimensión, posiblemente vistas a un paisaje boscoso o arbolado; propongo además que los sillones y sofás sean siempre confortables y caracterizados por su diseño, a veces simple o más llamativo, pero siempre compruebo delante del usuario, que sentarse allí sea cómodo; de esta manera, es más fácil saber si le gusta al usuario y si estaría un buen tiempo disfrutando ese espacio. No recomiendo comprar solo una sala bonita, sino una que principalmente, sea muy cómoda. Ahora abriré un paréntesis cultural; prefiero tener una sala hermosa en la que se pueda convivir y platicar a gusto, aunque cueste un poco o un mucho más, y disfrutar ese lugar con todas sus ventajas, eso lo valoro más que, por ejemplo, adquirir un cuadro a precios desorbitantes de un pintor de moda, ya que muchas veces se adquiere solo por el nombre del pintor, sin importar si le gusta o no al usuario, o si armoniza con el ambiente que busca el usuario para su espacio.

El viajero mayor de 65: aprender castellano mientras recorre el mundo

En algunas rutas del continente comienza a repetirse una escena que dice mucho sobre el futuro del turismo. Autocaravanas europeas estacionadas frente al mar, parejas que recorren pueblos del interior con mapas sobre la mesa de un café, viajeros que permanecen varios días en un mismo lugar para comprender su historia.

Vivo en una zona donde este fenómeno se ve con claridad. Durante determinadas épocas del año llegan casas rodantes de europeos o norteamericanos mayores de 65 años. Muchos están jubilados. Sus ingresos no siempre son grandes, pero poseen algo que hoy resulta cada vez más escaso: tiempo para viajar y curiosidad por conocer el mundo.

Ese tiempo cambia la forma de viajar.

No vienen solo a mirar paisajes. Muchos buscan aprender castellano, conversar con la gente del lugar, entender la cultura y recorrer el continente con calma.


Un cambio demográfico que impulsa nuevos viajes

La aparición de este tipo de viajero no es casual. Está vinculada a un fenómeno demográfico que atraviesa a las economías más desarrolladas.

En los países del G7 y en gran parte de Europa, la generación nacida después de la Segunda Guerra Mundial entra masivamente en la etapa de jubilación. Millones de personas alcanzan los 65 años con buena salud, expectativa de vida más larga y estabilidad económica suficiente para viajar.

Europa es hoy uno de los continentes más envejecidos del mundo. En varios países de la Unión Europea, más del 20 % de la población supera los 65 años, y ese porcentaje continuará creciendo en las próximas décadas.

Para la industria turística esto significa algo evidente: un gran número de personas con tiempo disponible para viajar durante meses y no solo durante vacaciones cortas.


El auge del viaje lento

Este nuevo viajero rara vez busca recorrer cinco ciudades en una semana.

Prefiere otra lógica: viajar despacio.

El llamado slow travel —viajar con más tiempo y profundidad— encaja perfectamente con este perfil. Muchos recorren América Latina en tramos largos, combinando rutas, estadías en pequeñas ciudades y paradas prolongadas en lugares que les resultan atractivos.

En ese contexto aparecen con frecuencia:

  • autocaravanas que atraviesan varios países

  • estadías de varias semanas en una localidad

  • interés por actividades culturales y gastronómicas

  • recorridos por regiones rurales o paisajes naturales

El viaje deja de ser un itinerario acelerado y se transforma en un camino de vida durante algunos meses del año.


Aprender castellano como experiencia de viaje

Dentro de este segmento existe un nicho particularmente interesante: personas que viajan con el deseo de aprender español mientras recorren el continente.

No se trata necesariamente de cursos formales. Muchas veces buscan experiencias simples que les permitan practicar el idioma:

  • conversar con vecinos

  • participar en ferias o mercados

  • entender la historia de los lugares

  • leer carteles y menús sin intermediarios

  • compartir la mesa con productores o artesanos

El idioma se convierte así en una puerta de entrada a la cultura.

Para quienes viajan durante meses, aprender algunas palabras y expresiones transforma completamente la experiencia.


Un visitante que permanece más tiempo

Uno de los rasgos más interesantes de este tipo de viajero es la duración de sus estadías.

A diferencia del turismo tradicional, que permanece pocas noches en cada destino, estos viajeros suelen quedarse varios días —y a veces semanas— en los lugares que les resultan interesantes.

Ese comportamiento genera beneficios diferentes para las economías locales:

  • consumo en comercios de proximidad

  • visitas a restaurantes y bodegas

  • uso de servicios locales

  • participación en actividades culturales

Además, suelen viajar fuera de las temporadas más intensas, lo que ayuda a distribuir mejor el flujo turístico.


Accesibilidad, claridad y ritmo humano

Para atraer a este segmento no se requieren grandes complejos turísticos.

Lo que valoran es más simple:

  • información clara antes de viajar

  • caminos cómodos para caminar

  • señalización adecuada

  • baños accesibles

  • espacios de descanso

  • trato amable y paciente

En otras palabras, un turismo pensado para las personas y no solo para la velocidad del itinerario.


Una oportunidad para los destinos del continente

Para muchos destinos de América Latina —especialmente aquellos con identidad cultural, naturaleza cercana y comunidades hospitalarias— este segmento puede transformarse en un visitante muy valioso.

Son viajeros que:

  • permanecen más tiempo

  • buscan experiencias auténticas

  • valoran la cultura local

  • consumen en comercios del territorio

Pero, sobre todo, llegan con una actitud particular.

Viajan para aprender, comprender y enriquecer su propia vida.


Una escena que anticipa el futuro

Las autocaravanas que hoy aparecen en rutas del continente quizás sean una señal de lo que vendrá en los próximos años.

Un turismo más tranquilo, más cultural y más humano.

El viajero mayor de 65 años ya no es un turista marginal.
Es alguien que ha trabajado toda una vida y ahora quiere recorrer el mundo con tiempo.

Y en muchos casos, comienza ese viaje con una motivación simple:

aprender castellano mientras descubre América Latina.


Fuentes

  • Eurostat – estadísticas demográficas de envejecimiento en Europa

  • OECD – informes sobre envejecimiento poblacional en economías desarrolladas

  • AARP – estudios sobre comportamiento de viaje en adultos mayores

  • Longwoods International – análisis de tendencias de viajeros maduros


.
Página 2 de 8