Rustico’s inaugura la temporada 2026 con una propuesta donde el cuero es protagonista

En un mercado donde la autenticidad marca la diferencia, Rustico’s Pieles Naturales consolida su posicionamiento como una de las marcas de referencia en cuero original en Punta del Este. Diseño, materia prima noble y una puesta en escena cuidada se combinan en un espacio pensado para quienes valoran productos con identidad y durabilidad.

Ubicado en Galería Atlántica, sobre Gorlero, Rustico’s propone una experiencia sensorial: alfombras de cuero y piel natural, mates y termos forrados en cuero 100% real, bolsos, carteras y piezas de uso cotidiano transformadas en objetos de diseño. Las fotos lo dicen sin artificios: texturas nobles, tonos tierra, costuras visibles y una estética que remite al origen artesanal del cuero, llevada a un entorno contemporáneo.

Un espacio que vende por experiencia

Cada pieza expuesta refuerza un concepto claro: el cuero no es tendencia pasajera, es valor en el tiempo. Las alfombras y pieles naturales aportan carácter a interiores; los mates y termos dialogan con la cultura rioplatense desde una mirada premium; los accesorios suman funcionalidad con estilo. Todo invita a tocar, probar y elegir.

Inauguración temporada 2026: moda, diseño y negocio

Para dar inicio a la nueva temporada, Rustico’s invita a una noche exclusiva que combina presentación de colección, moda y experiencia de marca.

Detalles del evento

  • Fecha: sábado 10 de enero

  • Hora: 21:00

  • Lugar: Gorlero casi 27 – Galería Atlántica, Local 03

  • Propuesta:

    • Desfile de moda exclusivo en cuero

    • Exposición y venta de piezas seleccionadas

    • DJ en vivo

    • Premios y experiencias especiales

    • Atención preferencial para invitados

Participan Aiyana y Terrana, sumando diseño y estilo a una noche pensada para generar ventas, visibilidad y vínculos comerciales.

Una invitación a elegir con criterio

Rustico’s no solo abre una temporada: reafirma una forma de hacer producto. En un entorno donde el consumo valora cada vez más el origen y la calidad, la marca se posiciona como una opción sólida para residentes y visitantes que buscan piezas auténticas, funcionales y con carácter.

Contacto: 092 808 829
Ubicación: Gorlero, Punta del Este – Galería Atlántica

La invitación está hecha: conocer el espacio, descubrir el cuero en su mejor expresión y ser parte de una inauguración pensada para vender, conectar y marcar presencia en el verano 2026.

El verano ya comenzó
Y lo hizo con una de esas noches que quedan suspendidas en la memoria. El 4 de enero, los jardines del Jean Clevers Parque Hotel se transformaron en escenario de una celebración que combinó estética, relato, gastronomía y vínculos reales. Estuve allí, conversé, observé y me dejé llevar por una atmósfera que no se improvisa: se diseña.

Desde el primer paso, todo transmitía cuidado. La iluminación cálida sobre el verde, los livings blancos, las barras encendidas y ese murmullo elegante que solo aparece cuando la convocatoria está bien curada. Nada resultaba forzado. Cada gesto parecía responder a una misma idea: celebrar el vino como cultura y el encuentro como experiencia.

La noche llevó el sello de Juan Herrera Producciones, con una organización precisa, fluida, casi invisible, de esas que permiten que el invitado solo se ocupe de disfrutar. Conversando con Juan, quedó claro que no se trató de un hecho aislado: ya hay más de 25 celebraciones proyectadas para 2026, con equipos y clientes que vuelven porque saben que las expectativas se cumplen.

Una fiesta “de marca”

La celebración de H. Stagnari en Punta del Este ya se consolidó como una de las citas sociales del verano. Tiene identidad propia. Se habla de “La República Independiente de La Puebla” no como slogan, sino como relato compartido. Se entra a un universo donde el vino cuenta historia y la marca se vive, no se declama.

La presencia de Virginia Moreira, directora y rostro visible del proyecto, aporta cercanía y coherencia. Se la ve, se la escucha, se la reconoce. Sus palabras breves, los agradecimientos y el brindis colectivo marcaron ese tono institucional que no enfría, sino que ordena y da sentido.

Llegar, mirar, quedarse

El dress code acompañó sin rigidez: lino, tonos claros, brillos sutiles. Las fotos en el ingreso, casi un ritual, convivieron con conversaciones que fluían solas. Lo noté enseguida: era un lugar que invitaba a crear vínculos, a dar entrevistas, a quedarse un rato más. Charlamos con muchos asistentes y todos coincidían en lo mismo: la sensación de estar “donde hay que estar”.

Entre copas ya servidas de espumosos y blancos jóvenes, la música acompañó el atardecer. Luego subió de pulso, sin romper nunca la armonía. El violinista sorprendió con un set que detuvo miradas, y más tarde la cantante —finalista de La Voz, del team Rada— aportó un momento íntimo y potente, que se amplificó luego en redes, donde su propio Instagram terminó de contar la historia desde otro ángulo.

Fuego, campo y vino

Uno de los corazones de la noche estuvo al costado del parque. Allí, el fuego dibujaba sombras mientras los corderos de Ale Akland se doraban lentamente. Fue más que cocina: un ritual. Paciencia, técnica y show en vivo. La carne salía en oleadas, en porciones pensadas para comer de pie, sin cortar el ritmo social. El perfume del asador se mezclaba con tintos y espumosos, reforzando ese relato de territorio: campo, fuego y vino uruguayo llevados a un entorno chic de Punta del Este.

Cada bandeja que circulaba subía el murmullo. Se hablaba más fuerte, se reía más. El fuego marcaba también el pulso de la noche.

Voces, nombres y escenas

Hubo charlas que valieron por sí solas. Nos emocionamos escuchando a Carlos Páez Vilaró, compartiendo fragmentos de La segunda cordillera y su testimonio de vida, sin estridencias, con verdad. En otros rincones, entrevistas en vivo con Puglia, Kesman y Leo Sarro; la presencia siempre magnética de Carlos Perciavalle; y hasta una conversación geopolítica inesperada con Tomás Friedman. Jet set uruguayo completo, sí, pero sobre todo personas conversando, sin poses. Hasta la diseñadora Susana Bernik nos recordo sus desfiles.  La fundadora de Bethel Spa  Lourdes Rapalín, lider en el sector del bienestar, quien dirige la empresa junto a su esposo, Álvaro Padín dando detalles de todo lo que se viene para el 2026. Y los homenaje a  Juan Carlos Lopez por sus programas de Americando.  Conversamos con Valeria Ripoll y Paola Riani, En fin una noche para el recuerdo. 

Un cierre que no se apura

Hacia la madrugada, el DJ bajó revoluciones. Las luces se volvieron más cálidas. Quedó ese núcleo que siempre queda: las últimas copas, los contactos anotados, las fotos finales. La fiesta no terminó ahí. Continuó al día siguiente en redes y medios, en clips, galerías y notas que reconstruyen —cada una a su manera— la república efímera del vino uruguayo que H. Stagnari instala cada verano en Punta del Este.

Me fui con una certeza: hay eventos que se recuerdan por lo que muestran y otros por lo que hacen sentir. Esta noche logró ambas cosas.

La escena prometía una postal perfecta del verano en José Ignacio: mesas exclusivas, champagne frío, música electrónica internacional y un público dispuesto a pagar cifras de alto vuelo por una noche irrepetible. Sin embargo, la madrugada de Año Nuevo dejó una lección incómoda para la industria de los eventos premium: el lujo no se mide solo en precios, sino en previsión, experiencia y respuesta ante lo inesperado.

La protagonista involuntaria fue Marta Fort, hija del recordado Ricardo Fort, quien denunció públicamente una situación que rápidamente cruzó fronteras y se viralizó en redes y medios de Uruguay y Argentina.

Una noche que duró media hora

Fort había pagado 20 mil dólares por una mesa para 18 personas en una fiesta de Año Nuevo realizada en el Medellín Polo Club, en José Ignacio, a pocos kilómetros de Punta del Este. El evento, organizado por la firma Reveillon, tenía como figura central al DJ brasileño Mochakk, uno de los nombres más convocantes del circuito electrónico actual.

La lluvia —pronosticada con antelación según reportes meteorológicos— obligó a suspender la fiesta tras apenas media hora de música. El problema no fue solo la interrupción, sino la falta de una experiencia de contingencia: no hubo reembolso inmediato, no se permitió retirar bebidas ya pagadas y la evacuación del predio se dio en un clima de tensión, según relataron varios asistentes.

El reclamo que expuso una grieta

En programas de streaming como All Access y DGO Stream, Fort expresó su enojo con crudeza, sintetizando una sensación que muchos compartieron: pagar un high ticket genera una expectativa mínima de profesionalismo. Cuando esa expectativa no se cumple, el escándalo es casi inevitable.

Más allá del tono, el fondo del reclamo interpela a toda la industria del lujo estival. En destinos como José Ignacio, donde el clima puede cambiar en minutos, la experiencia no termina en la música o el DJ: comienza en la planificación, continúa en los protocolos y se define en la capacidad de respuesta.

Lujo, clima y responsabilidad

No es la primera vez que eventos de alto perfil enfrentan cancelaciones por lluvia o habilitaciones en la zona. Ya ocurrió en otras temporadas con figuras internacionales, y siempre deja la misma pregunta flotando en el aire salino del Atlántico:
¿qué valor real se ofrece cuando se cobra una entrada de cuatro cifras?

El high ticket no compra solo acceso; compra seguridad, previsión y respeto por el cliente. Si el pronóstico ya anticipaba lluvias, la experiencia debía contemplarlo. En el lujo, improvisar sale caro, no solo en dólares, sino en reputación.


Ficha rápida del evento

Aspecto Detalles
Lugar Medellín Polo Club, José Ignacio
Artista DJ Mochakk (Brasil)
Costos Entrada general: USD 1.000 / Mesas VIP: hasta USD 40.000
Mesa denunciada USD 20.000 (18 personas)
Motivo de suspensión Lluvia
Duración efectiva Aproximadamente 30 minutos
Reclamos Sin reembolso, retiro de bebidas impedido

Verano 2026 deja una señal clara: el glamour atrae, pero la experiencia sostiene. Y cuando eso falla, ni el apellido, ni el precio, ni el champagne logran tapar el ruido del desencanto.

 
 
 

Cuando el lujo aterriza: Punta del Este y el pulso silencioso del turismo premium

Hay veranos que se miden en multitudes y otros que se explican en silencio. El turismo de lujo pertenece a esta segunda categoría: no hace ruido, no busca volumen, pero deja huella. En Punta del Este, ese pulso se percibe con claridad en el Aeropuerto Internacional de Punta del Este, una infraestructura que, lejos de ser solo una puerta de entrada, se convirtió en un termómetro del posicionamiento internacional del destino.

El 26 de diciembre de 2025, mientras la península entraba en ritmo pleno de temporada, el aeropuerto marcó un récord que habla por sí solo: 220 movimientos de aviación general en un solo día. Jets privados, aeronaves ejecutivas, operaciones que no dependen del calendario turístico tradicional ni de las tarifas masivas. Llegadas discretas, agendas precisas, decisiones que combinan descanso, negocios e inversión.

El lujo como estrategia, no como exceso

El turismo premium no se basa en ostentación sino en tiempo, privacidad y confianza. Quien llega en aviación privada no improvisa: elige destinos previsibles, seguros, con servicios a la altura de estándares globales. En ese tablero, Punta del Este juega una partida sólida desde hace años, y el aeropuerto es una de sus piezas centrales.

La inauguración de la nueva Terminal de Aviación General a fines de 2024 marcó un antes y un después. Más espacio, procesos ágiles, atención personalizada. No se trata solo de recibir aeronaves, sino de recibir personas acostumbradas a que todo funcione sin explicaciones. El reconocimiento como Mejor FBO de América Latina no llegó por casualidad: respondió a una experiencia integral pensada para un viajero exigente, que valora tanto la eficiencia como el trato humano.

Impacto que no siempre se ve

El turismo de lujo rara vez se mide en cantidad de camas o excursiones vendidas. Su impacto aparece en otros planos: estancias más largas, consumo de alto valor, contratación de servicios especializados, inversión inmobiliaria, reuniones empresariales que derivan en proyectos concretos. Cada jet que aterriza es, muchas veces, una agenda que se despliega más allá del verano.

La posibilidad de operar las 24 horas, junto con una capacidad proyectada de hasta 10.000 movimientos anuales, posiciona a Laguna del Sauce como un nodo regional, capaz de sostener actividad durante todo el año. Esa continuidad resulta clave para desestacionalizar y para consolidar a Maldonado como territorio de oportunidades, no solo como postal estival.

Un aeropuerto que anticipa el futuro

La prórroga de la concesión a Corporación América Airports y la planificación de un aeropuerto complementario en Rocha para jets privados y charters refuerzan una visión de largo plazo. A esto se suma la recuperación de rutas comerciales estratégicas, como Buenos Aires y San Pablo, que completan un ecosistema de conectividad acorde a un destino premium.

Como señaló su gerente general, Guillermo Pagés, el récord de operaciones no es solo una cifra: es la confirmación de un proceso. Un trabajo coordinado, silencioso y constante, que permite que Punta del Este siga figurando en el radar de quienes eligen lugares donde el lujo se expresa en detalles, no en estridencias.

En un mundo donde el tiempo es el nuevo bien escaso, el turismo de alta gama no busca destinos de moda, sino destinos confiables. Y cada aterrizaje en Laguna del Sauce confirma que Punta del Este entiende ese lenguaje.

Durante décadas, el verano fue sinónimo de playa. Sombrilla, viento moderado, mareas previsibles y largas jornadas frente al mar formaban parte de un ritual casi inalterable. Sin embargo, ese modelo empezó a mostrar fisuras. Hoy, elegir vacaciones ya no pasa únicamente por la cercanía al agua salada, sino por la calidad integral de la experiencia.

El cambio es visible en Uruguay y en toda la región. Factores climáticos más imprevisibles, mayor presencia de viento en determinados días, mareas cambiantes y episodios puntuales de contaminación hicieron que la playa dejara de ser una garantía absoluta de disfrute. El verano sigue existiendo, pero se vive de otra manera.

La piscina como nuevo centro de la experiencia

En este contexto, la piscina ganó protagonismo. Ya no es un complemento: muchas veces define la elección. Quien alquila una casa de veraneo o elige un hotel prioriza hoy contar con piscina, espacios cuidados y servicios que aseguren disfrute independientemente del clima o del estado del mar.

Este cambio impacta directamente en la oferta turística. Hoteles que invierten en áreas recreativas, alojamientos que destacan la piscina como diferencial y propuestas pensadas para pasar el día completo sin depender de la playa reflejan una adaptación clara a un nuevo comportamiento del viajero.

Cuando el clima cambia, el mapa turístico también

La transformación no se limita a la costa. También abrió oportunidades claras para otros destinos y favoreció la desestacionalización. Al no depender exclusivamente del mar, el turista amplió su radio de elección y comenzó a valorar propuestas que garantizan disfrute más allá del clima.

En Piriápolis, por ejemplo, se repitió una escena reveladora: turistas alojados a metros de la playa priorizaron hoteles con piscina “por las dudas”. La explicación fue simple y directa: si el viento aparece o el día no acompaña, la experiencia no se suspende. La piscina funciona como plan B… y muchas veces como plan A.

Ese mismo criterio se observa en el interior del país. En ciudades como Paso de los Toros, los hoteles con piscina se convirtieron en una verdadera tentación para quienes buscan descanso, viajes familiares o paradas intermedias en rutas nacionales. Allí, el agua deja de competir con el mar y pasa a ser protagonista absoluta.

Turismo rural y destinos alternativos: los grandes beneficiados

Este nuevo comportamiento favoreció de forma directa al turismo rural, termal y de experiencias. Posadas de campo, hoteles rurales y complejos con servicios completos comenzaron a recibir visitantes fuera de los meses tradicionales, extendiendo temporadas que antes eran claramente cortas.

La posibilidad de asegurar disfrute incluso con mal tiempo permitió que muchos destinos del interior sostuvieran ocupación en primavera, otoño e incluso invierno. La piscina —climatizada o al aire libre— pasó a ser una herramienta concreta de competitividad turística.

Un verano más planificado y menos improvisado

El viajero actual busca previsibilidad. Quiere saber que, si el clima cambia, la experiencia no se pierde. Piscinas, espacios verdes, gastronomía cercana y servicios complementarios pasaron a ser parte central de la elección. Esto explica el crecimiento de propuestas que integran descanso, consumo y experiencia en un mismo lugar.

En Uruguay, esta evolución obligó a repensar la oferta, especialmente en destinos tradicionales de sol y playa. Desde la política turística, el enfoque acompañó esta transformación. El Ministerio de Turismo promovió una mirada más amplia del verano, impulsando experiencias que no dependen exclusivamente del clima: gastronomía, eventos, bienestar y escapadas cortas.

El mundo cambió, el turismo también

El verano no desapareció: se transformó. La playa sigue siendo importante, pero ya no alcanza por sí sola. Hoy el turista elige experiencias más completas, previsibles y confortables. Y el turismo que entiende ese cambio es el que logra sostenerse, crecer y desestacionalizar.

No es que la playa haya perdido valor. Es que el mundo cambió. Y con él, la forma de vacacionar.


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