Oleoturismo en Uruguay: territorios, paisajes y el alma del olivo
El oleoturismo en Uruguay atraviesa un momento de consolidación silenciosa, profunda y cuidadosa. En distintos rincones del país, los olivares conviven con las sierras, la costa y los campos abiertos, dando forma a paisajes donde la cultura rural se encuentra con la innovación agroalimentaria. La producción de aceite de oliva virgen extra dejó de ser solo una actividad agrícola para convertirse en una experiencia que invita a conocer el origen de los sabores y la identidad del territorio.
Un movimiento que nace desde la tierra
Uruguay cuenta con unas 9.000 hectáreas de olivos distribuidas en diversas regiones. La mayoría pertenece a pequeños y medianos productores que sostienen prácticas responsables, priorizan la calidad y valoran la conexión entre paisaje y producto. Los olivares, algunos jóvenes y otros que ya superan los veinte años, ofrecen recorridos que permiten observar el ciclo de la planta, desde la brotación hasta la cosecha y la extracción en almazara.
Más que una visita, el oleoturismo propone una manera de mirar el entorno.
De acuerdo a lo conversado con distintos productores, el aceite de oliva virgen extra uruguayo se encuentra en condiciones de competir con los mejores del mundo. No se trata de una afirmación aspiracional, sino de la combinación precisa entre suelo, manejo agronómico y prensado oportuno. La tierra, con su equilibrio natural de minerales y clima moderado, ofrece un carácter propio; la cosecha manual y el cuidado en la molienda preservan aromas y notas frutales que expresan identidad. Cuando el proceso se respeta desde el árbol hasta la botella, el resultado es un aceite honesto, complejo y con una elegancia que sorprende tanto a paladares locales como internacionales.
Emprendimientos que construyen experiencias
Rincón Pandora (Pique Roto, Canelones)
Fundado en 2014, este emprendimiento se destacó desde 2019 por su aceite de oliva virgen extra y por una visión ligada a la innovación y a la calidad sensorial. Sus visitas permiten recorrer los olivares, conocer el proceso de extracción y explorar matices de aroma y sabor en degustaciones guiadas. Cada encuentro es una conversación directa con quienes trabajan la tierra.
Chacra La Anyta (Maldonado)
En un paisaje que combina sierras, brisas del océano y silencio rural, La Anyta integra olivos, viñas y limoneros. Sus directores, provenientes de Argentina, encontraron en este lugar un espacio para construir un proyecto de vida: producir aceite de oliva equilibrado, suave y elegante. La planta moderna permite controlar cada etapa del proceso y la visita incluye relatos, caminatas entre hileras de olivos y una cocina que respira honestidad. El aceite se percibe desde la cata, pero se comprende en la sobremesa.
Olivos de Las Ánimas (Cerro de las Ánimas, Maldonado)
A los pies de uno de los puntos más elevados del país, este emprendimiento ofrece recorridos guiados que conectan paisaje, botánica y cultura productiva. Las vistas amplias, el aire fresco y la sensación de altura acompañan las degustaciones.
Sabiá (Ruta de la Vid y el Olivo)
Propone visitas personalizadas donde la tradición y la hospitalidad se integran. El aceite se explica, se huele y se prueba con calma, mientras se narran historias del lugar.
Gastronomía y territorio: una misma conversación
La gastronomía se vuelve clave. No se trata solo de probar aceite, sino de comprender cómo realza verduras, carnes, panes y quesos. Muchos emprendimientos incluyen almuerzos o meriendas con productos locales, maridajes sensoriales y una invitación a cocinar con el tiempo propio del campo.
La mesa se convierte en un puente entre memoria y descubrimiento.
Una experiencia que fortalece el desarrollo local
El oleoturismo sostiene empleos, diversifica la economía y promueve prácticas sostenibles. También crea un lenguaje nuevo para contar Uruguay: uno que combina sabores, historias y comunidades que viven en armonía con el paisaje.
En síntesis
El oleoturismo en Uruguay crece desde la autenticidad. No necesita artificios. Se basa en tiempo, proximidad y respeto por el origen. Quien visita un olivar descubre algo más que aceite: descubre una forma de habitar el mundo.
Bella Unión desde adentro: trabajo, territorio y experiencias para sentir
Hace tiempo que el norte me llama. No desde la urgencia, sino desde esa voz baja que invita a acercarse con respeto. Bella Unión aparece al final del mapa como un cruce de ríos, fronteras y miradas. Uruguay, Argentina y Brasil se tocan en la vida cotidiana, en los acentos, en los gestos y en la manera de caminar el día.
Conocemos su historia asociada a la caña de azúcar y al turismo de compras, pero detrás de esas imágenes existe un territorio más profundo: comunidades que guardan memoria, paisajes que se leen con calma, sabores que sostienen vínculos y un sentido de pertenencia que no se explica, se siente.
El Circuito Raíces del Norte nació ahí, en la decisión de contar lo que el mapa no muestra. También leerhttps://noticiasydestinos.com/index.php/es/destinos/item/98-safari-minero-en-artigas-transforma-la-mineria-en-experiencia-turistica
https://www.youtube.com/watch?v=tIYnOLC0gPg
La caña como identidad viva
La caña de azúcar no es solamente cultivo. Es trabajo, historia y familia.
En el Paseo de la Caña, el visitante acompaña la vida rural desde su raíz: herramientas, tiempos, modos de hacer y palabras que fueron pasando de generación en generación.
Aquí la tradición no se observa, se reconoce.
El río como mirada
La Estación Fluvial de Bella Unión abre el territorio hacia el río Uruguay.
Desde el agua, la ciudad se revela distinta: más abierta, más tranquila, más profunda.
El río no marca límites: teje puentes invisibles entre tres países que comparten más de lo que separan.
https://www.youtube.com/watch?v=dsuZVn3RaqU
Experiencias que se sienten
El Circuito Raíces del Norte propone acercarse al territorio desde el hacer y no solo desde el ver.
-
Paseo de la caña (Bella Unión)
Una experiencia que permite acompañar el camino de la caña desde la tierra hasta su transformación. Relato, trabajo y técnica se entrelazan en una vivencia directa. -
Establecimiento Santo Domingo (Bella Unión)
La vida rural mostrada con naturalidad. Caballos, esquila, tareas diarias y ese silencio que deja espacio para la conversación. -
Safari Minero de Amatistas (Artigas capital)
Bajo la tierra, la piedra violeta aparece como un tesoro formado durante millones de años. La experiencia invita a recorrer galerías, aprender sobre la geología del norte y comprender la relación entre paisaje y oficio. -
Búsqueda de oro en Minas de Corrales (Rivera)
Aquí, el oro no es solo mineral: es historia, es memoria de una comunidad que levantó su identidad alrededor de la minería. La experiencia permite ser minero por un día, comprendiendo el esfuerzo, la técnica y el pulso del trabajo en la tierra.
Sabores que acompañan el camino
La gastronomía se vive como parte del relato:
-
Tía Rafa (Bella Unión)
Meriendas caseras que detienen el tiempo. Pan tibio, dulces de receta familiar y una hospitalidad que se siente en la mesa. -
La Chacra Gourmet (Bella Unión)
Una cocina que interpreta el territorio desde la calma, respetando sus productos y sus tiempos. -
Sapori d’Italia (Artigas capital)
Un chef italiano afincado en la ciudad que cocina desde la memoria afectiva de su infancia. La mesa se vuelve viaje: Italia aparece en cada detalle, sin adornos.
Hospitalidad para quedarse
-
Hotel Boutique Has (Bella Unión)
Calma, luz y un cuidado por el silencio que permite escuchar al territorio. -
Hotel Casino San Eugenio del Cuareim (Artigas capital)
Comodidad urbana para acompañar el recorrido norteño. -
Posada del Minero (Minas de Corrales)
Una casa que resguarda la historia del oro y recibe al viajero como a quien vuelve, no como a quien pasa.
Dardo Oxandabarat — “La caña no es un cultivo. Es una historia que se aprende con el cuerpo.”
— ¿Qué significa para Bella Unión el Paseo de la Caña de Azúcar?
Cuando hablamos de la caña no estamos hablando solo de una planta. Estamos hablando de familias enteras. De abuelos, de padres, de hijos. La vida acá se organizó alrededor de la zafra durante generaciones. La caña marca el calendario, la economía, las conversaciones en la mesa. El paseo nace de la necesidad de compartir esa historia con quien viene de afuera, pero sin convertirla en una postal vacía. Queremos mostrar la verdad del trabajo.
— ¿Qué aprende el visitante cuando recorre el cultivo?
Lo primero es que entiende el esfuerzo. Cuando uno ve las manos que cortan y cargan, entiende otro ritmo de vida. El visitante empieza a notar el silencio, la temperatura, la paciencia que requiere el campo. Después, empieza a escuchar los relatos de quienes crecieron entre los surcos. Ahí se revela todo: identidad, pertenencia, orgullo. La experiencia no es mirar. Es comprender.
— ¿Por qué compartir esta historia ahora?
Porque el norte está entrando en una etapa donde busca mostrarse desde sí mismo. Ya no depende solo del cruce de frontera y la compra rápida. Hay mucho para conocer y sentir. Y la caña es la raíz de todo eso. Mostrarla es mostrar quiénes somos.
Salvador Oxandabarat — “La hospitalidad también es paisaje.”
— ¿Cómo nace la propuesta del Hotel HAS en Bella Unión?
Nació de una idea muy simple: ofrecer un lugar que acompañe el ritmo del norte. Aquí no buscamos llenar al visitante de estímulos. Queremos que encuentre un espacio para respirar. El hotel está pensado para que la luz, el silencio y la cercanía con la gente formen parte de la experiencia. La hospitalidad no se reduce a servicios. Se trata de cómo uno recibe y cómo permite que el visitante se sienta parte del lugar.
— ¿Cuál es el valor de hospedarse aquí para quien recorre el Circuito Raíces del Norte?
El viajero necesita tiempo para decantar lo que vive. Si recorre el Paseo de la Caña y luego se sienta en una habitación tranquila, con vista al verde y al río, algo empieza a asentarse. Lo vivido se vuelve memoria. El hotel acompaña ese proceso. No interfiere. Sostiene.
— ¿Cómo se trabaja con el territorio para integrarlo a la experiencia?
Escuchando. Primero a la comunidad, luego al paisaje, y después al visitante. Bella Unión está creciendo en propuestas: gastronomía local, travesías por el río, el paseo de la caña, las meriendas caseras, los recorridos rurales. Nuestro rol como hotel es ser puente. No atraer viajeros para encerrarlos, sino abrirles la puerta hacia la región.
— ¿Qué mensaje le darías a quien piensa viajar al norte?
Que venga con tiempo. El norte no se revela en una foto ni en un día. Demanda calma. Y lo que entrega a cambio es auténtico.
Un viaje por hacer
En los próximos días llegaré a Bella Unión para recorrer el circuito con tiempo.
La intención es sencilla: observar, escuchar, sentir.
Contar después lo que el territorio diga, sin apuro.
Emoción vivida
El norte no se impone.
El norte se revela.
A quien llega con paciencia, el paisaje le ofrece una verdad profunda:
que la identidad se construye en el trabajo, en la mesa compartida y en la forma en que el río sigue su curso, constante y silencioso.
Agradecimientos
A Camtur, Santiago Viera de Turismo Binacional, a Vera nuestra guia por la ciudad de Santana do Livramento.
Bodega Cerro Chapeu; Bodega Viñas del 636; Frontier Hotel Rivera; Like Design Hotel Rivera; Hemels Alfajores Gourmet; Hotel Casino Artigas y equipo Safari Minero; Hotel HAS Paseo de la Caña de Azúcar (Bella Unión); Posada Lunarejo; Raíces del Norte; Trem do Pampa; Turismo Minero y Posada del Minero; Sacramento Management (Frontier y Like Design); Hotel Ermitage; Villa Pancha Lunarejo; Hotel Uruguay Brasil; Cabanha Sem Fronteiras; Solar Gastronomía & Café; Solar Dom Pedro Eventos; S4 Productora; Posada del Minero; MUMA Museo de la Madera.
Safari Minero, en Artigas, transforma la minería en experiencia turística.
El Safari Minero, ubicado a 60 kilómetros de la ciudad de Artigas, se consolida como uno de los productos turísticos más originales del norte uruguayo. Una experiencia que une aventura, conocimiento y patrimonio natural, en torno a una piedra que hoy es símbolo nacional: la amatista.
Donde la tierra guarda su propio resplandor
Invitados por CAMTUR Conecta – Región Norte, visitamos el Safari Minero de Artigas para vivir la experiencia desde adentro y contarla en primera persona. A 60 kilómetros de la ciudad de Artigas, en la zona del Catalán, un camino de piedra y tierra conduce hacia una experiencia singular: el Safari Minero, un proyecto que transforma la minería artesanal en una vivencia educativa y turística.
En un paisaje de colinas y basalto, el visitante se convierte en minero por un día y descubre un universo que durante siglos permaneció oculto bajo el suelo del norte uruguayo.
“En el plan de negocios original esperábamos traer en el año mil personas y hoy estamos pasando las nueve mil, con proyección de alcanzar los 13.000 turistas anuales para 2026”, explicó Mateo Acosta, creador y referente del proyecto Safari Minero.
El emprendimiento fue desarrollado por el Hotel Casino San Eugenio del Cuareim en 2014, luego de dos años de planificación, con el objetivo de acercar al público al corazón de la minería de ágatas y amatistas, piedras que han hecho de Artigas un nombre reconocido en los mercados internacionales.
La amatista, piedra nacional del Uruguay
En octubre de 2024, el Poder Ejecutivo declaró oficialmente a la Amatista como piedra nacional, sumando este mineral —de fama mundial por su pureza y tonalidades intensas— al conjunto de símbolos nacionales junto a la flor del ceibo y el tero.
La amatista es un mineral de origen magmático, formado hace más de 130 millones de años.
Las condiciones únicas del suelo artiguense le otorgaron un color violeta profundo e inconfundible, imposible de replicar en otros lugares del mundo. Por esa razón, coleccionistas, geólogos y visitantes llegan cada año atraídos por su belleza natural y su mística.
“La amatista de Artigas tiene una energía especial. No solo por su composición, sino por el tiempo que tardó en formarse. Es la historia del país escrita en piedra”, señala Acosta.
Una experiencia única bajo tierra
El Safari Minero es hoy un modelo de turismo temático reconocido a nivel nacional.
El visitante recorre minas a cielo abierto y galerías, guiado por expertos que explican cada fase del proceso: desde la extracción del mineral hasta su clasificación y pulido.
En el taller de esculturas, las piedras cobran vida. Las manos de los artesanos locales moldean figuras que parecen nacer del corazón de la tierra: águilas, peces, rostros humanos y geodas abiertas que revelan su interior violeta.
“Cuando los adultos mayores llegan y ven las piedras, se abalanzan sobre ellas con la emoción de un niño. Las quieren tocar, sentir su peso, descubrirlas”, cuenta Mateo, que integra el equipo desde los comienzos del proyecto en 2012.
Durante el recorrido se conocen también las historias de las familias mineras, los métodos de extracción y las tradiciones que se transmiten de generación en generación.
El paseo culmina con un almuerzo en el interior de una mina, una experiencia que combina gastronomía, paisaje y reflexión.
De la mina al mundo
Artigas no solo exporta piedras; exporta identidad.
Los principales compradores provienen de Asia, especialmente de China y Japón, donde las ágatas y amatistas son apreciadas tanto por su valor estético como por su significado energético y espiritual.
Los visitantes aprenden sobre los usos de las piedras en terapias naturales, decoración y joyería, descubriendo que cada geoda guarda una historia de millones de años.
“Muchos visitantes nos dicen que viajan al exterior buscando experiencias así, y se sorprenden de encontrarla en Uruguay. Este safari les muestra lo que tenemos debajo de nuestros pies”, resume Acosta.
Reconocimientos y proyección
El proyecto fue distinguido con el Premio Sol, otorgado por la Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR), por su innovación y aporte al desarrollo del turismo sostenible.
Asimismo, ha recibido apoyos del Ministerio de Turismo, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), que acompañan su expansión hacia nuevas etapas de formación, capacitación y difusión.
Con más de 9.000 visitantes anuales y proyección de crecimiento sostenido, el Safari Minero se ha convertido en uno de los principales atractivos del norte uruguayo, integrando naturaleza, ciencia y cultura en una propuesta que atrae tanto a estudiantes como a viajeros internacionales.
Visitar el Safari Minero
-
Ubicación: 60 km de la ciudad de Artigas (12 km de camino de piedra; acceso vehicular recomendado).
-
Costo promedio: U$S 30 a 40 por persona (grupos de 5 a 15 visitantes).
-
Duración: 3 a 4 horas.
-
Época recomendada: todo el año; ideal en primavera y otoño.
-
Premio Sol – CAMTUR 2025
-
Apoyos: MINTUR – ANII – ANDE.
-
Operador: Hotel Casino San Eugenio del Cuareim.
Preguntas frecuentes sobre el Safari Minero de Artigas (FAQ)
¿Dónde se encuentra el Safari Minero?
El Safari Minero está ubicado a unos 60 km de la ciudad de Artigas, en la zona del Catalán. El acceso incluye aproximadamente 12 km de caminos rural y pasando por el poblado La Bolsa que da trabajo a sus residentes, por lo que se recomienda conducir despacio y preferir vehículos con buena suspensión.
¿Qué se puede ver durante la excursión?
La visita permite recorrer minas a cielo abierto y galerías subterráneas, conocer el proceso completo de extracción de ágatas y amatistas, y visitar el taller de esculturas, donde los artesanos locales transforman las piedras en piezas únicas.
También se observan herramientas de trabajo, geodas naturales y el paisaje característico del norte uruguayo.
¿Cuál es el costo por persona?
El precio promedio es de U$S 40 por persona, en grupos de entre 10 y 15 visitantes. Incluye traslado desde la ciudad de Artigas, guía especializado, ingreso a las minas y visita al taller. Los precios pueden variar según la temporada y el operador turístico.
¿Es obligatorio hospedarse en el hotel para realizar el tour?
No. Aunque el Hotel Casino San Eugenio del Cuareim es el principal impulsor del proyecto, no es necesario hospedarse allí para participar del Safari Minero.
Se puede coordinar la excursión directamente desde la recepción del hotel o a través de la oficina de turismo de Artigas.
¿Cuál es la mejor época del año para visitarlo?
El otoño y la primavera son las estaciones más recomendadas, por sus temperaturas templadas. En los meses de verano (enero y diciembre) el recorrido sigue disponible, pero se aconseja llevar agua y protección solar, ya que parte del trayecto se realiza al aire libre.
¿Cuánto dura la visita?
La experiencia completa dura entre 3 y 4 horas, incluyendo traslados, recorrido por las minas y visita al taller de artesanos. Es ideal para disfrutar en familia, en pareja o en grupos pequeños.
¿Qué reconocimiento tiene este emprendimiento?
El Safari Minero recibió el Premio Sol 2025 por su aporte al turismo sostenible y educativo en Uruguay. Además, ha contado con el apoyo del Ministerio de Turismo, ANII y ANDE, fortaleciendo su desarrollo como producto turístico innovador.
¿Se puede comprar o llevar piedras?
Sí. En el taller del Safari Minero se pueden adquirir esculturas, geodas y piedras semipreciosas trabajadas por artistas locales. Cada pieza incluye información sobre su origen y tipo de piedra.
Paseo dominical en Montevideo: la Feria de Tristán Narvaja cumple 155 años
La tradicional Feria de Tristán Narvaja (Montevideo) cumple 155 años y lo celebra con un despliegue de cultura, historia y compras que convoca a montevideanos, uruguayos y turistas.
Fue presentada oficialmente en las oficinas de la División Turismo de la Intendencia de Montevideo, con la presencia de autoridades como la directora de Turismo Karina Fortete, la subsecretaria del Ministerio de Turismo de Uruguay Ana Caram, y el director general del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay Carlos Varela, entre otros. Intendencia de Montevideo+1
Según Fortete, la feria representa “una conjunción de muchos valores” y es un “recordatorio permanente de todo lo que allí sucede, y de todo lo que puede allí suceder”. Intendencia de Montevideo
Un poco de historia y anécdotas
La feria tiene su raíz en una “feria dominical de productos agrícolas” que funcionaba en la Plaza Independencia a fines del siglo XIX. Teledoce.com+1
En el año 1909 —específicamente el domingo 3 de octubre— se instaló en la entonces calle Yaro (hoy denominada Calle Tristán Narvaja) la actividad que derivó en la actual feria. Teledoce.com+1
La calle se encuentra en el barrio Cordón, y todos los domingos, entre las 9 de la mañana y las 16 h aproximadamente, se convierte en el eje de un paseo único. Teledoce.com
Entre las anécdotas que hacen de esta feria un lugar singular:
-
Se la describe como un “mercado de pulgas” uruguayo, donde se puede hallar desde muebles antiguos hasta frutas y verduras frescas. Teledoce.com+1
-
En la calle Paysandú —que cruza Tristán Narvaja— se concentra la cuadra de los libreros, donde han pasado generaciones de lectores y coleccionistas. Wikipedia
-
Un cronista recuerda la mezcla de objetos curiosos, hallazgos inesperados, que dan vida al paseo dominical. Teledoce.com
¿Por qué es una visita imprescindible?
-
Diversidad infinita: Prácticamente “uno puede encontrar de todo” —igual que en el célebre El Rastro de Madrid— desde discos de vinilo, juguetes antiguos, libros raros, muebles restaurados, hasta verduras recién cosechadas. Wikipedia+1
-
Valor histórico-cultural: No es solo una feria comercial, sino un paseo que recolecta memoria colectiva: de vecinos, feriantes de años, locales que surgieron allí. Por ejemplo, en este aniversario se relanzó el libro Así en la feria como en la vida, de Ricardo Cozzano Ferreira, que recopila historias y testimonios sobre el valor social y cultural de la feria. Montevideo+1
-
Ambiente de barrio con toque turístico: Es domingo, suena candombe o tango en la vereda, se ven los plátanos que dan sombra en el Cordón, se siente esa sensación de “postal dominical” de Montevideo. Intendencia de Montevideo+1
-
Conexiones internacionales: La feria se hermanó con la Feria de San Telmo de Buenos Aires, reforzando vínculos culturales en la región. Montevideo
Qué ver, qué hacer y cómo disfrutarla
-
Llegue temprano: a partir de las 9 a.m., cuando los puestos empiezan a desplegarse con más calma.
-
Dése el tiempo para perderse un poco: cruzar de la calle principal a laterales suele dar hallazgos inesperados.
-
Lleve curiosidad: no solo para comprar, sino para mirar, conversar, descubrir objetos con historias.
-
Combine el paseo con un café en una librería o bar del barrio: la feria vive también en los espacios contiguos, no solo en los puestos.
-
Para turistas: es una oportunidad perfecta para llevar un recuerdo auténtico de Montevideo (ya sea un libro usado con historia, un objeto de colección, o simplemente la experiencia de recorrer el barrio).
Norte adentro: el viaje que une Uruguay y Brasil entre vinos, minas y fogones
El norte de Uruguay se prepara para recibir una nueva edición de CAMTUR Conecta, una iniciativa de la Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR) que, con el apoyo del Ministerio de Turismo, las intendencias de Artigas, Rivera, Cerro Largo y Tacuarembó, y el Destino Binacional Rivera–Santana do Livramento, busca algo más que reunir a empresarios, operadores y comunicadores: busca tejer vínculos.
Vínculos entre regiones, entre culturas y entre maneras de entender el turismo como un motor de desarrollo territorial.
Viajar hacia el norte del país no es solo recorrer kilómetros: es adentrarse en una frontera que late con ritmo propio, donde el español y el portugués conviven en una misma conversación, y donde la identidad se multiplica entre vinos, minas, carnaval y hospitalidad.
Camino a Artigas: la tierra que respira amatista
A través de la ruta 5, el paisaje se ensancha. Campos que parecen no tener fin, vacas diminutas en la distancia y pueblos que despiertan entre brumas.
La llegada a Artigas tiene el aire de lo desconocido, como si el país terminara allí y comenzara otro. Pero no, aquí Uruguay late con su propio pulso.
En el Safari Minero, el visitante deja atrás la idea de que la minería es solo trabajo duro y se adentra en una experiencia sensorial. Las piedras preciosas emergen de la tierra húmeda como pequeñas galaxias; cada una guarda millones de años bajo su superficie violácea.
Las manos de los mineros, curtidas y firmes, muestran con orgullo los fragmentos de amatista que se transformarán en joyas o en simples recuerdos de un lugar donde el suelo también narra historias.
Más tarde, en la Casa Tannat, el aire cambia de densidad. Aromas a tierra mojada y madera envuelven el recorrido por los viñedos. Aquí el vino tiene un acento del norte, profundo y cálido, como el habla de su gente. La degustación no es un acto gourmet, sino un ritual compartido: una forma de celebrar que, incluso lejos del mar, Uruguay sigue siendo tierra de sabores.
Cuando el día se apaga, el Valle del Lunarejo ofrece una postal serena. Colinas suaves, cielos infinitos y el crepitar de los fuegos del encuentro Mujeres rurales, fuegos y sabores.
Las parrilleras del norte hablan con pasión del oficio, de la herencia y del orgullo. Cada fuego encendido parece una ofrenda al territorio.
Dormir en este lugar es vivir una experiencia distinta: estrellas sin contaminación lumínica, buena comida casera en Villa Pancha y la calidez de los Tipis de madera, con cama doble y fogón individual. Hay baños completos, cocina, living y un gran fogón compartido donde el silencio se mezcla con el canto de los grillos.
Rivera y Santana: la frontera que no divide
Al amanecer siguiente, el viaje continúa hacia Rivera, donde la frontera se vive más como abrazo que como línea. La experiencia del “Trem do Pampa”, en la estación de Santana do Livramento, revive los días en que las locomotoras unían mundos.
Hoy, en lugar de carbón, el combustible son los sabores y la música: catas de productos locales y melodías que cruzan idiomas sin necesidad de traducirse.
En el MUMA, el Museo de Arte de Rivera, los colores cobran vida entre obras que hablan de identidad y pertenencia. A pocos pasos, el Campo Arte Hotel demuestra que la hospitalidad también puede ser arte: paredes que respiran historia y jardines que invitan al silencio.
El recorrido continúa hacia una joya del turismo enológico: la Bodega Cerro del Chapéu. Allí, entre colinas que parecen olas detenidas, el vino se vuelve paisaje.
La visita guiada combina técnica y poesía: desde el proceso de fermentación hasta el primer sorbo, todo está pensado para conectar al visitante con la esencia del lugar.
En la terraza, el horizonte se abre hacia Brasil. No hay fronteras visibles, solo viñedos que siguen su curso más allá del alambrado.
La siguiente parada, Viñas 636, es una experiencia más íntima. Los visitantes se reúnen alrededor de una mesa larga, donde el vino y la conversación fluyen con naturalidad. No hay prisa: el norte enseña que el tiempo también puede tener otro ritmo.
El almuerzo final en Solar Gastronomía & Café es una despedida entre amigos. Nadie mira el reloj; todos miran el paisaje.
El norte que conecta
Viajar a Rivera y Artigas con CAMTUR Conecta no es recorrer destinos turísticos. Es entrar en una geografía de vínculos.
Aquí, los proyectos binacionales no son discursos, sino realidades que se sienten en cada encuentro entre productores, cocineras, artistas y guías.
El turismo minero, el enoturismo y el arte se mezclan para mostrar un Uruguay que se reinventa desde sus márgenes.
En la frontera, las palabras cambian, los aromas se confunden, las banderas se cruzan.
Pero el mensaje es claro: este norte no separa, conecta.
CAMTUR: tejiendo redes que transforman
La Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR) impulsa con esta edición una manera distinta de construir país desde el turismo.
No se trata solo de promover destinos, sino de fortalecer redes, visibilizar actores locales y mostrar que el desarrollo turístico puede —y debe— tener rostro humano.
Empresarios, comunicadores, guías e influencers comparten experiencias para dar voz a un territorio que, aunque lejos de los grandes circuitos, guarda algunas de las historias más profundas del país.
.
