Recibo este nombramiento como un reconocimiento al esfuerzo que hacemos desde Noticias y Destinos y mi columna en EL DÍA, y como un impulso para seguir aprendiendo, colaborando y difundiendo el turismo.

La Asociación Internacional de Periodistas y Promotores en Turismo (AIPPT) me ha nombrado delegado de Uruguay. Recibo esta responsabilidad con alegría y gratitud, por lo que representa para mi trayectoria y para el trabajo de comunicación que construimos junto a colegas, lectores y protagonistas del sector.

El nombramiento, fechado en México en octubre de 2026, lleva las firmas del presidente de la asociación, Armando de la Garza, y del secretario general, Fernando Milo E, a quienes agradezco la confianza.

Desde Noticias y Destinos y mi columna semanal en EL DÍA, trabajamos para acercar información, conocer los destinos y dar visibilidad a quienes sostienen la actividad turística. Cada entrevista, recorrido y cobertura permite aprender y comprender mejor cómo el turismo puede generar empleo, oportunidades y bienestar para nuestras comunidades.

Este nuevo compromiso me impulsa con fuerza renovada a continuar ese esfuerzo. Quiero contribuir al intercambio entre periodistas y promotores turísticos, compartir experiencias y colaborar para que Uruguay y sus propuestas sean más conocidos.

También lo recibo como un logro compartido con quienes nos abren sus puertas, aportan información, leen nuestras notas y acompañan el crecimiento de Noticias y Destinos. Su confianza da sentido a lo que hacemos.

Asumo esta responsabilidad con ganas de seguir aprendiendo y sumando. Comunicar el turismo implica mostrar sus atractivos, escuchar a sus protagonistas y analizar su aporte a la sociedad. Ese seguirá siendo nuestro compromiso.

Jacobo Malowany

Flecha Bus: una red argentina que puede acercar nuevos mercados turísticos a Uruguay

Flecha Bus nació en Entre Ríos, convirtió tempranamente a Córdoba en parte de su historia y construyó una red de marcas y destinos que atraviesa Argentina y cruza fronteras. Para Uruguay, su verdadero valor turístico puede estar menos en una ruta determinada que en todos los mercados a los que esa red permite llegar.

Hay empresas de transporte que pueden medirse por kilómetros, unidades, frecuencias o pasajeros.

Pero hay otra forma de mirarlas.

¿A cuántas ciudades y potenciales turistas puede llegar una misma red?

Esa pregunta cambia bastante la dimensión de Flecha Bus.

La empresa nació en Entre Ríos en 1959 y hoy define como objetivo liderar el transporte de pasajeros argentino y proyectarse hacia el Mercosur. Su operación internacional cuenta además con permisos para diferentes corredores fuera de Argentina.

Pero Flecha Bus no debe observarse solamente como una marca aislada.

Su ecosistema comercial permite encontrar nombres históricos del transporte argentino como Chevallier, General Urquiza y La Veloz del Norte. Una promoción oficial de Flecha Bus realizada en 2026 identifica expresamente a estas compañías como empresas del Grupo.

El programa de pasajeros frecuentes Club Recorrer vuelve a mostrar esa integración: permite operar beneficios a través de Flecha Bus, Nueva Chevallier, La Veloz del Norte y General Urquiza.

Ese dato es mucho más interesante para el turismo que una simple lista de empresas.

Habla de red.

Entre Ríos no es un destino más: es el origen

Para entender Flecha Bus hay que regresar a Entre Ríos.

Allí nació la compañía y desde allí comenzó a expandirse.

Eso adquiere particular actualidad cuando Entre Ríos vuelve a mirar hacia Uruguay buscando una mayor integración turística.

Colón está frente a Paysandú. Concordia está frente a Salto. Gualeguaychú tiene a Fray Bentos del otro lado de la frontera.

No estamos hablando de mercados separados por miles de kilómetros.

Estamos hablando de vecinos.

Y una empresa que conoce históricamente ese territorio tiene una ventaja que no se construye de un día para otro: conoce cómo se mueve la gente por él.

Córdoba estaba en la historia antes de convertirse en un gran mercado

Córdoba también aparece muy temprano en la trayectoria de Flecha Bus.

En 1963 fue su primer destino turístico.

Más de seis décadas después, aquello adquiere otro significado.

Córdoba no es solamente uno de los grandes centros urbanos argentinos. Es un mercado emisor con millones de habitantes y una enorme tradición viajera.

Para Uruguay representa un público al que no siempre resulta sencillo alcanzar mediante conectividad aérea directa.

Ahí la carretera recupera protagonismo.

El viajero terrestre tiene otra lógica. Puede comenzar su recorrido en una ciudad del interior, conectar con otro servicio, viajar durante la noche y llegar directamente a una terminal urbana.

La ventaja competitiva del ómnibus no siempre es llegar más rápido. Muchas veces es llegar donde otros medios no llegan.

Cuatro marcas, muchos puntos de origen

Ese puede ser uno de los activos menos visibles del grupo.

Flecha Bus, Chevallier, General Urquiza y La Veloz del Norte tienen historias y geografías diferentes.

Juntas permiten pensar en algo más amplio que una ruta Buenos Aires–Montevideo.

Permiten pensar en pasajeros que pueden comenzar su viaje en Córdoba, Entre Ríos, el norte argentino u otras ciudades y terminar conectados con Uruguay.

Desde la óptica turística, eso se llama capilaridad.

Y la capilaridad vale.

Porque Uruguay no necesita solamente más turistas desde Buenos Aires.

Necesita poder presentarse ante consumidores de otras provincias argentinas.

Buenos Aires Bus muestra otra cara del negocio

Hay además una pieza diferente dentro de este ecosistema empresarial que merece atención.

Buenos Aires Bus, operador del Bus Turístico oficial de la Ciudad de Buenos Aires, surge de la asociación estratégica entre Derudder Hermanos y Rotamund.

Una aporta décadas de experiencia en transporte. La otra, especialización turística.

El resultado es interesante porque cambia completamente la lógica del negocio.

El pasajero ya llegó.

Ahora hay que ayudarlo a conocer la ciudad.

El Bus Turístico trabaja con el sistema Hop On–Hop Off, permitiendo subir y bajar durante el recorrido y convirtiendo al propio transporte en parte de la experiencia.

Ahí Flecha Bus y Buenos Aires Bus permiten observar dos momentos diferentes del mismo viajero.

Uno necesita llegar.

El otro necesita descubrir.

El negocio de mover mercados

Para Uruguay esta diferencia no es menor.

Argentina continúa siendo su principal mercado turístico internacional.

Pero hablar de “turistas argentinos” como si fueran un único mercado también puede conducir a errores.

No viaja igual alguien de Buenos Aires que una familia cordobesa. Entre Ríos tiene una proximidad con Uruguay que otras provincias no poseen. Rosario presenta otra dinámica. El norte argentino, otra.

Una red terrestre permite segmentar esos mercados.

Y eso abre una oportunidad para destinos, hoteles, bodegas, restaurantes y operadores uruguayos: promocionarse desde el lugar donde comienza el viaje y no solamente cuando el turista ya llegó al país.

Uruguay también puede alimentar esa red

La oportunidad funciona en sentido contrario.

El uruguayo conoce Buenos Aires, pero Argentina es mucho más que Buenos Aires.

Entre Ríos ofrece termas, palmares, playas sobre el río Uruguay, gastronomía y naturaleza.

Córdoba suma sierras, festivales, gastronomía, cultura y ciudades con fuerte personalidad turística.

El norte argentino incorpora paisajes, vino, patrimonio y algunas de las expresiones culturales más potentes del país.

Una red extensa puede acercar también esos destinos al viajero uruguayo.

Por eso la relación turística no debería medirse solamente preguntando cuántos argentinos pueden venir.

También importa preguntarse cuántos uruguayos pueden viajar hacia destinos argentinos utilizando esa misma conectividad.

Una empresa que empezó con una línea y terminó construyendo una red

Quizás allí esté la historia empresarial más interesante.

Flecha Bus comenzó en Entre Ríos.

Córdoba apareció muy temprano como destino turístico.

Después llegaron nuevas rutas, empresas, mercados y fronteras.

Hoy, Flecha Bus, Chevallier, General Urquiza y La Veloz del Norte muestran una estructura comercial capaz de alcanzar geografías muy diferentes, mientras la experiencia de Buenos Aires Bus demuestra que el transporte puede participar incluso después de que el pasajero llegó a destino.

Uruguay debería mirar esa estructura con atención.

No solamente porque un ómnibus pueda cruzar el Río de la Plata.

Sino porque detrás de cada ruta existe un mercado y detrás de cada mercado hay personas buscando dónde será su próximo viaje.

Para el turismo, esa red puede valer bastante más que la suma de sus kilómetros.

Colonia Express: del ferry a un conglomerado turístico que busca generar más viajeros

Colonia Express ya no puede analizarse solamente como una compañía de transporte fluvial. En la FIT 2026, Sebastián Planas mostró una estrategia que conecta barcos, ómnibus, hotelería, bodegas, gastronomía, excursiones y nuevos destinos. La empresa afirma tener el 53% del movimiento de pasajeros del puerto de Colonia y ahora prepara nuevos pasos hacia Montevideo y Carmelo. Detrás de todo aparece una idea empresarial sencilla: para transportar más personas primero hay que generar más razones para viajar.

Durante muchos años miramos a las compañías de ferry por sus barcos, sus frecuencias y el precio de sus pasajes. Después de escuchar a Sebastián Planas en la FIT 2026 y conversar con él y con María Marta Owsianik, responsable del área comercial y de marketing, entendimos que para analizar hoy a Colonia Express hay que ampliar bastante esa fotografía.

Jacobo Malowany, Sebastián Planas CEO de Colonia Express y Martín Álvarez director de turismo de Colonia

El barco sigue siendo fundamental, pero alrededor suyo se está construyendo algo mucho mayor.

Transporte fluvial y terrestre, alojamiento, bodegas, gastronomía, excursiones, movilidad dentro de los destinos y nuevas conexiones comienzan a integrarse en un conglomerado de negocios vinculados al turismo.

La frase elegida por la empresa para su presentación en Buenos Aires sintetiza esa transformación: “Conectamos destinos. Creamos experiencias”.

No es solamente un eslogan. Es una definición bastante precisa del modelo de negocios.

Del ferry al negocio turístico

Colonia Express comenzó a operar en 2007. Casi dos décadas después, la compañía asegura haber alcanzado el 53% del mercado de pasajeros que utiliza el puerto de Colonia, donde actualmente opera cinco frecuencias diarias con Buenos Aires. La empresa informa además que emplea a más de 1.000 personas.

Pero hay otro dato que resulta incluso más interesante.

Cuando Colonia Express comenzó a competir, el movimiento se ubicaba en el entorno de 1,5 millones de pasajeros. Durante la presentación en FIT, Planas habló de un mercado que hoy ronda los 2,3 millones.

Los datos correspondientes a 2025 permiten comprobar la magnitud de ese crecimiento: más de 2,1 millones de pasajeros pasaron por el puerto de Colonia, dentro de los 2,94 millones movilizados por las terminales de Montevideo, Colonia y Carmelo.

La lectura empresarial es importante.

La llegada de competencia no significó simplemente dividir entre dos empresas una cantidad fija de viajeros. El mercado creció.

Más frecuencias, diferentes precios, promociones, productos y alternativas para viajar también pueden estimular una demanda que antes no existía.

En turismo, competir no siempre significa disputarse la misma porción de la torta. También puede significar hacerla más grande.

Para llenar barcos hay que crear motivos para viajar

Ese crecimiento plantea un nuevo desafío.

Un barco con capacidad para cientos de pasajeros necesita personas dispuestas a subirse a él. Y para conseguirlas no alcanza con ofrecer un asiento.

Hay que ofrecer un motivo para cruzar el Río de la Plata.

Ahí comienza a entenderse el conglomerado que se ha ido formando alrededor de Colonia Express.

La adquisición de COT agregó una pieza fundamental: el transporte terrestre. El pasajero puede llegar en barco a Uruguay y continuar hacia Montevideo, Punta del Este y otros destinos.

El viaje ya no termina necesariamente en el puerto.

Pero la estrategia avanza todavía más.

Finca del Sacramento: el destino también forma parte del negocio

Finca del Sacramento es quizás uno de los mejores ejemplos para comprender el modelo.

Alojamiento, gastronomía, viñedos y experiencias aparecen integrados a productos que Colonia Express comercializa directamente desde Argentina.

Hoy es posible comprar un day tour que reúne en una misma operación el pasaje de ida y vuelta en ferry, el Bus Urbano Coloniano, los traslados hacia la finca y propuestas gastronómicas.

Incluso existen productos de picnic para dos personas en Finca del Sacramento, nuevamente combinados con ferry y transporte.

Es decir: el negocio comienza antes de subir al barco y continúa después de desembarcar.

El pasajero deja de comprar exclusivamente transporte para comprar una experiencia.

Los Cerros de San Juan: el vino como motivo del viaje

Algo similar ocurre con Los Cerros de San Juan.

Una de las bodegas históricas de Uruguay se incorpora a la comercialización mediante un producto que reúne ferry, movilidad y una experiencia gastronómica y enológica.

Colonia Express vende desde Buenos Aires un day tour hacia Los Cerros de San Juan que incluye pasajes de ida y vuelta, Bus Urbano Coloniano y un menú de tres pasos con maridaje.

Aquí aparece una transformación interesante.

La bodega necesita visitantes.

El restaurante necesita comensales.

El ferry necesita pasajeros.

Y el destino necesita turistas.

Cuando esas necesidades se conectan, dejan de funcionar como negocios independientes y empiezan a comportarse como partes de una misma cadena turística.

Tío Tom, alojamiento y permanencia

El conglomerado también tiene presencia en Maldonado a través de Cabañas Tío Tom, incorporando alojamiento y el concepto all inclusive a la estructura empresarial vinculada a la familia Planas.

Esto permite mirar el mapa desde otra perspectiva.

El pasajero argentino puede comprar el cruce, continuar por carretera, alojarse, consumir gastronomía y acceder a diferentes experiencias dentro de una estructura empresarial cada vez más integrada.

La incorporación de COT resulta especialmente estratégica porque permite conectar físicamente esos productos.

El barco trae al pasajero.

El ómnibus puede distribuirlo.

El alojamiento consigue que permanezca.

La gastronomía y las experiencias generan consumo.

Y cada nuevo producto puede convertirse, a su vez, en otra razón para vender un pasaje.

El Bus Urbano Coloniano: mover al turista para mover la economía

En la presentación de FIT hubo otro elemento que podría parecer menor, pero no lo es: el Bus Urbano Coloniano gratuito.

Está disponible para pasajeros con ferry, paquetes y tours y recorre diferentes puntos turísticos y comerciales.

Su circuito conecta el puerto con lugares como Casa Lahusen, Plaza de Toros, Finca del Sacramento, el cartel de Colonia y Colonia Shopping, entre otros puntos.

La lógica nuevamente excede al transporte.

Un turista que desembarca y permanece únicamente alrededor del casco histórico tiene determinado comportamiento de consumo.

Un turista al que se facilita gratuitamente el desplazamiento comienza a descubrir otros lugares.

Mover al turista dentro del destino también ayuda a distribuir el gasto turístico.

Y eso puede generar nuevos restaurantes, comercios y emprendimientos interesados en integrarse a ese circuito.

Montevideo: la expansión que puede comenzar esta temporada

El siguiente movimiento es Buenos Aires–Montevideo directo.

Colonia Express realizó una inversión cercana a los US$ 12 millones en el Montevideo Express, con capacidad aproximada para 600 pasajeros y 70 vehículos.

Después de diferentes aspectos técnicos y operativos que debían resolverse para incorporar el nuevo servicio, la empresa informó que se encontró una solución que permite avanzar.

Planas señaló que existe un acuerdo y resta la correspondiente formalización de la Administración Nacional de Puertos. La empresa también trabajó sobre horarios que permitan una utilización ordenada de la infraestructura portuaria.

La expectativa es poder comenzar durante esta temporada.

Para el turismo, la consecuencia resulta más importante que las discusiones que existieron durante el proceso: Montevideo puede incorporar otra conexión fluvial directa con Buenos Aires y una nueva oferta para el pasajero.

Si la experiencia de Colonia sirve como antecedente, habrá que observar no solamente cómo se distribuye el mercado existente, sino cuánto puede crecer con una oferta adicional.

Carmelo, la próxima pieza

Y todavía queda otro movimiento.

Durante FIT apareció en pantalla Carmelo Express, bajo una frase sugestiva:

“Un nuevo destino nos une”.

El proyecto propone conectar Buenos Aires con Carmelo mediante una embarcación para 125 pasajeros, equipada con cafetería y free shop.

La compañía también presentó una propuesta de mejoras para la terminal portuaria de Carmelo y espera avanzar con las autorizaciones necesarias.

Carmelo abre una oportunidad diferente.

No necesita copiar a Colonia del Sacramento.

Tiene bodegas, naturaleza, gastronomía, tranquilidad, establecimientos rurales y productos capaces de generar una estadía diferente.

Una conexión fluvial puede acercar pasajeros. Pero nuevamente aparece la misma pregunta empresarial: ¿qué les ofrecemos para que quieran venir?

Un conglomerado que necesita que el turismo crezca

Ahí está probablemente la diferencia más interesante entre la Colonia Express que comenzó a operar en 2007 y la empresa que encontramos en la FIT 2026.

Ya no estamos observando solamente una compañía de ferries.

Alrededor del transporte se fue conformando un conglomerado empresarial vinculado al turismo, donde aparecen Colonia Express, COT, Finca del Sacramento, Cabañas Tío Tom y productos asociados a bodegas, gastronomía, alojamiento y excursiones.

A eso se agregan servicios como el Bus Urbano Coloniano y proyectos de expansión hacia Montevideo y Carmelo.

No todos cumplen la misma función, pero todos necesitan algo en común: personas viajando.

Y ahí aparece una lógica empresarial interesante.

Cuantos más productos existan, más motivos habrá para viajar.

Cuantos más viajeros lleguen, más pasajeros tendrán los barcos y los ómnibus.

Cuantos más pasajeros circulen, mayor será la demanda de alojamiento, gastronomía y experiencias.

Y cuanto más atractivas sean esas experiencias, nuevamente habrá más razones para comprar un pasaje.

Es un círculo que se retroalimenta.

La competencia puede generar turismo

El 53% de participación que Colonia Express declara haber alcanzado es un dato empresarial importante. Pero para el turismo uruguayo quizá sea todavía más significativo observar qué ocurrió con el tamaño total del mercado.

Se pasó de aquel entorno de 1,5 millones de pasajeros mencionado como punto de partida a superar ampliamente los 2 millones.

Eso deja una enseñanza que trasciende a una empresa.

La competencia puede generar más mercado cuando consigue bajar barreras, multiplicar frecuencias, mejorar productos y darle al consumidor nuevas razones para viajar.

Ahora Colonia Express quiere repetir parte de esa experiencia en Montevideo y abrir otra puerta en Carmelo.

Pero detrás de los nuevos barcos hay algo todavía más ambicioso.

La compañía parece haber comprendido que su verdadero negocio no comienza cuando el pasajero sube al ferry ni termina cuando baja.

Comienza mucho antes, cuando una persona encuentra una razón para viajar.

Por eso, después de escuchar a Sebastián Planas en FIT, quizás la mejor forma de definir el proceso sea bastante sencilla:

Colonia Express empezó transportando turistas. Hoy está construyendo negocios para generar esos turistas.

Magela Bube y MENTA: emprender con las manos y pensar como empresa

Hace apenas tres años, Magela Bube comenzó a recorrer el camino de la marroquinería. Hoy está al frente de MENTA, un emprendimiento que transforma cuero, diseño y trabajo artesanal en productos con identidad propia. Su participación en la Asociación Turística de Canelones suma otra dimensión al proyecto: conectar producción local, comercio y turismo.

Hay empresas que comienzan con un plan de negocios y otras que nacen alrededor de un oficio. En el caso de Magela Bube, el punto de partida estuvo en aprender a trabajar el cuero.

Hace tres años ingresó al mundo de la marroquinería. Un período relativamente corto para un oficio que exige práctica, conocimiento de los materiales, precisión y, sobre todo, tiempo.

Pero emprender supone algo más que aprender a fabricar.

El desafío aparece cuando aquello que uno sabe hacer debe transformarse en algo que otra persona quiera comprar. Allí comienza la empresa.

“En MENTA, el valor de un regalo no está en su precio, sino en la historia, el diseño y las manos que lo hicieron.”

De aprender un oficio a construir una marca

MENTA desarrolla carteras, bolsos, billeteras, accesorios, delantales y diferentes piezas realizadas artesanalmente. En sus redes sociales puede verse una producción que juega con formas, colores, texturas y terminaciones.

Cada producto supone una cadena de decisiones empresariales que el consumidor difícilmente observa: elección y compra de materiales, diseño, producción, cálculo de costos, fijación de precios, fotografía, comunicación, comercialización y atención al cliente.

Magela reúne buena parte de esos roles.

Es una realidad habitual en los emprendimientos que están creciendo: quien crea también administra, vende, comunica y piensa cuál será el siguiente paso.

Ese aprendizaje empresarial puede resultar tan importante como dominar el propio oficio.

Tres años para encontrar un lugar en el mercado

El dato adquiere relevancia: MENTA lleva apenas tres años vinculada a la marroquinería.

En ese período, el desafío no ha sido únicamente producir. Ha sido comenzar a construir una identidad reconocible.

Porque fabricar un buen producto no garantiza construir una buena empresa.

La diferencia está en conseguir clientes, generar confianza, lograr que regresen, mostrar el producto, participar en ferias y convertir un nombre en una marca.

En ese terreno, las redes sociales se han convertido en una herramienta fundamental para emprendimientos como MENTA. Instagram y Facebook permiten mostrar las piezas, pero también algo especialmente valioso para una producción artesanal: quién está detrás de ellas.

La persona vuelve a formar parte del producto.

¿Cómo competir contra la producción masiva?

Es probablemente una de las preguntas empresariales más importantes para cualquier artesano.

Un pequeño productor uruguayo difícilmente pueda competir en precio con artículos fabricados por miles en grandes plantas industriales y comercializados globalmente.

Entonces debe competir de otra manera.

Diseño, terminación, personalización, pequeñas cantidades, contacto con el cliente y origen del producto pasan a formar parte del valor.

MENTA no necesita fabricar miles de piezas iguales para encontrar su mercado. Necesita conseguir que exista un público dispuesto a valorar aquello que diferencia su trabajo.

Ese cambio parece pequeño, pero modifica completamente la estrategia.

No se trata de vender solamente cuero. Se trata de vender diseño y trabajo incorporados al cuero.

Las ferias también son una herramienta empresarial

Las imágenes de MENTA muestran otra parte importante de su recorrido: la participación en ferias y exposiciones.

Para un emprendimiento pequeño, una feria no debería medirse únicamente por cuánto vende durante esa jornada.

También permite probar productos, descubrir qué llama la atención del público, escuchar comentarios, comparar precios, generar contactos y encontrar potenciales clientes.

Es una especie de investigación de mercado realizada frente al consumidor.

Y para la marroquinería existe además una ventaja: el producto necesita contacto.

Una fotografía puede mostrar una cartera. Tenerla entre las manos permite apreciar el cuero, comprobar su peso, mirar una costura y entender mejor por qué una pieza artesanal es diferente.

De emprendedora a empresaria

Quizás uno de los momentos decisivos para cualquier emprendimiento llegue cuando su creador deja de preguntarse solamente “qué puedo hacer” y comienza a preguntarse “cómo puedo hacer crecer esto”.

Allí cambia la conversación.

Aparecen los márgenes, los proveedores, los tiempos de producción, la capacidad para atender pedidos, los canales de venta, el posicionamiento y las posibilidades de ampliar mercados.

MENTA se encuentra transitando ese territorio.

Y tres años pueden parecer poco tiempo, pero también permiten observar algo particularmente interesante: la transformación de una habilidad en un proyecto empresarial.

Turismo, producción y oportunidades

Magela Bube también integra la Asociación Turística de Canelones, una participación que amplía el horizonte de MENTA.

A primera vista, una empresa de marroquinería y el turismo pueden parecer actividades alejadas. En realidad, forman parte de una misma economía territorial.

El turista duerme y come, pero también compra.

Busca vinos, gastronomía, productos regionales, diseño, artesanías y objetos capaces de prolongar la experiencia cuando regresa a su lugar de origen.

Para los pequeños emprendimientos de Canelones, el turismo representa entonces un mercado adicional.

Y para el destino, contar con productos locales significa conseguir que una parte mayor del gasto del visitante quede en manos de empresas y emprendedores del territorio.

Es una relación en la que ambos pueden ganar.

El próximo desafío de MENTA

Toda empresa joven llega a un momento en el que debe decidir qué significa crecer.

No necesariamente supone producir diez veces más.

Puede significar mejorar la rentabilidad, profesionalizar la comercialización, llegar a nuevos públicos, desarrollar alianzas con comercios, ingresar en nuevos puntos de venta o conseguir que la marca tenga mayor valor.

Para MENTA, esa etapa recién comienza.

Magela Bube tiene detrás solamente tres años de marroquinería, pero delante tiene una pregunta mucho más empresarial:

¿hasta dónde puede llegar una marca que nació de aprender a trabajar con las manos?

La respuesta probablemente no esté solamente en el taller.

Estará también en su capacidad para transformar ese oficio en estrategia, el producto en marca y cada nuevo cliente en una razón para seguir creciendo.

Conocer los diseños de MENTA, realizar consultas o contactar directamente con Magela Bube: Instagram @Menta_.uy | WhatsApp 095 363 663.

Martín Fierro crece en Atlántida: abrir una librería cuando el celular compite con los libros

La tradicional librería de Atlántida acaba de dar un paso importante al abrir un nuevo local dentro de Tienda Inglesa. Detrás de la expansión están Camilo Uhalde y Claudia Facini, una familia vinculada desde hace años al comercio local. En tiempos de pantallas, algoritmos y consumo inmediato, apostar por más libros, novedades y variedad también es apostar por la cultura de una ciudad.

Abrir una librería en 2026 tiene algo de desafío y mucho de convicción.

Lo pensé conversando con Camilo Uhalde y Claudia Facini durante la inauguración del nuevo local de Librería Martín Fierro en Tienda Inglesa de Atlántida. Mientras recorríamos los estantes y hablábamos de novedades, títulos y autores, surgía inevitablemente una pregunta: ¿qué significa hoy invertir en una librería?

Significa competir por uno de los bienes más disputados de nuestro tiempo: la atención.

El libro ya no compite solamente con otro libro. Compite con Netflix, YouTube, videojuegos, TikTok, Instagram, mensajes de WhatsApp y un teléfono que llevamos permanentemente en el bolsillo.

Y la competencia comienza temprano. Muchas veces, antes de que un niño descubra el placer de pasar las páginas de un cuento, ya aprendió a deslizar un dedo sobre una pantalla.

Por eso, cuando una librería crece, la noticia excede al comercio.

Martín Fierro, una historia comercial de Atlántida

La apertura dentro de Tienda Inglesa amplía la presencia de Martín Fierro en una zona de gran circulación de residentes y visitantes. El supermercado de Atlántida está ubicado sobre la Ruta Interbalnearia, a la altura del kilómetro 45. (Ltienda)

Pero Martín Fierro no llegó ayer a la ciudad.

Su tradicional local de Calle 1 y Ciudad de Montevideo, frente a Plaza Artigas, forma parte desde hace años del paisaje comercial de Atlántida. 

La historia tiene además un componente familiar y emprendedor. Camilo comenzó trabajando como empleado de Promolibros, donde conoció a Claudia Facini. Más adelante creó Librería Martín Fierro y fue vinculándose activamente con el comercio organizado de Atlántida. Su trayectoria incluso lo llevó a presidir el Centro Comercial, Industrial y de Fomento de Atlántida (CCIFA). (ccifa.com.uy)

Durante la reciente inauguración, Claudia Facini repasó precisamente parte de esa historia construida junto a Camilo Uhalde.

No se trata entonces únicamente de sumar metros cuadrados. Es la evolución de un emprendimiento familiar que decidió seguir creciendo desde Atlántida.

Entrar por las compras y salir con un libro

Hay algo particularmente interesante en la ubicación elegida.

Una librería dentro de un espacio de compras cotidianas acerca el libro a personas que quizá ese día no habían pensado entrar a una librería.

Se va por alimentos, productos para la casa o las compras de la semana y, de pronto, aparece una portada.

Uno se detiene.

La toma.

Lee la contratapa.

Y quizá termina llevándose una historia.

Ese encuentro casual también forma lectores.

Para un destino turístico como Atlántida existe otro elemento interesante. Una ciudad que recibe visitantes necesita restaurantes, hoteles, cafeterías y actividades, pero también comercio diverso, cultura y lugares donde detenerse. Una buena librería forma parte de esa experiencia urbana.

La importancia de encontrar el libro que buscamos

Camilo y Claudia destacaban durante nuestra conversación algo que parece sencillo, aunque comercialmente no lo es: tener novedades y variedad.

Detrás de cada estante existe inversión, selección, distribución, reposición y conocimiento del lector.

Una librería no vende simplemente objetos impresos. Una buena librería recomienda.

Ese componente humano adquiere todavía más valor frente a las plataformas digitales. Podemos preguntarle a un algoritmo qué libro comprar, pero conversar con un librero sigue teniendo otra dimensión: contar qué nos gusta, qué leímos, para quién buscamos un regalo o qué edad tiene el niño al que queremos acercar a la lectura.

Y escuchar: “Tengo un libro para recomendarte”.

¿Qué están leyendo los uruguayos?

No existe, al momento de publicar esta nota, un ranking oficial semanal único que permita afirmar cuáles son los diez libros más vendidos de Uruguay en septiembre de 2026. Por eso es preferible no fabricar una lista que aparente una precisión inexistente.

Sí existen referencias muy interesantes.

La Cámara Uruguaya del Libro entrega anualmente los Libros de Oro, elaborados a partir de información proporcionada por editores, distribuidores y libreros sobre los títulos más vendidos en las librerías uruguayas. (cul.com.uy)

En la edición 2025 fueron reconocidos, entre otros, Mi nombre es Emilia del Valle, de Isabel Allende, en ficción extranjera; La felicidad. Más allá de la ilusión, de Gabriel Rolón, en no ficción extranjera; La gran farsa, de Diego Fischer, en ficción nacional; y Los indomables, de Pablo Cohen, en no ficción nacional. Entre niños y jóvenes aparecen Nos tratamos bien, de Lucía Serrano; Destroza este diario, de Keri Smith; y, entre los nacionales, Carbonero querido, de Leonardo Haberkorn. (cul.com.uy)

Como fotografía más inmediata del mercado, una lista comercial uruguaya de títulos más vendidos consultada para esta nota incluye actualmente obras como Hábitos atómicos, Mi psicóloga me dijo, Máxima pureza, Mi niñera de la KGB, Yo, papá, Recuerdos que mienten un poco, Secretos y curiosidades de las aves del Uruguay y Artigas. El caudillo oriental. No debe interpretarse como un ranking nacional, pero permite observar la diversidad de intereses del lector uruguayo. (Grupo Libros)

Leer también se aprende en casa

Quizás este sea el punto que más importa.

Nos preocupa cuánto tiempo pasan niños y adolescentes frente al celular, pero difícilmente podamos pedirles que lean si nunca nos ven leyendo.

El ejemplo sigue siendo una poderosa herramienta educativa.

Regalar un libro, acompañar a un niño a una librería, permitirle elegir aunque su elección no coincida con la nuestra, leer juntos antes de dormir o simplemente dejar libros al alcance de la mano son pequeñas acciones.

No todo niño tiene que convertirse en un lector voraz. El objetivo puede ser mucho más sencillo: que descubra que dentro de un libro también puede encontrar entretenimiento, preguntas, aventuras y mundos propios.

Un Club de Puntos para volver

Martín Fierro incorporó además su Club de Puntos, una herramienta que busca premiar la continuidad de sus clientes.

Según la información difundida por la propia librería, desde la primera compra se comienza a sumar, acumulando puntos en cada adquisición. El canje puede realizarse una vez alcanzados 20 puntos y, como referencia comunicada por el comercio, 20 puntos equivalen a $550.

Los puntos pueden utilizarse en productos de Martín Fierro, incluyendo libros, papelería y juguetes, y el saldo puede consultarse directamente en el punto de compra. La propuesta busca algo muy concreto: que comprar un libro no sea una acción aislada, sino el comienzo de la próxima visita.

Una invitación a entrar

En Noticias & Destinos solemos contar aperturas de hoteles, nuevos vuelos, restaurantes y experiencias turísticas. También vale la pena detenernos cuando abre una librería.

Porque una ciudad no se construye solamente con infraestructura.

Se construye con comercios que permanecen, empresarios que arriesgan, familias que generan empleo, lugares de encuentro y espacios culturales.

Martín Fierro decidió crecer y abrir otro local en Atlántida.

Ahora queda la parte más agradable.

Entrar sin saber exactamente qué buscamos, recorrer los estantes, abrir un libro al azar y permitir que alguna historia nos encuentre.

Porque frente a una pantalla podemos deslizar cientos de contenidos en pocos minutos.

Un buen libro consigue algo bastante más difícil: que dejemos de deslizar y empecemos a imaginar.


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