Desde Noticias y Destinos, acompañamos y difundimos lo que sucede en los eventos culturales de Uruguay, con la convicción de que la cultura también construye destino, identidad y memoria colectiva. Contar estas experiencias es parte del compromiso con los territorios y con la gente que hace posible que la música, como en Mercedes, siga sonando en la calle.
Mercedes vuelve a sonar: crónica de unas horas en Jazz a la Calle 2026
Hay ciudades donde la música llega de visita. En Mercedes, el jazz camina. Se cruza en las esquinas, se sienta en una reposera, se mezcla con el mate y con esa conversación breve que se arma cuando alguien se detiene a escuchar. Jazz a la Calle no irrumpe en la ciudad: parece haber nacido en sus veredas.
Viví apenas unas horas del festival, lo suficiente para entender por qué este encuentro es un clásico del verano uruguayo. Artistas callejeros tocando sin aviso previo, grupos que se arman y se desarman con naturalidad, público que llega con su playera y se queda. En la Manzana 20, corazón del evento, los espectáculos se suceden con orden y calidez, mientras la Dirección de Turismo acompaña, orienta y cuida los detalles. Todo fluye.
Este año se percibió algo distinto, casi desde el primer recorrido. El desafío asumido por la nueva directora de Turismo, la licenciada Noemí Viera, y su equipo no era menor: sostener la intensidad y el espíritu abierto de un festival que la ciudad siente como propio. La apuesta fue clara y se notó en cada detalle, incluso en esas horas tardías donde todo se pone a prueba. Jazz a la Calle 2026 mantuvo su esencia y respondió a las expectativas, apoyándose en un trabajo cultural que lleva más de 18 años de construcción sostenida. Nada de esto surge de la nada: es el resultado de una historia que se respeta y se continúa.
Cuando el jazz toma cuerpo
Me acerqué el sábado por la noche, cuando el reloj ya se acercaba a la medianoche y la ciudad estaba completamente tomada por la música. A las 00.30, en la plaza de comidas de la Manzana 20, el formato JAMS propuso un set Hardbop que terminó de confirmar lo que se venía sintiendo durante toda la jornada. El público estaba allí, sin apuro, escuchando de verdad, dejando que el jazz hiciera su trabajo. Fue uno de esos momentos donde Mercedes reafirma por qué se convirtió, con naturalidad y sin forzar nada, en una referencia regional.
En Mercedes el jazz no es un género importado. Hay escuelas que lo enseñan, músicos profesionales que se forman —incluso en carreras vinculadas a la UTEC— y una comunidad que entiende el valor de la cultura como encuentro. Esa sinergia convirtió a la ciudad en un punto de atención para músicos y públicos de distintos países. Aquí el jazz no se explica: se vive.
El recorrido artístico de esta edición confirma la dimensión internacional que Jazz a la Calle alcanzó con los años. Pasaron formaciones y proyectos de Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Estados Unidos y Suiza, desde la Orquesta Escuela JALC y la Orquesta UTEC, hasta grupos y solistas como Josiel Konrad, Rafael Delgado Sexteto, BandElaschica, Kira Daglio Fine Big Band, Baptiste Stanek 5tet, proyectos JALC–UTEC y múltiples cruces regionales que le dieron identidad a cada noche. Me hubiera gustado estar toda la semana para acompañar y difundir aún más este evento, porque cada jornada tuvo su propio pulso. En lo personal, quedó una cuenta pendiente: el paso del grupo argentino Ekathe, una propuesta que recomiendo escuchar y que, por esas cosas del tiempo y los viajes, me perdí. Razones de sobra para volver.
