Las inversiones turísticas bien diseñadas no se miden solo en metros de senderos, centros de visitantes o nueva señalética. Se miden, sobre todo, en tiempo de permanencia, experiencias memorables y oportunidades locales. En ese sentido, el nuevo impulso del Ministerio de Turismo sobre la cuenca baja del río Santa Lucía, que articula acciones en Montevideo y Canelones, representa mucho más que una agenda de obras: propone una estrategia de desarrollo con mirada de destino.
El objetivo central resulta claro y coherente con las tendencias actuales: aumentar la estancia media, incrementar el gasto turístico, diversificar actividades y fortalecer el portafolio de propuestas de un corredor con enorme potencial natural, cultural y patrimonial. Cuando el turismo deja de ser paso y se transforma en experiencia, el impacto económico se multiplica y se distribuye mejor.
Gobernanza y visión compartida
La reciente reunión entre el ministro Pablo Menoni, el director nacional de Turismo Cristian Pos y los intendentes Francisco Legnani y Mario Bergara confirma un punto clave: sin coordinación interinstitucional no existe destino sólido. La articulación entre ministerio, intendencias, municipios y actores locales permite que cada obra dialogue con el territorio y responda a una narrativa común.
Canelones: naturaleza, patrimonio y pernoctaciones
En Parador Tajes, el desarrollo de senderos interpretativos apunta a reforzar su propuesta de valor y atraer visitantes no residentes. La lógica es estratégica: convertir una visita puntual en estancia prolongada, generando pernoctaciones en Tajes, Santa Lucía y zonas cercanas, con impacto directo en alojamientos, gastronomía y servicios.
En Quinta Capurro, la intervención incorpora un sendero accesible de madera y señalética interpretativa que recorre el Jardín Histórico. Aquí el valor agregado se expresa en accesibilidad, educación ambiental y puesta en valor del patrimonio, tres dimensiones cada vez más demandadas por un visitante consciente y diverso.
Montevideo: interpretar para comprender y cuidar
En Santiago Vázquez, las obras en el Centro de Interpretación de los Humedales del Santa Lucía actualizan contenidos, mejoran la experiencia del visitante y ordenan la lectura del territorio mediante señalética direccional e interpretativa. Interpretar no es solo informar: es generar vínculo, fomentar el cuidado del ambiente y transformar el paisaje en relato.
El efecto multiplicador: emprender, comunicar, sostener
Un aspecto central del programa se proyecta hacia adelante. La nueva convocatoria de fondos concursables junto a ANDE para emprendimientos de turismo náutico-fluvial abre la puerta a pequeñas iniciativas privadas, dinamizando empleo y creatividad local en nueve departamentos beneficiarios.
A esto se suma un plan de marketing específico, alineado con el Plan de Marketing Turístico del país, que permite algo fundamental: dar visibilidad a la inversión, convertir la obra en producto y el producto en relato. Sin comunicación estratégica, incluso la mejor infraestructura pierde impacto.
Más que obras, una política de desarrollo
El Programa de Desarrollo de Destinos Turísticos Emergentes, firmado en 2019 y ejecutado desde 2021 en departamentos como Artigas, Rivera, Tacuarembó, Treinta y Tres, Cerro Largo, Lavalleja y Colonia, confirma una línea de trabajo sostenida: diversificar la oferta, descentralizar el turismo y apostar por la naturaleza, lo náutico y lo cultural como motores de empleo e ingresos.
En la cuenca del Santa Lucía, esa visión cobra una nueva dimensión. Aquí, invertir significa ordenar el territorio, crear experiencias, activar economías locales y construir identidad turística. El verdadero valor no está solo en lo que se construye, sino en lo que esas obras permiten que ocurra.
Consultado sobre el alcance de estas inversiones, el presidente de la Asociación Turística de Canelones, Carlos Tabo, señaló que “todo lo realizado durante este año en la zona oeste pone en valor un territorio que venía construyendo identidad turística desde hace tiempo. Estas acciones confirman un punto de partida claro, donde lo público genera condiciones y el sector privado acompaña, invierte y propone. Ese diálogo es el que permite consolidar destinos, dar previsibilidad a los emprendimientos y transformar buenas ideas en proyectos sostenibles”. En esa línea, Tabo destacó que este proceso marca un comienzo necesario para profundizar la articulación, fortalecer la oferta y proyectar a la zona oeste como un espacio con oportunidades reales para el turismo y el desarrollo local.
Por Jacobo Malowany
