En un verano donde la agenda de eventos, la televisión y la gastronomía se cruzaron con fuerza en Uruguay, algunos nombres comenzaron a repetirse en distintos escenarios. No por casualidad, sino por consistencia.
Desde la producción de experiencias que convocan a chefs y marcas de toda la región, hasta su presencia en la pantalla de Canal 9 como notera en programas de espectáculos, el recorrido reciente de Lara Ángela Ríos llamó la atención del equipo de Noticias & Destinos.
Detrás de esa visibilidad hay más de 15 años de trabajo, una red construida con tiempo y una forma particular de entender el turismo gastronómico: como un espacio de encuentro entre culturas, personas e historias.
Por eso, en este momento de expansión de sus proyectos —con Golden Chef creciendo en la región y nuevas propuestas en desarrollo—, conversamos con ella para conocer no solo lo que hace, sino cómo lo construye.
“Nada de lo que pasó este verano fue casual”
—Lara, tuviste una presencia muy fuerte este verano, tanto en eventos como en televisión. ¿Cómo lo viviste?
—Como un nuevo universo, el delante de cámara. Cuando llegó la propuesta y decidí tomar el desafío, no esperaba tan buen recibimiento de compañeros y personalidades. La verdad, ha sido un aprendizaje enorme, en lo profesional y también en lo personal. Fue una emoción muy grande. Porque no es algo que aparece de un día para el otro. Son más de 15 años trabajando, equivocándome, aprendiendo, insistiendo. Este verano fue como ver muchas piezas encajar.
“La televisión me permitió mostrar otra parte mía”
—Te vimos como notera en Canal 9, en programas de espectáculos…
—Sí, y fue un desafío hermoso. Yo siempre fui comunicadora, pero estar del otro lado de la cámara, en vivo, con esa dinámica… es otra energía. Me permitió mostrar una parte más espontánea, más cercana.
—¿Qué te dejó esa experiencia?
—Confirmar que me gusta contar historias. No solo organizarlas, sino vivirlas y transmitirlas.
“Mostrarme fue uno de los desafíos más grandes”
—Estar frente a cámara es difícil ¿Cómo fue ese proceso?
—Fue un desafío muy grande para mí. Siempre viví con ciertos complejos sobre mi cuerpo, y el hecho de mostrarme frente a cámara no era algo natural. De hecho, lo primero que le dije al director del canal fue: “esta es mi edad, mi cara y mi peso, si te sirve te doy una mano”.
—¿Y qué pasó después?
—Pasó algo muy lindo. Me ayudó a aceptarme, a valorarme por lo que soy capaz de hacer y no tanto por la imagen. Fue un proceso personal muy importante, que también forma parte de este momento que estoy viviendo.
“Mis proyectos tienen algo en común: las personas”
—Más allá de la televisión, tu agenda estuvo llena de eventos y propuestas…
—Sí, y todos tienen algo en común: las personas. Ya sea en una experiencia gastronómica, en un evento cultural o en una producción más íntima, lo que busco es que pase algo real.
“Golden Chef es una plataforma, no un techo”
—Golden Chef sigue creciendo, pero ya no es lo único que define tu trabajo…
—Exacto. Golden Chef es una parte muy importante, me dio visibilidad y una red increíble en toda Latinoamérica. Pero hoy mi trabajo es más amplio. Es producción, estrategia, comunicación.
—¿Qué significa Golden Chef hoy para vos?
—Hoy Golden Chef está en una etapa de expansión real. No solo en destinos, sino en concepto. Estamos trabajando en nuevas ediciones en la región, fortaleciendo el formato con más experiencias para el público, más participación de marcas y una integración más fuerte con el turismo de cada lugar.
También estamos desarrollando nuevos segmentos dentro del evento, como propuestas temáticas, experiencias sensoriales y formatos más dinámicos que permitan que el público no sea solo espectador, sino protagonista.
Y hay algo que para mí es clave: seguir sosteniendo la identidad latinoamericana. No copiar, no imitar. Mostrar lo que somos, con nuestros productos, nuestros chefs y nuestras historias.
Golden Chef crece, sí. Pero crece con sentido.
Y este año se suma otro desafío: muchos proyectos nuevos que están llegando. Soy muy selectiva, porque me gusta cumplir con la mayor excelencia posible. No necesariamente todos serán en Uruguay, porque me están convocando desde Perú, Brasil y otros países muy interesados por la relevancia que ha tomado la marca en sus gastronomías.
Pero también creo algo: Uruguay no puede perder este logro alcanzado. Lo que se construyó el año pasado tiene un valor muy fuerte y merece seguir creciendo.
“La educación cambia la forma en que una persona se mira a sí misma”
—En medio de una agenda tan intensa, también encontraste tiempo para compartir con estudiantes. ¿Qué lugar ocupa la educación en tu camino?
—Un lugar fundamental. Este año tuve una charla muy linda con estudiantes de UTU, junto a un ex alumno que hoy ya está trabajando y encontró su rumbo. Y fue muy fuerte ver eso… porque no era teoría, era realidad.
—¿Qué te dejó ese encuentro?
—Que cuando alguien logra verse distinto, cambia todo. A veces no es lo que uno enseña, sino lo que despierta. La educación tiene ese poder: abrir posibilidades. Y cuando eso pasa, ya no hay vuelta atrás.
—¿Te sentís parte de ese proceso?
—Me gusta pensar que sí, aunque sea en una pequeña parte. Si una charla, una experiencia o un encuentro ayuda a que alguien se anime, ya vale la pena.
“El reconocimiento llega cuando el trabajo es auténtico”
—Este año también recibiste un reconocimiento importante dentro del sector…
—Sí, y lo valoro mucho. Porque no viene solo por lo que uno hace, sino por cómo lo hace. Yo trabajo mucho desde lo humano, desde el vínculo. Y cuando eso se reconoce, emociona.
“Uruguay fue el lugar donde todo tomó forma”
—Elegiste instalarte en Maldonado hace seis años…
—Y fue una gran decisión. Uruguay me permitió crecer, ordenar ideas, proyectar. Acá encontré un ecosistema donde lo que uno propone puede suceder.
“No busco eventos perfectos, busco momentos reales”
—Si tuvieras que definir tu sello…
—Diría que es la conexión. No me interesa lo perfecto, me interesa lo auténtico. Que la gente se vaya con algo. Una emoción, un contacto, una historia.
Gracias Lara por la motivación para emprender a muchos
Lara Ángela Ríos no habla de “éxito” como un punto de llegada.
Habla de procesos, de vínculos, de insistir incluso cuando no se ve el resultado inmediato.
Este verano no fue un comienzo.
Fue una confirmación.
Que cuando el trabajo tiene raíz,
cuando la energía está puesta en las personas,
el reconocimiento llega.
Y, sobre todo, permanece.
