21 años y 20 países: el camino de Valentino Monzeglio desde Uruguay al Hyatt de París
Miércoles, 11 Marzo 2026 19:36

21 años y 20 países: el camino de Valentino Monzeglio desde Uruguay al Hyatt de París

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De Montevideo a París: Valentino Monzeglio y la nueva generación de la hotelería uruguaya

En la sede del ITHU – Instituto Politécnico Uruguayo, durante la presentación de su nueva Carrera de Capacitación Turística, surgió una conversación que conecta generaciones de hoteleros uruguayos con el escenario internacional.

Allí dialogamos con Valentino Monzeglio, el menor de los hijos de Remo Monzeglio —fundador del instituto— y hermano de Martín y Bari. Con apenas 21 años, Valentino ya desarrolla su carrera en uno de los hoteles más prestigiosos de Europa.

Su historia mezcla tradición familiar, formación internacional y una curiosidad permanente por el mundo.


“Trabajo en el Park Hyatt Paris-Vendôme”

—Sabemos que desde hace un tiempo estás radicado en Europa. ¿Cómo es tu presente?

Actualmente trabajo en hotelería en un puesto que en Francia se denomina chef de rang. En español podría traducirse como “jefe de rango”.

Es una función intermedia entre el maître y el commis, que es el ayudante de camarero. En términos simples, es un mozo de mayor nivel responsable de una sección del restaurante y del servicio a los clientes dentro de ese espacio.

Trabajo en el Park Hyatt Paris-Vendôme, y el restaurante donde desarrollo mis funciones se llama Café Jeanne.


“Mi pasión por la hotelería empezó en ITHU”

—¿Dónde estudiaste y te capacitaste?

Me formé en distintas instituciones en Europa, pero el origen de mi pasión por la hotelería nació en ITHU.

Aquí cursé Técnico en Turismo y GDS, Técnico en Gerencia de Hoteles y también me formé en técnicas de barista. Además, fue el lugar donde tomé mis primeras clases de francés.


“Italia, Alemania y Francia fueron parte de mi formación”

—Te involucraste muy joven en la actividad. ¿Cómo te preparaste en Europa?

Después de estudiar en ITHU viajé a Italia para formarme en el Instituto Erminio Maggia de Stresa, el mismo donde estudió mi padre hace cincuenta años.

Allí adquirí una base muy sólida para trabajar en hotelería. Eso implicó algunos sacrificios. Por ejemplo, suspender vacaciones para volver a Uruguay y dedicar ese tiempo a pasantías en Italia, Alemania y especialmente Francia.

Era importante conocer la cultura de cada país, mejorar el idioma y entender su forma de trabajar. Todo eso resultó fundamental para llegar preparado cuando surgió la oportunidad de trabajar en el Hyatt de París.


“Mi familia siempre me apoyó”

—Provenís de una familia con una fuerte tradición hotelera en Uruguay. ¿Cómo influyó eso?

Influyó mucho y de forma muy positiva.

Mi familia siempre me apoyó y me aconsejó en cada etapa. Gracias a ese respaldo pude tomar decisiones que aceleraron mi formación profesional.


Viajar para entender al turista

—Has recorrido varios países de Europa. ¿Qué te dejan esos viajes?

Viajar te abre la mente.

Nunca imaginé que a los 21 años ya habría conocido tantos lugares. Hasta ahora llevo 20 países visitados, muchos con varias ciudades.

En turismo eso tiene un valor enorme porque permite ver el sector desde dos miradas: la del profesional y la del viajero. Esa experiencia ayuda a comprender qué detalles hacen realmente memorable una experiencia turística.


Budapest, la ciudad que más lo sorprendió

—¿Qué ciudades te impactaron más?

Muchos mencionan Roma, París o Barcelona, pero la ciudad que más me sorprendió fue Budapest.

El Danubio divide la ciudad en Buda y Pest, el Castillo de Buda domina el paisaje y el Parlamento iluminado por la noche es impresionante.

También me fascinan ciudades como Berlín, Luxemburgo o Positano, en la costa amalfitana.


Una vocación que exige, pero entusiasma

—¿Disfrutás lo que hacés?

Es una actividad exigente y a veces estresante, pero en general la disfruto mucho.

Lo que más valoro es el contacto con personas de diferentes países. Eso también me permite practicar idiomas y aprender de otras culturas.


Marketing y experiencia del cliente

—¿En qué área de la hotelería te gustaría especializarte?

Me interesa mucho el marketing, aunque también todo lo relacionado con la experiencia del cliente, que es uno de los pilares de la hotelería.


Próximos destinos profesionales

—¿Tus planes a corto y mediano plazo?

A corto plazo quiero aprovechar al máximo mi experiencia en el Hyatt de París y aprender todo lo posible.

A mediano plazo me gustaría explorar oportunidades laborales en Suiza, Estados Unidos o Arabia Saudita, aunque la situación internacional también influye en esas decisiones.


“Cada día se puede dar un paso hacia Europa”

—¿Qué consejo darías a los jóvenes que quieren trabajar en Europa?

Que se enfoquen con determinación.

Todos los días se puede avanzar un poco: aprender un idioma, estudiar la cultura del país, iniciar trámites o conectarse con personas del lugar. Cada paso suma.


El orgullo por la trayectoria de su padre

—Tu padre fue subsecretario de Turismo de Uruguay. ¿Qué representa eso para ti?

Es un gran orgullo.

Muchas personas me hablan de su trabajo y de su trayectoria. Ver ese reconocimiento hacia mi padre es algo muy especial.


“En diez años me imagino hablando seis idiomas”

—¿Cómo te ves dentro de diez años?

(Ríe).

Cuando tenga 31 años me imagino hablando seis idiomas, habiendo trabajado en distintos países y acumulando experiencia en varios sectores de la hotelería.


¿Un regreso a Uruguay?

—¿Pensás trabajar algún día en Uruguay?

Sí, lo he pensado. Mi familia ha contribuido mucho al desarrollo del turismo del país y me gustaría continuar ese camino.

Sería un orgullo trabajar más cerca de mi padre y de mis hermanos, aportando también la experiencia internacional que pueda adquirir.


Nota de redacción

La historia de Valentino Monzeglio muestra cómo una nueva generación de profesionales uruguayos se abre camino en la hotelería internacional.

Cuando ese recorrido lo traiga nuevamente al país, seguramente las puertas del ITHU estarán abiertas para recibir al más joven de los Monzeglio, ya no como estudiante, sino como parte de una tradición familiar que sigue escribiendo capítulos en el turismo uruguayo.