Aruba: la isla feliz que seduce a los viajeros uruguayos
Jueves, 06 Noviembre 2025 17:38

Aruba: la isla feliz que seduce a los viajeros uruguayos

Hay lugares donde la geografía parece haber encontrado un equilibrio silencioso. Aruba pertenece a ese grupo. Una isla pequeña en el Caribe, fuera de la ruta de los huracanes, donde el clima mantiene una constancia que sorprende: unos 28 grados acompañados por un viento que no deja que el calor pese. La luz cae oblicua sobre la arena y el mar aparece limpio, sin sargazo, como si la naturaleza hubiese decidido conservar allí una claridad propia.

La conversación con Joana Santiago, responsable de comunicación de Turismo de Aruba, no habló de exageraciones, sino de sensaciones. De cómo el visitante, al llegar, percibe que la isla se habita con calma, sin urgencias. De la posibilidad de caminar sin preocupación, recorrerla en auto, detenerse sin prisa. Una seguridad que no requiere protocolos, sino que emerge de la vida cotidiana de quienes la habitan.

Aruba se recorre en dos horas de punta a punta. Ese dato, más que geográfico, es narrativo: invita a no fragmentar la experiencia del viaje. El lado de la zona hotelera ofrece playas tranquilas, servicios y confort; mientras que el Parque Nacional Arikok, reserva protegida, revela otro rostro, más árido, con tonalidades que recuerdan al desierto y playas donde el mar golpea con otro ritmo. Dos geografías —dos estados de ánimo— en una única isla.

Muchos viajeros uruguayos están comenzando a descubrirla. Por ahora, llegar implica conexiones vía Panamá, Colombia o São Paulo. Sin embargo, la proximidad cultural del Cono Sur y la mirada hospitalaria de Aruba parecen estar trazando un puente natural. La noticia que se avizora ya despierta expectativas: a partir del 1º de enero de 2026 habrá vuelo directo desde Buenos Aires. Para Uruguay, la cercanía se vuelve aún más posible.

Esta presencia se refleja también en los espacios donde el turismo se piensa y se proyecta. Tanto en la FIT de Buenos Aires y ahora en Festuris, en Gramado, Aruba comparte su identidad con quienes construyen rutas, imaginarios y experiencias para el viajero latinoamericano. Allí, la isla se presenta sin artificios: una invitación a conocer un lugar donde el mar es claro, el tiempo fluye lento y la sonrisa no es gesto aprendido, sino forma de ser.

Queda pendiente el viaje. Un compromiso tácito que queda resonando: caminar la arena suave, escuchar el viento que no se detiene, mirar cómo la luz cae sobre el agua y encontrar allí, quizá, algo que uno no sabía que estaba buscando.

Por ahora, la promesa es sencilla: conocer la isla feliz. Y permitir que ese nombre, tan repetido, cobre sentido cuando los pies toquen la orilla y la brisa encuentre el rostro. Allí empieza la verdadera conversación entre viajero y paisa

Requisitos de entrada a los viajeros:https://www.aruba.com/es/requisitos-de-salud-del-viajero