El verano 2026 en Punta del Este sumó una postal que dialoga perfecto con el espíritu de la temporada: Sunset Sessions en Mia Bistró, una cita donde la moda, el arte en vivo y la música se encuentran justo en el momento más buscado del día: el atardecer frente al mar.
El 8 de enero, desde las 18 horas, la Parada 20 de Playa Brava dejó de ser solo un punto geográfico para convertirse en escenario. La arena, el cielo en transición y la luz dorada funcionaron como telón natural de un evento que combinó fashion show, live art, DJ sets y público invitado, con una curaduría pensada para disfrutar sin apuro, copa en mano.
Marcas que marcan clima
Con el respaldo de Aperol Spritz y Tanqueray, Sunset Sessions apostó a un formato relajado pero cuidado, donde el ritual del cocktail acompaña la experiencia y refuerza esa idea tan esteña de socializar mirando el mar. No se trató solo de presencia de marca: hubo atmósfera, identidad y coherencia estética.
Moda, arte y música: un mismo pulso
La propuesta sumó un desfile de moda que dialogó con el entorno costero, arte en vivo que se fue construyendo frente al público y DJ sets que acompañaron la caída del sol con un clima elegante y descontracturado. Todo convivió sin superponerse, como si cada disciplina supiera cuándo tomar protagonismo y cuándo dejar respirar la escena.
Punta del Este, en modo sunset
Eventos como Sunset Sessions confirman una tendencia clara del verano 2026: Punta del Este amplía su agenda más allá de la noche cerrada. El atardecer gana centralidad como espacio de encuentro, estética y contenido, especialmente en locaciones donde el paisaje es parte activa de la experiencia.
Mia Bistró volvió a posicionarse como uno de esos lugares donde pasan cosas, no por estridencia, sino por saber leer el pulso del verano. Moda, arte, música y marcas que entienden el contexto. A veces, eso alcanza para que una tarde se convierta en recuerdo.
Con producción general de Matías Tomati, Sunset Sessions mostró una curaduría precisa y sensible al espíritu del verano esteño. Comunicación, PR y puesta en escena se articularon con naturalidad para crear una experiencia fluida, donde marcas, contenido y público convivieron sin estridencias. Un trabajo que confirma la importancia de la producción como lenguaje: ordenar el clima, cuidar los detalles y dejar que el atardecer haga el resto.

