Datos, visitantes y estrategia: cómo microsegmentar el turismo en Uruguay
Lunes, 19 Enero 2026 11:31

Datos, visitantes y estrategia: cómo microsegmentar el turismo en Uruguay

Movimiento migratorio en Uruguay: 753.644 registros en la primera quincena de enero de 2026

Durante la primera quincena de enero de 2026, el movimiento migratorio en Uruguay alcanzó un total de 753.644 registros, sumando ingresos y egresos por los distintos pasos fronterizos y terminales habilitadas.

Según los datos oficiales, entre el 1.º y el 15 de enero se contabilizaron 359.086 ingresos al país y 394.558 egresos, lo que confirma una movilidad intensa típica del período de temporada, con fuerte concentración en los corredores regionales.

Ingresos: los principales puntos de acceso

En relación con los ingresos, los principales puntos de acceso fueron:

  • Paysandú: 75.233 personas

  • Colonia: 63.795

  • Fray Bentos: 57.966

  • Aeropuerto Internacional de Carrasco: 46.914

  • Salto: 32.929

También se destacaron el Puerto de Montevideo (24.175), Rivera (16.792), Río Branco (13.254), Chuy (11.237) y Maldonado (9.902), entre otros controles migratorios.

Procedencia: Argentina lidera los ingresos

Respecto a la procedencia de quienes ingresaron a Uruguay durante ese período, la mayoría fueron ciudadanos argentinos, con 163.367 registros. Les siguieron los uruguayos (123.147), brasileños (27.026), paraguayos (6.402) y estadounidenses (5.530).

Egresos: por dónde se salió del país

En cuanto a las salidas, entre el 1.º y el 15 de enero se registraron 394.558 egresos. Los pasos más utilizados para dejar Uruguay fueron:

  • Colonia: 72.078 personas

  • Paysandú: 60.757

  • Fray Bentos: 58.319

  • Aeropuerto Internacional de Carrasco: 57.434

  • Rivera: 32.473

Además, se registraron egresos por otros puntos fronterizos y terminales de control.

Lectura del movimiento: región, temporada y dinámica bidireccional

El predominio de Argentina en la procedencia de los ingresos vuelve a confirmar el peso del turismo regional en el verano uruguayo. A la vez, el volumen de egresos por los mismos corredores (especialmente Colonia, Paysandú y Fray Bentos) refleja una dinámica bidireccional intensa, asociada a viajes frecuentes, estadías cortas y traslados típicos de la temporada.


Microsegmentar para crecer: cuando los datos se convierten en política turística

En línea con lo que ha planteado el ministro de Turismo, Pablo Menoni, el crecimiento del sector pasa hoy por una promoción más inteligente y segmentada. La microsegmentación permite dejar atrás la lógica de campañas genéricas y avanzar hacia estrategias basadas en datos reales, perfiles de viajeros y motivaciones concretas. Para el ministerio, comprender quién llega, desde dónde, por cuánto tiempo y con qué expectativas resulta clave para optimizar recursos, mejorar la experiencia del visitante y fortalecer la competitividad del destino Uruguay durante todo el año.

Los números del movimiento migratorio de la primera quincena de enero confirman algo que el turismo uruguayo conoce desde hace años, pero que todavía no siempre traduce en decisiones: no todos los visitantes son iguales, ni viajan por los mismos motivos. Sin embargo, muchas veces la comunicación, la promoción y la oferta siguen pensándose en clave general, como si el turismo fuera un bloque homogéneo.

Los datos muestran un predominio claro del turismo argentino, un volumen significativo de uruguayos que regresan o visitan el país desde el exterior y una presencia más acotada, pero constante, de brasileños, paraguayos y estadounidenses. Cada uno de esos flujos responde a lógicas distintas. Y ahí aparece el verdadero desafío: pasar del dato al criterio.

El turismo argentino, mayoritario, se mueve en clave de cercanía, escapadas cortas, decisiones rápidas y alto conocimiento del destino. No necesita que se le explique qué es Uruguay; necesita motivos nuevos para volver. Eventos, gastronomía, propuestas de bienestar, alojamientos con servicios completos y experiencias que funcionen incluso si el clima no acompaña. Comunicar lo mismo que hace diez años ya no alcanza.

Los uruguayos residentes en el exterior, por su parte, no llegan como turistas tradicionales. Vienen a reencontrarse, a recorrer lugares conocidos con otra mirada, a combinar familia con descanso. Ese perfil consume, se desplaza y decide distinto. Pensarlos solo como “retornos” es perder una oportunidad turística concreta.

Los mercados de mayor distancia, aunque menores en volumen, buscan otra cosa: naturaleza, identidad, experiencias culturales y productos bien narrados. No compiten por precio ni por cantidad, sino por sentido y calidad. Para ellos, el relato del destino pesa tanto como la infraestructura.

Aquí es donde la microsegmentación deja de ser una herramienta de marketing y pasa a ser una decisión política. No se trata de atraer más gente a cualquier costo, sino de diseñar propuestas específicas para públicos específicos, optimizando recursos, mejorando la conversión y reduciendo la dependencia de picos estacionales.

La lectura inteligente de los puntos de ingreso, los tiempos de estadía y los comportamientos de consumo permite algo clave: transformar movilidad en visitas reales, y visitas en experiencias que se repiten. Ese es el verdadero crecimiento.

El turismo uruguayo ya tiene los datos. El desafío ahora es animarse a usarlos mejor. Porque el futuro del sector no se juega en sumar volumen, sino en comprender a quién llega, por qué llega y cómo lograr que quiera volver. Cuando los datos se convierten en decisiones, la microsegmentación deja de ser técnica y se transforma en política turística efectiva.