Un director que construye su camino entre el cine y la música
Domingo, 12 Julio 2026 19:43

Un director que construye su camino entre el cine y la música

Director, guionista y músico argentino-uruguayo, Agustín Guzmán Stanoff comparte cómo nació su pasión por el cine, las películas que marcaron su vida, sus primeros cortometrajes y los proyectos que preparan su futuro artístico.

DE LANÚS A DIRIGIR PARA LA PANTALLA GRANDE

Agustín Guzmán Stanoff, es un director de cine, guionista y músico argentino y uruguayo que ha destacado por dos “cortos” muy disímiles entre sí, pero que lo muestran como un artista sensible, capaz de manejar lo simple y lo complejo.

 Entrevistarlo y conocerlo un poco más fue todo un desafío.

 Cuéntanos cuándo y dónde naciste.

 Nací en Lanús, en el conurbano de la provincia de Buenos Aires, Argentina.

 ¿Cómo surge tu amor por el cine?

 Fue algo gradual. Me di cuenta que cada vez miraba más y más películas. Que las películas estaban empezando a tener un lugar muy especial en mi vida, de encuentro, de ir al cine solo o acompañado.

Me compraba DVDs y pasaba noches en casa de mi madre haciendo maratones. Al verlo en retrospectiva, puedo notar cómo algunas personas de mi vida me fueron acercando indirectamente al cine. Por ejemplo, mi padrastro era muy cinéfilo y tenía colecciones y colecciones de películas y así tuve acceso a Rocky, Karate Kid y las películas de Jean-Claude Van Damme.

Mis abuelos maternos disfrutaban mucho del cine “spaghetti western” y las colecciones en fascículos. Mi tía materna me hizo conocer grandes clásicos de fantasía como Laberinto o La historia sin fin. Mi abuela paterna, en salidas al cine me hizo conocer un cine europeo algo diferente que no conocía.

Eso se daba por mi curiosidad de ver cosas nuevas, cuando salía con ella, me gustaba elegir películas diferentes a las que acostumbraba a ver. Comenzó a aparecer en mi una curiosidad muy marcada. Por otro lado, al final de mi adolescencia me encontraba quincenalmente con mi padre y estos encuentros se transformaron en salidas al cine de Temperley o Adrogué para ver películas.

 ¿Cuándo tomaste conciencia de que querías dirigir?

Es curioso porque un día, en una de estas salidas “pochocleras” al salir de la función, me pregunté profundamente cómo funcionaba eso del cine, cómo se hacían las películas realmente. Entonces investigué muchísimo sobre el rol del director. Esa función fue de la película argentina Casi leyendas, que no es la película de mayor virtuosidad de la historia, pero en su momento tuvo una escena puntual que me conmovió. Es algo que aún recuerdo con ternura.

 Comenta alguna película o películas y directores que te hayan marcado especialmente.

 Directores que me han marcado pueden ser Bergman, Gaspar Noé, Lars Von trier, Visconti, Leonardo Favio, Agnes Varda, Campanella, Scorsese, Kurosawa, Aronofsky, Eliseo Subiela, Pasolini, Luis Buñuel…

En una época me fijaba mucho en los directores, pero hoy en día me fijo más en las películas. Hay películas que en sí mismas me han marcado más allá de tener o no tener una devoción absoluta por ese director. Soy más de películas que de directores. Por nombrar 3 películas, podría decirte: El salario del miedo de Henri-Georges Clouzot, Ladrones de bicicletas de Vittorio De Sica, y Las noches blancas de Visconti.

Es curioso que se me hayan venido a la cabeza dos películas de Cine italiano. Tanto el cine italiano como el francés han sido muy importantes en la constitución de mi amor acérrimo hacia el cine. Se me viene a la mente también otro clásico, Cinema Paradiso.

 ¿Cómo fue tu formación académica? 

 Estudié cine en la Universidad del Cine de Argentina.

 Cuéntanos algo de tus cortometrajes.

 Mis dos primeros cortometrajes se llaman “Cien mil pasos” y “Eterna Juventud”. El primero es un poco más experimental, fue en un contexto muy cercano a la pandemia, por lo tanto escribí un guión con una escena larga filmada al aire libre. Y el segundo es hasta ahora mi trabajo más especial, un cortometraje sobre el amor en la tercera edad, una de mis piezas más sensibles.

"Porque, como ocurre con muchos realizadores, los primeros pasos suelen anticipar un camino mucho más largo..."

Entre la experimentación y la emoción: dos cortometrajes que anticipan una voz propia

Todo director deja entrever su manera de entender el cine desde sus primeras obras. En el caso de Agustín Guzmán Stanoff, sus dos cortometrajes muestran búsquedas diferentes, pero comparten una misma sensibilidad: la intención de poner a las personas y sus emociones en el centro de la historia.

"Cien mil pasos" nació en un contexto marcado por la pandemia. Las limitaciones de aquel momento no fueron un obstáculo, sino un desafío creativo. El realizador construyó un relato de tono experimental, con una puesta en escena que aprovecha los espacios abiertos y apuesta a que la imagen y el tiempo narrativo transmitan tanto como los diálogos.

Muy diferente es "Eterna Juventud", una obra que el propio director considera la más especial de su carrera hasta el momento. Allí aborda un tema poco frecuente en el cine contemporáneo: el amor en la tercera edad.

Lejos de los estereotipos, el cortometraje invita a mirar una etapa de la vida donde los sentimientos, los afectos y los sueños continúan teniendo la misma intensidad que en la juventud. Es una historia construida desde la empatía, que encuentra belleza en los pequeños gestos cotidianos y recuerda que nunca es tarde para volver a emocionar o emocionarse.

Más allá de las diferencias entre ambas producciones, existe un hilo conductor que las une: la búsqueda permanente de contar historias con honestidad. Esa mirada también explica por qué Agustín Guzmán Stanoff decidió ampliar su universo creativo hacia la música. Para él, las distintas disciplinas artísticas no compiten entre sí, sino que dialogan y se enriquecen mutuamente.

Con nuevos proyectos audiovisuales y sus primeros lanzamientos musicales en camino, el director transita una etapa de crecimiento que invita a seguir de cerca su evolución. Porque, como ocurre con muchos realizadores, los primeros pasos suelen anticipar un camino mucho más largo, donde cada obra suma una nueva pieza a una identidad artística en construcción.

Si el cine consiste en emocionar, hacer pensar y dejar una huella después de que se apagan las luces de la sala, Agustín Guzmán Stanoff ya comenzó ese recorrido.

 Sabemos que estás incursionando en la música: ¿quieres adelantarnos algo de eso?

 Amo la música, amo el teatro, amo el arte en general. Me di cuenta de que veía el arte como un todo y no como algo estático que no pueda moverse entre diferentes disciplinas. Además, era algo que tenía pendiente, a los quince años ya había rapeado, pero lo había dejado ahí.   Con el tiempo entendí que había algo muy valioso allí y que se relacionaba mucho con el cine y con mi forma de ver la vida, era algo inevitable. 

Actualmente estoy trabajando en mis primeros lanzamientos musicales, estoy muy ansioso y contento de poder compartir todo esto con todos ustedes.

Si te gustó esta entrevista, compartila con quienes disfrutan descubrir nuevos talentos del cine y la cultura. Cada lectura y cada recomendación ayudan a que historias como la de Agustín Guzmán Stanoff lleguen a más personas.

Gracias por leernos.

Jacobo Malowany
Seguime en todas las redes: @jacobomalowany