Jacobo Malowany

Jacobo Malowany

Los tres niveles de gobierno y la lógica de los eventos territoriales

Uruguay organiza su gestión pública en tres niveles de gobierno, cada uno con competencias claras y complementarias.
El primer nivel, el nacional, define políticas de alcance país, marcos normativos y grandes lineamientos presupuestales.
El segundo nivel, departamental, a cargo de las intendencias, gestiona el territorio, diseña políticas culturales y turísticas propias y cuenta con autonomía para asignar recursos, articular actores y ejecutar proyectos.
El tercer nivel, el municipal, actúa en escala local: barrios y ciudades. Su rol se centra en la cercanía con la comunidad, la logística, el uso del espacio público y la articulación cotidiana con vecinos y comercios.

En este esquema, Canelones Suena Bien depende del segundo nivel de gobierno, mientras que la ciudad de Atlántida se gestiona desde su municipio, el tercer nivel. Esta distinción no es menor cuando se analizan resultados, impactos y retornos.

Un evento masivo no es casualidad

La generación de un evento que convoca multitudes responde a una decisión estratégica. El segundo nivel de gobierno dispone de la autonomía necesaria para asignar un presupuesto, generalmente compartido con otros actores públicos y privados, y para diseñar un modelo de gestión que combine cultura, turismo y economía local.
A esto se suma la venta de espacios como formato de ingresos y, en contextos actuales, la posibilidad de monetizar contenidos digitales, como transmisiones por plataformas de video, ampliando el alcance y el retorno.

Desde esta mirada, resulta clave diferenciar inversión de gasto. El posicionamiento de Atlántida durante la semana del evento, medido en minutos de exposición mediática en formatos tradicionales y digitales, superó ampliamente la inversión realizada. No se trató de un gasto: se disfrutaron cuatro shows de primer nivel, se brindó escenario a dos bandas locales y se activó una cadena de valor que excede la noche del concierto.

Públicos, microsegmentación y derrama

Los datos de asistencia muestran diferencias claras según día y propuesta. El sábado, miles de personas participaron con segmentaciones diversas: en Canelones Suena Bien, el promedio superó los 30 años, mientras que el primer día la franja fue más amplia, entre 15 y 50 años. La microsegmentación explica estos resultados: propuestas, horarios y artistas convocan públicos distintos y generan impactos distintos.

En paralelo, otros espacios de la ciudad ofrecían alternativas simultáneas. La LIFA, el fútbol con presencia de un equipo europeo y actividades recreativas atrajeron principalmente a jóvenes y familias. Todos los sábados la dinámica se repite: el baile convoca a los jóvenes; el 31 de enero, con DJ y Luana, volvio a suceder. La piscina recibe excursiones a diario y completa un ecosistema activo. El Camping Ancap, alquileres por el fin de semana y el tiempo acompaño por supuesto. 

Público y privado: dos lógicas, un territorio

La diferencia entre un emprendimiento público y uno privado no es ideológica, es funcional. El primero prioriza el impacto territorial y favorece a las mypes mediante espacios de venta y circulación de personas. El segundo persigue fines empresariales y mide su éxito en rentabilidad directa.
Desde la experiencia local, los jóvenes dejan menos consumo inmediato en los comercios, mientras que eventos como Canelones Suena Bien redistribuyen ingresos en momentos de baja estacional y, como suele decirse, traen gente al pueblo.

Esta primera parte propone una lectura técnica y neutra: los eventos bien diseñados son herramientas de marketing de ciudades, capaces de posicionar, activar economías locales y construir identidad, siempre que se los analice como inversión estratégica y no como gasto aislado.

Desde la Dirección de MIPYMES, de la Intendencia de Canelones, se instrumentó un proceso ordenado y transparente: se realizó un llamado abierto, se convocó, se recibieron más de 100 postulaciones y se seleccionaron 60 emprendimientos, todos formalizados. Muchos de ellos ya contaban con comercios en la zona, por lo que el beneficio no se limitó a la venta puntual, sino también a ganar visibilidad, ampliar públicos y reforzar marca. Cuando estos eventos se trabajan con método, los resultados se proyectan durante el resto del año: se fijan objetivos, se mide impacto y se construye continuidad. No se trata de un hecho aislado ni de un gesto ocasional, sino de gestión aplicada, lejos de la lógica del “baño del Papa”.

Desde la Asociación Turística de Canelones, integrante de la Cámara Uruguaya de Turismo, se entendió que lo gestionado respondió a una estrategia clara. Los vouchers de $500 por pernoctar dos noches activaron consumo en toda la franja costera y también beneficiaron a comercios fuera del microcentro, que sumaron movimiento en un período de alta demanda. Si se aplica el principio de Pareto, ese 20 % de los cerca de 100.000 asistentes generó una derrama relevante, siempre condicionada a la existencia de una oferta atractiva. Durante las aproximadamente cuatro horas del evento, la multitud no consume en el microcentro: la gente está concentrada en el predio y se produce una pausa comercial inevitable. La derrama real ocurre antes y después, y ahí aparecen las decisiones de gestión. Atlántida, aun sin el evento, ya estaba desbordada; el CSB ordenó tiempos, concentró públicos y extendió la permanencia en destino. Las recorridas por la ciudad mostraron entusiasmo genuino, incluso de personas que salieron a disfrutar la noche sin participar del concierto. De cara al próximo año, la ATC buscará potenciar este fenómeno con nuevas ideas y estrategias; quienes cuestionan la sede olvidan que el único que pierde es quien renuncia a un momento de visibilidad que no resulta efímero: el próximo año puede ser mejor.

La Asociación Turística de Canelones, además del esquema general de vouchers, subió la promoción con un 10 % adicional dirigido a asociados del corredor gastronómico, reforzando el vínculo entre evento, operadores y territorio. La ATC entiende estas acciones como herramientas de mediano plazo y no como estímulos aislados. En ese sentido, su presidente remarcó que “estos eventos no tienen un objetivo de fin de semana: el verdadero cometido es publicitar y posicionar el destino; quien no consumió anoche, vuelve en la brevedad”, y confirmó el compromiso de la asociación para potenciar el próximo año, reafirmar alianzas y generar nuevos incentivos que permitan mayor captación de consumo durante el evento. Desde otros ámbitos de la Intendencia de Canelones también se expresó que el impacto trasciende lo económico inmediato: Atlántida y Canelones ganan agenda nacional y regional. La llegada de ómnibus desde Treinta y Tres y visitantes de Rivera —no habituales del verano— confirma ese posicionamiento. A la derrama económica para operadores se suma una derrama publicitaria sostenida en el tiempo. En palabras del presidente de la ATC, el balance resulta claro: apoyo pleno a Canelones Suena Bien, por su valor cultural, turístico y estratégico, y por un estándar organizativo profesional en producción, audio y seguridad que deja una señal inequívoca del rumbo elegido.

Jacobo Malowany 

 

El Salón Internacional del Vino abrió su XXIII edición con esa mezcla tan particular de expectativa y celebración tranquila. Desde el ingreso, la escena se ordenó sola: copas brillando bajo la luz cálida, mesas ocupadas por botellas que viajaron desde distintos puntos del país y del mundo, y un público diverso que no llegó a correr, sino a quedarse. Con una convocatoria de más de 2500 personas cada año, se ha consolidado como uno de los eventos vitivinícolas más esperados de la región.

Más de 140 bodegas y unas 600 etiquetas marcaron el pulso de la noche. Caminé sin apuro. Un paso, una copa, una historia. Enólogos y sommeliers oficiaron de guías, no desde el discurso técnico, sino desde la cercanía: por qué ese vino, de dónde viene, en qué momento del año conviene volver a abrirlo. El salón general, con su propuesta gastronómica pensada para acompañar —pastas, pescados, carnes, opciones vegetarianas— sostuvo el clima de feria elegante y accesible, donde el intercambio vale tanto como la degustación.

El sector VIP, ya agotado, funcionó como un mundo aparte. No por distancia, sino por detalle. Caviar, jamón ibérico, risotto Venere, productos que invitan a bajar la voz y afinar los sentidos. Aun así, la frontera fue simbólica: el vino, como siempre, tendió puentes.

No tomé notas de inmediato. Preferí mirar. Ver cómo la gente se movía, cómo elegía una copa y cómo, después del primer sorbo, algo cambiaba en el gesto. Hay experiencias que se comprenden mejor así, sin la urgencia de describirlas mientras suceden.

La escena se repitió varias veces a lo largo de la noche, siempre con pequeñas variaciones. Alguien se acercaba a una mesa, escuchaba con atención, tomaba la copa, giraba el vino con un gesto aprendido —o intuitivo— y probaba. Luego venía la pausa. Ese instante breve en el que el cuerpo decide si lo que acaba de pasar merece quedarse un poco más.

En Enjoy Punta del Este, la noche se ordenó alrededor de la degustación. No como acto técnico ni como desfile de etiquetas, sino como una forma de estar. Las copas rara vez se llenaron del todo. Se servía poco, lo justo. Quien sirve así espera algo del otro lado: atención.

Observé copas que buscaban la luz, miradas concentradas en el color, silencios que decían más que una explicación larga. Algunos cerraban los ojos apenas un segundo antes de probar. Otros iban directo al gusto, sin rodeos. Había quienes escuchaban con detalle al enólogo y quienes preferían callar y decidir solos. Ninguna forma parecía incorrecta. El vino admitía todas.

El recorrido fue amplio, casi inabarcable. Más de un centenar de bodegas, cientos de etiquetas, historias distintas detrás de cada botella. Imposible probar todo, y quizás ahí estuvo uno de los mayores aciertos del Salón Internacional del Vino: no invitó a acumular sabores, sino a elegir. Cada stand funcionó como un pequeño territorio, con su propio relato, donde la información estuvo disponible pero nunca impuesta.

La gastronomía apareció como un acompañamiento consciente, nunca como un desvío. Pastas, pescados, carnes y opciones vegetarianas ofrecieron un soporte equilibrado para la degustación, pensadas para sostener el paladar y no para distraerlo. Comer no interrumpió el recorrido: lo acompañó. Cada plato dialogó con la copa sin levantar la voz, recordando que el maridaje también es una forma de conversación.

Las charlas no giraron en torno a precios ni rankings. Se habló de cosechas, de lugares, de recuerdos asociados a un sabor. “Este lo tomé una vez en…”, “este me sorprendió”, “a este hay que volver más tarde”. La degustación no terminó en la copa; continuó en la palabra y, a veces, en el silencio compartido.

Como comunicador, me interesó especialmente el comportamiento del público. No hubo apuro ni ruido excesivo. Se caminó despacio, se volvió sobre una etiqueta ya probada, se compararon sensaciones. La experiencia se vivió como práctica cultural más que como espectáculo.

Entre las mesas, hubo un punto que concentró miradas y conversaciones con otro peso simbólico: el stand del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI). No funcionó solo como espacio informativo, sino como lugar de encuentro. Por allí pasó el presidente de Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR), Fernando Tapia, acompañado por la subsecretaria de Turismo, Ana Claudia Caram, en una visita breve pero significativa, marcada más por el intercambio directo que por los gestos formales. En la foto, Rosita Moreno, síntesis de ese cruce entre producción, turismo y personas que entienden al vino como parte viva del territorio.

Al final de la noche, me llevé una copa. No como souvenir, sino como memoria tangible. Hoy ya ocupa su lugar en mi vitrina. Cada vez que la vea, sabré que no guarda solo vidrio y diseño, sino un momento preciso: el de una noche en la que el vino logró detener el tiempo y dejar una marca silenciosa.

Lo demás —fechas, cifras, entradas— llegará después. Esto no. Esto sucede una sola vez: el instante exacto en el que una copa logra que alguien se detenga y mire distinto.

 
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La Semana del Mar 2026: cuando el océano marca el pulso cultural de Punta del Este

Cada verano, Punta del Este vuelve a mirar hacia el mar no solo como paisaje, sino como origen de preguntas, memorias y relatos compartidos. Entre el 2 y el 8 de febrero de 2026, la Semana del Mar celebra su 24ª edición y confirma un lugar singular dentro del calendario cultural del balneario: una propuesta que invita a detenerse, observar y reflexionar sobre el vínculo profundo entre la sociedad y el océano.

La Semana del Mar no busca el espectáculo inmediato. Propone otra velocidad. Una cadencia donde el arte, la ciencia y la palabra se entrelazan para recordar que el mar también piensa, enseña y transforma.

Un proyecto nacido del compromiso cultural

La iniciativa nació en 2001, impulsada por la profesora María Luisa Cordone junto a la comunicadora Adriana Expósito, con una idea clara: construir un espacio veraniego que combinara creación artística, divulgación científica y conciencia ambiental. A lo largo de más de dos décadas, ese espíritu se sostuvo con coherencia y sensibilidad.

Tras el fallecimiento de Cordone en 2024, Adriana Expósito asumió la conducción del evento, cuidando su identidad original y reafirmando el mar como patrimonio natural y cultural. No como consigna abstracta, sino como experiencia concreta, cercana y compartida.

Edición 2026: una semana para escuchar al mar

La 24ª edición se desarrolla con entrada gratuita en dos espacios clave del balneario: el Salón Benito Stern del Municipio de Punta del Este y la Caja de Arte de Punta Shopping. La programación articula muestras visuales, música, presentaciones de libros y charlas que cruzan arte, biodiversidad y relatos de navegación.

Lunes 2 de febrero
La apertura oficial tiene lugar a las 19:00, con la presencia de autoridades y participantes. La música del pianista Guillermo Querejazu acompaña la inauguración de una muestra fotográfica realizada por alumnos del Centro Cultural Kavlin, una mirada joven sobre el mar como territorio de aprendizaje.

Martes 3 de febrero
A las 18:30 se realiza el vernissage de la Muestra del Mar 2026 en la Caja de Arte, con obras de Karina Carrara, Agó Páez Vilaró, Pascual Freda, Guillermo Querejazu, Verónica Beznozko y Theodore Grossman. La jornada integra arte visual y gastronomía, con el acompañamiento de proyectos locales y la curaduría culinaria del chef Pedro Young.
A las 19:00, la charla En el camino de las ballenas: la mirada desde Uruguay reúne al equipo de Ballenas Uy, con material audiovisual y un corto documental que conecta ciencia, territorio y conservación.

Miércoles 4 de febrero
La palabra escrita ocupa el centro con la presentación del libro El Capitán Miranda recorriendo los mares del mundo, de Agó Páez Vilaró y Zunilda Borsani, un recorrido por la historia naval y la memoria marítima uruguaya.

Viernes 6 de febrero
El conversatorio El mar como fuente de inspiración propone un diálogo entre artistas y creadores. Karina Carrara, Pablo Suárez y Noé Leforestier exploran cómo el océano se filtra en la obra, en la mirada y en el proceso creativo.

Sábado 7 de febrero
La Semana del Mar acompaña al Festival Internacional de Cine de Punta del Este, integrándose al ecosistema cultural del balneario sin superponer actividades.

Domingo 8 de febrero
El cierre, a las 19:00, llega de la mano de Sergio Puglia con una charla que funciona como síntesis sensible de la semana: vivir Punta del Este desde el mar, desde la experiencia personal y desde el respeto por un entorno que define al destino.

El mar como relato compartido

Lejos de la lógica del evento efímero, la Semana del Mar construye continuidad. Año tras año, convoca a públicos diversos y genera un espacio donde el conocimiento circula sin estridencias. El mar aparece como recurso natural, pero también como archivo vivo de historias, oficios y miradas.

En tiempos de consumo acelerado, esta propuesta sostiene una idea simple y poderosa: escuchar al mar también es una forma de entendernos. Y Punta del Este, durante una semana, vuelve a hacerlo desde la cultura.

Fiestas populares, territorio y turismo en Uruguay

Un informe especial publicado para El Día analiza cómo el Carnaval, los festivales y las celebraciones populares se transforman en herramientas reales de desarrollo territorial, turismo y economía local.
Cultura, calendario, identidad y experiencia como claves para pensar el país desde sus fiestas.

? Leé el informe completo acá:
https://eldia.uy/informe-fiestas-populares-territorio-y-turismo-en-uruguay/


El video de Telemundo me obligó a detenerme, repensar el debate y poner en palabras una opinión que suele quedar atrapada en consignas simplificadas. La inflación no es buena ni mala por sí misma: depende del contexto, del crecimiento y de cómo se la usa —o se la disimula— en la economía. Por eso sentí la necesidad de escribir y aportar una mirada más amplia, con experiencia internacional y sin dogmas, a una discusión que merece algo más que titulares rápidos.

Cuando la inflación baja también incomoda

Durante años, el problema de Uruguay fue claro: inflación alta, pérdida de poder adquisitivo y salarios que corrían detrás de los precios. En ese contexto, bajar la inflación no solo era deseable, era una prioridad. Por eso sorprende —y genera confusión— que hoy el Banco Central busque evitar que la inflación siga cayendo.

La pregunta es legítima: ¿por qué una inflación baja puede ser un problema si durante décadas fue el enemigo a derrotar?
La respuesta corta es esta: porque una inflación demasiado baja no es lo mismo que estabilidad, y porque las economías modernas funcionan sobre equilibrios más frágiles de lo que suele creerse.

El objetivo no es “baja inflación”, es inflación estable

Uruguay, como la mayoría de las economías que utilizan metas de inflación, no apunta a cero. El objetivo del Banco Central del Uruguay es 4,5%, con un rango de tolerancia entre 3% y 6%. Estar fuera de ese rango —por arriba o por abajo— implica desvíos que requieren corrección.

Con una inflación en 3,6% y riesgo de perforar el piso, la preocupación no es ideológica ni técnica: es macroeconómica.

Lo que el razonamiento acierta

El planteo tiene tres puntos correctos:

  1. Inflación baja + crecimiento débil es una mala combinación
    La experiencia internacional es clara. Cuando la inflación cae por debajo de lo esperado y la economía no acelera, se enfrían decisiones de consumo e inversión. No porque la gente “quiera ahorrar más”, sino porque se posterga: si los precios no suben, no hay apuro. Japón convivió décadas con ese problema.

  2. El salario real sube… y eso no siempre es neutro
    Con salarios pactados sobre una inflación mayor, una inflación efectiva más baja eleva el salario real. Para los trabajadores, es una mejora. Para las empresas, puede ser un aumento de costos no previsto, especialmente en sectores con márgenes ajustados. En economías con baja productividad, eso sí puede tensionar empleo.

  3. La inflación también es una variable fiscal
    Muchos impuestos están indexados o crecen en términos nominales con la inflación. Con inflación baja, la recaudación crece menos, mientras varios gastos permanecen rígidos. En países con cuentas fiscales ajustadas, eso importa.

Hasta acá, el razonamiento no es absurdo. Es incompleto, pero no falso.

Donde el argumento se vuelve débil

El problema aparece cuando se sugiere que la inflación baja “es mala en sí misma”. No lo es.
Es un problema solo si no está acompañada por crecimiento, productividad y políticas adecuadas.

Ahí es donde entra la comparación internacional.

¿Cómo viven los países de baja inflación?

Antes de 2020, Europa y el Reino Unido convivían con inflaciones cercanas a cero sin colapso económico. ¿Por qué? Porque compensaban con:

  • políticas fiscales activas,

  • mercados financieros profundos,

  • crédito barato,

  • productividad creciente.

La pandemia rompió ese equilibrio. El shock de oferta, el gasto público masivo y la guerra en Ucrania llevaron la inflación europea a niveles no vistos en 40 años. El Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo endurecieron política monetaria con fuerza, aun sabiendo que provocarían desaceleración.

¿La lección?
No que la inflación baja sea peligrosa, sino que la inflación desanclada —alta o baja— es el verdadero problema.

El punto clave que falta en el debate uruguayo

El verdadero riesgo para Uruguay no es que la inflación esté en 3% o 4%.
El riesgo es usar la inflación como variable de ajuste encubierto: para salarios, para empresas deficitarias o para cuentas fiscales.

Una economía sana no necesita inflación para funcionar.
Necesita productividad, inversión, competencia y reglas claras.

En definitiva, es un problema desde distintas perspectivas

La inflación baja no es una mala noticia por definición. Es incómoda solo cuando deja al descubierto problemas que estaban escondidos: baja productividad, márgenes frágiles, rigideces fiscales.

Subir la inflación no soluciona esos problemas. Solo los disimula.

La estabilidad no debería preocupar.
Lo que debería preocupar es qué tan dependientes somos de la inflación para que el sistema cierre.

Fuentes y referencias

  • Banco Central del Uruguay (BCU) – Metas de inflación y política monetaria
    Comunicaciones oficiales y Reportes de Política Monetaria.

  • Fondo Monetario Internacional (FMI) – Inflación baja y riesgos macroeconómicos
    Low Inflation: What Should Policymakers Do?

  • Banco Central Europeo (BCE) – Inflación, crecimiento y política monetaria
    Informes sobre inflación en la zona euro (pre y post pandemia).

  • Banco de Inglaterra – Impacto de inflación baja y alta en salarios y actividad
    Monetary Policy Reports (2021–2023).

  • OECD / World Bank – Inflación, cuentas fiscales y crecimiento
    Estudios sobre política fiscal en contextos de baja inflación.

 

 

 “La Liga de Fomento de Atlantida, como otrora, reuniendo arte, buen gusto, diferentes estilos y pueblo, conjugados en un mismo lugar”.

La programación de febrero en la Liga de Fomento de Atlántida acompaña ese pulso con propuestas culturales, deportivas y sociales, pero el 14 de febrero queda marcado como el punto de máxima intensidad del mes.

Música, moda, teatro y deporte en el corazón del verano

Durante febrero, la Liga de Fomento de Atlántida despliega una programación diversa que consolida al espacio como uno de los puntos de encuentro cultural y social más activos de la temporada, con propuestas que combinan espectáculos, creatividad y actividades recreativas.

7 de febrero – L-Gante | Música urbana

El mes se abre con la presentación de L-Gante, uno de los referentes más convocantes de la música urbana regional. Su show propone un cruce entre cumbia 420, trap y cultura popular, marcando el inicio de un febrero con fuerte presencia musical y gran convocatoria.

8 de febrero – Desfile de moda

La Liga de Fomento se transforma en pasarela para una noche dedicada al diseño y al modelaje profesional. Una propuesta cuidada, con identidad y estilo, que vuelve a colocar a Atlántida en el circuito de la moda estival, en un encuentro donde la estética se vive en vivo.

13 de febrero – PyP | Humor y teatro

El viernes 13 llega el turno del teatro con PyP, el espectáculo de Petru Valensky y Pablo Atkinson. Café concert, música, transformismo y humor directo se combinan en una función cercana, pensada para reírse sin apuro y compartir una noche distinta, en diálogo permanente con el público.

14 de febrero – Charlotte de Witte | Techno internacional

El Día de los Enamorados marca el punto más alto del mes con la llegada de Charlotte de Witte, una de las DJs más influyentes del techno mundial. En una jornada que comienza a las 16 horas y se extiende hasta la medianoche, Atlántida se integra al mapa internacional del género, en una experiencia que une música, atardecer y noche, con miles de asistentes esperados.

 

Todo febrero – Actividades deportivas

La programación se completa con actividades deportivas permanentes: gimnasio, tenis, pádel y fútbol, promoviendo el movimiento y la vida saludable durante todo el verano. A esto se suma la expectativa por el campus deportivo del Celta de Vigo, que refuerza el perfil formativo y recreativo del espacio, especialmente para jóvenes y familias.

Con esta agenda, febrero confirma a la Liga de Fomento de Atlántida como un espacio vivo, donde cultura, entretenimiento y deporte conviven en un mismo calendario, acompañando el crecimiento del destino y la intensidad del verano.

Además, todos los sábados a partir de las 23.59 horas, el baile de Piedra Lisa se convierte en uno de los puntos de encuentro nocturnos del verano en Atlántida. La propuesta suma ritmo y movimiento a la agenda de la Liga de Fomento de Atlántida, acompañando la noche con música, pista y un clima que convoca a público local y visitantes, reforzando el pulso nocturno del balneario durante toda la temporada.

 

Charlotte de Witte elige Atlántida: un destino que entra en el mapa del techno mundial

Acostumbrada a encabezar escenarios como Ibiza, Tomorrowland, Awakenings o el Amsterdam Dance Event, Charlotte de Witte suma un nuevo punto a su mapa internacional: Atlántida, Uruguay.

El 14 de febrero, Día de los Enamorados, la artista belga llegará a Atlántida Piedra Lisa para un show que trasciende la lógica de una fecha más. Su elección del destino no es menor: Charlotte de Witte se presenta en muy pocos escenarios fuera del circuito europeo y de los grandes festivales globales, y cada aparición define territorio, escena y momento cultural.

Reconocida por su techno oscuro, directo y sin concesiones, por sets en vinilo y una estética minimal que rehúye del marketing excesivo, Charlotte se ha convertido en una de las figuras más influyentes de la música electrónica contemporánea. Fundadora del sello KNTXT, su presencia suele marcar un antes y un después en los lugares donde actúa.

En Atlántida compartirá escenario con Enrico Sangiuliano, con quien además forma pareja, reforzando el carácter simbólico de una noche que une vínculo personal, conexión artística y una fecha asociada al encuentro. Una coincidencia que suma sentido sin necesidad de artificios.

La llegada de Charlotte de Witte posiciona a Atlántida en una conversación que normalmente pertenece a destinos como Ibiza, Berlín o Ámsterdam. No se trata solo de un show: es una señal de que el balneario entra, aunque sea por una noche, en el radar del techno mundial.

La llegada de una fiesta de estas características a Uruguay es también el reflejo de un esfuerzo sostenido desde el ámbito privado, que apuesta por elevar la propuesta cultural y fortalecer el turismo a través de eventos de escala internacional. Se espera la asistencia de miles de personas, tanto del país como de la región, con impacto directo en alojamiento, gastronomía y servicios. En ese marco, la LIFA cumple con los estándares exigidos en materia de seguridad, logística y organización, garantizando una experiencia cuidada, profesional y alineada con las prácticas habituales de los grandes destinos donde este tipo de eventos se desarrollan con normalidad.

La llegada de una fiesta de estas características a Uruguay es también el reflejo de un esfuerzo sostenido desde el ámbito privado, que apuesta por elevar la propuesta cultural y fortalecer el turismo a través de eventos de escala internacional. Se espera la asistencia de miles de personas, tanto del país como de la región, con impacto directo en alojamiento, gastronomía y servicios. En ese marco, la LIFA cumple con los estándares exigidos en materia de seguridad, logística y organización, garantizando una experiencia cuidada, profesional y alineada con las prácticas habituales de los grandes destinos donde este tipo de eventos se desarrollan con normalidad.

Noticias y Destinos estará presente cubriendo el evento para sus lectores y seguidores.

VERANO HYPNOSE. 
14.02.26// @charlottedewittemusic @enricosangiuliano
TICKETS 

mientrada.com.uy/Hypnose

 
 

Canelones Suena Bien: cultura abierta, derrame económico y posicionamiento territorial

Canelones Suena Bien se consolida como uno de los ejemplos más claros de inversión cultural con retorno turístico y económico en Uruguay. La primera jornada en Atlántida dejó una postal contundente: más de 60.000 personas reunidas frente al mar para disfrutar de un espectáculo de primer nivel, gratuito y bien producido, en un escenario natural que ya forma parte del relato del festival. La convocatoria, sostenida hasta altas horas de la madrugada, confirmó que el evento trascendió la condición de espectáculo para convertirse en una marca reconocible, esperada por el público y asociada a calidad.

El derrame económico resultó visible y directo. Puestos gastronómicos con alta rotación, kioscos colmados y comercios del entorno trabajando a plena capacidad hasta pasada la una de la mañana reflejaron un movimiento real en la ciudad. Escenas cotidianas —como locales gastronómicos de la zona de Circunvalación llenos “de bote a bote”— evidenciaron cómo incluso una parte del público que consuma alcanza para activar ingresos distribuidos. En un contexto de 60.000 asistentes, basta con que unos pocos miles gasten para generar impacto en múltiples rubros.

Un dato clave fue el comportamiento de la hotelería, que trabajó al 100 % de ocupación, confirmando que el festival no solo convoca público local, sino que genera pernoctes y estadías vinculadas al evento. En ese marco, la implementación del voucher gastronómico de $500 se transformó en una herramienta concreta de circulación económica. El beneficio fue ampliamente utilizado y orientó el consumo hacia restaurantes, bares y paradores, fortaleciendo al sector gastronómico en jornadas de alta afluencia. Más que un incentivo aislado, el voucher funcionó como un mecanismo de articulación entre cultura, turismo y comercio local.

Desde el punto de vista cultural, el festival ofreció un espectáculo de alto nivel, comparable al de las grandes fiestas urbanas internacionales. Artistas con alcance regional e internacional, sonido cuidado y una producción sólida reforzaron la percepción de calidad. Esta combinación posicionó a Atlántida en la agenda mediática y en la conversación pública, con presencia en noticieros y redes sociales durante varios días. La ciudad “entró en el mapa” no por una campaña tradicional, sino por una experiencia vivida y narrada por el propio público.

La organización del evento también permitió ordenar flujos urbanos, concentrando la convocatoria fuera del centro tradicional y reduciendo tensiones, sin afectar el movimiento económico. El operativo de limpieza posterior, iniciado desde la madrugada y continuado durante la mañana siguiente por equipos de Gestión Ambiental, cerró el ciclo con una señal clara: evento masivo, sí, pero ciudad cuidada y preparada para recibir.

Desde la Asociación Turística de Canelones, su presidente Carlos Tabó destacó el valor estratégico de iniciativas como Canelones Suena Bien para el desarrollo turístico del departamento y subrayó que la implementación del voucher gastronómico fue una señal concreta de compromiso con el sector. “Estos eventos demuestran que la cultura, cuando se planifica con visión territorial, genera resultados concretos: ocupación hotelera plena, movimiento en la gastronomía, trabajo para emprendedores y visibilidad sostenida del destino”, señaló. Tabó remarcó además que “los espectáculos abiertos y de calidad fortalecen la experiencia del visitante y mejoran la percepción del lugar”, y sostuvo que el desafío está en seguir articulando cultura, turismo y producción local, involucrando desde el inicio a comerciantes y emprendedores e integrando propuestas complementarias como ferias y circuitos gastronómicos, para que el impacto positivo alcance a toda la cadena.

Canelones Suena Bien confirma así que los espectáculos abiertos y de calidad no son un gasto, sino una inversión cultural que posiciona territorio, activa consumo, genera trabajo y construye expectativa de continuidad. Que el público ya pregunte quién vendrá el próximo año es, quizá, el indicador más claro de que el festival dejó de ser un evento puntual para convertirse en parte del calendario identitario del departamento.

 

Noticias y Destinos inicia una nueva etapa como portal digital independiente

El 1.º de febrero marca el inicio formal de una nueva etapa para Noticias y Destinos, que se consolida como portal digital de contenidos periodísticos, con una propuesta basada en calidad editorial, mirada territorial y una forma de narrar que prioriza el contexto y la experiencia.

El proyecto comenzó hace cuatro meses, impulsado con trabajo sostenido, convicción y una visión clara sobre el rol de los medios en el ecosistema digital actual. Durante esta etapa de desarrollo y prueba, el portal alcanzó cerca de 100.000 clics e impresiones, sin campañas pagas, reflejando el interés de una audiencia que valora contenidos bien escritos, con identidad y profundidad.

Entre las notas más leídas de este período se destacan coberturas vinculadas a eventos culturales y musicales en la Costa de Oro, crónicas sobre turismo en Canelones, Rocha y el interior del país, entrevistas a emprendedores y proyectos locales, así como artículos sobre espectáculos, gastronomía y propuestas de verano, contenidos que lograron alto nivel de lectura y circulación orgánica en buscadores y redes sociales.

Detrás de Noticias y Destinos se encuentra Jacobo Marcos Malowany Buchalter, junto a un equipo de cinco personas, responsables de la línea editorial, la producción periodística, la curaduría temática y la estrategia digital. El medio se construye desde una lógica colaborativa, profesional e independiente, con el objetivo de ofrecer información confiable y relatos que perduren más allá de la inmediatez.

El portal desarrolla una agenda que integra turismo, cultura, espectáculos, eventos, economía creativa, territorio y actividad empresarial, con una narrativa que evita el titular vacío y apuesta a explicar, relatar y conectar con el lector.

En este nuevo formato, Noticias y Destinos ofrece publicidad integrada de manera cuidada, notas empresariales con enfoque periodístico y cobertura de espectáculos y eventos, pensadas para marcas, emprendimientos e instituciones que buscan comunicar con credibilidad, contenido y permanencia en el tiempo. Cada publicación responde a criterios editoriales claros y a una estrategia optimizada para buscadores y redes sociales.

Noticias y Destinos se proyecta como un medio digital en crecimiento, abierto a alianzas, a colaboradores con criterio y a propuestas que entienden la comunicación como un valor estratégico.

Noticias y Destinos
Información que inspira experiencias

Matías Ferreira, el regreso a casa de un artista global

Con una carrera construida a fuerza de escenarios, aviones y decisiones valientes, Matías Ferreira vuelve a Uruguay para presentarse por primera vez ante el público de su país. El sábado 31, Magnolio Sala será el punto de encuentro entre un artista de proyección internacional y sus raíces.

Oriundo de Las Piedras, nacido el 30 de noviembre de 1993, Ferreira mostró desde niño una sensibilidad artística poco común. A los 9 años ya participaba en espectáculos de carnaval, ese territorio donde en Uruguay se aprende a cantar, actuar y resistir el escenario. A los 18 tomó una decisión que marcaría su vida: emigrar a Buenos Aires para perseguir su sueño.

De Uruguay al mundo

La ruta fue extensa. Argentina lo vio actuar en series y musicales; México lo consolidó en Televisa con participaciones en La Rosa de Guadalupe, donde incluso interpretó personajes uruguayos, y lo convirtió en el primer hombre presentador de la Lotería Nacional durante dos años y medio. Luego llegaron Miami, Italia y finalmente Madrid, ciudad donde hoy reside y desde donde continúa proyectando su carrera.

En paralelo, la música siempre estuvo ahí. Como cantante y compositor lanzó temas como Solo quiero amarte y fue reconocido con premios como el Jaguar de Oro. Su identidad artística combina actuación, canto y una presencia escénica trabajada con disciplina y pasión.

“Actuar en mi país es un regalo”

A pocas horas de su presentación en Montevideo, Ferreira dialogó con Noticiasydestinos y puso en palabras lo que significa este regreso:

“Actuar para el público de mi país, a puro candombe, y que mi familia también me pueda ver, es un regalo hermoso que hoy me está dando la vida”.

El show del sábado no es solo un concierto: es una síntesis de 14 años de recorrido internacional, de aprendizajes y de escenarios ganados lejos de casa.

Apostar a los que sueñan

Durante su estadía en Uruguay, Matías impulsó un casting abierto, pensado como una oportunidad para jóvenes artistas, sin importar su nacionalidad.

“Me encontré con muchos talentos uruguayos y también con chicos de otros países que están acá persiguiendo sus sueños. Había una energía increíble. Que sea un apoyo entre todos es algo que gratifica y hace crecer”.

La experiencia, cuenta, lo conectó con su propia historia: la del joven que un día armó una valija sin certezas, pero con convicción.

Punta del Este, escenario natural

Estos días también sirvieron para grabar el videoclip de Aunque no haya sol, su nuevo tema. La locación elegida fue Punta del Este.

“No era consciente de los atardeceres hermosos que tenemos en nuestro país. Para mí, son los mejores del mundo”.

El video verá la luz próximamente y suma una nueva postal uruguaya a su recorrido internacional.

La valija y la nostalgia

Cada regreso tiene su contracara: la partida. Y ahí aparece la emoción.

“Siempre que me toca viajar me pongo sensible. Me subí al Buquebus y me abrazaron los recuerdos del primer día que me fui, con todos mis miedos. Hoy me veo adulto, contento con el camino recorrido. Pero por más bien que te vaya, siempre se extraña a la familia”.

El sábado 31, en Magnolio Sala, esa nostalgia se transforma en música, en actuación y en un reencuentro esperado. Para Matías Ferreira, volver a cantar en Uruguay no es un punto más de la agenda: es cerrar un círculo y abrir otro, con el aplauso de su gente como banda sonora.